Gracias a todas por vuestros comentarios, y a Carolina y a Rocío por un trabajo tan increible.
Bicos
Capítulo 17.
UNA HEMBRA CAMBIANTE apareció en la línea
de visión de Zaira en ese momento, el cabello y la forma de su cara dejaba
claro que era la madre de la niña u otro familiar cercano.
–Lo lamento tanto –dijo con
una sonrisa que no mostraba disculpa alguna–. Ella ama los ponis. Vamos, cachorra.
Deja a Zaira comer.
La niña, la cachorra, se
aferró con más fuerza.
–No. –Un soplo de aire
caliente en el cuello de Zaira–. ¡Mi amiga!
–Ella puede ser como una
lapa. ¿Te importa? –dijo la otra mujer crispando ligeramente los labios y
levantando una ceja.
–No. –Alarmar o angustiar a
la niña difícilmente crearía buena voluntad, y en este instante Aden y ella necesitaban
la asistencia de RainFire.
–Sé buena, Jojo. –Dándole
un beso en la mejilla a la niña, la mujer retrocedió y regresó a la otra mesa.
–Jojo buena –dijo la niña
en el cuello de Zaira–. ¿Zai buena?
Sorprendida de que la
cachorra hubiera deducido tan rápidamente su nombre del contexto de la
conversación, se sentó en una mesa y miró a su nueva compañera con más interés.
–No siempre –dijo con la
mayor honestidad–. No siempre puedo controlarme.
Sentada en su regazo, la
niña la miró fijamente, las líneas de expresión arrugaban su frente por encima
de los ojos que habían cambiado a un marrón suave. Un segundo más tarde, dio
una palmada.
–¡Galletas!
Como la palabra pareció
surgir sin ninguna relación con el tema, Zaira bajó su estimación de la
inteligencia de Jojo hasta que Aden dijo:
–¿Eres incapaz de
controlarte cerca de las galletas, Jojo?
Un firme asentimiento por
parte de la chica de cabello negro.
–Galletas. Ñam ñam. –Hizo
movimientos de masticar con la mandíbula y simuló poner las galletas en su boca
con las manos que de repente tenían pequeñas garras en las puntas de sus dedos.
Zaira miró a Adén.
–¿Son todos los niños
pequeños así de inteligentes?
Él no fue quien respondió.
–Los niños están llenos de
sorpresas –dijo Remi, tomando asiento frente a ellos–. Buenos días, Jojo.
Radiante, Jojo se apoyó con
una mano sobre la mesa y lanzó besos a Remi.
El alfa sonrió.
–Sin embargo, esta es una
sabelotodo.
Volviendo al regazo de
Zaira con las garras retraídas, Jojo se acercó y tomó un triángulo de pan
tostado del plato de Zaira. Hizo una mueca después de tomar un bocado.
–¿Mantequila huete?
–Dámela. –Tomando la rebanada,
Remi extendió en ella algo proveniente de un pequeño frasco en la mesa–. Aquí
tienes, lista con mantequilla de cacahuete.
Feliz, Jojo se relajó
contra Zaira y se ocupó de comer. El peso pequeño y cálido era… extraño. Cogiendo
una rodaja de pan tostado sin manipular, Zaira fue muy cuidadosa con todos sus
movimientos a fin de no dañar inadvertidamente a la niña.
–Ella no va a romperse, ya
sabes. –La postura de Remi no era agresiva, el brazo colocado con suavidad
sobre la parte posterior de la silla al lado de la suya–. Jojo es una cachorra
leopardo, probablemente tiene huesos más fuerte que los tuyos.
–Su
columna vertebral sigue siendo frágil. Puedo quebrarla en un segundo –dijo
antes de recordar que se suponía que estaban mezclándose.
El gruñido que retumbó en
la garganta de Remi hizo que Jojo se quedara paralizada. Zaira también se dio
cuenta que Aden estaba listo para pelear a su lado.
