domingo, 26 de julio de 2015

Fragmentos de esperanza: capítulo 27

21

Aún seguimos en las Humeantes... aunque yo sigo disfrutándolo y me parece que no soy la única.

Gracias por darnos tantos ánimos y espero que os guste.

Bicos





Capítulo 27.

  ZAIRA DESPERTÓ ACURRUCADA de lado con Aden detrás de ella. Mientras abría los ojos, recordó la noche anterior, recordó la textura caliente del pecho de Aden bajo sus dedos exploradores, el sabor de él bajo sus labios, su mano en su cabello. Se habían detenido no mucho después de que él hubiese comenzado a besar su cuerpo, su mente sobrecargada por la poco familiares estímulos de la potente sensación sensual, pero la intimidad de ello había sido abrasadora.
Como lo era ahora.
No se sentía sola, no se sentía perdida. No con el pulso de Aden latiendo fuerte y constante contra ella. Más allá de ese sonido estaba el aluvión de golpes sin fin de la lluvia, aunque sonaba menos potente que antes.
–¿Aden?
Él se estiró contra ella antes de acurrucarse de nuevo a su alrededor, uno de sus brazos cruzado sobre el pecho de Zaira hasta el hombro. Cuando habló, su voz era inusualmente perezosa.
–¿Es hora de levantarse?
Zaira quería decir que no, quería permanecer en este capullo cálido, seguro, donde no había reglas y donde ella lo podía tocar, reclamarlo sin miedo, y donde podía descargar la responsabilidad sobre los hombros de él y descansar, pero esto era más grande que sus necesidades o incluso que las de Aden. Tenía que ver con la supervivencia del escuadrón.
–La lluvia.
El cuerpo de Aden se tensó de repente alerta.
–La escucho.
Se levantaron y completaron su rutina mañanera en silencio, ambos conscientes de que su tiempo privado estaba cerca de acabar. Por acuerdo tácito, se vistieron con la ropa con la que habían llegado a RainFire. Las reparaciones eran más que suficientes para resistir, y si iban a enfrentar el mundo exterior, tenían que hacerlo como Flechas.
  –Zaira. –Aden curvó una mano en un lado de su cara–. Esto no tiene por que terminar aquí. –Palabras tranquilas contenían la fuerza que había ganado la lealtad de los hombres y mujeres más mortales del planeta; solo que en ese instante toda esa intensidad se centraba únicamente en ella–. Yo no quiero que termine. –Él la acercó más, su voz cada vez más baja, volviéndose aún más tranquila, tan llena poder que parecía imposible–. Te quiero a mi lado.
Zaira no confiaba en sí misma en un mundo sin límites. Y sin embargo, nunca había deseado nada tanto como deseaba lo que él le estaba ofreciendo. Tal vez no estuviese otorgándoles a ambos el crédito suficiente. Quizás Aden estaba en lo cierto y ella sí tenía el control para ser más… para ser suya, sin llegar a convertirse en un monstruo asesino ahogado por la rabia.
–Podemos intentarlo –dijo ella, asumiendo un riesgo que podría cambiarlo todo o destruirlos a ambos–. Lo intentaré.
Los dedos de Aden se apretaron contra su cara, un temblor sacudió su cuerpo.
–Gracias. –La palabra áspera.
–¿Por qué? –Era ella la que podría lograr conservarlo.
–Por entregarte a mí. –Él se apartó mientras que el asombroso impacto de sus palabras seguía golpeándola–. Vamos a ir a desayunar y averiguar cuándo piensan los cambiantes que el terreno será practicable.
Remi se reunió con ellos en la sala de desayuno.
–Mi instinto dice que la lluvia despejará dentro de un par de horas.
–¿La tierra será lo suficientemente estable para los vehículos? –preguntó Aden mientras Zaira se arrodillaba para escuchar lo que una emocionada Jojo, en pijama, estaba diciéndole.
Remi asintió.
–Los centinelas han estado haciendo barridos del terreno para comprobarlo durante la última hora. Hasta el momento, no han encontrado nada claramente problemático.
