lunes, 5 de mayo de 2014

Adelanto del segundo capítulo de Shield of Winter

17


Hola chicas perdonad el retraso pero Tanis en estos momentos está muy liada así que me lanzado y este capítulo lo voy a colgar yo, espero que os guste….

Bicos

María





Extracto de SHIELD OF WINTER

Primer encuentro de Vasic e Ivy

Por Nalini Singh




Extracto de SHIELD OF WINTER
Primer encuentro de Vasic e Ivy
Por Nalini Singh



Ivy revisó con cuidado la corteza del manzano durmiente. Estaba alerta ante cualquier señal del hongo que había aparecido hacía dos semanas, pero no encontró nada.
−El tratamiento funcionó −le dijo a Conejo−. Los otros árboles están seguros.
Ocupado olfateando la nieve en las raíces del árbol y moviendo la cola como un metrónomo, Conejo dio un pequeño "guau".
−Me alegra ver que estás de acuerdo en que es algo bueno. −Anotando el resultado en su cuaderno de datos, continuó entre de los árboles, Conejo correteó detrás de ella un segundo después, sus patas suaves y silenciosas en la blanca alfombra.
Para ser un perro tan pequeño, pensó mientras su peluda forma blanca rayada pasaba, él sin duda podía ir rápido cuando ponía su mente en ello. Sacudiendo la cabeza, lo dejó con sus aventuras y fue a revisar otro manzano que la había estado preocupado... cuando Conejo empezó a ladrar. Los vellos de su nuca se erizaron, luchó contra la instintiva repulsión y metió la mano en un bolsillo del pantalón para coger la pequeña arma láser que encajaba perfectamente en la palma de su mano. Conejo nunca ladraba, no así. Como si hubiera olido a un depredador.
Diez segundos después, ella salió de entre los árboles y supo que su perro estaba en lo cierto...
Había un hombre de pie en el camino bañado por la nieve, entre los árboles. No, no un hombre. Un soldado. Más de 1,80m de altura, hombros anchos, inflexible postura, y absolutamente quieto, sus ojos de un escalofriante gris, y su cabello negro.
Su uniforme era también negro, compuesto por resistentes pantalones, la camiseta de manga larga de algún tipo de alta tecnología y probablemente de algún material a prueba de balas abrazaba los músculos de sus brazos, un ligero chaleco blindado le cubría el pecho y la espalda así como la parte inferior de su cuello, pesadas botas de combate y lo que parecía ser un guante electrónico unido a su brazo izquierdo.
Habían venido a por ella de nuevo.
Un hilo de sudor helado recorrió su espina dorsal. Siempre había sabido que este día era inevitable. Sus emociones eran demasiado volátiles, no tenía ninguna duda que se habían filtrado más allá de la apretada red de escudos entrelazados que protegían a los que llamaban hogar a esta remota ubicación. Lo único que podía esperar era que ella se hubiese traicionado sólo a sí misma.
Madre, padre, dijo telepáticamente, tenemos un problema. Decid a los demás que mantengan el perfil bajo y se aseguren de que sus escudos son herméticos. Yo me encargaré de esto.
El miedo apretó sus congelados dedos alrededor de sus pulmones mientras enviaba una imagen del soldado a sus padres, pero ella ya no era una chica asustada de dieciséis años que pensaba que se estaba volviendo loca; era un adulta de veintitrés años que entendía que aunque era defectuosa e inestable, no merecía ser violada y torturada. Nadie, nunca más, iba a atarla y tratar de romperla. Ni siquiera este extraño letal.
Sostuvo el cuaderno de datos al lado de su cuerpo con una mano helada, su pesada chaqueta y los finos guantes térmicos repentinamente inútiles, ella deslizó el arma mientras guardaba su cuaderno de datos en el bolsillo. Parecía un acto contrario a la intuición, pero su instinto le gritaba que estaría muerta antes de poder lanzar un sólo tiro. No podía ganar esta batalla por la fuerza, y lo más probable es que no pudiese ganarla de ningún modo, pero lucharía para darle a los demás tanto tiempo como fuese posible para prepararse.
Tomando un aliento firme, acortó la distancia entre ella y el soldado cuyo uniforme llevaba una estrella de plata sobre un hombro. El emblema del Consejero Kaleb Krychek, aunque él ya no reclamase el título, el Consejo se había hecho  pedazos. Simple semántica, que sin embargo no podía cambiar el hecho de que desde hacía poco más de un mes, Kaleb Krychek gobernaba efectivamente la Red.
