Gracias a todas por vuestros comentarios.
A Carolina y a Rocío gracias y deciros que ya va faltando menos.
Bicos a todas
Capítulo 24.
ZAIRA ESTABA ACOSTADA EN la oscuridad
mirando hacia el tragaluz. Realmente no podía distinguirlo del resto del techo,
el nido estaba bajo el manto de la noche y en el exterior el mundo era azotado
por la lluvia. A su lado, podía oír la respiración constante de Aden, sabía que
se había sumergido en un estado de reposo que sin embargo no significaba que no
estuviese alerta ante cualquier amenaza. Ella debería haber hecho lo mismo,
pero su mente estaba demasiado llena de pensamientos que seguían dando vueltas.
Y ella misma, de nuevo,
estaba demasiado llena de soledad.
Curvó sus dedos dentro de la
palma para evitar buscar a Aden mientras el deseo salvaje y violentamente
posesivo de su interior la empujaba a hacerlo, se concentró en su respiración, regulándola
hasta el punto en que podría controlar su ritmo cardíaco; y una hora después de
comenzar a hacerlo, en algún momento, cayó, no en un estado de reposo, sino en
un sueño verdadero.
Un sueño tan profundo que, de
nuevo, soñó.
Con el peso de la fría tubería
en sus manos, en cómo el óxido había manchado sus palmas, en el sonido húmedo
del metal al golpear la masa pulposa que una vez había sido un cráneo. Sus
brazos seguían subiendo y bajando, subiendo y bajando, hasta que unas manos
fuertes que le hicieron daño la llevaron lejos, sus talones arrastrándose por
suelo.
Frente a ella, vio los
restos machacados de las cabezas de su padre y de su madre, y sintió solo una
viciosa satisfacción. Ellos no le harían daño de nuevo. Cuando otros trataron
de quitarle el tubo, se negó a soltarlo, aunque sus manos estaban resbaladizas por
la sangre de las ampollas que se habían formado en sus palmas. Le arrancaron la
piel de la mano cuando le quitaron a la fuerza el tubo de sus manos. La sangre
que cubría sus manos era anaranjada, mezclada con el óxido del hierro. Había
más sangre salpicando su cara, su ropa.
Más tarde, cuando los que la
había apartado de sus padres la llamaron monstruo, ella no protestó. Porque
ellos la habían convertido en un monstruo y ella aceptaba que lo era.
Se despertó sobresaltada ante
ese pensamiento, el corazón desbocado, Zaira casi pudo oler la sangre, casi oyó
el sonido de la tubería causando un daño catastrófico. No, eso no era cierto.
La tubería solo terminó el trabajo y proporcionó una salida a la rabia en su
interior. Había sido su mente la que había convertido los cerebros de sus
padres en papilla.
No había sido suficiente.
Había tenido que destruir sus cuerpos físicos antes de permitirse creer que en
verdad había terminado, que ellos estaban muertos, que no iban a volver a
hacerle daño de nuevo.
–Zaira. –Escuchó el susurro
a su lado. Aden apoyó su mano cálida y fuerte sobre su espalda.
Con su sangre rugiendo y su
boca seca, ella no habló, solo miró hacia el techo de nuevo… y entonces movió
su mano para que sus dedos se encontraran con los de Aden.
–Era tan pequeña como
Jasper cuando lo hice. –Cogió aire que dolió al entrar–.Tan pequeña como él
cuando ellos me lastimaron.
–Eras más pequeña. –Fue la sombría
respuesta de Aden–. Ellos te lastimaron durante años.
–¿Cómo alguien puede hacer
eso? –En su mente, ella siempre había sido el monstruo, había olvidado que
había sido una niña pequeña y asustada luchando por su vida.
–Porque algunas personas son
malas y otras no. Tú no lo eres.
Sintiendo como si sus
huesos temblasen en su interior, intentó mantenerse centrada, y falló.
–Adén. –No sabía lo que le
estaba pidiendo, pero cuando él soltó su mano el shock fue brutal.
–Levanta la cabeza. –Su
aliento contra su oído, su cuerpo más cerca.
Zaira se sentía como si
fuese a tener un ataque de pánico, obedeció su orden porque le daba una forma
de mantener a raya el colapso. Él deslizó su brazo debajo de su cabeza y, lo curvó
alrededor de sus rígidos hombros atrayéndola hacia él.
