sábado, 27 de junio de 2015

Fragmentoss de esperanza: Capítulo 11

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Gracias por todos los ánimos que nos dais con vuestros comentarios. Sé que estabais impacientes y aqui seguimos con la historia de Aden y Zara.

Bicos



Capítulo 11

  ADEN SE DESPERTÓ en la oscuridad por segunda vez. Mantuvo los ojos cerrados y escuchó. Había movimientos en torno a él, sonidos de voces masculinas teniendo una conversación.
–... estable, pero no voy a saberlo con seguridad hasta que despierte –Un resoplido–. Ella es dura como un leopardo, se negaba a morir. En cuanto a él, no tengo ni puñetera idea de cómo seguía caminando.
Sus recuerdos se despejaron lo suficiente para recordar los ojos de color verde amarillento del leopardo que le había lanzado contra el suelo. Esos mismos ojos habían brillado en el rostro del hombre que los había arrastrado a su vehículo. Un cambiante leopardo. Tras llegar a esa deducción, Aden levantó sus pestañas.
Un hombre alto de complexión muy musculosa, con el cabello, de múltiples tonos castaños, revuelto y la mandíbula ensombrecida con una incipiente barba que se veía oscura contra su piel dorada, estaba hablando con otro hombre. Aquel tenía una físico más delgado, pero contaba con una capa de músculo que dejaba claro que no estaba acostumbrado a quedarse sentado detrás de un escritorio.
El hombre más grande estaba vestido con pantalones de combate negros y una camiseta gris oscura, el otro con una camisa azul a cuadros con las mangas enrolladas hasta los codos  y por fuera de unos pantalones vaqueros. Ninguno de los dos parecía estar armado.
–La bala salió bien –dijo el de la camisa a cuadros–, pero rebotó en sus costillas y rozó varios órganos en el camino –El hombre, que tenía que ser un médico, tocaba los puntos en su propio pecho, como si indicara los sitios de impacto–. Alguien la remendó lo suficiente para salvar su vida, si no lo hubiera hecho, habría estado muerta mucho antes de que la hubieras encontrado –Se frotó la cara, la línea afilada de sus facciones situaba su edad entre los treinta o cuarenta años.
Por el contrario, el hombre más grande tenía que estar cerca de los veintiocho o veintinueve.
–¿Conseguiste extraer la bala de su pierna? –preguntó.
Asintió con la cabeza.
–Está tan deformada que es bastante inútil.
Aden no necesitó escuchar más para comprender que el hombre musculoso estaba a cargo. Los alfas cambiantes depredadores tenían un cierto comportamiento inconfundible. Jóvenes o viejos, ellos exudaban responsabilidad, así como poder.
El alfa se giró hacia él en ese momento, sus ojos eran de un color topacio claro sorprendente estriado con la luz. Ojos que parecían felinos, aunque el alfa estaba en su forma humana. A pesar del cambio en los ojos de leopardo a humano, de inmediato lo reconoció como el hombre que había conocido en la montaña.
–Estás despierto –dijo el alfa, acercándose–. Soy Remi. Este es Finn.
Como no iba a tener esa reunión acostado, Aden se sentó, consiguiendo rápidamente una visual de Zaira en la cama de la enfermería junto a él. Su cráneo palpitó con violencia pero no estaba tan débil como se podría haber esperado. Parecía que le habían dado algo para mantener su fuerza y reponer sus fluidos.
–¿Cuánto tiempo he estado inconsciente? –preguntó, notando que solo llevaba un pantalón negro suelto con cordón en la cinturilla.
Remi le lanzó una camiseta blanca de un estante a un lado de la habitación.
–Dieciocho horas.
Una eternidad para que una Flecha estuviese a merced de personas en las que no confiaba, pero estas personas habían salvado su vida. Después de colocarse la camiseta, extendió su mano hacia su espalda y tocó el lugar donde Zaira había extraído el chip justo cuando Aden lo había sentido vibrar hasta el punto de explosión mientras los rayos de electricidad se arrastraban por sus neuronas en un camino directo a su corteza cerebral.
Sus dedos se encontraron con un vendaje de piel fina.
–¿Algún daño permanente?
–No lo sé –Unas líneas blancas se formaron alrededor de la boca del médico, sus ojos color verde hoja estaban sombríos–. Lo que fuera que tuvierais dentro, lo metieron a la fuerza y en una operación apresurada. Es probable que vosotros hayáis causado menos daño sacando esas cosas de lo que ellos causaron al meterlas.
Aden no podía arriesgarse a probar sus músculos telepáticos. Si colapsaba por el dolor, podría quedar de nuevo indefenso incluso aunque no causara ningún daño adicional. Por el momento, no creía que diera algún resultado positivo. Conscientemente había dejado caer sus escudos psíquicos cuando despertó, en vez de detectar el fuerte zumbido de fondo que denotaba la presencia de las mentes de las personas a su alrededor, solo había escuchado los ecos del silencio.