Aden tenía la sensación de que no solo los centinelas habían estado fuera; Remi tenía un nuevo corte debajo del ojo donde una rama podría haber azotado su rostro y su cabello estaba húmedo y todo revuelto. Además, a Aden le parecía que el alfa RainFire era un hombre que no enviaría a su gente a una situación a la que no fuese él mismo.
–Podemos llevaros a donde podáis poneros en contacto con vuestra gente –dijo el otro hombre, una vez que Zaira se irguió en toda su estatura, cuando Jojo correteó de vuelta a su madre–. O podemos volver a donde os encontré, para ver si podemos reconstruir la ruta hasta donde estuvisteis recluidos.
Aden no miró a Zaira antes de responder. Ambos sabían que solo había una decisión posible.
–Vayamos al búnker.
–Estad listos para irnos en noventa minutos. La lluvia debería haberse calmado para entonces.
Después de acabar el desayuno, los dos regresaron a su nido para asegurarse de que dejaban todo en orden. Luego Aden se dirigió para cumplir con el compromiso que había adquirido de ofrecer otra clase de entrenamiento a los soldados más jóvenes de RainFire, mientras Zaira decidió quedarse atrás. Lo cierto es que ella había experimentado varias puñaladas de dolor en su cabeza poco después de despertar.
Con cada puñalada vino un atisbo de porosidad en la espesa niebla oscura que rodeaba su mente. Casi podía vislumbrar el tráfico de la PsyNet. Nada concreto, más bien eran como esbozos de sombras de lo que podría ser, pero si estaba en el proceso de activarse psíquicamente, tenía que volver a controlarse.
Su primer instinto fue empujar todas sus emociones en una caja, pero no quería fingir que la noche anterior no había sucedido, no quería perder el poder indómito de la memoria. Y le había prometido a Aden que iba a intentar ser la compañera que necesitaba. Entonces, en lugar de una caja, pasó su tiempo creando una sólida capa de intensivo blindaje. El Silencio podría haber caído, pero Zaira no tenía la intención de que sus emociones se filtraran en la PsyNet.
Nadie tenía derecho a ver esas emociones, excepto las personas que ella eligiera.
Sintiéndose en control después de hacerlo, bajó por la trampilla y oyó la voz de Jojo charlando con Finn en la enfermería. La niña parecía feliz y saludable. Zaira debería haber continuado para encontrarse con Aden. En cambio, tomó un desvío.
Al verla, Jojo estalló en una enorme sonrisa, como si no hubieran hablado apenas noventa minutos antes.
–¡Zai!
Zaira tomó a la niña en sus brazos, su piel tan suave como sus huesos frágiles.
–¿Jugar?
–Hoy no, Jojo. –Ya no se sentía tan incómodo hacer esto, hablar con un niño, coger en brazos a un niño–. Me tengo que ir pronto.
–¿Ir, adiós-adiós?
–Sí.
El labio inferior de Jojo se estremeció y echó los brazos alrededor del cuello de Zaira.
–¡No! –Fue una orden.
Acercándose, Finn le acarició la espalda a la niña.
–Zaira tiene que regresar a su propia manada, cariño. Deben extrañarla.
Jojo relajó su abrazo para poder mirar la cara de Zaira.
–¿Vas a casa?
–Sí.
–Vuelve, ¿sí, Zai? –dijo Jojo abrazándola de nuevo–. Juega con Jojo. Subida del gato.
–Lo haré. –Conseguiría tiempo para esta niña que no sabía lo que era ser ignorada y herida; Zaira no sería quien se lo enseñara.
No mucho tiempo después dejó a Jojo y se dirigió a la gran sala de la planta baja que funcionaba como un espacio de formación interior. La sesión de Aden había terminado cuando ella llegó, pero  no estaba solo. Una hembra RainFire alta, con un hermoso cabello marrón recogido en una trenza suelta y brillantes ojos azules, estaba a pocos centímetros de él. Tenía una mano en una cadera que parecía haber ladeado hacia afuera, su cuerpo vestido no con la ropa de un luchador, sino un atuendo mucho más ligero, su blusa de gasa demasiado fresca para el clima.
Mientras Zaira miraba, ella extendió la mano y la puso en el antebrazo de Aden.
Y la rabia, rugió a la superficie.
 