–Gira hacia mí, Zaira –ordenó
cuando ella se quedó rígida.
El contacto nunca había
sido amistoso para Zaira. Este había significado dolor y abuso cuando sus
padres la tenían, entrenamiento despiadado y más dolor cuando estaba con el
Escuadrón Flecha. Pero este era Aden, quien la había sostenido tantas veces ya.
Había sido ella quien lo había lastimado. Se obligó a si misma a girar, no
protestó cuando él rodó hasta quedar tumbado de espaldas y tiró de ella contra
su pecho, la cabeza apoyada en su hombro y sus pechos apretados contra su pecho
y costado.
Ambos vestían solo
camisetas y pantalones de chándal, y la delgada tela de algodón de las
camisetas no suponía una barrera para la transferencia de calor entre ambos.
Zaira no estaba segura de cuánto tiempo se quedó allí inmóvil antes que sus
huesos empezaran a dejar de temblar y su corazón se calmara, respirando el
aroma de Aden en cada inhalación. Era cálido, esencialmente masculino y
profundamente familiar.
Levantó la mano, la colocó
en su pecho, justo sobre su corazón. Su pulso, estable y fuerte, le dio un
ritmo en el que concentrarse y usar para normalizar su respiración. Cuando él deslizó
su mano arriba y abajo por su espalda, no protestó, el contacto relajando aún
más la tensión insoportable en su interior. Su mano era grande y fuerte como él.
La mayoría de la gente no se daba cuenta conscientemente, pero Aden no era un
hombre pequeño. Era ágil, musculoso, su fuerza intensa.
–Lamento haberte mordido. –No
sabía por qué había hecho eso; tal vez había querido asustarlo, pero parte de
ella pensaba que lo había hecho porque quería quedarse con él. Como un animal
maltratado que lanzaba zarpazos a quien que trataba de hacerle un favor porque
no sabía hacer otra cosa.
–Antes, vi a una de las
hembras RainFire morder a su compañero.
–¿Estaba enojada con él?
–No. Parecía ser un gesto
cariñoso.
Su mente meditó sobre eso,
lo consideró desde todos los ángulos.
–Son cambiantes, ellos
tienen impulsos más primarios.
–Algunos impulsos son
universales.
Ella se sacudió al sentir
sus dientes mordiéndole una oreja.
–¿Por qué hiciste eso?
–Ahora estamos iguales y no
tienes motivos para sentir como si hubieras cruzado una línea.
Zaira se levantó y se frotó
el mordisco, la cosa maltratada, rota, incivilizada en su interior no estaba del
todo segura sobre lo que debería hacer.
–Me mordiste –dijo de
nuevo.
Él le apartó la mano y pasó
el pulgar sobre el lugar.
–¿Duele?
–No. –Había sido solo lo
inesperado de ese gesto lo que la había desconcertado–. Morder es aceptable en
la sociedad cambiante, no en la Psy.
–No he oído esa regla.
Desequilibrada por su
comportamiento, ella se giró y se acomodó contra su cuerpo, manteniendo
posesivamente el brazo de Aden alrededor de la parte superior de su cuerpo.
–¿Vas a morderme otra vez?
–La furia demencial que era parte de ella necesitaba parámetros para manejar
esto.
–Tal vez.
Ella frunció el ceño ante
esa respuesta, demasiado confundida para preocuparse por la ruptura de su
disciplina al permitir la expresión facial.
–Entonces te morderé de
nuevo.
–Vale.
Su ceño se profundizó
cuando se dio cuenta de que él estaba decidido a ganar la discusión, decidido a
demostrarle que no había nada malo en el hecho de haberse vuelto feroz con él.
Dado que no podía pensar en un buen argumento en contra, decidió ver hasta
dónde estaba él dispuesto a llegar con esto. Se retorció y lo mordió de nuevo,
esta vez en la mandíbula.
La única diferencia fue que
se aseguró de no hacer sangre.
Él la giró, y de repente se
enredaron en un combate cuerpo a cuerpo. Sin embargo, ninguno de los dos estaba
intentando lastimar o golpear. En su lugar, ambos estaban tratando de pasar bajo
las defensas del otro. Él era más pesado y más fuerte, pero ella siempre había
sido mejor en esto; lo había vencido más de una vez, y ahora, se las arregló
para tumbarlo sobre su espalda.
