Hola chicas ¿Qué tal? ¿Todo bien? Espero que sí. ¿Ya pensaban que había desaparecido de nuevo? ¡Naaa! Ya os dije que había vuelto y es para quedarme, al menos mientras el ordenador me lo permita. ¿Se pueden creer que justo el día después de haber vuelto a escribir se me rompió? Casi me da algo, pero bueno, ya está solucionado.
Y ahora vamos a lo que vamos, a lo importante, a lo que les interesa de verdad, que mis historias de nunca acabar con los ordenadores no tiene arreglo.
Para quien aun no lo sepa, (tal vez porque haya vivido en una cueva incomunicada o algo de eso) el próximo libro de Psy-Cambiantes es el del misterioso Aden y, tras mucho misterio y especulaciones, Zaira.
El lanzamiento del libro está previsto para el día 2 de Junio, ya saben, marcarlo con un gran circulo rojo en el calendario. Y como ya viene siendo costumbre en Nalini Sinh, ha comenzado a darnos jugosos adelantos para ir haciéndonos la espera más amena, o no, porque a mí al menos me deja con ganas de más y más y más.
Así que como no quiero sufrir la espera sola, bueno con María, que como ya saben en estos libros ella es mi mano derecha, currándose las correcciones como la mejor que es, os dejamos este primer adelanto que es, ni más ni menos, que el primer capítulo.
Espero que lo disfruten tanto o más de lo que lo he hecho yo. ¡Como echaba de menos esto!
Y ahora vamos a lo que vamos, a lo importante, a lo que les interesa de verdad, que mis historias de nunca acabar con los ordenadores no tiene arreglo.
Para quien aun no lo sepa, (
El lanzamiento del libro está previsto para el día 2 de Junio, ya saben, marcarlo con un gran circulo rojo en el calendario. Y como ya viene siendo costumbre en Nalini Sinh, ha comenzado a darnos jugosos adelantos para ir haciéndonos la espera más amena, o no, porque a mí al menos me deja con ganas de más y más y más.
Así que como no quiero sufrir la espera sola, bueno con María, que como ya saben en estos libros ella es mi mano derecha, currándose las correcciones como la mejor que es, os dejamos este primer adelanto que es, ni más ni menos, que el primer capítulo.
Espero que lo disfruten tanto o más de lo que lo he hecho yo. ¡Como echaba de menos esto!
Capítulo 1
Aden despertó en un suelo duro y frío, con la cabeza palpitando. Otro hombre podría haber suspirado, gemido, pero el entrenamiento de Aden estaba tan arraigado que su única respuesta fue mover apenas las pestañas, sólo cuando comprendió que estaba rodeado de oscuridad abrió completamente los ojos. Sin embargo, no estaba solo. Podía oír una respiración, silenciosa pero irregular. Como si la otra persona estuviera intentando mantenerse en silencio, y no pudiese hacerlo por razones que Aden aún no podía identificar.
Permaneció, exactamente, donde estaba y escaneó el exterior con sus sentidos telepáticos… y tuvo que contener un grito antes de que este alcanzara sus cuerdas vocales. El dolor era cegador, una agonía que dejó su visión en blanco. Controlando su respiración y su cuerpo únicamente con la fuerza de su voluntad, cerró la mano en un puño, apretó los dientes e hizo un segundo intento, esta vez para llegar a la PsyNet, la extensa red psíquica que conecta a todos los Psy en el mundo, excepto a los olvidados. Conectarse a la Red le daría un modo viable para alertar al escuadrón sobre su captura.
La dolorosa reacción casi provocó que perdiera el conocimiento.
Lentamente, levantó el brazo cuando pudo funcionar de nuevo, mientras puntos blancos ardían en su visión. Logró alcanzar la parte posterior de su cabeza y el lugar donde se centraba el dolor. Esperaba encontrar el pelo enmarañado con sangre, que evidenciase una fractura de cráneo. En cambio, lo que descubrió fue una protuberancia cerca de la parte más baja de la nuca, cerca de la zona que alberga el cerebelo y más allá, el tronco encefálico. No, no era un golpe pero había una cicatriz que no debería haber estado allí y todavía se sentía tierna.
Esa no era la única anomalía. Dada la sequedad en la garganta y la rigidez de las extremidades, Aden calculó que debía llevar horas inconsciente. Tiempo suficiente para que el escuadrón se hubiese dado cuenta de que había desaparecido y lo hubiese localizado. Vasic solo debería haber podido hacerlo. Sin embargo parecía que el mejor teletransportador de la Red no había sido capaz de utilizar su rostro como una llave, usándolo como un ancla para llegar hasta él.
