Hola chicas perdonad el retraso pero Tanis en estos momentos está muy liada así que me lanzado y este capítulo lo voy a colgar yo, espero que os guste….
Bicos
María
Extracto de SHIELD OF WINTER
Primer encuentro de Vasic e Ivy
Por Nalini Singh
Extracto de SHIELD OF WINTER
Primer encuentro de Vasic e Ivy
Por Nalini Singh
Ivy revisó con cuidado la corteza del manzano
durmiente. Estaba alerta ante cualquier señal del hongo que había aparecido
hacía dos semanas, pero no encontró nada.
−El tratamiento funcionó −le dijo a Conejo−. Los
otros árboles están seguros.
Ocupado olfateando la nieve en las raíces del árbol
y moviendo la cola como un metrónomo, Conejo dio un pequeño "guau".
−Me alegra ver que estás de acuerdo en que es algo
bueno. −Anotando el resultado en su cuaderno de datos, continuó entre de los
árboles, Conejo correteó detrás de ella un segundo después, sus patas suaves y
silenciosas en la blanca alfombra.
Para ser un perro tan pequeño, pensó mientras su
peluda forma blanca rayada pasaba, él sin duda podía ir rápido cuando ponía su
mente en ello. Sacudiendo la cabeza, lo dejó con sus aventuras y fue a revisar
otro manzano que la había estado preocupado... cuando Conejo empezó a ladrar.
Los vellos de su nuca se erizaron, luchó contra la instintiva repulsión y metió
la mano en un bolsillo del pantalón para coger la pequeña arma láser que
encajaba perfectamente en la palma de su mano. Conejo nunca ladraba, no así.
Como si hubiera olido a un depredador.
Diez segundos después, ella salió de entre los
árboles y supo que su perro estaba en lo cierto...
Había un hombre de pie en el camino bañado por la
nieve, entre los árboles. No, no un hombre. Un soldado. Más de 1,80m de altura,
hombros anchos, inflexible postura, y absolutamente quieto, sus ojos de un
escalofriante gris, y su cabello negro.
Su uniforme era también negro, compuesto por
resistentes pantalones, la camiseta de manga larga de algún tipo de alta
tecnología y probablemente de algún material a prueba de balas abrazaba los
músculos de sus brazos, un ligero chaleco blindado le cubría el pecho y la
espalda así como la parte inferior de su cuello, pesadas botas de combate y lo
que parecía ser un guante electrónico unido a su brazo izquierdo.
Habían venido a por ella de nuevo.
Un hilo de sudor helado recorrió su espina dorsal.
Siempre había sabido que este día era inevitable. Sus emociones eran demasiado
volátiles, no tenía ninguna duda que se habían filtrado más allá de la apretada
red de escudos entrelazados que protegían a los que llamaban hogar a esta
remota ubicación. Lo único que podía esperar era que ella se hubiese
traicionado sólo a sí misma.
Madre, padre, dijo telepáticamente, tenemos un
problema. Decid a los demás que mantengan el perfil bajo y se aseguren de que
sus escudos son herméticos. Yo me encargaré de esto.
El miedo apretó sus congelados dedos alrededor de
sus pulmones mientras enviaba una imagen del soldado a sus padres, pero ella ya
no era una chica asustada de dieciséis años que pensaba que se estaba volviendo
loca; era un adulta de veintitrés años que entendía que aunque era defectuosa e
inestable, no merecía ser violada y torturada. Nadie, nunca más, iba a atarla y
tratar de romperla. Ni siquiera este extraño letal.
Sostuvo el cuaderno de datos al lado de su cuerpo
con una mano helada, su pesada chaqueta y los finos guantes térmicos
repentinamente inútiles, ella deslizó el arma mientras guardaba su cuaderno de
datos en el bolsillo. Parecía un acto contrario a la intuición, pero su
instinto le gritaba que estaría muerta antes de poder lanzar un sólo tiro. No
podía ganar esta batalla por la fuerza, y lo más probable es que no pudiese
ganarla de ningún modo, pero lucharía para darle a los demás tanto tiempo como
fuese posible para prepararse.