Pero cuando se inclinó y lo
mordió de nuevo en esta competencia que era un juego, él se apartó con una difícil
maniobra que la tumbó sobre su espalda y entonces era él el que estaba sobre
ella, los dos respirando pesadamente.
Capítulo 25.
–NO LO HAGAS –le advirtió, sintiendo en su interior como la rabia arañaba en la
superficie.
Él lo hizo.
La mordió en el labio
inferior esta vez, casi exactamente en el lugar donde ella lo había mordido
antes. Él no la lastimó, pero la furia se precipitó a la superficie, solo que
no quería hacerle daño. Simplemente quería conservarlo, poseerlo. Doblando las
piernas en un movimiento que sabía que nunca esperaría de ella, dado su peso y
masa corporal más ligera, lo desequilibró y de repente lo tuvo boca abajo,
mientras ella se arrodillaba con una rodilla sobre su espalda, la mano en la
nuca.
–Gané –dijo ella.
Medio esperaba que él se
levantara y la apartara. Dado que ella en realidad no iba a romperle el cuello
o lastimarle la columna vertebral, la maniobra hubiera funcionado. Pero él
extendió su mano y palmeó la cama dos veces en una silenciosa señal de
reconocimiento de su victoria.
Sonrió, y en su interior
era muy consciente de que esto era malo, muy malo, los dos lados de su
naturaleza coexistían ahora en este instante. Bajó sobre él, todo su cuerpo
tendido sobre el suyo. Aden movió los brazos para apoyar la cabeza sobre las
manos, pero no le pidió que se moviese.
–Hueles bien –dijo ella,
deseando ser más grande para poder tocarlo todo a la vez.
–Debe ser el jabón y los
otros artículos del tocador.
Permaneció acostada sobre
él y deslizó los dedos a través de la pesada seda de su cabello, la criatura
rabiosa e incivilizada que vivía en cada una de sus células, inhaló
profundamente.
–Sí, pero también eres tú.
–Bajo los tenues aromas de los artículos de baño estaba el olor del chico que
había conocido una vez, pero este había madurado, volviéndose más profundo, más
ricamente masculino.
Él se quedó quieto mientras
ella deslizaba la mano por su brazo y sobre la curva tensa de sus bíceps, la
manga de la camiseta arrugándose bajo su tacto. Le hacía sentirse borracha
tocarle así, la hacía sentir como si estuviera hundiéndose en una oscuridad que
no tenía fin. Pero, al igual que un adicto, no podía parar. Cuando ella se
incorporó lo suficiente para subirle la camiseta, él se la quitó por la cabeza.
Frotó la mejilla contra la
suave y caliente piel de su hombro, deslizando su mano sobre los músculos de la
espalda al mismo tiempo. Bajo ella, su respiración se alteró, se volvió más
errática. Acostada sobre él, deslizó su mano sobre sus bíceps de nuevo.
–Te gusta esto –murmuró–.
Te gusta ser tocado por mí.
–Sí. –Aden se incorporó un
poco para advertirla de su intención y comenzó a darse la vuelta.
Ella se movió lo suficiente
para permitirlo, pero lo montó a horcajadas tan pronto como él estuvo acostado
sobre su espalda, sus manos en la suave piel de su pecho. Sus pectorales
estaban definidos, al igual que las crestas del abdomen hasta donde sus
músculos creaban una uve en la parte baja de su cuerpo. Ella en verdad nunca
pensó en las diferencias entre hombres y mujeres, excepto en el contexto de
cómo la fuerza física masculina daba a sus oponentes una ventaja que tendría
que aprender a contrarrestar, pero ahora se encontró fascinada por las crestas
y valles de su cuerpo, sus manos ansiosas por explorar cada centímetro.
Cuando él levantó sus manos
hasta sus muslos, ella decidió que era aceptable: él podía tocarla.
Inclinándose, apoyó sus antebrazos a ambos lados de su cabeza y deslizó sus
labios a lo largo de la línea de su mandíbula, de su garganta, del hueco que
tenía ahí y que le hacía querer lamerlo. La cruda profundidad de ese deseo
despertó la parte de ella que la había mantenido con vida y sana durante todos
estos años.