•   •   •

ADEN estaba a punto de romper el inesperado contacto físico establecido por la hembra RainFire, que había traído zumo de frutas para los alumnos, y luego se había quedado para hablar con él sobre autodefensa, a pesar de que se había dado cuenta demasiado tarde de que ella tenía poco interés en las maniobras defensivas, cuando sus instintos gritaron en alerta.
–Corre –le dijo a la hembra cambiante, quien no era luchadora y moriría en cuestión de segundos si Zaira la alcanzaba–. Corre.
Para darle crédito a la mujer, echó un vistazo a la amenaza a punto de caer sobre ella y corrió directamente hacia la puerta en el otro extremo, usando al máximo su velocidad cambiante. Aden, por su parte, se interpuso en el camino de Zaira, su cuerpo se estrelló contra él con tanta fuerza que tendría contusiones. No trató de luchar contra ella, solo apretó los brazos a su  alrededor y enredó sus piernas para que ambos cayeran al suelo.
Ella podía liberarse, era plenamente consciente de eso. Sin embargo, para hacerlo, tendría que causarle un daño severo. No creía que Zaira hiciera eso. Incluso cuando era una niña, jamás había arremetido contra él.
–Zaira, mírame.
Sus ojos permanecieron fijos en la puerta por la que la hembra RainFire había desaparecido.
–Tú eres mío. –Salió en un sonido bajo, lleno de rabia–. Ella te tocó.
Aden presionó su peso por completo sobre ella, su cuerpo más pequeño se retorcía en un esfuerzo por romper su agarre.
–Un error que no cometerá de nuevo.
Unos ojos oscuros ardiendo con fuego se encontraron con los suyos.
–¿La tocaste?
–¿Romperías mi cuello si lo hubiese hecho?
Se formaron arrugas entre las cejas antes que ella hiciera un asentimiento decisivo.
–Sí.
–Mentirosa –dijo él, escuchando de nuevo el raciocinio en su tono. Pero cuando fue a deslizar sus labios sobre los suyos, ella apartó la cara, y la tensión en sus músculos era diferente.
Aden se apartó de ella y se sentó, ella hizo lo mismo y apoyó los brazos sobre las rodillas levantadas.
–La habría matado –dijo en el silencio, su respiración todavía desigual–. No solo la habría matado, no habría parado de golpearla hasta que alguien me alejara. –Cuando se giró para mirarlo había tanto dolor en ella que instintivamente extendió la mano para tocarla.
Excepto que ella ya no estaba allí, se había levantado en un movimiento fluido y se movió fuera de su alcance.
–En eso es lo que me convierto cuando doy un paso fuera de la caja. –Un susurro despiadado.
Aden apretó los dedos dentro de las palmas.
–Puedes luchar contra ello.
–No. –Una áspera inhalación–. Mi posesividad hacia ti es obsesiva. Si me permito sentirla, no podré controlarla. –Puso un puño contra su abdomen y exhaló–. Seré el mejor soldado que jamás tendrás. –Fue un voto–. Te protegeré hasta mi último aliento.
Una línea indeleble en la arena.
–Zaira. –Levantó la mano hacia ella, pero no tenía palabras para convencerla de  que luchara por esto, por ellos. Porque tenía razón, ella tenía demonios y esos demonios eran implacables. Ella le habría hecho daño a la mujer RainFire si él no la hubiera detenido… y no siempre podría estar allí si algo la hacía estallar.
Era una verdad que no quería enfrentar.
Era una verdad que tenía que enfrentar.
Porque él no era solo Aden, el hombre que siempre quería que le permitiera estar al lado de su fuego, que le permitiera ver su corazón salvaje y tempestuoso. Él era Aden Kai, líder del Escuadrón Flecha y ella era un comandante de alto rango del escuadrón que no podía permitirse el lujo de verse comprometido.
–¿Qué necesitas?
–Distancia. – Se alejó mientras lo decía, la simple palabra más destructiva que cualquier arma, y con cada paso que daba, él vio las líneas desvaneciéndose de su rostro, así como el desolador dolor de sus ojos y la pasión de su aliento, para el momento en que llegó la puerta, ella era Zaira Neve, una comandante Flecha que moriría para proteger al líder de su escuadrón.
La mujer curiosa y sensual que había besado a Aden, que lo había tocado, había desaparecido.
 