–Mis disculpas –dijo antes
de que la situación pudiera empeorar–. No quise decir que lastimaría a la niña.
Solo estaba señalando que todos estáis actuando muy confiados al permitirme
sostenerla. Debéis ser más cuidadosos. –Jojo era pequeña, fácil de dañar, fácil
de romper.
–No podrías poner un dedo sobre
ella antes de estar muerta –dijo Remi con convicción absoluta, sus ojos
permanecieron como leopardo mientras la miraba, pero el gruñido se había ido–. Sin
embargo, el hecho de que me adviertas sobre ti me dice que incluso si hubiéramos
confiado en ti, habríamos tenido razón en hacerlo. ¿Matas niños, Zaira?
–No. Solo adultos. –En dos
oportunidades Ming LeBon le había
ordenado que recuperara un niño que él quería para experimentar. En ambas
ocasiones, Zaira había velado por la seguridad del niño, consciente de que Ming
necesitaba demasiado sus habilidades encubiertas para castigarla por sus
acciones.
Los labios de Remi se
curvaron, su mirada desviándose hacia Aden.
–¿Siempre es así de
honesta?
–Sí –dijo Aden a su lado,
su hombro acariciando el de ella.
–Mentir es un desgaste de energía.
–Zaira comió otro bocado de pan tostado–. Además, no tiene sentido. Nadie se lo
creería si yo sonriera y llevara vestidos vaporosos y fingiera estar indefensa.
–Estaba completamente segura de que el alfa no había creído su actuación fingiendo
ser débil en la enfermería por lo que no tenía sentido continuar el
subterfugio.
Remi se rio entre dientes,
el sonido hizo a Jojo reír, su cara manchada con la crema de su tostada. El
sonido era alto, suave, y era un sonido que nunca había escuchado de un niño
Flecha. No sabía si los niños con viciosas habilidades psíquicas podrían llegar
a ser así de libres alguna vez, pero mientras observaba a Jojo reír, verdaderamente
empezó a comprender la visión de Aden para el equipo.
• • •
ADEN no supervisó a Zaira
mientras conversaba con Remi. Sabía que no le haría daño a la niña. Porque,
como se había dicho a sí misma, ella no
era una psicópata. Solo estaba programada de forma diferente. Si la pusieran a
cargo de un grupo de niños era probable que no los tocara o consolara sin que
se lo indicaran. Pero se aseguraría de que estuvieran a salvos de cualquier
daño, incluso si eso significaba renunciar a su propia vida. No porque fuesen
niños, sino porque eran más débiles que ella.
La debilidad de Zaira era la
debilidad.
Si era enviada contra un objetivo
que fuese vulnerable hasta el extremo de considerar a la persona una presa injusta,
no lo atacaría. Ella podría asesinar a un director general pedófilo sin siquiera
parpadear, pero se negaría a tocar a un profesor que había enfurecido a alguien
en el poder. Además estaba la hacker a la que había salvado a pesar de que la
joven había intentado acceder al Comando Central Flecha, y el médico,
exteriormente respetable, que había ejecutado.
Había resultado que el
médico estaba matando pacientes vulnerables después de conseguir que le cedieran
sus herencias. Al contrario que ese caso en particular, Aden no siempre comprendía
los juicios que Zaira hacía, pero sabía que los niños simplemente nunca estarían
en su lista negra. Tal vez porque ella recordaba a la niña indefensa que una
vez había sido, la que nadie había ayudado y todos habían herido.
–¿Cómo está la cabeza? –preguntó
Remi en un tono engañosamente relajado.
–Problemática –dijo Aden,
ya que estaba claro que el alfa sabía que algo andaba muy mal.
Una mirada incisiva.
–Síp, esa es la verdad –respondiendo
la pregunta que Aden no llegó a hacer, encogió sus grandes hombros–. Por todo
lo que sabía, vosotros os habíais recuperado y os estabais alojando aquí por
razones que solo vosotros conocíais. Tal vez para espiar. ¿Por qué diablos lo
haríais? No lo sé, somos un punto en el océano cuando se trata de la jerarquía
de las manadas cambiantes.