El hecho que estuviese alrededor de cambiantes no explicaba el silencio. Los cambiantes podrían tener escudos naturales fuertes, pero ellos existían. Y según lo que Judd había contado de vez en cuando, sabía que la mayoría de las manadas también tenían miembros humanos. Debería haber sentido al menos el leve murmullo que se creaba por los pensamientos superficiales de un grupo sensitivo de seres vivos.
Controlar su necesidad psíquica de establecer contacto necesitó un considerable esfuerzo. Semejante al que necesitaría un cambiante para reprimir a su animal o a un ser humano para no usar su mano dominante al intentar completar una tarea delicada.
–¿Fecha y hora actual? –preguntó, intentando no pensar conscientemente en el silencio absoluto dentro de su cabeza… y en lo que ese silencio le haría a Zaira si se encontraba en las mismas condiciones que él.
Cuando Remi respondió a su pregunta, hizo un cálculo aproximado y se dio cuenta que los captores de Zaira y él solo los habían tenido durante veintitrés horas antes de su huida. Zaira tuvo que haber sido atrapada después de él, de lo contrario habría oído hablar de su secuestro. Apresurar la cirugía había sido el mayor error de su desconocido enemigo. Con un marco de tiempo más largo los implantes habrían estado demasiado incrustados para sacarlos con facilidad.
–Me gustaría comprobar tus signos vitales –Sin esperar una respuesta, Finn cogió lo que Aden reconoció como el mejor escáner médico del mercado y se acercó a su lado.
–¿No os habéis puesto en contacto con el escuadrón? –preguntó Aden mientras cooperaba con las peticiones de Finn porque el médico sabía claramente lo que estaba haciendo. Era muy posible que esta manada desconocida no tuviera contactos en la PsyNet, y por lo tanto no tuviera manera de enviar un mensaje a Vasic y a los demás.
Remi negó con la cabeza.
–Las comunicaciones están muertas por la tormenta. Nos imaginamos que te pondrías en contacto con tu gente una vez que despertaras. –Se tocó la sien en una silenciosa referencia a las capacidades psíquicas de Aden.
–Me sentiría mejor si te evaluara un especialista –dijo Finn, bajando el escáner para comprobar físicamente la pierna herida de Aden. Un mechón de su cabello castaño claro cayó sobre su frente, pero lo ignoró y continuó con su tarea.
–Pareces haber hecho un excelente trabajo –dijo tras flexionar la extremidad por petición del médico y no haber sentido ningún dolor.
Era algo simple sellar una herida menor con el láser adecuado, pero reparar todos los pequeños vasos sanguíneos, ligamentos desgarrados, y otros mecanismos internos triturados habría necesitado horas de trabajo concentrado y cuidadoso.
Y la herida de Aden había sido mucho menos complicada que la de Zaira.      
Finn no habló hasta después de comprobar los reflejos de Aden en ese lado de su cuerpo.
–Soy un médico cualificado y certificado, así como un sanador –dijo, cambiándose al otro lado–, pero no soy un neurocirujano. No puedo garantizar que no haya pasado algo por alto.
Remi se agitó, los ojos fijos en los de Aden.
–No quiero terminar con dos jodidas Flechas muertas en mi territorio –dijo con brutal franqueza–. Llama a uno de tus teletransportadores y ve a ver a un Psy-M.
Aden tenía que tomar una decisión; decir la verdad y revelar su vulnerabilidad, o decir una mentira. Por el momento, se decidió por la mentira. Remi podría haberle asesinado mientras estaba inconsciente, pero la ayuda del alfa leopardo también podría ser un acto engañoso para darles después una puñalada por la espalda. Después de todo, Remi había estado en la misma zona aislada que sus captores. No podía permitirse el lujo de confiar en el alfa o en sus compañeros de manada hasta que hubiera confirmado sin lugar a dudas su falta de participación en su secuestro y el de Zaira.
–Necesito reajustar mi mente antes de poder hacer contacto –dijo, contando con que estos cambiantes no fueran lo suficientemente cercanos a un Psy para saber que sus palabras no tenían ningún sentido–. La inserción del implante ha desorientado mi camino a la PsyNet.
Remi frunció el ceño pero asintió.
–Pasará por lo menos un día, tal vez dos, antes que podáis salir de aquí si tu gente no puede entrar. La lluvia provocó deslizamientos de tierra en la parte baja de la montaña, bloqueando la mayor parte de los caminos, y el último pronóstico que escuchamos antes que los sistemas cayeran decía que este clima no cejaría a corto plazo.
Hubo una enorme explosión en ese momento, el trueno lo suficientemente sonoro para que ambos cambiantes reaccionaran visiblemente, Finn con una mueca y Remi se quedó inusitadamente quieto. Aden se dio cuenta que la audición aguda tenía que ser una desventaja en estas circunstancias.
–Tengo formación técnica –dijo–. Podría ser capaz de reparar un transmisor.
–Puedes intentarlo –Remi se cruzó de brazos–. Pero es probable que un rayo tostara el conductor que está en la parte más baja de la montaña y mis técnicos me dicen que la interferencia causada por la combinación del tiempo y nuestra ubicación hace que sea poco probable que pueda salir cualquier señal de menor fuerza.