Las únicas otras veces que Vasic había fallado al utilizar a las personas como llave había sido cuando esos individuos habían creado complejos escudos diseñados específicamente para frustrar a teletransportadores capaces de llegar a gente en lugar de solo a los lugares, o si la persona en cuestión desconocía su propia identidad, como aquellos cuyas mentes estaban rotas.
La mente de Aden estaba entera, pero lo que fuera que le habían hecho a su cerebro a través de la incisión apenas curada, que había descubierto, había jodido su cableado psíquico. La ausencia de Vasic le dijo a Aden que su firma psíquica también debía haber sido afectada a un nivel profundo. Él no conocía ninguna técnica quirúrgica o tecnología que pudiera lograr ese objetivo sin un borrado cerebral psíquico completo, pero no cometería el error de pensar que él lo sabía todo.
Hizo un repaso mental de su cuerpo y los artículos que tenía. Todas sus armas habían desaparecido, al igual que el cinturón y las botas. El que estaba detrás de esto se había esmerado.
Manteniendo un oído en la otra persona que respiraba en la habitación, se arrastró silenciosamente hacia el sonido. Su compañero de celda no se había movido en todo ese tiempo, y había algo en el ritmo inestable de su respiración que le decía que estaba herido. Con los ojos adaptados a la oscuridad, rota tan sólo por el débil hilo de luz que entraba por debajo de lo que debía ser una puerta, pudo ver que el cuerpo de su compañero de celda estaba en un rincón de la habitación sin ventanas, como si hubiera sido arrojado allí. El cuerpo era pequeño y las proporciones no se correspondían con las de un hombre. Era un niño o una mujer.
Ahora estaba lo suficientemente cerca para poder ver la curva de la cadera, la delgada línea de la mandíbula y pudo darse cuenta de que era una mujer. Una mujer que olía a sangre. Movió su mano hasta su cara y apartó los rizos oscuros que eran increíblemente suaves... cuando su muñeca fue retenida en un doloroso agarre.
–Muévete y te arrancaré la garganta.
–Zaira –dijo en el mismo susurro bajo que ella había usado –. Esto es...
–Aden –ella soltó su muñeca–. Estoy herida.
–¿Cómo de mal?
–Me dispararon.–Ella cogió su mano y la puso sobre la pegajosa viscosidad que cubría su estómago, su camiseta, que era delgada pero debería haber parado las balas, estaba empapada en sangre y faltaba el ligero antibalas–. Pasó a través del lado izquierdo de mi abdomen.
Aden podría no tener ningún equipo o suministro, pero todavía era un médico de campo capacitado.
–¿Tienes algún tipo de luz? –Era posible que sus captores hubieran pasado algo por alto.
–Negativo. No hay herramientas o armas. Incluso se llevaron mis botas.
Se movió tan cerca de Zaira que, en circunstancias habituales, él hubiera estado invadiendo su espacio personal. Cuando le subió la camiseta negra de manga larga que abrazaba su cuerpo, ella no protestó. Tenía la piel fría y húmeda bajo su tacto, y aunque sintió los bordes de un vendaje, estaba claro que era un trabajo inexperto, se había empapado y continuaba haciéndolo.
–Necesito tocarte el cráneo.
–No hay necesidad. Me han cortado, le han hecho algo a mi cerebro. Estoy psíquicamente ciega. Cualquier intento de utilizar mis habilidades termina en un dolor extremo. –Ella tomó una respiración profunda–. Dado que el rescate no ha llegado, asumo que estas en la misma situación que yo.
–Sí. –Él revisó la herida en la cabeza para asegurarse de que no sangraba y descubrió una incisión más o menos cicatrizada, idéntica a la suya. ¿Sus captores tenían la tecnología para hacer una cirugía cerebral lo suficientemente avanzada como para bloquear habilidades psíquicas, pero habían dejado a Zaira herida de gravedad y con dolor?–. Ellos te quieren debilitada.
–Sí. –Sus siguientes palabras fueron tan tranquilas que sólo las oyó porque estaba lo suficientemente cerca para sentir el calor suave de su exhalación–. Yo no sabía que eras tú, pero ahora que lo sé, creo que nuestros captores planean usarme para romperte. Uno entró antes en la habitación y le dijo al otro individuo: “Él hablará o la dañaremos”
–Las Flechas no son tan fáciles de romper.
–Y tú no estás totalmente en el Silencio, Aden. Nunca lo has estado. –Otra respiración forzada–. Todo el mundo en el escuadrón lo sabe, ahora alguien de fuera se ha dado cuenta.