Tomando un aliento firme, acortó la distancia entre
ella y el soldado cuyo uniforme llevaba una estrella de plata sobre un hombro.
El emblema del Consejero Kaleb Krychek, aunque él ya no reclamase el título, el
Consejo se había hecho pedazos. Simple
semántica, que sin embargo no podía cambiar el hecho de que desde hacía poco
más de un mes, Kaleb Krychek gobernaba efectivamente la Red.
-Conejo.- Ella golpeó su muslo, curvando los dedos
hacia adentro para ocultar el ligero temblor que no era capaz de controlar.
Aún temblando de indignación, pero sin ladrar ahora
que ella estaba ahí, Conejo corrió a su lado clavando de nuevo los ojos en el
intruso.
El hombre miró a su perro.
−Está claro que no es de la familia de los
Lepóridos.
Era lo último que había esperado oír.
−Es porque tiene mucha energía −se encontró
diciendo−. Me pareció apropiado en el momento. −Cuando había estado medio
destruida, un zombi sonámbulo por la vida.
−Es protector, pero no peligroso. Debería tener un
perro grande. −Los ojos, como una helada de invierno, se encontraron los suyos,
el gris tan frío que le caló hasta los huesos.
−Es perfecto −dijo que ella, agachándose para
acariciar a la rígida mascota una vez, antes de erguirse de nuevo a su máxima
altura−. No ha venido aquí para hablar conmigo acerca de mi perro.
−No.
−Es un Flecha. −Parte del escuadrón de asesinos que
durante largo tiempo se había creído un mito, pero que ahora estaban alineados
con Kaleb Krychek, a pesar de que ellos permanecían en las sombras, sin nombre,
sin rostro para la mayoría de la población. Nadie quería conocer a uno en carne
y hueso.
Un ligero movimiento de cabeza confirmó la
inquietante verdad.
−Soy Vasic.
−El Silencio ha caído −dijo, aferrándose a su
posición porque este era su sitio, su casa−. No tiene ningún derecho para
llevarme. −No existía ningún derecho para atarla a una silla de
reacondicionamiento y para las puñaladas de los dedos psíquicos en su mente,
rasgando y desgarrando.
−No −dijo él de nuevo, sin ningún tipo de emoción,
de tal modo que ella no podía ver un solo rasgo de la persona detrás del
soldado−. Me han encargado entregarle una oferta de empleo.
Ivy se quedó mirándolo fijamente durante varios
segundos.
−¿Una oferta de trabajo? −Dijo ella al fin,
preguntándose si se había vuelto loca después de todo, y ahora estaba teniendo
una muy realista alucinación.
−Sí.
Ella se estremeció. Él era demasiado duro,
demasiado letal para ser una alucinación. Probándolo, dio un paso atrás hacia
los árboles, Conejo gruñó a su lado, ella dijo−: ¿Podemos caminar y hablar?
Tengo que terminar la comprobación de los árboles.
El Flecha, Vasic, observó en silencio mientras ella
completaba el examen de la corteza del manzano al que se había estado
dirigiendo antes de la advertencia de Conejo. Cuando él habló, su voz era tan
profunda como el océano. No aumentó el volumen ni cambó el tono a pesar del
continuo gruñido de Conejo, y, sin embargo ella escuchó cada palabra con
cristalina claridad.
−Ha sido identificada por tener una habilidad que podría
ser útil para estabilizar la Red.
−¿Yo? Soy un telépata Gradiente 3.2. −No importaba
si a veces ella sentía un enorme estiramiento dentro de su mente, como si
hubiera poder allí, como si pudiera encontrar una manera de tocarlo, de
mantenerlo. Ese espejismo la había llevado a su casi destrucción siendo una
adolescente.
−¿Es consciente de los rumores sobre una
designación oculta? ¿La designación E?
Los dedos de Ivy dejaron de teclear la información
en el cuaderno de datos, sus células sanguíneas recubiertas de hielo, fino y
cristalino.
−¿E?
−Empático.
La palabra resonó en una nota de lamento en su
interior, como si le hablara a un conocimiento profundamente arraigado del que
no estaba al tanto.
