sábado, 11 de julio de 2015

Fragmentos de esperanza: capítulo 17

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Bueno chicas aqui seguimos en las Humeantes...
Gracias a todas por vuestros comentarios, y a Carolina y a Rocío por un trabajo tan increible.
Bicos



Capítulo 17.

  UNA HEMBRA CAMBIANTE apareció en la línea de visión de Zaira en ese momento, el cabello y la forma de su cara dejaba claro que era la madre de la niña u otro familiar cercano.
–Lo lamento tanto –dijo con una sonrisa que no mostraba disculpa alguna–. Ella ama los ponis. Vamos, cachorra. Deja a Zaira comer.
La niña, la cachorra, se aferró con más fuerza.
–No. –Un soplo de aire caliente en el cuello de Zaira–. ¡Mi amiga!
–Ella puede ser como una lapa. ¿Te importa? –dijo la otra mujer crispando ligeramente los labios y levantando una ceja.
–No. –Alarmar o angustiar a la niña difícilmente crearía buena voluntad, y en este instante Aden y ella necesitaban la asistencia de RainFire.
–Sé buena, Jojo. –Dándole un beso en la mejilla a la niña, la mujer retrocedió y regresó a la otra mesa.
–Jojo buena –dijo la niña en el cuello de Zaira–. ¿Zai buena?
Sorprendida de que la cachorra hubiera deducido tan rápidamente su nombre del contexto de la conversación, se sentó en una mesa y miró a su nueva compañera con más interés.
–No siempre –dijo con la mayor honestidad–. No siempre puedo controlarme.
Sentada en su regazo, la niña la miró fijamente, las líneas de expresión arrugaban su frente por encima de los ojos que habían cambiado a un marrón suave. Un segundo más tarde, dio una palmada.
–¡Galletas!
Como la palabra pareció surgir sin ninguna relación con el tema, Zaira bajó su estimación de la inteligencia de Jojo hasta que Aden dijo:
–¿Eres incapaz de controlarte cerca de las galletas, Jojo?
Un firme asentimiento por parte de la chica de cabello negro.
–Galletas. Ñam ñam. –Hizo movimientos de masticar con la mandíbula y simuló poner las galletas en su boca con las manos que de repente tenían pequeñas garras en las puntas de sus dedos.
Zaira miró a Adén.
–¿Son todos los niños pequeños así de inteligentes?
Él no fue quien respondió.
–Los niños están llenos de sorpresas –dijo Remi, tomando asiento frente a ellos–. Buenos días, Jojo.
Radiante, Jojo se apoyó con una mano sobre la mesa y lanzó besos a Remi.
El alfa sonrió.
–Sin embargo, esta es una sabelotodo.
Volviendo al regazo de Zaira con las garras retraídas, Jojo se acercó y tomó un triángulo de pan tostado del plato de Zaira. Hizo una mueca después de tomar un bocado.
–¿Mantequila huete?
–Dámela. –Tomando la rebanada, Remi extendió en ella algo proveniente de un pequeño frasco en la mesa–. Aquí tienes, lista con mantequilla de cacahuete.
Feliz, Jojo se relajó contra Zaira y se ocupó de comer. El peso pequeño y cálido era… extraño. Cogiendo una rodaja de pan tostado sin manipular, Zaira fue muy cuidadosa con todos sus movimientos a fin de no dañar inadvertidamente a la niña.
–Ella no va a romperse, ya sabes. –La postura de Remi no era agresiva, el brazo colocado con suavidad sobre la parte posterior de la silla al lado de la suya–. Jojo es una cachorra leopardo, probablemente tiene huesos más fuerte que los tuyos.
  –Su columna vertebral sigue siendo frágil. Puedo quebrarla en un segundo –dijo antes de recordar que se suponía que estaban mezclándose.
El gruñido que retumbó en la garganta de Remi hizo que Jojo se quedara paralizada. Zaira también se dio cuenta que Aden estaba listo para pelear a su lado.
–Mis disculpas –dijo antes de que la situación pudiera empeorar–. No quise decir que lastimaría a la niña. Solo estaba señalando que todos estáis actuando muy confiados al permitirme sostenerla. Debéis ser más cuidadosos. –Jojo era pequeña, fácil de dañar, fácil de romper.
–No podrías poner un dedo sobre ella antes de estar muerta –dijo Remi con convicción absoluta, sus ojos permanecieron como leopardo mientras la miraba, pero el gruñido se había ido–. Sin embargo, el hecho de que me adviertas sobre ti me dice que incluso si hubiéramos confiado en ti, habríamos tenido razón en hacerlo. ¿Matas niños, Zaira?
–No. Solo adultos. –En dos oportunidades Ming LeBon le había ordenado que recuperara un niño que él quería para experimentar. En ambas ocasiones, Zaira había velado por la seguridad del niño, consciente de que Ming necesitaba demasiado sus habilidades encubiertas para castigarla por sus acciones.
Los labios de Remi se curvaron, su mirada desviándose hacia Aden.
–¿Siempre es así de honesta?
–Sí –dijo Aden a su lado, su hombro acariciando el de ella.
–Mentir es un desgaste de energía. –Zaira comió otro bocado de pan tostado–. Además, no tiene sentido. Nadie se lo creería si yo sonriera y llevara vestidos vaporosos y fingiera estar indefensa. –Estaba completamente segura de que el alfa no había creído su actuación fingiendo ser débil en la enfermería por lo que no tenía sentido continuar el subterfugio.
Remi se rio entre dientes, el sonido hizo a Jojo reír, su cara manchada con la crema de su tostada. El sonido era alto, suave, y era un sonido que nunca había escuchado de un niño Flecha. No sabía si los niños con viciosas habilidades psíquicas podrían llegar a ser así de libres alguna vez, pero mientras observaba a Jojo reír, verdaderamente empezó a comprender la visión de Aden para el equipo.
          