Aden tenía la sensación de
que no iba a seguir siendo así. Mientras estaba esperando que Zaira despertara,
había oído a Finn hablar del alfa Lucas Hunter. El alfa DarkRiver era poderoso
y claramente respetaba a Remi si Rainfire mantenía contacto directo con él.
–Estoy espiando en un
sentido –dijo Aden, decidiendo poner las cartas sobre la mesa–. Esta es la
primera vez que algún Flecha en activo ha estado dentro de una manada
cambiante. –Judd vivía en una, pero su lealtad a SnowDancer le impedía
compartir información sobre la manada con el escuadrón.
–No hay mucho que ver.
–Remi sonrió en agradecimiento cuando una compañera de manada mayor que le trajo
una taza de café mientras cruzaba la habitación–. Somos una gran familia.
–Una familia con reglas.
–Por supuesto. –Dejando a
un lado el café después de tomar un largo trago, dijo–: Vosotros Psy, pensáis que
son los únicos con problemas de control, pero nosotros tenemos esto. –Sus
garras se deslizaron para clavarse en la mesa como si la dura madera fuera
mantequilla.
Jojo aplaudió.
–¡Miau! ¡Miau!
Con los hombros agitándose,
Remi negó con la cabeza.
–Nosotros no decimos “miau,
miau”, Jojo. Decimos “grr”.
–Grr.
Remi retrajo sus garras
entre las risas de la niña.
–Esas garras son solo el principio.
Si dos Psy luchan, podrían atacar una mente contra la otra, pero nosotros iríamos
garra contra diente, podríamos arrancar la garganta del otro si no tenemos
cuidado. Es por eso que necesitamos reglas.
–No morder –dijo Jojo
entrando en la conversación–. Mala Jojo. –Una cara triste.
Extendiendo la mano, Remi
le dio un golpecito en la nariz.
–Recibiste tu castigo. ¿Vas
a morder de nuevo?
La niña pequeña negó con la
cabeza y levantó sus brazos.
Remi la cogió del regazo de
Zaira y la colocó en el suyo, utilizando una suave servilleta blanca para
limpiarle la cara antes de sostenerla contra su cuerpo... donde se convirtió en
destellos de luz. Aden observó ya que nunca había visto la transformación de
cerca. Junto a él, era consciente de Zaira sentada inmóvil. Y entonces donde había
estado la niña ahora se encontraba un cachorro de leopardo muy pequeño tratando
de escalar el cuerpo de Remi.
Riendo, el alfa la levantó
sobre su hombro, donde se acurrucó felizmente, su cola colgando por el pecho de
Remi.
–Hasta aquí llegó otro
pijama –dijo, pero su tono dejó claro que no estaba preocupado por la pérdida
de la ropa.
–Has hablado de castigo –dijo
Aden, viendo en la respuesta de la niña al alfa una pregunta a un problema que
hasta ese instante no tenía solución–. ¿Cómo castigas a un niño de modo que no
quede roto o herido? ¿Especialmente un niño que podría causar un daño
serio?
–Dime que no es así como vosotros
entrenáis a vuestros hijos –gruñó con ira Remi.
–Es como fuimos entrenados –contestó
Zaira–. Ahora queremos cambiar las cosas, pero tenemos que tener una estrategia.
• • •
REMI no podía imaginar dañar a ningún
cachorro, a ningún niño. Así el niño perteneciera a su manada o no.
Profundamente perturbado ante la idea de que los Psy lo hubieran hecho, que aún
pudieran estar haciendo, eso a sus jóvenes, cogió a Jojo de su hombro y la
abrazó contra su pecho. Acurrucándose contra él, ella empezó a ronronear, ese
sonido de satisfacción calmó la agitación de su leopardo.