-Conejo.- Ella golpeó su muslo, curvando los dedos hacia adentro para ocultar el ligero temblor que no era capaz de controlar.
Aún temblando de indignación, pero sin ladrar ahora que ella estaba ahí, Conejo corrió a su lado clavando de nuevo los ojos en el intruso.
El hombre miró a su perro.
−Está claro que no es de la familia de los Lepóridos.
Era lo último que había esperado oír.
−Es porque tiene mucha energía −se encontró diciendo−. Me pareció apropiado en el momento. −Cuando había estado medio destruida, un zombi sonámbulo por la vida.
−Es protector, pero no peligroso. Debería tener un perro grande. −Los ojos, como una helada de invierno, se encontraron los suyos, el gris tan frío que le caló hasta los huesos.
−Es perfecto −dijo que ella, agachándose para acariciar a la rígida mascota una vez, antes de erguirse de nuevo a su máxima altura−. No ha venido aquí para hablar conmigo acerca de mi perro.
−No.
−Es un Flecha. −Parte del escuadrón de asesinos que durante largo tiempo se había creído un mito, pero que ahora estaban alineados con Kaleb Krychek, a pesar de que ellos permanecían en las sombras, sin nombre, sin rostro para la mayoría de la población. Nadie quería conocer a uno en carne y hueso.
Un ligero movimiento de cabeza confirmó la inquietante verdad.
−Soy Vasic.
−El Silencio ha caído −dijo, aferrándose a su posición porque este era su sitio, su casa−. No tiene ningún derecho para llevarme. −No existía ningún derecho para atarla a una silla de reacondicionamiento y para las puñaladas de los dedos psíquicos en su mente, rasgando y desgarrando.
−No −dijo él de nuevo, sin ningún tipo de emoción, de tal modo que ella no podía ver un solo rasgo de la persona detrás del soldado−. Me han encargado entregarle una oferta de empleo.
Ivy se quedó mirándolo fijamente durante varios segundos.
−¿Una oferta de trabajo? −Dijo ella al fin, preguntándose si se había vuelto loca después de todo, y ahora estaba teniendo una muy realista alucinación.
−Sí.
Ella se estremeció. Él era demasiado duro, demasiado letal para ser una alucinación. Probándolo, dio un paso atrás hacia los árboles, Conejo gruñó a su lado, ella dijo−: ¿Podemos caminar y hablar? Tengo que terminar la comprobación de los árboles.
El Flecha, Vasic, observó en silencio mientras ella completaba el examen de la corteza del manzano al que se había estado dirigiendo antes de la advertencia de Conejo. Cuando él habló, su voz era tan profunda como el océano. No aumentó el volumen ni cambó el tono a pesar del continuo gruñido de Conejo, y, sin embargo ella escuchó cada palabra con cristalina claridad.
−Ha sido identificada por tener una habilidad que podría ser útil para estabilizar la Red.
−¿Yo? Soy un telépata Gradiente 3.2. −No importaba si a veces ella sentía un enorme estiramiento dentro de su mente, como si hubiera poder allí, como si pudiera encontrar una manera de tocarlo, de mantenerlo. Ese espejismo la había llevado a su casi destrucción siendo una adolescente.
−¿Es consciente de los rumores sobre una designación oculta? ¿La designación E?
Los dedos de Ivy dejaron de teclear la información en el cuaderno de datos, sus células sanguíneas recubiertas de hielo, fino y cristalino.
−¿E?
−Empático.
La palabra resonó en una nota de lamento en su interior, como si le hablara a un conocimiento profundamente arraigado del que no estaba al tanto.
−¿Qué hace un empático? −Preguntó a través de una garganta cubierta de arena y grava.
−No estoy seguro −respondió él−, pero tiene que ver con la emoción.
Tambaleándose en su interior, pensó en el caos de las desgarradoras emociones: el dolor, el odio, la ira, la tristeza, la pérdida, el desgarro de la pérdida; que habían amenazado con aplastar su mente en los minutos antes de la cruel agonía del reacondicionamiento. Su nariz había sangrado, los finos vasos sanguíneos de los ojos estallado para dejar el blanco nadando en rojo, su cabeza golpeando y golpeando y golpeando mientras su estómago que se rebelaba.
Había sido el peor episodio que jamás había sufrido.
−Las emociones casi me matan una vez. −Aterrorizada, había estado feliz de someterse a la tecnología médica en el centro local, sin darse cuenta del infierno que le esperaba.