−¿Qué hace un empático? −Preguntó a través de una
garganta cubierta de arena y grava.
−No estoy seguro −respondió él−, pero tiene que ver
con la emoción.
Tambaleándose en su interior, pensó en el caos de
las desgarradoras emociones: el dolor, el odio, la ira, la tristeza, la
pérdida, el desgarro de la pérdida; que habían amenazado con aplastar su mente
en los minutos antes de la cruel agonía del reacondicionamiento. Su nariz había
sangrado, los finos vasos sanguíneos de los ojos estallado para dejar el blanco
nadando en rojo, su cabeza golpeando y golpeando y golpeando mientras su
estómago que se rebelaba.
Había sido el peor episodio que jamás había
sufrido.
−Las emociones casi me matan una vez.
−Aterrorizada, había estado feliz de someterse a la tecnología médica en el
centro local, sin darse cuenta del infierno que le esperaba.
A raíz de su "tratamiento", se había
sentido como si ella simplemente se hubiera. . . ido, la Ivy que había vivido
durante dieciséis años borrada. Había habido un horror tranquilo en el fondo de
su mente ante la pérdida de sí misma, pero en ese horror no podía penetrar
nada, no durante mucho, mucho tiempo.
−Ese incidente −la voz de Vasic atravesó la pesadilla de la memoria–, fue el
resultado de un incumplimiento catastrófico y repentino de su condicionamiento.
La presión acumulada la rompió en pedazos.
Eso era exactamente lo que ella había sentido, una
violenta explosión en la cabeza.
−La mayoría de los E tienden a despertarse más
lentamente –continuó−. Pequeñas fracturas que se filtran sin tensión en lugar
de un colapso catastrófico.
La mayoría. . .
−¿Cuántos? −Preguntó ella, su voz ronca.
−Se desconoce, pero los E son un grupo
significativo. −La mirada de Vasic le exploró la cara con una precisión
clínica−. Está en shock. Siéntese.
Cuando ella no hizo nada, él fue como a tocarla...
Conejo se abalanzó sobre él.
−¡No! −Gritó ella.
Conejo nunca llegó a su destino, se quedó nadando
frenéticamente en el aire. Agachándose, Ivy recogió su mascota en brazos y se
sentó a los pies del árbol más cercano, sin importarle el frío, lel cuaderno de
datos olvidado en el suelo.
-Pensé que iba a hacerle daño −le dijo al
Flecha, el Flecha telequinético.
Vasic no se defendió. Cuando tenía ocho años de
edad, él se había resistido a usar sus habilidades en los seres vivos, pero un
niño de ocho años de edad, no puede soportar la tortura usada para quemar toda
la humanidad de un aprendiz de Flecha. Sabía que conservaba dentro de sí la
capacidad para romper el cuello o aplastar la columna vertebral de la pequeña
criatura que estaba tan apegado a su ama. Que él nunca hubiera cometido un acto
así por voluntad propia no significaba nada. La muerte era la muerte.
−¿Quiere que continúe?
Ivy lo miró, sus pupilas de color negro azabache
enormemente dilatadas en contra del claro cobre de sus ojos.
−Sí.
−Con toda probabilidad, sus caminos dañados lo
fueron aún más durante el proceso de reacondicionamiento. −Necesitando ser
consciente de a lo que se enfrentaba, Vasic había visto la grabación que Aden
le había mencionado, había sido testigo de la brutalidad con la que su mente
había sido enviada nuevamente dentro línea.
Era un milagro que hubiera sobrevivido sin un daño
cerebral severo. El trauma psíquico no había sido menos cruel. Que ella fuese
funcional y además lo suficientemente fuerte como para mantenerse firme en contra
de un Flecha, era testimonio de lo que debía ser una voluntad de hierro.
−Sin embargo −añadió él−, está claro que su
Silencio se ha fracturado de nuevo. −Nadie que estuviese en el Silencio tendría
la capacidad de cuidar de una mascota, o mirar Vasic con el temor latiendo
contra su garganta−. La acumulación está ocurriendo de nuevo en su interior.