Aden decidió que ya la corregiría sobre su Silencio después.
–Conserva tus fuerzas. Tengo que poder contar contigo cuando nos escapemos. –No había ningún "si". Ellos iban a escapar.
–Si puedes conseguirme un arma –dijo Zaira–, Yo te cubro la huida. Estoy débil, te haría perder tiempo. Te irá mejor por tu cuenta. –Ella lo dijo como si se tratara de un simple hecho, como si no estuviera hablando sobre el fin de su propia vida.
Inclinándose hasta que sus narices casi se tocaron, hasta poder ver el negro azabache en sus ojos.
–Yo no me voy dejando a mi gente atrás –le dijo. Él sabía lo que era ser dejado atrás, y aunque hubiese sido por la mejor de las razones, lo había marcado en un nivel primario–. Iremos juntos.
–Estás siendo irracional.
Era una queja que había oído varias veces de ella. Y no porque el Silencio de Zaira fuera impecable.
La verdad era que ella nunca había necesitado el Silencio. Lo que le habían hecho durante su infancia había causado que se retirase profundamente en su psique, empujando sus emociones a un agujero oscuro en un intento por sobrevivir. En su lugar había crecido una voluntad de hierro y una mente duramente práctica. El Silencio sólo lo había utilizado como herramienta para crear una máscara civilizada.
Sin ella, estaba cerca de ser una salvaje pero no menos despiadada, su cerebro había aprendido hace mucho tiempo a poner la supervivencia por encima de todo.
Eso la hacía la soldado perfecta.
Algunos dirían que también la hacía una psicópata, pero ellos no entendían que, a diferencia de un psicópata, Zaira tenía la capacidad de sentir toda la gama de emociones. Esa capacidad estaba almacenada permanentemente en un congelador, pero le daba una conciencia. También le dio una capacidad de lealtad inquebrantable, porque los violentos instintos de supervivencia de Zaira no siempre eran por su propia supervivencia. Ella ya había estado en medio de una lluvia de balas dirigida contra él durante una operación tres años atrás y apenas había sobrevivido a las heridas. Él no estaba dispuesto a permitir que ella se sacrificara de nuevo por él.
–Deberías haberme echado de la dirección hace años –dijo mientras se movía para levantar el vendaje y ver qué podía hacer con herida–. Mi irracionalidad en lo que concierne a mi gente es suficiente para hacerlo.
–Pensé en ello, pero no tengo paciencia para la política.
Él sabía que a pesar de sus palabras heladas, Zaira acabaría con cualquiera que desafiara su derecho a liderar el escuadrón. Para perder su lealtad, tendría que hacer algo tan horrible, que ni siquiera era capaz de imaginar que podría ser.
–¿Cómo te dispararon? –preguntó, apartando los recuerdos de cuan de cerca de la muerte había estado la última vez–. ¿Cuántos disparos?
–Uno –contestó Zaira–. Vinieron a por mí mientras estaba lejos del compuesto de Venecia. Cinco hombres. Pedí ayuda telepáticamente, pero nadie llegó a tiempo.
–¿Cuántos mataste?
–Tres. El cuarto herido. El quinto también estaría muerto si no hubiera disparado.
Cinco hombres contra una mujer muy pequeña y casi los había derrotado. Mortal e inteligente, ella era una de las personas favoritas de Aden por una razón. Ahora, su respiración se hizo más fuerte mientras él revisaba los bordes de la herida con el tacto.
–Debe ser algún tipo de nueva bala diseñada para penetrar nuestro blindaje –dijo. Sonando como si hablase a través de los dientes apretados.
–¿Esta camiseta está hecha del nuevo material desarrollado por la compañía de Krychek? –el delgado material estaba destinado a ser tan efectivo como los antibalas más pesados.
–No. Yo estoy en los puestos bajos de la lista, hay otros en primera línea lo necesitan más.
Tocó con la yema de los dedos en diferentes partes de su abdomen y le pidió que le dijera cuando le dolía y cuando no, y encontró una herida sin vendar en un costado.
–Estoy bastante seguro de que la herida del abdomen es la de salida –dijo después de investigar tan cuidadosamente como pudo-, pero hay señales de que la bala rebotó en tu interior antes de salir. –Causando daños internos que no podía determinar sin un escáner–. ¿Estás tosiendo sangre?
–No.
–Eso es bueno. –Su abdomen tampoco estaba hinchado o tenso–. Si hay una hemorragia interna, todavía no es grave. –Presionó el vendaje de nuevo en su lugar, le bajó la camiseta, y tras quitarse la chaqueta de cuero que todavía llevaba, se la puso a ella. Era demasiado grande y le subió las mangas antes de que lo hiciera ella. Zaira no querría tener sus manos obstaculizadas en caso de lucha.