21 comentarios:

  1. wow chicas en verdad son fantásticas muchas gracias por su gran trabajo en verdad mil gracias emocionada a no mas poder ;)

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  2. Casi que quiero llorar junto con ellos, rayos espero esto mejore pronto, muchas gracias chicas!!!

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  3. no podía ser tan fácil...veamos como resuelven el problema:Gracias!

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  4. Pobre de los dos, ya quiero que contacten con los drmas, aunque me gusto su estancia en las humeantes. Muchas gracias chicas

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  5. Pobrecita :( gracias por el capítulo

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  6. Gracias por el capi, esta de muerte. besos y sigan adelante que estan haciendo un trabajo excelente

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  7. Vale, o sea no, no pueden poner "distancia" entre ellos, son demasiado assghklñojakdns juntos :'(((( y zai con jojo son lo mejor *-*

    Besosss!!! Excelente trabajo chicas!!!

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  8. No vale, Zaira se merece una oportunidad y no quiere darsela a ell misma

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  9. Pobre Zaira :(

    Muchas gracias chicas!!!!

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  10. Que triste el capi..snif...pero tiene que ser así, Zaira no puede transformarse por arte de magia aunque sea amor ...debe ir de a poco...y ese mismo amor por Aden no va dejar que se encierre en sí misma aunque quiera...yo creo que vamos a tener que acostumbrarnos a la manada Rainfire, seguro van a ser protagonistas en adelante igual que la manada de la loba alfa de Kaleb...GRACIAS MARIA, Y TRANSMITE NUESTRO RECONOCIMIENTO Y CARIÑO A LAS GATITAS, BESITOS MIL

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  11. Gracias, gracias, gracias!!! El problema, no solo de Zaira, sino de todos los PSY es no saber como lidiar con los sentimientos, Zaira guarda rabia, mucha, no tratar con los recuerdos es lo que la vuelve de esa manera, tiene que aprender a respirar en medio de toda esa furia y pasar a través de ella, repetir lo mismo con cada una de sus emociones. Supongo que necesita terapia con un PSY e. jejeje es una opinión saludos.

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  12. Hola a todas. Muy bueno el capítulo. A pesar de ser triste, era algo que supongo debía suceder. Cuando salgan de allí, todas sus habilidades deben estar en control para descubrir a los que están detrás del secuestro y de los chips que les instalaron.
    Excelente trabajo.
    Besos.

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  13. Fina. Hola muchísimas gracias por el capitulo esta muy bueno, mil besos.
    Hola que todos pasen una linda semana, besos

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  14. Como iran a resolver Zaira y Aden esta situación? espero que el amor triunfe mil gracias chicas
    Que tengan un bonito inicio de semana

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  15. Ya decía yo que no podía ser tan fácil la relación de Zaira y Aden

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  16. Fina. hola que todos pasen un buen dia, besos

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  17. Muchisimas gracias por la traducción

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  18. Qué triste, pero, como decís, tendrá que haber más de un tropiezo hasta que ella sepa controlar sus sentimientos y los acepte, claro.
    Estupendo trabajo, como siempre, muchas gracias.
    Besos, Mariad.

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