Ivy dejó su mascota en la nieve, murmurando al
perro que se callara cuando empezó a gruñir a Vasic de nuevo.
−¿Está diciendo que podría estar en la misma situación
que estaba a los dieciséis años?
−Sí. −Él se puso en cuclillas a su lado, al darse
cuenta de que ella no podía verlo cómodamente si él permanecía de pie−. El
técnico a cargo de su reacondicionamiento era incompetente. −Un punto que Vasic
ya le había dejado claro a él personalmente, y un punto que el hombre nunca,
nunca olvidaría−. Él simplemente destrozó todo de nuevo dentro de tu mente y
puso un bloqueo sobre ello. Ese bloqueo está a punto de romperse dada la
naturaleza amateur del mismo.
Vio que había llegado demasiado cerca de la verdad
cuando ella evitó sus ojos, la visión de su delicada mandíbula. . . fácil de
romper.
−No corre ningún riesgo hablando conmigo −señaló
Vasic−. Soy consciente tanto de su problemático Silencio como de la naturaleza
de su capacidad.
Con expresión pensativa, ella se pasó una mano
enguantada sobre la cara antes de asentir.
−Las hemorragias nasales han comenzado de nuevo, y
ayer, mientras estaba recogiendo los suministros del municipio, era como si me
estuviera ahogando bajo una ola de felicidad, ira, de emoción, de curiosidad y
otras emociones que no podía separar. −Sus dedos temblaron mientras acariciaba
su mascota−. Sólo duró un par de segundos, pero fue suficiente.
Vasic le sostuvo la mirada, observando que el borde
dorado alrededor de sus iris era más vivo que en la imagen que tenía de ella.
−Puede aprender a manejar sus habilidades E durante el transcurso de este
contrato. Sin embargo, si decide rechazar la propuesta y continuar protegida en
contra de sus habilidades, conozco a un médico que puede eliminar los
fragmentos rotos del bloqueo que está funcionando mal y reemplazarlo con una
compleja construcción mucho más sutil.
Ella lo miró fijamente, esta mujer cuya presencia
le causaba dolor físico del mismo modo que lo hacía Sascha Duncan. Pero él no
iba a pedir otra asignación si Ivy aceptaba la propuesta de Krychek. Verla,
hablar con ella, le había hecho comprender que, aparte de los niños, los
empáticos eran lo más parecido a los inocentes que había en la Red.
Él había descubierto el arma de Ivy, y se había
percatado de su disgusto por sostenerla, había visto como se deshacía de ella. Sus rasgos eran tan
expresivos que era como si hubiera hablado en voz alta, había sabido que ella
había tomado la decisión de utilizarse a sí misma como una distracción en un
esfuerzo por proteger a los demás que vivían aquí. Tal vez él estaba
equivocado, tal vez su cara no era tan carente de engaño como parecía, pero no
podía correr el riesgo de tener razón, de que ella fuese tan vulnerable. Por
que él no se fiaba de que Krychek mantuviese su palabra cuando se trataba de la
seguridad de los empáticos; la prioridad del otro hombre era la Red en su
conjunto, y no la de los individuos que la integran.
Ivy y los otros necesitaban la protección que él
podía proporcionarles. A diferencia de ella, él no tendría ningún reparo en
utilizar la fuerza letal si alguien quería hacerle a ella, o cualquier otro E,
daño. Preservar su seguridad no le ganaría la absolución, pero tal vez le daría
paz por un breve tiempo.
−Sea cual sea su elección −le dijo−, va a ser
respetada. Le doy mi palabra. −Su honor estaba cerca de no tener ningún valor,
pero nunca había roto ninguna de las raras promesas que había hecho.
Ivy acarició el pelaje de Conejo cuando este le dio
un golpe en la mano con una preocupada nariz. Se sentía como si su vida se
hubiera desgarrado en unos pocos minutos desde la primera vez lo había oído
ladrar. Había vivido tantos años creyendo que había algo fundamentalmente
erróneo en ella. Ahora este Flecha con sus fríos ojos y su calma glacial le
decía que nunca había sido defectuosa.
