Bicos
Capítulo 11
ADEN SE DESPERTÓ en la
oscuridad por segunda vez. Mantuvo los ojos cerrados y escuchó. Había
movimientos en torno a él, sonidos de voces masculinas teniendo una
conversación.
–... estable, pero no voy a
saberlo con seguridad hasta que despierte –Un resoplido–. Ella es dura como un
leopardo, se negaba a morir. En cuanto a él, no tengo ni puñetera idea de cómo
seguía caminando.
Sus recuerdos se despejaron
lo suficiente para recordar los ojos de color verde amarillento del leopardo
que le había lanzado contra el suelo. Esos mismos ojos habían brillado en el
rostro del hombre que los había arrastrado a su vehículo. Un cambiante leopardo. Tras llegar a esa deducción, Aden levantó
sus pestañas.
Un hombre alto de
complexión muy musculosa, con el cabello, de múltiples tonos castaños, revuelto
y la mandíbula ensombrecida con una incipiente barba que se veía oscura contra
su piel dorada, estaba hablando con otro hombre. Aquel tenía una físico más
delgado, pero contaba con una capa de músculo que dejaba claro que no estaba
acostumbrado a quedarse sentado detrás de un escritorio.
El hombre más grande estaba
vestido con pantalones de combate negros y una camiseta gris oscura, el otro
con una camisa azul a cuadros con las mangas enrolladas hasta los codos y por fuera de unos pantalones vaqueros. Ninguno
de los dos parecía estar armado.
–La bala salió bien –dijo
el de la camisa a cuadros–, pero rebotó en sus costillas y rozó varios órganos
en el camino –El hombre, que tenía que ser un médico, tocaba los puntos en su
propio pecho, como si indicara los sitios de impacto–. Alguien la remendó lo
suficiente para salvar su vida, si no lo hubiera hecho, habría estado muerta
mucho antes de que la hubieras encontrado –Se frotó la cara, la línea afilada
de sus facciones situaba su edad entre los treinta o cuarenta años.
Por el contrario, el hombre
más grande tenía que estar cerca de los veintiocho o veintinueve.
–¿Conseguiste extraer la
bala de su pierna? –preguntó.
Asintió con la cabeza.
–Está tan deformada que es
bastante inútil.
Aden no necesitó escuchar
más para comprender que el hombre musculoso estaba a cargo. Los alfas
cambiantes depredadores tenían un cierto comportamiento inconfundible. Jóvenes
o viejos, ellos exudaban responsabilidad, así como poder.
El alfa se giró hacia él en
ese momento, sus ojos eran de un color topacio claro sorprendente estriado con
la luz. Ojos que parecían felinos, aunque el alfa estaba en su forma humana. A
pesar del cambio en los ojos de leopardo a humano, de inmediato lo reconoció
como el hombre que había conocido en la montaña.
–Estás despierto –dijo el
alfa, acercándose–. Soy Remi. Este es Finn.
Como no iba a tener esa
reunión acostado, Aden se sentó, consiguiendo rápidamente una visual de Zaira
en la cama de la enfermería junto a él. Su cráneo palpitó con violencia pero no
estaba tan débil como se podría haber esperado. Parecía que le habían dado algo
para mantener su fuerza y reponer sus fluidos.
–¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?
–preguntó, notando que solo llevaba un pantalón negro suelto con cordón en la
cinturilla.
Remi le lanzó una camiseta
blanca de un estante a un lado de la habitación.
–Dieciocho horas.
Una eternidad para que una
Flecha estuviese a merced de personas en las que no confiaba, pero estas personas
habían salvado su vida. Después de colocarse la camiseta, extendió su mano
hacia su espalda y tocó el lugar donde Zaira había extraído el chip justo cuando
Aden lo había sentido vibrar hasta el punto de explosión mientras los rayos de electricidad
se arrastraban por sus neuronas en un camino directo a su corteza cerebral.
