Gracias por darnos tantos ánimos y espero que os guste.
Bicos
Capítulo 27.
ZAIRA DESPERTÓ ACURRUCADA de lado con Aden detrás de
ella. Mientras abría los ojos, recordó la noche anterior, recordó la textura
caliente del pecho de Aden bajo sus dedos exploradores, el sabor de él bajo sus
labios, su mano en su cabello. Se habían detenido no mucho después de que él hubiese
comenzado a besar su cuerpo, su mente sobrecargada por la poco familiares estímulos
de la potente sensación sensual, pero la intimidad de ello había sido
abrasadora.
Como lo era ahora.
No se sentía sola, no se
sentía perdida. No con el pulso de Aden latiendo fuerte y constante contra ella.
Más allá de ese sonido estaba el aluvión de golpes sin fin de la lluvia, aunque
sonaba menos potente que antes.
–¿Aden?
Él se estiró contra ella antes
de acurrucarse de nuevo a su alrededor, uno de sus brazos cruzado sobre el
pecho de Zaira hasta el hombro. Cuando habló, su voz era inusualmente perezosa.
–¿Es hora de levantarse?
Zaira quería decir que no,
quería permanecer en este capullo cálido, seguro, donde no había reglas y donde
ella lo podía tocar, reclamarlo sin miedo, y donde podía descargar la
responsabilidad sobre los hombros de él y descansar, pero esto era más grande
que sus necesidades o incluso que las de Aden. Tenía que ver con la
supervivencia del escuadrón.
–La lluvia.
El cuerpo de Aden se tensó de
repente alerta.
–La escucho.
Se levantaron y completaron
su rutina mañanera en silencio, ambos conscientes de que su tiempo privado
estaba cerca de acabar. Por acuerdo tácito, se vistieron con la ropa con la que
habían llegado a RainFire. Las reparaciones eran más que suficientes para resistir,
y si iban a enfrentar el mundo exterior, tenían que hacerlo como Flechas.
–Zaira.
–Aden curvó una mano en un lado de su cara–. Esto no tiene por que terminar
aquí. –Palabras tranquilas contenían la fuerza que había ganado la lealtad de
los hombres y mujeres más mortales del planeta; solo que en ese instante toda
esa intensidad se centraba únicamente en ella–. Yo no quiero que termine. –Él
la acercó más, su voz cada vez más baja, volviéndose aún más tranquila, tan llena
poder que parecía imposible–. Te quiero a mi lado.
Zaira no confiaba en sí
misma en un mundo sin límites. Y sin embargo, nunca había deseado nada tanto
como deseaba lo que él le estaba ofreciendo. Tal vez no estuviese otorgándoles
a ambos el crédito suficiente. Quizás Aden estaba en lo cierto y ella sí tenía
el control para ser más… para ser suya, sin llegar a convertirse en un monstruo
asesino ahogado por la rabia.
–Podemos intentarlo –dijo
ella, asumiendo un riesgo que podría cambiarlo todo o destruirlos a ambos–. Lo
intentaré.
Los dedos de Aden se
apretaron contra su cara, un temblor sacudió su cuerpo.
–Gracias. –La palabra
áspera.
–¿Por qué? –Era ella la que
podría lograr conservarlo.
–Por entregarte a mí. –Él
se apartó mientras que el asombroso impacto de sus palabras seguía golpeándola–.
Vamos a ir a desayunar y averiguar cuándo piensan los cambiantes que el terreno
será practicable.
Remi se reunió con ellos en
la sala de desayuno.
–Mi instinto dice que la
lluvia despejará dentro de un par de horas.
–¿La tierra será lo
suficientemente estable para los vehículos? –preguntó Aden mientras Zaira se
arrodillaba para escuchar lo que una emocionada Jojo, en pijama, estaba
diciéndole.
Remi asintió.
–Los centinelas han estado haciendo
barridos del terreno para comprobarlo durante la última hora. Hasta el momento,
no han encontrado nada claramente problemático.