A raíz de su "tratamiento", se había sentido como si ella simplemente se hubiera. . . ido, la Ivy que había vivido durante dieciséis años borrada. Había habido un horror tranquilo en el fondo de su mente ante la pérdida de sí misma, pero en ese horror no podía penetrar nada, no durante mucho, mucho tiempo.
−Ese incidente −la voz de Vasic  atravesó la pesadilla de la memoria–, fue el resultado de un incumplimiento catastrófico y repentino de su condicionamiento. La presión acumulada la rompió en pedazos.
Eso era exactamente lo que ella había sentido, una violenta explosión en la cabeza.
−La mayoría de los E tienden a despertarse más lentamente –continuó−. Pequeñas fracturas que se filtran sin tensión en lugar de un colapso catastrófico.
La mayoría. . .
−¿Cuántos? −Preguntó ella, su voz ronca.
−Se desconoce, pero los E son un grupo significativo. −La mirada de Vasic le exploró la cara con una precisión clínica−. Está en shock. Siéntese.
Cuando ella no hizo nada, él fue como a tocarla... Conejo se abalanzó sobre él.
−¡No! −Gritó ella.
Conejo nunca llegó a su destino, se quedó nadando frenéticamente en el aire. Agachándose, Ivy recogió su mascota en brazos y se sentó a los pies del árbol más cercano, sin importarle el frío, lel cuaderno de datos olvidado en el suelo.
-Pensé que iba a hacerle daño −le dijo al Flecha,  el Flecha telequinético.
Vasic no se defendió. Cuando tenía ocho años de edad, él se había resistido a usar sus habilidades en los seres vivos, pero un niño de ocho años de edad, no puede soportar la tortura usada para quemar toda la humanidad de un aprendiz de Flecha. Sabía que conservaba dentro de sí la capacidad para romper el cuello o aplastar la columna vertebral de la pequeña criatura que estaba tan apegado a su ama. Que él nunca hubiera cometido un acto así por voluntad propia no significaba nada. La muerte era la muerte.
−¿Quiere que continúe?
Ivy lo miró, sus pupilas de color negro azabache enormemente dilatadas en contra del claro cobre de sus ojos.
−Sí.
−Con toda probabilidad, sus caminos dañados lo fueron aún más durante el proceso de reacondicionamiento. −Necesitando ser consciente de a lo que se enfrentaba, Vasic había visto la grabación que Aden le había mencionado, había sido testigo de la brutalidad con la que su mente había sido enviada nuevamente dentro línea.
Era un milagro que hubiera sobrevivido sin un daño cerebral severo. El trauma psíquico no había sido menos cruel. Que ella fuese funcional y además lo suficientemente fuerte como para mantenerse firme en contra de un Flecha, era testimonio de lo que debía ser una voluntad de hierro.
−Sin embargo −añadió él−, está claro que su Silencio se ha fracturado de nuevo. −Nadie que estuviese en el Silencio tendría la capacidad de cuidar de una mascota, o mirar Vasic con el temor latiendo contra su garganta−. La acumulación está ocurriendo de nuevo en su interior.
Ivy dejó su mascota en la nieve, murmurando al perro que se callara cuando empezó a gruñir a Vasic de nuevo.
−¿Está diciendo que podría estar en la misma situación que estaba a los dieciséis años?
−Sí. −Él se puso en cuclillas a su lado, al darse cuenta de que ella no podía verlo cómodamente si él permanecía de pie−. El técnico a cargo de su reacondicionamiento era incompetente. −Un punto que Vasic ya le había dejado claro a él personalmente, y un punto que el hombre nunca, nunca olvidaría−. Él simplemente destrozó todo de nuevo dentro de tu mente y puso un bloqueo sobre ello. Ese bloqueo está a punto de romperse dada la naturaleza amateur del mismo.
Vio que había llegado demasiado cerca de la verdad cuando ella evitó sus ojos, la visión de su delicada mandíbula. . . fácil de romper.
−No corre ningún riesgo hablando conmigo −señaló Vasic−. Soy consciente tanto de su problemático Silencio como de la naturaleza de su capacidad.
Con expresión pensativa, ella se pasó una mano enguantada sobre la cara antes de asentir.
−Las hemorragias nasales han comenzado de nuevo, y ayer, mientras estaba recogiendo los suministros del municipio, era como si me estuviera ahogando bajo una ola de felicidad, ira, de emoción, de curiosidad y otras emociones que no podía separar. −Sus dedos temblaron mientras acariciaba su mascota−. Sólo duró un par de segundos, pero fue suficiente.