Sus dedos se encontraron
con un vendaje de piel fina.
–¿Algún daño permanente?
–No lo sé –Unas líneas
blancas se formaron alrededor de la boca del médico, sus ojos color verde hoja estaban
sombríos–. Lo que fuera que tuvierais dentro, lo metieron a la fuerza y en una
operación apresurada. Es probable que vosotros hayáis causado menos daño sacando
esas cosas de lo que ellos causaron al meterlas.
Aden no podía arriesgarse a
probar sus músculos telepáticos. Si colapsaba por el dolor, podría quedar de
nuevo indefenso incluso aunque no causara ningún daño adicional. Por el momento,
no creía que diera algún resultado positivo. Conscientemente había dejado caer
sus escudos psíquicos cuando despertó, en vez de detectar el fuerte zumbido de
fondo que denotaba la presencia de las mentes de las personas a su alrededor,
solo había escuchado los ecos del silencio.
El hecho que estuviese
alrededor de cambiantes no explicaba el silencio. Los cambiantes podrían tener
escudos naturales fuertes, pero ellos existían.
Y según lo que Judd había contado de vez en cuando, sabía que la mayoría de las
manadas también tenían miembros humanos. Debería haber sentido al menos el leve
murmullo que se creaba por los pensamientos superficiales de un grupo sensitivo
de seres vivos.
Controlar su necesidad
psíquica de establecer contacto necesitó un considerable esfuerzo. Semejante al
que necesitaría un cambiante para reprimir a su animal o a un ser humano para
no usar su mano dominante al intentar completar una tarea delicada.
–¿Fecha y hora actual? –preguntó,
intentando no pensar conscientemente en el silencio absoluto dentro de su
cabeza… y en lo que ese silencio le haría a Zaira si se encontraba en las mismas
condiciones que él.
Cuando Remi respondió a su
pregunta, hizo un cálculo aproximado y se dio cuenta que los captores de Zaira
y él solo los habían tenido durante veintitrés horas antes de su huida. Zaira
tuvo que haber sido atrapada después de él, de lo contrario habría oído hablar
de su secuestro. Apresurar la cirugía había sido el mayor error de su desconocido
enemigo. Con un marco de tiempo más largo los implantes habrían estado
demasiado incrustados para sacarlos con facilidad.
–Me gustaría comprobar tus
signos vitales –Sin esperar una respuesta, Finn cogió lo que Aden reconoció
como el mejor escáner médico del mercado y se acercó a su lado.
–¿No os habéis puesto en
contacto con el escuadrón? –preguntó Aden mientras cooperaba con las peticiones
de Finn porque el médico sabía claramente lo que estaba haciendo. Era muy
posible que esta manada desconocida no tuviera contactos en la PsyNet, y por lo
tanto no tuviera manera de enviar un mensaje a Vasic y a los demás.
Remi negó con la cabeza.
–Las comunicaciones están muertas
por la tormenta. Nos imaginamos que te pondrías en contacto con tu gente una
vez que despertaras. –Se tocó la sien en una silenciosa referencia a las
capacidades psíquicas de Aden.
–Me sentiría mejor si te
evaluara un especialista –dijo Finn, bajando el escáner para comprobar
físicamente la pierna herida de Aden. Un mechón de su cabello castaño claro cayó
sobre su frente, pero lo ignoró y continuó con su tarea.
–Pareces haber hecho un
excelente trabajo –dijo tras flexionar la extremidad por petición del médico y
no haber sentido ningún dolor.
Era algo simple sellar una
herida menor con el láser adecuado, pero reparar todos los pequeños vasos
sanguíneos, ligamentos desgarrados, y otros mecanismos internos triturados habría
necesitado horas de trabajo concentrado y cuidadoso.
Y la herida de Aden había
sido mucho menos complicada que la de Zaira.
Finn no habló hasta después
de comprobar los reflejos de Aden en ese lado de su cuerpo.