•   •   •

ADEN no supervisó a Zaira mientras conversaba con Remi. Sabía que no le haría daño a la niña. Porque, como se había dicho a sí misma,  ella no era una psicópata. Solo estaba programada de forma diferente. Si la pusieran a cargo de un grupo de niños era probable que no los tocara o consolara sin que se lo indicaran. Pero se aseguraría de que estuvieran a salvos de cualquier daño, incluso si eso significaba renunciar a su propia vida. No porque fuesen niños, sino porque eran más débiles que ella.
La debilidad de Zaira era la debilidad.
Si era enviada contra un objetivo que fuese vulnerable hasta el extremo de considerar a la persona una presa injusta, no lo atacaría. Ella podría asesinar a un director general pedófilo sin siquiera parpadear, pero se negaría a tocar a un profesor que había enfurecido a alguien en el poder. Además estaba la hacker a la que había salvado a pesar de que la joven había intentado acceder al Comando Central Flecha, y el médico, exteriormente respetable, que había ejecutado.
Había resultado que el médico estaba matando pacientes vulnerables después de conseguir que le cedieran sus herencias. Al contrario que ese caso en particular, Aden no siempre comprendía los juicios que Zaira hacía, pero sabía que los niños simplemente nunca estarían en su lista negra. Tal vez porque ella recordaba a la niña indefensa que una vez había sido, la que nadie había ayudado y todos habían herido.
–¿Cómo está la cabeza? –preguntó Remi en un tono engañosamente relajado.
–Problemática –dijo Aden, ya que estaba claro que el alfa sabía que algo andaba muy mal.
Una mirada incisiva.
–Síp, esa es la verdad –respondiendo la pregunta que Aden no llegó a hacer, encogió sus grandes hombros–. Por todo lo que sabía, vosotros os habíais recuperado y os estabais alojando aquí por razones que solo vosotros conocíais. Tal vez para espiar. ¿Por qué diablos lo haríais? No lo sé, somos un punto en el océano cuando se trata de la jerarquía de las manadas cambiantes.
Aden tenía la sensación de que no iba a seguir siendo así. Mientras estaba esperando que Zaira despertara, había oído a Finn hablar del alfa Lucas Hunter. El alfa DarkRiver era poderoso y claramente respetaba a Remi si Rainfire mantenía contacto directo con él.
–Estoy espiando en un sentido –dijo Aden, decidiendo poner las cartas sobre la mesa–. Esta es la primera vez que algún Flecha en activo ha estado dentro de una manada cambiante. –Judd vivía en una, pero su lealtad a SnowDancer le impedía compartir información sobre la manada con el escuadrón.
–No hay mucho que ver. –Remi sonrió en agradecimiento cuando una compañera de manada mayor que le trajo una taza de café mientras cruzaba la habitación–. Somos una gran familia.
–Una familia con reglas.
–Por supuesto. –Dejando a un lado el café después de tomar un largo trago, dijo–: Vosotros Psy, pensáis que son los únicos con problemas de control, pero nosotros tenemos esto. –Sus garras se deslizaron para clavarse en la mesa como si la dura madera fuera mantequilla.
Jojo aplaudió.
–¡Miau! ¡Miau!
Con los hombros agitándose, Remi negó con la cabeza.
–Nosotros no decimos “miau, miau”, Jojo. Decimos “grr”.
–Grr.
Remi retrajo sus garras entre las risas de la niña.
–Esas garras son solo el principio. Si dos Psy luchan, podrían atacar una mente contra la otra, pero nosotros iríamos garra contra diente, podríamos arrancar la garganta del otro si no tenemos cuidado. Es por eso que necesitamos reglas.
–No morder –dijo Jojo entrando en la conversación–. Mala Jojo. –Una cara triste.
Extendiendo la mano, Remi le dio un golpecito en la nariz.
–Recibiste tu castigo. ¿Vas a morder de nuevo?
La niña pequeña negó con la cabeza y levantó sus brazos.
Remi la cogió del regazo de Zaira y la colocó en el suyo, utilizando una suave servilleta blanca para limpiarle la cara antes de sostenerla contra su cuerpo... donde se convirtió en destellos de luz. Aden observó ya que nunca había visto la transformación de cerca. Junto a él, era consciente de Zaira sentada inmóvil. Y entonces donde había estado la niña ahora se encontraba un cachorro de leopardo muy pequeño tratando de escalar el cuerpo de Remi.
Riendo, el alfa la levantó sobre su hombro, donde se acurrucó felizmente, su cola colgando por el pecho de Remi.
–Hasta aquí llegó otro pijama –dijo, pero su tono dejó claro que no estaba preocupado por la pérdida de la ropa.
–Has hablado de castigo –dijo Aden, viendo en la respuesta de la niña al alfa una pregunta a un problema que hasta ese instante no tenía solución–. ¿Cómo castigas a un niño de modo que no quede roto o herido? ¿Especialmente un niño que podría causar un daño serio? 
–Dime que no es así como vosotros entrenáis a vuestros hijos –gruñó con ira Remi.
–Es como fuimos entrenados –contestó Zaira–. Ahora queremos cambiar las cosas, pero tenemos que tener una estrategia.