–El castigo depende de la
edad –contestó cuando se dio cuenta que las Flechas hablaban en serio y esperaban
su respuesta–. Para los más pequeños, es suficiente con hacer que se sienten
solos y sin juguetes en una esquina durante unos minutos. –Acarició la suave piel
de Jojo, su cuerpo frágil bajo su tacto–. Ellos de verdad no recuerdan lo que
hicieron mal si el castigo continúa por más tiempo, pero si somos constantes en
castigarlos por el mal comportamiento de esa manera, con el tiempo hacen la
conexión.
–Un tipo de
condicionamiento –dijo Aden. Remi se encogió de hombros.
–Se trata de inculcar disciplina,
de enseñar de un modo adaptado a su edad y capacidad de aprender. Si quieres
llamarlo condicionamiento, puedes hacerlo.
Adén y Zaira se miraron el
uno al otro, y aunque sus expresiones no cambiaron, era evidente que estaban
considerando en silencio el asunto como pareja. Remi se preguntó si los dos
sabían con qué frecuencia hacían eso. Si no hubieran sido Psy, habría pensado
que tenían algo. Por otra parte, recientemente las cosas parecían haber
cambiado para la raza Psy, por lo que era posible que estos dos estuviesen
teniendo sexo sucio y sudoroso todas las noches.
Su leopardo sonrió ante la
idea.
–¿Y con los niños mayores? –preguntó
Aden después de unos treinta segundos.
–Períodos más largos de aislamiento
por lo general funciona para los niños en edad de escuela primaria –dijo Remi–.
También empezamos a limitar los privilegios. –Frotó un punto entre las orejas
de Jojo y su ronroneo aumentó. Su propio leopardo ronroneó en su pecho como
respuesta.
Dios, él había extrañado a los
cachorros cuando había estado vagando solo, extrañó la sensación de familia que
se sentía en el núcleo de una manada saludable. Había necesitado esos años
solitarios para darse cuenta de lo poco que tal existencia le convenía, pero de
vez en cuando quería darse una patada en el culo por tardar tanto tiempo en
entender su propia naturaleza intrínseca.
–Los cachorros mayores
también se comienzan a llevar ante las hembras maternales, o el alfa, por las
transgresiones más grandes. –Su sonrisa se hizo más amplia por los recuerdos de
sus años de adolescencia–. Una vez me asignaron a cavar letrinas al aire libre
para un viaje de campamento, y después a llenarlas de nuevo. Yo solo. En
invierno. –La tierra había sido como roca–. Al menos no olía.
–¿Qué hiciste para ganar el
castigo?
Consciente de las pequeñas
orejas afiladas escuchándolo, negó con la cabeza en lugar de responder a la
pregunta de Aden.
–No importa. Y los detalles
de castigos específicos no importan, lo que importa es que los cachorros
entiendan que hicieron algo mal, y que la gente se preocupa lo suficiente como
para corregirlos. –Besando a Jojo en la parte superior de su cabeza cuando ella
se enderezó, la puso en el suelo.
Ella fue hasta su hermano
mayor y comenzó a fingir atacar su pierna.
El adolescente fingió
gruñirle de vuelta.
Al ver que las Flechas
miraban el juego, esperó hasta que volvieron su atención a él.
–Lo más importante –dijo–,
es que el niño o la niña sepa que es amado, que es querido, que pertenece allí.
Esto hace soportable el castigo más duro. –Le sostuvo la mirada de Aden, la
expresión del otro hombre ilegible–. Es responsabilidad del alfa y su
privilegio crear ese ambiente, somos los guardianes de cada corazón a nuestro
cuidado. –Aden Kai podría no ser cambiante, pero él era un alfa y sostenía
dentro de sus manos el poder de cambiar a su pueblo de adentro afuera.
• • •
LO más importante es que el niño o la niña sepa
que es amado, que es querido, que pertenece allí.