Aden no estaba seguro de que eso fuera un inconveniente, porque si esta manada era amistosa, entonces Zaira y él tenían un refugio seguro donde recuperarse de sus heridas físicas y psíquicas. Su ceguera psíquica muy bien podría ser vista como una invitación a nuevos actos de violencia en el mundo exterior.
Precisamente él no podía permitirse el lujo de mostrar esa debilidad. Pondría una diana en la espalda de todo el escuadrón si se mostraba a su líder como "humano" por su vulnerabilidad. Las Flechas no sobrevivían solo porque eran peligrosos sino porque la gente los veía como peligrosos. En el caso contrario simplemente serían una amenaza que debían acabar.
Como un Psy-Med una vez quiso acabar con Zaira.
Permitiéndose mirarla por primera vez, se aseguró de mantener su tono neutro cuando habló.
–Te escuché decir que Zaira está estable.
–Lo está, pero solo estará fuera de peligro cuando despierte. –Finn se movió para que Aden pudiera ver sin obstáculos a la otra cama.
El cuerpo de Zaira yacía inmóvil en una forma en que nunca lo estaba cuando se encontraba despierta. El fuego rebelde y brillante en ella continuaba existiendo en su modo de luchar, tan rápida e inteligentemente, en el modo en que hablaba con trepidante inteligencia y en la forma en que protegía con fiereza helada a los que estaban a su cargo.
Aden se forzó a apartar la mirada antes de revelar la profundidad de su preocupación por ella.
No estás completamente en el Silencio, Aden. Nunca lo has estado.
Había creído que lo que le cambió fue su contacto con el vínculo de Vasic e Ivy, pero tal vez Zaira tenía razón sobre su Silencio. Él se preocupaba, siempre lo había hecho por la gente que veía como suya. Y Zaira… ella jamás había sido una simple Flecha de su escuadrón. Siempre se había sentido atraído por su fuego, por ese salvajismo indomable que era tan diferente a su propia naturaleza controlada.
A Aden le habían enseñado disciplina desde la cuna, le habían enseñado a no llamar la atención y a pasar siempre por común y corriente ante los ojos del mundo. En comparación, Zaira era como una tormenta. Ella se había convertido en la Flecha perfecta, pero incluso eso lo había hecho bajo sus propios términos. Desde el día en que se conocieron había estado en desacuerdo con él sobre todo, jamás medía sus palabras, siempre le ofrecía la verdad abrasadora y su lealtad absoluta e inquebrantable.     
La sala de repente destelló con un brillo impactante de una luz púrpura-blanco.
–Dada vuestra actitud despreocupada –dijo Aden cuando ni Remi o Finn hicieron un comentario por la cercanía del rayo–, ¿asumo que este edificio está protegido de los rayos?
Una sonrisa muy felina, mostró todos los dientes.
–Cuidado, Flecha, o podría pensar que estás insultando mi capacidad de cuidar a mi manada.
–No intentaba insultarte –Aden controló su compulsión de sostener la mirada del alfa en una lucha de poder primigenio, el poder instintivo que había aprendido a controlar a lo largo de los años. En su lugar, volvió su atención a Finn–. ¿La situación de Zaira?
–Ella tiene moretones menos graves en la zona del implante, pero sus lesiones internas fueron significativas –A petición de Aden, el sanador enumeró esas lesiones, una por una–. Me aseguré condenadamente bien de arreglar cada pequeña parte destrozada. Eso te lo puedo prometer.
Aden le creyó. Había un evidente aire de aptitud en el otro hombre, sumado al hecho de que él había notado lesiones que incluso Aden podría haber pasado por alto. Finn no era solo un médico y un sanador, era uno muy bueno.
Finn le pidió que se pusiese de pie al lado de la cama para tomarle el pulso.
–Sin embargo, si ella no recupera la consciencia, no hay nada más que pueda hacer en este momento, excepto intentar darle los medicamentos que tengo aquí. Ninguno está calibrado para la fisiología Psy.
No era lo que quería oír y se dio cuenta que no eran las noticias que Finn quería dar.
–El mejor de los casos es que se despierte por sí misma en las próximas horas –continuó–. En ese momento, el principal problema será con zona de la herida de bala; estará sensible por un tiempo, y su cuerpo se cansara más fácilmente durante aproximadamente una semana, pero estará bien siempre y cuando no haga nada para rasgar la piel nueva.
Haciendo una nota en una tableta electrónica, el sanador dio varios pasos atrás.
–Tuve que estimular el crecimiento de su propia piel, porque ninguno de los parches que tenía le servirían, por lo que será más frágil de lo que ella podría esperar.
Cuando Finn instó a Aden a caminar hacia él, supo que el otro hombre estaba juzgando su equilibrio.
–¿Sientes algo mal? –preguntó el sanador, sus ojos intensos mientras otra ráfaga de relámpagos iluminaban la piel ligeramente bronceada de su rostro.
–No. –Excepto por el doloroso silencio en su cabeza.
–¿Dolor de cabeza?
–Sí.