•   •   •

REMI no podía imaginar dañar a ningún cachorro, a ningún niño. Así el niño perteneciera a su manada o no. Profundamente perturbado ante la idea de que los Psy lo hubieran hecho, que aún pudieran estar haciendo, eso a sus jóvenes, cogió a Jojo de su hombro y la abrazó contra su pecho. Acurrucándose contra él, ella empezó a ronronear, ese sonido de satisfacción calmó la agitación de su leopardo.
–El castigo depende de la edad –contestó cuando se dio cuenta que las Flechas hablaban en serio y esperaban su respuesta–. Para los más pequeños, es suficiente con hacer que se sienten solos y sin juguetes en una esquina durante unos minutos. –Acarició la suave piel de Jojo, su cuerpo frágil bajo su tacto–. Ellos de verdad no recuerdan lo que hicieron mal si el castigo continúa por más tiempo, pero si somos constantes en castigarlos por el mal comportamiento de esa manera, con el tiempo hacen la conexión.
–Un tipo de condicionamiento –dijo Aden. Remi se encogió de hombros.
–Se trata de inculcar disciplina, de enseñar de un modo adaptado a su edad y capacidad de aprender. Si quieres llamarlo condicionamiento, puedes hacerlo.
Adén y Zaira se miraron el uno al otro, y aunque sus expresiones no cambiaron, era evidente que estaban considerando en silencio el asunto como pareja. Remi se preguntó si los dos sabían con qué frecuencia hacían eso. Si no hubieran sido Psy, habría pensado que tenían algo. Por otra parte, recientemente las cosas parecían haber cambiado para la raza Psy, por lo que era posible que estos dos estuviesen teniendo sexo sucio y sudoroso todas las noches.
Su leopardo sonrió ante la idea.
–¿Y con los niños mayores? –preguntó Aden después de unos treinta segundos.
–Períodos más largos de aislamiento por lo general funciona para los niños en edad de escuela primaria –dijo Remi–. También empezamos a limitar los privilegios. –Frotó un punto entre las orejas de Jojo y su ronroneo aumentó. Su propio leopardo ronroneó en su pecho como respuesta.
Dios, él había extrañado a los cachorros cuando había estado vagando solo, extrañó la sensación de familia que se sentía en el núcleo de una manada saludable. Había necesitado esos años solitarios para darse cuenta de lo poco que tal existencia le convenía, pero de vez en cuando quería darse una patada en el culo por tardar tanto tiempo en entender su propia naturaleza intrínseca.
–Los cachorros mayores también se comienzan a llevar ante las hembras maternales, o el alfa, por las transgresiones más grandes. –Su sonrisa se hizo más amplia por los recuerdos de sus años de adolescencia–. Una vez me asignaron a cavar letrinas al aire libre para un viaje de campamento, y después a llenarlas de nuevo. Yo solo. En invierno. –La tierra había sido como roca–. Al menos no olía.
–¿Qué hiciste para ganar el castigo?
Consciente de las pequeñas orejas afiladas escuchándolo, negó con la cabeza en lugar de responder a la pregunta de Aden.
–No importa. Y los detalles de castigos específicos no importan, lo que importa es que los cachorros entiendan que hicieron algo mal, y que la gente se preocupa lo suficiente como para corregirlos. –Besando a Jojo en la parte superior de su cabeza cuando ella se enderezó, la puso en el suelo.
Ella fue hasta su hermano mayor y comenzó a fingir atacar su pierna.
El adolescente fingió gruñirle de vuelta.
Al ver que las Flechas miraban el juego, esperó hasta que volvieron su atención a él.
–Lo más importante –dijo–, es que el niño o la niña sepa que es amado, que es querido, que pertenece allí. Esto hace soportable el castigo más duro. –Le sostuvo la mirada de Aden, la expresión del otro hombre ilegible–. Es responsabilidad del alfa y su privilegio crear ese ambiente, somos los guardianes de cada corazón a nuestro cuidado. –Aden Kai podría no ser cambiante, pero él era un alfa y sostenía dentro de sus manos el poder de cambiar a su pueblo de adentro afuera.
 