–Yo… no puedo ser así
–dijo, las palabras salieron en un vacilantes mientras luchaba contra la parte retorcida y peligrosa
de sí misma–. Podría ser mortal. –En su interior había una violencia tan
horrible que había hecho estremecer a los del servicio de emergencia; y todos
ellos habían sido adultos con su condicionamiento completado–. Infligí tanto
daño a las caras de mis padres que ni siquiera eran reconocibles como hombre o
mujer del cuello para arriba.
Encerró los profundos
recuerdos detrás de la pared psíquica que había construido como parte de su
entrenamiento del Silencio. Todavía podía recordar lo que había hecho, pero no
lo revivía, no experimentaba lo que se había sentido al bajar ese tubo una y
otra vez. O no lo había hecho hasta ahora.
–Mis escudos se están
desmoronando. Estoy recordando, Aden. No puedo recordar y funcionar.
–¿No vale la pena luchar
por esto? –preguntó Aden, tirando de su cabeza con una sujeción suave en su
cabello.
Pensó en cómo se había
sentido al tocarlo antes de recordar el riesgo, en cómo ella le había dado
placer. Ella nunca le había dado placer a nadie.
–El riesgo… –comenzó, pero
Aden le interrumpió.
–Estamos en una situación
única –espetó–. Nadie sabrá nunca lo que pasó aquí a menos que se lo digamos.
Te prometo que no voy a permitir que
cruces ninguna línea violenta.
Zaira flexionó los dedos en
su hombro, la tentación extrema. Con su mente entumecida, si cometía un error,
este no ondearía hacia la PsyNet, no traicionaría su inestabilidad a aquellos
que podrían aprovechar la debilidad.
Y Aden jamás lo diría.
Agachó la cabeza y lamió
ese lugar que la había tentado, la mano de
él se cerró sobre su muslo, su corazón se aceleró bajo su palma. La
rabia que no era rabia alrededor de Aden volvió a tomar el control, comenzó a
besarlo trazando un camino hacia abajo y sobre su pecho. Sus pezones eran
discos planos pero él se tensó cuando los tocó, los mordió ligeramente y luego
los lamió.
Ella archivó la respuesta
en su carpeta privada de todas las cosas de Aden y continuó su viaje por su
cuerpo. Cuando la mano de él se cerró alrededor de su nuca, eso no rompió el
momento. Este era Aden, quien nunca la había herido y jamás la lastimaría. Él
podía tocarla allí.
Él tiró de ella.
Zaira frunció el ceño y
levantó la vista.
–Estoy ocupada. –Debajo de
ella, su cuerpo estaba duro, caliente. Era un paisaje extraño, nuevo y
maravilloso que quería explorar.
–Quítate la camiseta –dijo
Aden, con los ojos más oscuros que alguna vez le hubiera visto.
Decidiendo que la solicitud
era bastante justa dado que él estaba medio desnudo, se levantó y se despojó de
la camiseta, sus pechos aún cubiertos por el bandeau. Las manos de Aden en su cintura se sentían
más grandes y más calientes sin esa delgada barrera. Un escalofrío la recorrió
y cuando él la inclinó hacia su cuerpo, lo siguió.
Tendida sobre su cuerpo,
ella unió sus labios con los de Aden, buscando instintivamente la intimidad. Él
se la ofreció, la mano masculina regresó a su nuca, los dos explorando el
contacto lento y profundo. Cuando se separaron para aspirar una bocanada de
aire, Aden la giró y la tumbó sobre la espalda.
Zaira no lo impidió.
Tampoco lo hizo cuando él
se colocó sobre ella y trazó el mismo camino que ella había recorrido en su
cuerpo, Aden deslizó su mano sobre sus costillas hasta alcanzar su espalda
mientras los fríos mechones de su cabello recorrían su piel. Sus labios eran
cálidos, sus besos húmedos, y en algún momento, Zaira dejó de tratar de pensar
y cedió a la locura a flor de piel de las sensaciones.
Esta noche era secreta. Les
pertenecía a ambos.
Nadie lo sabría nunca.
Capítulo 26.
TODAVÍA SATURADO POR la experiencia de apuñalar
al hombre en la playa hasta matarlo, Blake estaba de pie en la ventana del
edificio principal de entrenamiento y observaba a los adolescentes en el
compuesto. Estos, durante la primera hora de la mañana, estaban siendo
dirigidos en una rutina de artes marciales por una Flecha de veinticinco años a
la cual se había acercado antes para hablarle de una sociedad. Ella había
pensado que sería una asociación ordinaria, por supuesto, y él no la había
desengañado.