Una vez hecho esto, se quitó la camiseta y usando la fuerza bruta la rompió para lograr un apósito para la herida de entrada del costado. Si hubiera estado usando la parte superior del uniforme esto hubiera sido imposible, el material había sido diseñado para que no se pudiera rasgar. Pero él vestía ropa de civil a excepción de los pantalones de combate. Anudó las tiras de tela, las colocó alrededor de su cintura y colocó el relleno en su lugar. Proporcionaría algo de presión al menos y ayudaría a detener el sangrado.
–¿Demasiado apretado?
Un movimiento de cabeza.
–Voy a intentar detener la hemorragia. –Él tenía habilidades menores M, lo que significaba que podía sellar algunas heridas, aunque no tenía la capacidad de ver el interior de un cuerpo para medir el alcance de las lesiones.
–No –dijo Zaira cuando él puso las manos en su piel–. Eso te chupará la energía. Guárdala. La necesitaremos para salir de aquí.
No le gustaba que ella estuviera herida y con dolor, pero tenía razón: era un cirujano y médico de campo capacitado porque su habilidad era muy limitada. Era útil cuando tenía un buen respaldo, pero se convertía en una habilidad pasiva en una situación de combate. Para él era mucho mejor no confiar en sus habilidades.
–Avísame si vas a perder el conocimiento –dijo antes de darse cuenta de una triste verdad-. Tengo que probar si mis habilidades M funcionan. –No importaba que se tratara de curar el cuerpo, no la mente, todavía requería un enorme gasto de energía psíquica.
El dolor fue un atizador caliente por su columna, su visión estuvo borrosa durante más de un minuto y medio.
–¿No? –Preguntó Zaira suavemente.
–No –confirmó. Todas sus habilidades psíquicas estaban fuera de su alcance.
Bajándole la camiseta sobre el improvisado vendaje que había creado, él puso los labios en su oído derecho, uno de sus rizos le acarició la nariz.
–¿Cuánto tiempo vas a durar? –Él era muy consciente de que a pesar de que su lesión era mala, ella no estaba tan frágil como había hecho parecer.
–Siete minutos a máxima capacidad, pero esa capacidad se ha reducido a la mitad por la herida y el shock por la pérdida de sangre.
Eso todavía la hacía un centenar de veces más letal que la mayoría de personas en el planeta.
–Esperamos una oportunidad. A mi señal.
–De acuerdo –dijo ella, sonando como una vibración.
Dejando a Zaira en el piso en su disfraz de criatura herida, pequeña y débil, él se puso de pie. La luz que entraba dejaba la habitación en penumbra, pero aún así le dijo varias cosas.
Esta habitación no tenía otras salidas y estaba creada de plascrete duro.
Había un pasillo fuera, pero no había sonidos de máquinas, ni el zumbido de fondo de la tecnología o del tráfico que invadiera la habitación.
O ellos estaban lejos de la civilización o el plascrete estaba bien aislado.
El musculoso hombre en la puerta estaba vestido con pantalones de camuflaje, una chaqueta moteada del mismo color, y botas de combate negras. Estaba de pie como un soldado de operaciones especiales... como un Flecha.
Aden ignoró el rostro enmascarado del hombre y se fijó en su altura, masa corporal y musculatura, lo comprobó en su base de datos mental de Flechas. Ningún resultado. Él y Zaira no habían sido traicionados desde dentro, pero este hombre era un soldado de alto nivel. Operaciones encubiertas, lo más probable.
Llevaba un arma.
Esa era su debilidad. Pensaba que el arma le hacía invulnerable.
–Siéntate –le dijo el hombre señalando a Aden con el arma.
Aden había tomado nota de la abollada silla de metal en el centro de la habitación, al mismo tiempo que tomó nota del plascrete; él también había sopesado su valor como arma. Aún así, calculando sus opciones, se acercó a la silla y tomó asiento.
–Si tienes intención de interrogarme –dijo, confirmando la presencia de otro guardia fuera cuando su sombra se dibujó en la pared de enfrente–, debes saber que las Flechas están entrenadas para morir en lugar de confesar.
–Oh, hablarás. Tengo un montón de tiempo y todo el mundo tiene un punto de ruptura. –fueron sus frías palabras–. Por lo que sé, las Flechas son ante todo leales. Eso implica que ella significa algo para ti.
Entró en la habitación y pateó el cuerpo de Zaira.