•   •   •

LO más importante es que el niño o la niña sepa que es amado, que es querido, que pertenece allí.
Zaira no sabía lo que era ser amada, no entendía la emoción, aunque la chica loca en su interior a menudo había presionado sus manos contra sus ojos con un anhelo sin palabras mientras observaba a las otras razas. Viviendo en Venecia, había visto padres y madres con sus hijos, hermanos riendo cogidos del brazo, amantes caminando abrazados el uno al otro, y a veces había imaginado un futuro en el que también tuviera a alguien a quien le gustara estar con ella solo por ser quien era.
Su cerebro tenía problemas con ese concepto, pero extrañamente la criatura rabiosa lo codiciaba. Aun cuando a Zaira le parecía que el amor era una cosa tan enorme como la rabia, que la llenaría si alguna vez lo entendía.         
No muy lejos de ellos, el chico "atacado" por Jojo estaba riéndose mientras la cogía por la piel del cuello y mordisqueaba la punta de su nariz.
La rabia era una emoción egoísta y codiciosa que quería tragarla por completo. Al parecer el amor se extendía hacia el exterior. Y aun así la chica retorcida, deformada en su interior, la que estaba llena de rabia, miró esa escena y lloró. Las lágrimas eran viejas y silenciosas y ocultas en la bóveda de su mente. Zaira no había llorado lágrimas verdaderas desde que tenía tal vez tres años, pero en el fondo de la bóveda, la chica creada por la rabia a veces lo hacía a escondidas.
Trató de ignorarla, pero era difícil, su llanto resonaba en el silencio de su cabeza. La tensión en su estómago hizo que su nueva piel doliera, esperó para hablar hasta que Remi dejó la mesa.
–¿Cómo podemos enseñar a los niños Flechas sobre el amor si nosotros no lo entendemos? –dijo en cuanto estuvieron solos.
Los ojos de Aden se posaron en Jojo, ahora estaba sentada en el regazo del muchacho que compartía su misma piel y ojos, con las patas sobre la mesa y las orejas erguidas escuchaba la conversación a su alrededor. El adolescente tenía una mano en su espalda, sosteniéndola, mientras que con la otra cogía cucharadas de los cereales, sus ojos fijos en otro chico con el que estaba manteniendo una conversación.
–Mírala –dijo Aden en ese tono tranquilo que siempre llamaba la atención de la gente–. Ella está feliz de estar allí aunque en este instante nadie esté prestándole ninguna atención.
Zaira vio lo que quería decir.
–Ella está siendo tocada por alguien que confía que no le hará daño y sabe que si necesita atención, se la darán. –Como cuando Remi le había preparado con tanta facilidad esa rebanada de pan tostado para ella.
–Sí. –Aden le puso la mano la espalda, como si hubiera percibido los viciosos lobos de la soledad mordiéndola–. Podemos dar a nuestros niños un refugio seguro en el que no tengan que temer ser heridos simplemente por ser quienes son.
Zaira volvió a pensar en esa lejana habitación de la enfermería y en el solemne muchacho que había remendado sus heridas. Él había sido su lugar seguro. Y al darle eso, le había otorgado una razón para no asumir riesgos innecesarios, para no hacer que la mataran, y para que nunca, nunca, renunciara a la lucha contra la locura que quería envolver su mente.  
–Puedo hacer eso. –Su voz salió ronca, la chica loca y enojada asintiendo en un acuerdo tácito –. Yo puedo ayudar a construir un lugar seguro para los niños Flecha.