Finn le hizo varias preguntas más para medir la cantidad y el tipo exacto de dolor y Aden tuvo que pensar no como una Flecha, sino como un civil para contestarle. El umbral del dolor de una Flecha era mucho más alto que el de la mayoría de las personas, pero eso podría ser peligroso en estas circunstancias.
–Vale –dijo el sanador al finalizar–. No hay nada inesperado, y el dolor debe calmarse después de doce horas. Si de repente se vuelve más fuerte, o cambia de cualquier manera, quiero saberlo de inmediato –Las palabras eran una orden–. Cualquier retraso podría ser fatal si hay un sangrado inesperado.
–Entendido – Aden le agradeció al sanador su trabajo y se volvió hacia Remi–. No puedo recordar si en algún momento me identifiqué contigo –Tampoco podía ubicar al cambiante leopardo en ninguna manada conocida.
–Yo te reconocí –dijo el alfa, manteniendo sus manos en las caderas en lugar de extender una. Podría ser por un acto de cortesía porque los Psy eran conocidos por sentirse incómodos con los toques que las otras razas daban por sentado o un signo de reticencia porque todavía no se fiaba de Aden lo suficiente para darle la mano–. Estás con los RainFire, en las Humeantes.
El nombre de la manada no encendió ninguna alarma, pero tampoco pudo recordar ninguna información sobre ella. Sin embargo, ahora tenía una ubicación general. Dado que las Grandes Montañas Humeantes se extendían a lo largo una gran área de tierra, tendría que recopilar datos adicionales para averiguar la ubicación específica.
–Este tiempo es inusual para la región.
Finn puso sus ojos en blanco.
–Ganas el premio al eufemismo del siglo. Hubo una advertencia de tornado no mucho antes del apagón de las comunicaciones, así que sí, esto no es lo habitual. Sin embargo no es inaudito, solo raro.
El clima extremo les había dado a Aden y a Zaira una ventaja decisiva, una que sus captores no podrían haber previsto. Al estar heridos, con los implantes en sus cabezas y sus captores en un helicóptero, no habrían conseguido alejarse tanto sin la lluvia dificultando la persecución al limpiar su rastro.
–¿Crees que podrías comer alimentos sólidos? –preguntó Finn y, ante el asentimiento de Aden, salió de la enfermería para organizarlo.
Incapaz de reprimir el impulso por más tiempo, Aden rodeó su cama para llegar a Zaira. Su respiración era estable, su tono de piel de nuevo era una cálida mezcla entre crema y marrón dorado en vez de un color blanquecino y sudado. Cuando cogió el escáner que Finn había dejado cerca, Remi no protestó. Aden comprobó sus signos vitales, centrándose en las áreas de las lesiones, y estuvo satisfecho al comprobar que el sanador había hecho un trabajo estelar al suturarla. Todo lo que quedaba era que Zaira luchara contra el velo de la oscuridad donde estaba atrapada actualmente.
-Mantén tu promesa -dijo él en silencio-. Quédate.
–Gracias por la ayuda –le dijo a Remi en voz alta. El leopardo enarcó una ceja.
–¿Por qué exactamente necesitasteis ayuda? Las Flechas suelen dictar sus propias reglas, según lo que he oído.
–Ni siquiera las Flechas pueden curar las heridas de bala por sí solos. –No era del todo cierto. Había una Flecha que podía, pero la capacidad de Judd Lauren era tan rara que no muchas personas lo sabrían.
–No era una crítica –Remi negó con la cabeza–. No sé cómo caminaste en esa pierna si venías desde donde escuché ese helicóptero dando vueltas.
Aden había caminado sobre ella porque había necesitado hacerlo para salvar a Zaira. Le habían disparado cuando volvió a buscarla, había vendado rápidamente la herida durante la búsqueda de suministros. El negro de sus pantalones de combate había mantenido oculta la sangre para Zaira. Tomó la decisión consciente de no decirle nada. No había confiado en que ella accediera a ir con él después de saber que también estaba herido. Ella habría luchado para quedarse y mantener a raya al enemigo, dándole una ventaja. Puesto que Aden no hubiera dado su brazo a torcer, había sido más rápido prevenir la discusión en primer lugar.
–¿Sabes quién ocupa esa tierra? –Si el alfa RainFire estaba dispuesto a compartir datos, Aden no tenía nada que perder al recabarlos. Por supuesto, volvería a verificar toda la información después de dejar la manada.
–No. Ellos vuelan dentro y fuera. –La camiseta de Remi se extendió por sus amplios hombros mientras se apoyaba contra la pared y se cruzaba de brazos.
Una pose relajada si no notabas la mirada atenta y peligrosa.
–Los hemos vigilado desde que se mudaron hace unos cuatro meses –dijo el alfa–, pero ellos no han transgredido nuestros límites territoriales por lo que en general nos concentramos en nuestros propios asuntos –Miró hacia la puerta–. Puedo oler la comida en camino. Come, espera que tu compañera de escuadrón despierte, y después hablaremos.
Volviendo su atención a Zaira, Aden quiso despertarla, pero el monitor del cerebro permanecía estático.
Trascurrieron dos horas.
Tres.
Tres horas y media.