Aden tenía la sensación de
que no solo los centinelas habían estado fuera; Remi tenía un nuevo corte
debajo del ojo donde una rama podría haber azotado su rostro y su cabello
estaba húmedo y todo revuelto. Además, a Aden le parecía que el alfa RainFire era
un hombre que no enviaría a su gente a una situación a la que no fuese él
mismo.
–Podemos llevaros a donde podáis
poneros en contacto con vuestra gente –dijo el otro hombre, una vez que Zaira
se irguió en toda su estatura, cuando Jojo correteó de vuelta a su madre–. O
podemos volver a donde os encontré, para ver si podemos reconstruir la ruta hasta
donde estuvisteis recluidos.
Aden no miró a Zaira antes
de responder. Ambos sabían que solo había una decisión posible.
–Vayamos al búnker.
–Estad listos para irnos en
noventa minutos. La lluvia debería haberse calmado para entonces.
Después de acabar el desayuno,
los dos regresaron a su nido para asegurarse de que dejaban todo en orden.
Luego Aden se dirigió para cumplir con el compromiso que había adquirido de
ofrecer otra clase de entrenamiento a los soldados más jóvenes de RainFire,
mientras Zaira decidió quedarse atrás. Lo cierto es que ella había
experimentado varias puñaladas de dolor en su cabeza poco después de despertar.
Con cada puñalada vino un atisbo
de porosidad en la espesa niebla oscura que rodeaba su mente. Casi podía
vislumbrar el tráfico de la PsyNet. Nada concreto, más bien eran como esbozos
de sombras de lo que podría ser, pero si estaba en el proceso de activarse
psíquicamente, tenía que volver a controlarse.
Su primer instinto fue
empujar todas sus emociones en una caja, pero no quería fingir que la noche
anterior no había sucedido, no quería perder el poder indómito de la memoria. Y
le había prometido a Aden que iba a intentar ser la compañera que necesitaba. Entonces,
en lugar de una caja, pasó su tiempo creando una sólida capa de intensivo
blindaje. El Silencio podría haber caído, pero Zaira no tenía la intención de
que sus emociones se filtraran en la PsyNet.
Nadie tenía derecho a ver esas
emociones, excepto las personas que ella eligiera.
Sintiéndose en control
después de hacerlo, bajó por la trampilla y oyó la voz de Jojo charlando con
Finn en la enfermería. La niña parecía feliz y saludable. Zaira debería haber
continuado para encontrarse con Aden. En cambio, tomó un desvío.
Al verla, Jojo estalló en
una enorme sonrisa, como si no hubieran hablado apenas noventa minutos antes.
–¡Zai!
Zaira tomó a la niña en sus
brazos, su piel tan suave como sus huesos frágiles.
–¿Jugar?
–Hoy no, Jojo. –Ya no se
sentía tan incómodo hacer esto, hablar con un niño, coger en brazos a un niño–.
Me tengo que ir pronto.
–¿Ir, adiós-adiós?
–Sí.
El labio inferior de Jojo
se estremeció y echó los brazos alrededor del cuello de Zaira.
–¡No! –Fue una orden.
Acercándose, Finn le acarició
la espalda a la niña.
–Zaira tiene que regresar a
su propia manada, cariño. Deben extrañarla.
Jojo relajó su abrazo para
poder mirar la cara de Zaira.
–¿Vas a casa?
–Sí.
–Vuelve, ¿sí, Zai? –dijo
Jojo abrazándola de nuevo–. Juega con Jojo. Subida del gato.
–Lo haré. –Conseguiría
tiempo para esta niña que no sabía lo que era ser ignorada y herida; Zaira no
sería quien se lo enseñara.
No mucho tiempo después dejó
a Jojo y se dirigió a la gran sala de la planta baja que funcionaba como un
espacio de formación interior. La sesión de Aden había terminado cuando ella
llegó, pero no estaba solo. Una hembra
RainFire alta, con un hermoso cabello marrón recogido en una trenza suelta y
brillantes ojos azules, estaba a pocos centímetros de él. Tenía una mano en una
cadera que parecía haber ladeado hacia afuera, su cuerpo vestido no con la ropa
de un luchador, sino un atuendo mucho más ligero, su blusa de gasa demasiado fresca
para el clima.