Vasic le sostuvo la mirada, observando que el borde dorado alrededor de sus iris era más vivo que en la imagen que tenía de ella. −Puede aprender a manejar sus habilidades E durante el transcurso de este contrato. Sin embargo, si decide rechazar la propuesta y continuar protegida en contra de sus habilidades, conozco a un médico que puede eliminar los fragmentos rotos del bloqueo que está funcionando mal y reemplazarlo con una compleja construcción mucho más sutil.
Ella lo miró fijamente, esta mujer cuya presencia le causaba dolor físico del mismo modo que lo hacía Sascha Duncan. Pero él no iba a pedir otra asignación si Ivy aceptaba la propuesta de Krychek. Verla, hablar con ella, le había hecho comprender que, aparte de los niños, los empáticos eran lo más parecido a los inocentes que había en la Red.
Él había descubierto el arma de Ivy, y se había percatado de su disgusto por sostenerla, había visto como se  deshacía de ella. Sus rasgos eran tan expresivos que era como si hubiera hablado en voz alta, había sabido que ella había tomado la decisión de utilizarse a sí misma como una distracción en un esfuerzo por proteger a los demás que vivían aquí. Tal vez él estaba equivocado, tal vez su cara no era tan carente de engaño como parecía, pero no podía correr el riesgo de tener razón, de que ella fuese tan vulnerable. Por que él no se fiaba de que Krychek mantuviese su palabra cuando se trataba de la seguridad de los empáticos; la prioridad del otro hombre era la Red en su conjunto, y no la de los individuos que la integran.
Ivy y los otros necesitaban la protección que él podía proporcionarles. A diferencia de ella, él no tendría ningún reparo en utilizar la fuerza letal si alguien quería hacerle a ella, o cualquier otro E, daño. Preservar su seguridad no le ganaría la absolución, pero tal vez le daría paz por un breve tiempo.
−Sea cual sea su elección −le dijo−, va a ser respetada. Le doy mi palabra. −Su honor estaba cerca de no tener ningún valor, pero nunca había roto ninguna de las raras promesas que había hecho.
Ivy acarició el pelaje de Conejo cuando este le dio un golpe en la mano con una preocupada nariz. Se sentía como si su vida se hubiera desgarrado en unos pocos minutos desde la primera vez lo había oído ladrar. Había vivido tantos años creyendo que había algo fundamentalmente erróneo en ella. Ahora este Flecha con sus fríos ojos y su calma glacial le decía que nunca había sido defectuosa.
Excepto que ella estaba aterrorizada por si era demasiado tarde.
−He perdido algo en esa habitación de reacondicionamiento −tal vez la misma cosa por la que él había venido a buscarla−, y no creo que pueda recuperarlo. Me rompí.
−¿Entonces quiere darse por vencida? ¿Admite la derrota?
La ira creció en su interior ante esa tranquila declaración, aunque sabía que sus palabras no habían sido un juicio, sino una simple pregunta. Este enfado era algo primario, salvaje, que había estado creciendo y creciendo dentro de ella desde el día en se había convertido de nuevo en ella misma. Vasic inadvertidamente se había convertido a sí mismo en su objetivo.
Empujando hacia arriba sus rodillas, la nieve un escalofrío de humedad a través de sus pantalones vaqueros, ella luchó por mantener sus escudos sin fracturas bajo el peso de sus emociones. Kaleb Krychek podría haber declarado la caída del Silencio, pero ni Ivy ni los otros en el asentamiento tenían previsto exponerse hasta estar mortalmente seguros de que el nuevo régimen podía sostenerlo, de que no era un truco para revelar su escondite.
−¿Qué sabe del vacío? −Le preguntó ella, su cuerpo vibrando por la furia en su interior−. ¿Qué sabe de tener su mente violada como si un cepillo de acero raspase sobre cada terminación nerviosa, sobre cada uno de sus sentidos?
Él se tomó tanto tiempo para contestar que el mundo estaba más allá del silencio cuando dijo−: Yo soy un Flecha. Me pusieron en el entrenamiento a los cuatro años de edad. Lo sé todo acerca de tener mi mente desgarrada.
Cuatro años de edad.
La ira rompiéndose como si hubiera sido golpeada con un yunque, los restos desgarrándose a través de ella, puso un puño sobre su corazón. −Lo siento.
−¿Por qué? Usted no causó ningún daño.
Ella vio por su expresión que él se refería a ello, como si el dolor de ese pequeño y vulnerable niño no fuese nada.
−¿De verdad no siente nada? –susurró−. ¿No tiene fracturas?