Excepto que ella estaba aterrorizada por si era
demasiado tarde.
−He perdido algo en esa habitación de
reacondicionamiento −tal vez la misma cosa por la que él había venido a
buscarla−, y no creo que pueda recuperarlo. Me rompí.
−¿Entonces quiere darse por vencida? ¿Admite la
derrota?
La ira creció en su interior ante esa tranquila
declaración, aunque sabía que sus palabras no habían sido un juicio, sino una
simple pregunta. Este enfado era algo primario, salvaje, que había estado
creciendo y creciendo dentro de ella desde el día en se había convertido de
nuevo en ella misma. Vasic inadvertidamente se había convertido a sí mismo en
su objetivo.
Empujando hacia arriba sus rodillas, la nieve un
escalofrío de humedad a través de sus pantalones vaqueros, ella luchó por
mantener sus escudos sin fracturas bajo el peso de sus emociones. Kaleb Krychek
podría haber declarado la caída del Silencio, pero ni Ivy ni los otros en el
asentamiento tenían previsto exponerse hasta estar mortalmente seguros de que
el nuevo régimen podía sostenerlo, de que no era un truco para revelar su escondite.
−¿Qué sabe del vacío? −Le preguntó ella, su cuerpo
vibrando por la furia en su interior−. ¿Qué sabe de tener su mente violada como
si un cepillo de acero raspase sobre cada terminación nerviosa, sobre cada uno
de sus sentidos?
Él se tomó tanto tiempo para contestar que el mundo
estaba más allá del silencio cuando dijo−: Yo soy un Flecha. Me pusieron en el
entrenamiento a los cuatro años de edad. Lo sé todo acerca de tener mi mente
desgarrada.
Cuatro años de edad.
La ira rompiéndose como si hubiera sido golpeada
con un yunque, los restos desgarrándose a través de ella, puso un puño sobre su
corazón. −Lo siento.
−¿Por qué? Usted no causó ningún daño.
Ella vio por su expresión que él se refería a ello,
como si el dolor de ese pequeño y vulnerable niño no fuese nada.
−¿De verdad no siente nada? –susurró−. ¿No tiene
fracturas?
−Es mejor de así −Sus ojos un beso de escarcha−. El
día que sienta será el día de mi muerte.

Fina. Hola Maria, Celis, Tanis, un millón de gracias esta excelente el capitulo(super buenooo), mil gracias por su trabajo, dedicación, por compartir. Feliz dia de las Madres (aunque tarde), mil besos
ResponderEliminarOOhhh gracias por ese adelanto!!! ya quiero que llegue el libro
ResponderEliminarMIL GRACIAS!!!!
ResponderEliminarComo siempre muchísimas gracias!
ResponderEliminarMil gracias!! te quedó genial!! me conmueve esa frase final: "El día que sienta será el día de mi muerte"
ResponderEliminarEsperando, gracias por su traduccion
ResponderEliminarMil gracias María! Un abrazo y gracias por compartir! ; )
ResponderEliminarMuchas gracias chicas!! Me ha encantado el adelanto!! Besood
ResponderEliminarUfff me va encantar este libro
ResponderEliminarMuchisimas gracias por el adelanto¡¡ esperamos ansiosas que salga el libro y podamos conocer toda la historia de Vasic.
ResponderEliminarBesos
Muchas gracias y feliz dīa de las madres♡
ResponderEliminarOh!!!!!!!!!!!! Dios!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarGracias!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Muchisimas gracias, espero con ansia el libro. Un beso
ResponderEliminarKyaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!
ResponderEliminarDioss, me encantooo, mcuhas gracias por su trabajo. Sinceramente, ya no puede esperar a leer el libro completo!!!
Saludosss
gracias gracias aunque ya tengo ganas de mas
ResponderEliminarHola buenas
ResponderEliminaren primer lugar muchas gracias por todo vuestro trabajo... me encanta la saga pero me gustaria saber si vais a traducir el libro completo de Vasic.
Saludos y buen fin de semana
me encanto el libro son unas genias
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