–Soy un médico cualificado
y certificado, así como un sanador –dijo, cambiándose al otro lado–, pero no
soy un neurocirujano. No puedo garantizar que no haya pasado algo por alto.
Remi se agitó, los ojos fijos
en los de Aden.
–No quiero terminar con dos
jodidas Flechas muertas en mi territorio –dijo con brutal franqueza–. Llama a
uno de tus teletransportadores y ve a ver a un Psy-M.
Aden tenía que tomar una
decisión; decir la verdad y revelar su vulnerabilidad, o decir una mentira. Por
el momento, se decidió por la mentira. Remi podría haberle asesinado mientras
estaba inconsciente, pero la ayuda del alfa leopardo también podría ser un acto
engañoso para darles después una puñalada por la espalda. Después de todo, Remi
había estado en la misma zona aislada que sus captores. No podía permitirse el
lujo de confiar en el alfa o en sus compañeros de manada hasta que hubiera
confirmado sin lugar a dudas su falta de participación en su secuestro y el de
Zaira.
–Necesito reajustar mi
mente antes de poder hacer contacto –dijo, contando con que estos cambiantes no
fueran lo suficientemente cercanos a un Psy para saber que sus palabras no
tenían ningún sentido–. La inserción del implante ha desorientado mi camino a
la PsyNet.
Remi frunció el ceño pero
asintió.
–Pasará por lo menos un
día, tal vez dos, antes que podáis salir de aquí si tu gente no puede entrar.
La lluvia provocó deslizamientos de tierra en la parte baja de la montaña, bloqueando
la mayor parte de los caminos, y el último pronóstico que escuchamos antes que
los sistemas cayeran decía que este clima no cejaría a corto plazo.
Hubo una enorme explosión
en ese momento, el trueno lo suficientemente sonoro para que ambos cambiantes
reaccionaran visiblemente, Finn con una mueca y Remi se quedó inusitadamente
quieto. Aden se dio cuenta que la audición aguda tenía que ser una desventaja
en estas circunstancias.
–Tengo formación técnica –dijo–.
Podría ser capaz de reparar un transmisor.
–Puedes intentarlo –Remi se
cruzó de brazos–. Pero es probable que un rayo tostara el conductor que está en
la parte más baja de la montaña y mis técnicos me dicen que la interferencia
causada por la combinación del tiempo y nuestra ubicación hace que sea poco
probable que pueda salir cualquier señal de menor fuerza.
Aden no estaba seguro de
que eso fuera un inconveniente, porque si esta manada era amistosa, entonces
Zaira y él tenían un refugio seguro donde recuperarse de sus heridas físicas y
psíquicas. Su ceguera psíquica muy bien podría ser vista como una invitación a
nuevos actos de violencia en el mundo exterior.
Precisamente él no podía
permitirse el lujo de mostrar esa debilidad. Pondría una diana en la espalda de
todo el escuadrón si se mostraba a su líder como "humano" por su
vulnerabilidad. Las Flechas no sobrevivían solo porque eran peligrosos sino
porque la gente los veía como peligrosos. En el caso contrario simplemente serían
una amenaza que debían acabar.
Como un Psy-Med una vez quiso
acabar con Zaira.
Permitiéndose mirarla por
primera vez, se aseguró de mantener su tono neutro cuando habló.
–Te escuché decir que Zaira
está estable.
–Lo está, pero solo estará
fuera de peligro cuando despierte. –Finn se movió para que Aden pudiera ver sin
obstáculos a la otra cama.
El cuerpo de Zaira yacía
inmóvil en una forma en que nunca lo estaba cuando se encontraba despierta. El
fuego rebelde y brillante en ella continuaba existiendo en su modo de luchar,
tan rápida e inteligentemente, en el modo en que hablaba con trepidante inteligencia
y en la forma en que protegía con fiereza helada a los que estaban a su cargo.