−Es mejor de así −Sus ojos un beso de escarcha−. El día que sienta será el día de mi muerte.

17 comentarios:

  1. Fina. Hola Maria, Celis, Tanis, un millón de gracias esta excelente el capitulo(super buenooo), mil gracias por su trabajo, dedicación, por compartir. Feliz dia de las Madres (aunque tarde), mil besos

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  2. OOhhh gracias por ese adelanto!!! ya quiero que llegue el libro

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  3. Mil gracias!! te quedó genial!! me conmueve esa frase final: "El día que sienta será el día de mi muerte"

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  4. Esperando, gracias por su traduccion

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  5. Mil gracias María! Un abrazo y gracias por compartir! ; )

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  6. Muchas gracias chicas!! Me ha encantado el adelanto!! Besood

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  7. Ufff me va encantar este libro

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  8. Muchisimas gracias por el adelanto¡¡ esperamos ansiosas que salga el libro y podamos conocer toda la historia de Vasic.
    Besos

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  9. Muchas gracias y feliz dīa de las madres♡

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  10. Oh!!!!!!!!!!!! Dios!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    Gracias!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  11. Muchisimas gracias, espero con ansia el libro. Un beso

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  12. Kyaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!
    Dioss, me encantooo, mcuhas gracias por su trabajo. Sinceramente, ya no puede esperar a leer el libro completo!!!
    Saludosss

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  13. gracias gracias aunque ya tengo ganas de mas

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  14. Hola buenas
    en primer lugar muchas gracias por todo vuestro trabajo... me encanta la saga pero me gustaria saber si vais a traducir el libro completo de Vasic.
    Saludos y buen fin de semana

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  15. me encanto el libro son unas genias

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