Zaira no sabía lo que era
ser amada, no entendía la emoción, aunque la chica loca en su interior a menudo
había presionado sus manos contra sus ojos con un anhelo sin palabras mientras
observaba a las otras razas. Viviendo en Venecia, había visto padres y madres
con sus hijos, hermanos riendo cogidos del brazo, amantes caminando abrazados el
uno al otro, y a veces había imaginado un futuro en el que también tuviera a
alguien a quien le gustara estar con ella solo por ser quien era.
Su cerebro tenía problemas
con ese concepto, pero extrañamente la criatura rabiosa lo codiciaba. Aun
cuando a Zaira le parecía que el amor era una cosa tan enorme como la rabia,
que la llenaría si alguna vez lo entendía.
No muy lejos de ellos, el
chico "atacado" por Jojo estaba riéndose mientras la cogía por la
piel del cuello y mordisqueaba la punta de su nariz.
La rabia era una emoción
egoísta y codiciosa que quería tragarla por completo. Al parecer el amor se
extendía hacia el exterior. Y aun así la chica retorcida, deformada en su
interior, la que estaba llena de rabia, miró esa escena y lloró. Las lágrimas
eran viejas y silenciosas y ocultas en la bóveda de su mente. Zaira no había
llorado lágrimas verdaderas desde que tenía tal vez tres años, pero en el fondo
de la bóveda, la chica creada por la rabia a veces lo hacía a escondidas.
Trató de ignorarla, pero
era difícil, su llanto resonaba en el silencio de su cabeza. La tensión en su
estómago hizo que su nueva piel doliera, esperó para hablar hasta que Remi dejó
la mesa.
–¿Cómo podemos enseñar a
los niños Flechas sobre el amor si nosotros no lo entendemos? –dijo en cuanto
estuvieron solos.
Los ojos de Aden se posaron
en Jojo, ahora estaba sentada en el regazo del muchacho que compartía su misma piel
y ojos, con las patas sobre la mesa y las orejas erguidas escuchaba la
conversación a su alrededor. El adolescente tenía una mano en su espalda,
sosteniéndola, mientras que con la otra cogía cucharadas de los cereales, sus
ojos fijos en otro chico con el que estaba manteniendo una conversación.
–Mírala –dijo Aden en ese
tono tranquilo que siempre llamaba la atención de la gente–. Ella está feliz de
estar allí aunque en este instante nadie esté prestándole ninguna atención.
Zaira vio lo que quería
decir.
–Ella está siendo tocada
por alguien que confía que no le hará daño y sabe que si necesita atención, se
la darán. –Como cuando Remi le había preparado con tanta facilidad esa rebanada
de pan tostado para ella.
–Sí. –Aden le puso la mano
la espalda, como si hubiera percibido los viciosos lobos de la soledad
mordiéndola–. Podemos dar a nuestros niños un refugio seguro en el que no tengan
que temer ser heridos simplemente por ser quienes son.
Zaira volvió a pensar en
esa lejana habitación de la enfermería y en el solemne muchacho que había
remendado sus heridas. Él había sido su lugar seguro. Y al darle eso, le había otorgado
una razón para no asumir riesgos innecesarios, para no hacer que la mataran, y para
que nunca, nunca, renunciara a la lucha contra la locura que quería envolver su
mente.
–Puedo hacer eso. –Su voz
salió ronca, la chica loca y enojada asintiendo en un acuerdo tácito –. Yo
puedo ayudar a construir un lugar seguro para los niños Flecha.
Los labios de Aden rozaron
su oreja cuando se inclinó para hablarle, el olor de su cuerpo en cada respiración.
–Si puedes hacer eso,
entonces puedes ser mi pareja.
Quería decir que sí, pero
sus necesidades podrían ser mortales. Era por esa necesidad que coleccionaba las
cosas que le pertenecieron a Aden y las mantenía cerca, era el motivo por el
cual sacaba esas cosas a altas horas de la noche y con cuidado las miraba una tras
otra.
–Si me hubieras hecho esta
oferta cuando tenía dieciséis años, la habría tomado.
Lo habría tomado a él.
Ella siempre había estado
celosa de la atención que le daba a otros, lo había querido siempre solo para
sí misma.