Aden se forzó a apartar la
mirada antes de revelar la profundidad de su preocupación por ella.
No estás completamente en el Silencio, Aden.
Nunca lo has estado.
Había creído que lo que le
cambió fue su contacto con el vínculo de Vasic e Ivy, pero tal vez Zaira tenía
razón sobre su Silencio. Él se preocupaba, siempre lo había hecho por la gente
que veía como suya. Y Zaira… ella jamás había sido una simple Flecha de su
escuadrón. Siempre se había sentido atraído por su fuego, por ese salvajismo
indomable que era tan diferente a su propia naturaleza controlada.
A Aden le habían enseñado disciplina
desde la cuna, le habían enseñado a no llamar la atención y a pasar siempre por
común y corriente ante los ojos del mundo. En comparación, Zaira era como una
tormenta. Ella se había convertido en la Flecha perfecta, pero incluso eso lo
había hecho bajo sus propios términos. Desde el día en que se conocieron había
estado en desacuerdo con él sobre todo, jamás medía sus palabras, siempre le
ofrecía la verdad abrasadora y su lealtad absoluta e inquebrantable.
La sala de repente destelló
con un brillo impactante de una luz púrpura-blanco.
–Dada vuestra actitud
despreocupada –dijo Aden cuando ni Remi o Finn hicieron un comentario por la
cercanía del rayo–, ¿asumo que este edificio está protegido de los rayos?
Una sonrisa muy felina, mostró
todos los dientes.
–Cuidado, Flecha, o podría
pensar que estás insultando mi capacidad de cuidar a mi manada.
–No intentaba insultarte –Aden
controló su compulsión de sostener la mirada del alfa en una lucha de poder
primigenio, el poder instintivo que había aprendido a controlar a lo largo de
los años. En su lugar, volvió su atención a Finn–. ¿La situación de Zaira?
–Ella tiene moretones menos
graves en la zona del implante, pero sus lesiones internas fueron
significativas –A petición de Aden, el sanador enumeró esas lesiones, una por
una–. Me aseguré condenadamente bien de arreglar cada pequeña parte destrozada.
Eso te lo puedo prometer.
Aden le creyó. Había un evidente
aire de aptitud en el otro hombre, sumado al hecho de que él había notado lesiones
que incluso Aden podría haber pasado por alto. Finn no era solo un médico y un
sanador, era uno muy bueno.
Finn le pidió que se pusiese
de pie al lado de la cama para tomarle el pulso.
–Sin embargo, si ella no
recupera la consciencia, no hay nada más que pueda hacer en este momento,
excepto intentar darle los medicamentos que tengo aquí. Ninguno está calibrado
para la fisiología Psy.
No era lo que quería oír y
se dio cuenta que no eran las noticias que Finn quería dar.
–El mejor de los casos es
que se despierte por sí misma en las próximas horas –continuó–. En ese momento,
el principal problema será con zona de la herida de bala; estará sensible por
un tiempo, y su cuerpo se cansara más fácilmente durante aproximadamente una
semana, pero estará bien siempre y cuando no haga nada para rasgar la piel
nueva.
Haciendo una nota en una tableta
electrónica, el sanador dio varios pasos atrás.
–Tuve que estimular el
crecimiento de su propia piel, porque ninguno de los parches que tenía le
servirían, por lo que será más frágil de lo que ella podría esperar.
Cuando Finn instó a Aden a
caminar hacia él, supo que el otro hombre estaba juzgando su equilibrio.
–¿Sientes algo mal? –preguntó
el sanador, sus ojos intensos mientras otra ráfaga de relámpagos iluminaban la
piel ligeramente bronceada de su rostro.
–No. –Excepto por el
doloroso silencio en su cabeza.
–¿Dolor de cabeza?
–Sí.