Mientras Zaira miraba, ella
extendió la mano y la puso en el antebrazo de Aden.
Y la rabia, rugió a la
superficie.
• • •
ADEN estaba a punto de romper
el inesperado contacto físico establecido por la hembra RainFire, que había traído
zumo de frutas para los alumnos, y luego se había quedado para hablar con él
sobre autodefensa, a pesar de que se había dado cuenta demasiado tarde de que
ella tenía poco interés en las maniobras defensivas, cuando sus instintos
gritaron en alerta.
–Corre –le dijo a la hembra
cambiante, quien no era luchadora y moriría en cuestión de segundos si Zaira la
alcanzaba–. Corre.
Para darle crédito a la
mujer, echó un vistazo a la amenaza a punto de caer sobre ella y corrió
directamente hacia la puerta en el otro extremo, usando al máximo su velocidad
cambiante. Aden, por su parte, se interpuso en el camino de Zaira, su cuerpo se
estrelló contra él con tanta fuerza que tendría contusiones. No trató de luchar
contra ella, solo apretó los brazos a su alrededor y enredó sus piernas para que ambos cayeran
al suelo.
Ella podía liberarse, era
plenamente consciente de eso. Sin embargo, para hacerlo, tendría que causarle
un daño severo. No creía que Zaira hiciera eso. Incluso cuando era una niña, jamás
había arremetido contra él.
–Zaira, mírame.
Sus ojos permanecieron
fijos en la puerta por la que la hembra RainFire había desaparecido.
–Tú eres mío. –Salió en un
sonido bajo, lleno de rabia–. Ella te tocó.
Aden presionó su peso por
completo sobre ella, su cuerpo más pequeño se retorcía en un esfuerzo por
romper su agarre.
–Un error que no cometerá
de nuevo.
Unos ojos oscuros ardiendo
con fuego se encontraron con los suyos.
–¿La tocaste?
–¿Romperías mi cuello si lo
hubiese hecho?
Se formaron arrugas entre
las cejas antes que ella hiciera un asentimiento decisivo.
–Sí.
–Mentirosa –dijo él, escuchando
de nuevo el raciocinio en su tono. Pero cuando fue a deslizar sus labios sobre
los suyos, ella apartó la cara, y la tensión en sus músculos era diferente.
Aden se apartó de ella y se
sentó, ella hizo lo mismo y apoyó los brazos sobre las rodillas levantadas.
–La habría matado –dijo en
el silencio, su respiración todavía desigual–. No solo la habría matado, no
habría parado de golpearla hasta que alguien me alejara. –Cuando se giró para
mirarlo había tanto dolor en ella que instintivamente extendió la mano para
tocarla.
Excepto que ella ya no
estaba allí, se había levantado en un movimiento fluido y se movió fuera de su
alcance.
–En eso es lo que me convierto
cuando doy un paso fuera de la caja. –Un susurro despiadado.
Aden apretó los dedos
dentro de las palmas.
–Puedes luchar contra ello.
–No. –Una áspera
inhalación–. Mi posesividad hacia ti es obsesiva. Si me permito sentirla, no podré
controlarla. –Puso un puño contra su abdomen y exhaló–. Seré el mejor soldado
que jamás tendrás. –Fue un voto–. Te protegeré hasta mi último aliento.
Una línea indeleble en la
arena.
–Zaira. –Levantó la mano
hacia ella, pero no tenía palabras para convencerla de que luchara por esto, por ellos. Porque tenía
razón, ella tenía demonios y esos demonios eran implacables. Ella le habría
hecho daño a la mujer RainFire si él no la hubiera detenido… y no siempre podría
estar allí si algo la hacía estallar.
Era una verdad que no
quería enfrentar.
Era una verdad que tenía que enfrentar.
Porque él no era solo Aden,
el hombre que siempre quería que le permitiera estar al lado de su fuego, que
le permitiera ver su corazón salvaje y tempestuoso. Él era Aden Kai, líder del
Escuadrón Flecha y ella era un comandante de alto rango del escuadrón que no
podía permitirse el lujo de verse comprometido.