 

22 comentarios:

  1. Fina. Un millón de gracias Chicas esta buenísimo, me alegra que Aden este mejor, aunque quisiera que fuera Jud, Sienna y Hawke el que los encontrara, mil besos.
    hola muchas gracias por su dedicacion, besos

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. mil gracias chicas son increíbles espero con ansias el siguiente :)

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  4. Vocês são mesmo as melhores! Obrigada, meninas, pelo excelente trabalho!

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  5. por favor que se despierte y este bien

    gracias por la traduccion

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  6. muchas gracias maria, es genial el trabajo que estais haciendo

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  7. Fina. hola que todos pasen una feliz semana, besos

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  8. Muchas gracias y una estupenda semana. Esta cada día más bueno y no me refiero a Aden.

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  9. Estaran todavía en la red? podrían dejar de ser psy? Gracias por su trabajo feliz inicio de semana

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  10. Muy bueno el capítulo chicas. Gracias una vez más por su trabajo. Imagínense si así es comenzando, como será todo el libro...para comerse las uñas.
    Besos

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  11. Sí chicas está de tirarse los pelos..buenísimos capítulos...increible como Nalini se las arregla para dejarte angustiada...uno cree que en el proximo capi se va relajar...pero nooooo....sigue y sigue intenso...seguro va ser así hasta el final...gracias miles a las Gatitas y María por el arduo e increible trabajo..cariños a Tanis...chicas que tengan un excelente semana !!!! Besitos

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  12. Estupendo capítulo, cada vez más interesante.
    Nalini es una genio, eso está más que demostrado.
    Muchas gracias a todas las que colaboráis para que las demás disfrutemos estos momentos.
    Besos, Mariad.

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  13. Hola, felicidades por la traducción y la rapidez . Quería deciros por si no lo sabéis que algún blog como The Angel of the night está colgando los capítulos, con un enlace a este blog. No me parece muy normal, pero yo que se´. Besos y gracias por todo.

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  14. Fina. hola que todos pasen un lindo dia, besos

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