Finn le hizo varias
preguntas más para medir la cantidad y el tipo exacto de dolor y Aden tuvo que
pensar no como una Flecha, sino como un civil para contestarle. El umbral del
dolor de una Flecha era mucho más alto que el de la mayoría de las personas,
pero eso podría ser peligroso en estas circunstancias.
–Vale –dijo el sanador al
finalizar–. No hay nada inesperado, y el dolor debe calmarse después de doce
horas. Si de repente se vuelve más fuerte, o cambia de cualquier manera, quiero
saberlo de inmediato –Las palabras eran una orden–. Cualquier retraso podría
ser fatal si hay un sangrado inesperado.
–Entendido – Aden le
agradeció al sanador su trabajo y se volvió hacia Remi–. No puedo recordar si en
algún momento me identifiqué contigo –Tampoco podía ubicar al cambiante
leopardo en ninguna manada conocida.
–Yo te reconocí –dijo el
alfa, manteniendo sus manos en las caderas en lugar de extender una. Podría ser
por un acto de cortesía porque los Psy eran conocidos por sentirse incómodos
con los toques que las otras razas daban por sentado o un signo de reticencia
porque todavía no se fiaba de Aden lo suficiente para darle la mano–. Estás con
los RainFire, en las Humeantes.
El nombre de la manada no encendió
ninguna alarma, pero tampoco pudo recordar ninguna información sobre ella. Sin
embargo, ahora tenía una ubicación general. Dado que las Grandes Montañas
Humeantes se extendían a lo largo una gran área de tierra, tendría que
recopilar datos adicionales para averiguar la ubicación específica.
–Este tiempo es inusual
para la región.
Finn puso sus ojos en
blanco.
–Ganas el premio al
eufemismo del siglo. Hubo una advertencia de tornado no mucho antes del apagón
de las comunicaciones, así que sí, esto no es lo habitual. Sin embargo no es
inaudito, solo raro.
El clima extremo les había
dado a Aden y a Zaira una ventaja decisiva, una que sus captores no podrían
haber previsto. Al estar heridos, con los implantes en sus cabezas y sus
captores en un helicóptero, no habrían conseguido alejarse tanto sin la lluvia
dificultando la persecución al limpiar su rastro.
–¿Crees que podrías comer
alimentos sólidos? –preguntó Finn y, ante el asentimiento de Aden, salió de la
enfermería para organizarlo.
Incapaz de reprimir el
impulso por más tiempo, Aden rodeó su cama para llegar a Zaira. Su respiración
era estable, su tono de piel de nuevo era una cálida mezcla entre crema y
marrón dorado en vez de un color blanquecino y sudado. Cuando cogió el escáner
que Finn había dejado cerca, Remi no protestó. Aden comprobó sus signos
vitales, centrándose en las áreas de las lesiones, y estuvo satisfecho al
comprobar que el sanador había hecho un trabajo estelar al suturarla. Todo lo
que quedaba era que Zaira luchara contra el velo de la oscuridad donde estaba
atrapada actualmente.
-Mantén tu promesa -dijo él en silencio-. Quédate.
–Gracias por la ayuda –le
dijo a Remi en voz alta. El leopardo enarcó una ceja.
–¿Por qué exactamente necesitasteis
ayuda? Las Flechas suelen dictar sus propias reglas, según lo que he oído.
–Ni siquiera las Flechas
pueden curar las heridas de bala por sí solos. –No era del todo cierto. Había
una Flecha que podía, pero la capacidad de Judd Lauren era tan rara que no
muchas personas lo sabrían.
–No era una crítica –Remi
negó con la cabeza–. No sé cómo caminaste en esa pierna si venías desde donde
escuché ese helicóptero dando vueltas.