–¿Qué necesitas?
–Distancia. – Se alejó mientras
lo decía, la simple palabra más destructiva que cualquier arma, y con cada paso
que daba, él vio las líneas desvaneciéndose de su rostro, así como el desolador
dolor de sus ojos y la pasión de su aliento, para el momento en que llegó la
puerta, ella era Zaira Neve, una comandante Flecha que moriría para proteger al
líder de su escuadrón.
La mujer curiosa y sensual
que había besado a Aden, que lo había tocado, había desaparecido.
wow chicas en verdad son fantásticas muchas gracias por su gran trabajo en verdad mil gracias emocionada a no mas poder ;)
ResponderEliminarPobre Zaira....
ResponderEliminarGracias por el capítulo!
Casi que quiero llorar junto con ellos, rayos espero esto mejore pronto, muchas gracias chicas!!!
ResponderEliminarno podía ser tan fácil...veamos como resuelven el problema:Gracias!
ResponderEliminarPobre de los dos, ya quiero que contacten con los drmas, aunque me gusto su estancia en las humeantes. Muchas gracias chicas
ResponderEliminarJoer se torció la cosa :(
ResponderEliminarPobrecita :( gracias por el capítulo
ResponderEliminarGracias por el capi, esta de muerte. besos y sigan adelante que estan haciendo un trabajo excelente
ResponderEliminarVale, o sea no, no pueden poner "distancia" entre ellos, son demasiado assghklñojakdns juntos :'(((( y zai con jojo son lo mejor *-*
ResponderEliminarBesosss!!! Excelente trabajo chicas!!!
No vale, Zaira se merece una oportunidad y no quiere darsela a ell misma
ResponderEliminarPobre Zaira :(
ResponderEliminarMuchas gracias chicas!!!!
Que triste el capi..snif...pero tiene que ser así, Zaira no puede transformarse por arte de magia aunque sea amor ...debe ir de a poco...y ese mismo amor por Aden no va dejar que se encierre en sí misma aunque quiera...yo creo que vamos a tener que acostumbrarnos a la manada Rainfire, seguro van a ser protagonistas en adelante igual que la manada de la loba alfa de Kaleb...GRACIAS MARIA, Y TRANSMITE NUESTRO RECONOCIMIENTO Y CARIÑO A LAS GATITAS, BESITOS MIL
ResponderEliminarGracias, gracias, gracias!!! El problema, no solo de Zaira, sino de todos los PSY es no saber como lidiar con los sentimientos, Zaira guarda rabia, mucha, no tratar con los recuerdos es lo que la vuelve de esa manera, tiene que aprender a respirar en medio de toda esa furia y pasar a través de ella, repetir lo mismo con cada una de sus emociones. Supongo que necesita terapia con un PSY e. jejeje es una opinión saludos.
ResponderEliminarHola a todas. Muy bueno el capítulo. A pesar de ser triste, era algo que supongo debía suceder. Cuando salgan de allí, todas sus habilidades deben estar en control para descubrir a los que están detrás del secuestro y de los chips que les instalaron.
ResponderEliminarExcelente trabajo.
Besos.
Fina. Hola muchísimas gracias por el capitulo esta muy bueno, mil besos.
ResponderEliminarHola que todos pasen una linda semana, besos
Como iran a resolver Zaira y Aden esta situación? espero que el amor triunfe mil gracias chicas
ResponderEliminarQue tengan un bonito inicio de semana
Ya decía yo que no podía ser tan fácil la relación de Zaira y Aden
ResponderEliminarFina. hola que todos pasen un buen dia, besos
ResponderEliminarMuchisimas gracias por la traducción
ResponderEliminarQué triste, pero, como decís, tendrá que haber más de un tropiezo hasta que ella sepa controlar sus sentimientos y los acepte, claro.
ResponderEliminarEstupendo trabajo, como siempre, muchas gracias.
Besos, Mariad.
muchísimas gracias
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