Aún así ella lo rechazó
porque sus estilos de lucha no encajaban.
Él había replicado diciendo
que sus diferencias podrían complementarse entre sí, pero cuando ella se
mantuvo firme, se dio cuenta de que tenía una personalidad demasiado dominante
para permitirle ser el alfa en su asociación. Tendría que encontrar a alguien
más. Escaneando a los entrenadores casi de forma aleatoria, consideró a otras
Flechas dentro de la edad comprendida de veinte a veinticinco años.
Fue entonces cuando su
mente susurró: ¿por qué no alguien más joven?
Nunca había considerado un
cómplice más joven, pero mientras miraba a la entrenadora moverse y a los
adolescentes siguiéndola en perfecta formación, se dio cuenta de que era la
mejor opción posible. Tendría tanto una socia con quien compartir la matanza
como una persona más débil, menos segura, que él podría controlar.
Cuando examinó a los adolescentes con más cuidado, sus ojos
permanecieron atrapados en una chica de cabello castaño en la última fila que
no reconoció. Eso debería haber sido imposible, como la mayoría de los Flechas
de mayor rango, conocía a los de bajo rango que iban a salir, había entrenado
al grupo de esa edad en varias ocasiones.
Sin embargo, esta chica no
movió ningún interruptor mental.
Sacando su organizador
portátil, encontró la lista de asistentes a la sesión y los eliminó uno por
uno, hasta que se quedó con una chica de diecisiete años de edad, quien era una
fuerte telépata, pero que también tenía una habilidad notable en el raro rango
de la ilusión.
Esto último sería útil
cuando se tratara de los secuestros de las víctimas. En el lado negativo, ella
también estaba registrada como estable y leal al escuadrón.
Por supuesto, él también lo
estaba, pero sabía cómo manipular las pruebas. ¿Lo sabía hacer ella?
Echó un vistazo a otros
archivos, los de todos los adolescentes que eran lo suficientemente mayores
como para estar completamente entrenados pero lo suficientemente jóvenes como
para ser moldeados a sus especificaciones. Pero él seguía regresando a la
muchacha; ella incluso se parecía a las mujeres que prefería como víctimas
cuando tenía una elección. Cualquier otro tipo de víctima era un mero bocado,
este tipo específico alimentaba su hambre.
Cabello marrón, piel
pálida, no muy delgada, sin sobrepeso, con pechos pequeños.
Ella era la indicada.
Solo tenía que encontrar
una vulnerabilidad, una grieta.
Fantastico, obrigada
ResponderEliminarGracias me encantan!!!
ResponderEliminarGracias. Estan buenisimos!!!
ResponderEliminarMuchísimas gracias!!!!!!!!!!
ResponderEliminar3 capitulos gracias, no cabe duda el lenguaje erotico es universal todos saben por donde comenzar,¡¡¡¡ Aden y Zaira tienen que salir YAAA¡¡¡¡¡¡ o Blake se va a convertir en otro Enrique Santano como no lo ha detectado la red? Feliz dia
ResponderEliminarGracias, gracias gracias!!!! (x3) La verdad es que se pone mejor y mejor.
ResponderEliminargracias! muy buenos capíulos!
ResponderEliminarVaya que capitulos, pero saben como dejarnos en suspenso jajjajajajajaja malvadas , muchass gracias
ResponderEliminarMini maratón que me viene muy bien para mitigar estas calores veraniegas.
ResponderEliminarHa sido muy entretenido, muchas gracias, chicas.
Besos,Mariad.
Muchas gracias por los capis
ResponderEliminar¡Que velocidad! Muchas gracias por la dedicación
ResponderEliminarGraaaaaaaaaacias :-D
ResponderEliminarFina. Hola que todos pasen un maravilloso fin de semana, besos.
ResponderEliminarHola Un millón de gracias Rocío, Carolina Maria, por tan magnifico y rápido trabajo, mil gracias, besos
son las mejores wow increible gracias por el doble capitulo me encanta
ResponderEliminarMuchísimas gracias, pero no nos pueden dejar así! Necesitamos saber como siguen estos dos
ResponderEliminarMuchísimas gracias, pero no nos pueden dejar así! Necesitamos saber como siguen estos dos
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarFina. hola que pasen una linda noche, besos
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