Aden había caminado sobre
ella porque había necesitado hacerlo para salvar a Zaira. Le habían disparado cuando
volvió a buscarla, había vendado rápidamente la herida durante la búsqueda de
suministros. El negro de sus pantalones de combate había mantenido oculta la
sangre para Zaira. Tomó la decisión consciente de no decirle nada. No había
confiado en que ella accediera a ir con él después de saber que también estaba
herido. Ella habría luchado para quedarse y mantener a raya al enemigo, dándole
una ventaja. Puesto que Aden no hubiera dado su brazo a torcer, había sido más
rápido prevenir la discusión en primer lugar.
–¿Sabes quién ocupa esa
tierra? –Si el alfa RainFire estaba dispuesto a compartir datos, Aden no tenía
nada que perder al recabarlos. Por supuesto, volvería a verificar toda la
información después de dejar la manada.
–No. Ellos vuelan dentro y
fuera. –La camiseta de Remi se extendió por sus amplios hombros mientras se
apoyaba contra la pared y se cruzaba de brazos.
Una pose relajada si no
notabas la mirada atenta y peligrosa.
–Los hemos vigilado desde
que se mudaron hace unos cuatro meses –dijo el alfa–, pero ellos no han
transgredido nuestros límites territoriales por lo que en general nos
concentramos en nuestros propios asuntos –Miró hacia la puerta–. Puedo oler la
comida en camino. Come, espera que tu compañera de escuadrón despierte, y
después hablaremos.
Volviendo su atención a
Zaira, Aden quiso despertarla, pero el monitor del cerebro permanecía estático.
Trascurrieron dos horas.
Tres.
Tres horas y media.
obrigada meninas, está fantastico!
ResponderEliminarmuchas gracias.
ResponderEliminarFina. Un millón de gracias Chicas esta buenísimo, me alegra que Aden este mejor, aunque quisiera que fuera Jud, Sienna y Hawke el que los encontrara, mil besos.
ResponderEliminarhola muchas gracias por su dedicacion, besos
Gracias!!!!
ResponderEliminarGracias!! Su trabajo es increible!
ResponderEliminarMuchas Gracias!!
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMuchísimas gracias. Me encanta 😊
ResponderEliminarmil gracias chicas son increíbles espero con ansias el siguiente :)
ResponderEliminarVocês são mesmo as melhores! Obrigada, meninas, pelo excelente trabalho!
ResponderEliminarpor favor que se despierte y este bien
ResponderEliminargracias por la traduccion
muchas gracias maria, es genial el trabajo que estais haciendo
ResponderEliminargracias totales!!!!
ResponderEliminarFina. hola que todos pasen una feliz semana, besos
ResponderEliminarMuchas gracias y una estupenda semana. Esta cada día más bueno y no me refiero a Aden.
ResponderEliminarEstaran todavía en la red? podrían dejar de ser psy? Gracias por su trabajo feliz inicio de semana
ResponderEliminarMuy bueno el capítulo chicas. Gracias una vez más por su trabajo. Imagínense si así es comenzando, como será todo el libro...para comerse las uñas.
ResponderEliminarBesos
Sí chicas está de tirarse los pelos..buenísimos capítulos...increible como Nalini se las arregla para dejarte angustiada...uno cree que en el proximo capi se va relajar...pero nooooo....sigue y sigue intenso...seguro va ser así hasta el final...gracias miles a las Gatitas y María por el arduo e increible trabajo..cariños a Tanis...chicas que tengan un excelente semana !!!! Besitos
ResponderEliminarEstupendo capítulo, cada vez más interesante.
ResponderEliminarNalini es una genio, eso está más que demostrado.
Muchas gracias a todas las que colaboráis para que las demás disfrutemos estos momentos.
Besos, Mariad.
Gracias, gracias, gracias!!!!
ResponderEliminarHola, felicidades por la traducción y la rapidez . Quería deciros por si no lo sabéis que algún blog como The Angel of the night está colgando los capítulos, con un enlace a este blog. No me parece muy normal, pero yo que se´. Besos y gracias por todo.
ResponderEliminarFina. hola que todos pasen un lindo dia, besos
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