–¿Qué ha cambiado? –preguntó
Adén.
–Ahora entiendo que mi
deseo obsesivo de poseer viene del mismo lugar oscuro que mi rabia. –Era una
verdad con la que lidiado durante años para entenderla–. Te arrancaría la vida. –Porque si rompía la
disciplina y tomaba la mano de Aden, todo se habría acabado. Habría una regresión a la criatura salvaje
que una vez había sido, asesina y violenta y tan llena de necesidad que solo
tomaría y tomaría y tomaría y tomaría.
Porque para Zaira no había
punto medio: sería una Flecha fría y disciplinada, o sería una criatura salvaje,
posesiva y obsesiva capaz de cualquier locura para salirse con la suya.
–Le rompería el cuello a
cualquier persona que intentase interponerse entre nosotros, a cualquiera que
se atreviese a robarme tu atención –dijo, permitiéndole ver la sinuosa oscuridad
que vivía en su interior–. Te destruiré con mi deseo y mi necesidad.
gracias! me gusta mucho como se está desarrollando la historia!
ResponderEliminarMuchas gracias!!
ResponderEliminarMuchas gracias chicas!! Cada vez esta mas interesante la historia, adore a la pequeña Jojo. A esperar el proximo capi. Saludos
ResponderEliminarWow! me encanta! Gracias, gracias, gracias!
ResponderEliminarMuchas Gracias 😊😊😊😊😊 me encanta
ResponderEliminargracias por su trabajo en verdad empiezo a creer que se convertirán en mi pareja favorita
ResponderEliminarMuchas gracias, desesperada por saber más!
ResponderEliminarLindo capítulo, mal posso esperar a ver como Zaira vai lidar com os pequenos. Obrigada pelo capítulo, meninas!
ResponderEliminarFina. Un millón de gracias por el capitulo, Rocío, Carolina, María, esta super bueno, besos.
ResponderEliminarhola mil gracias por su dedicscion, besos
gracias!! me encanta Aden y su deseo de darle un futuro a las Flechas, especialmente a los niños,,
ResponderEliminarAsí es: la pequeña Jojo me ha conquistado...y a Zaira también.
ResponderEliminarMe gustaría que siguieran relacionándose. Le puede ayudar.
Me encanta Remi, tan amoroso y protector.
Muchas gracias por estos buenos momentos.
Hacéis un trabajo genial.
Besos, Mariad.
Gracias, me encanta la relación entre los dos y como descubren como son las otras razas. Me gustaría saber como lograra el equilibrio ella para ser su pareja y ayudar a los demás.Besos
ResponderEliminarMuchas gracias :-) por el capitulo espero el siguiente con ansias.
ResponderEliminarJojo es adorable :)
ResponderEliminarMuchas gracias!!11
Gracias!
ResponderEliminarMe encantó Jojo y Zaira pero sobre todo Aden con su paciencia. Gracias😉
ResponderEliminarFina. Hola que todos pasen una feliz semana, besos
ResponderEliminarVan a llevar muchas cosas de la manada Aden ya esta tomando nota de que podría funcionar en la educación de los niños flechas, no cabe duda empieza una nueva etapa para los flechas pero servirá para todos? ya lo sabremos....
ResponderEliminarMe gusto este capítulo. muchas gracias
ResponderEliminarEsto me recuerda que aunque muchos que somos afortunados damos el amor por sentado, en realidad tristemente hay muchas personas que estan increiblemente solas, mil gracias por su trabajo...amo esta pareja...amo a jojo y amo a remi...
ResponderEliminarMe encantan los cambiantes y mucho más cuando se relacionan y sorprenden a los pys con su forma traviesa de ver la vida...gracias por el capi, aun que debo reconocer que se me hacen cortitos y quiero más y más...jajajaja...mil cariños ;)
ResponderEliminarFina. Hola un millon de gracias a todo el staff, a todos los que aportan su trabajo, por compartir, por su trabajo y dedicacion, mil besos
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