Los labios de Aden rozaron su oreja cuando se inclinó para hablarle, el olor de su cuerpo en cada respiración.
–Si puedes hacer eso, entonces puedes ser mi pareja.
Quería decir que sí, pero sus necesidades podrían ser mortales. Era por esa necesidad que coleccionaba las cosas que le pertenecieron a Aden y las mantenía cerca, era el motivo por el cual sacaba esas cosas a altas horas de la noche y con cuidado las miraba una tras otra.
–Si me hubieras hecho esta oferta cuando tenía dieciséis años, la habría tomado.
Lo habría tomado a él.
Ella siempre había estado celosa de la atención que le daba a otros, lo había querido siempre solo para sí misma.
–¿Qué ha cambiado? –preguntó Adén.
–Ahora entiendo que mi deseo obsesivo de poseer viene del mismo lugar oscuro que mi rabia. –Era una verdad con la que lidiado durante años para entenderla–.  Te arrancaría la vida. –Porque si rompía la disciplina y tomaba la mano de Aden, todo se habría acabado. Habría una regresión a la criatura salvaje que una vez había sido, asesina y violenta y tan llena de necesidad que solo tomaría y tomaría y tomaría y tomaría.
Porque para Zaira no había punto medio: sería una Flecha fría y disciplinada, o sería una criatura salvaje, posesiva y obsesiva capaz de cualquier locura para salirse con la suya.
–Le rompería el cuello a cualquier persona que intentase interponerse entre nosotros, a cualquiera que se atreviese a robarme tu atención –dijo, permitiéndole ver la sinuosa oscuridad que vivía en su interior–. Te destruiré con mi deseo y mi necesidad.

22 comentarios:

  1. gracias! me gusta mucho como se está desarrollando la historia!

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  2. Muchas gracias chicas!! Cada vez esta mas interesante la historia, adore a la pequeña Jojo. A esperar el proximo capi. Saludos

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  3. Wow! me encanta! Gracias, gracias, gracias!

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  4. Muchas Gracias 😊😊😊😊😊 me encanta

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  5. gracias por su trabajo en verdad empiezo a creer que se convertirán en mi pareja favorita

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  6. Muchas gracias, desesperada por saber más!

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  7. Lindo capítulo, mal posso esperar a ver como Zaira vai lidar com os pequenos. Obrigada pelo capítulo, meninas!

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  8. Fina. Un millón de gracias por el capitulo, Rocío, Carolina, María, esta super bueno, besos.
    hola mil gracias por su dedicscion, besos

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  9. gracias!! me encanta Aden y su deseo de darle un futuro a las Flechas, especialmente a los niños,,

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  10. Así es: la pequeña Jojo me ha conquistado...y a Zaira también.
    Me gustaría que siguieran relacionándose. Le puede ayudar.
    Me encanta Remi, tan amoroso y protector.
    Muchas gracias por estos buenos momentos.
    Hacéis un trabajo genial.
    Besos, Mariad.

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  11. Gracias, me encanta la relación entre los dos y como descubren como son las otras razas. Me gustaría saber como lograra el equilibrio ella para ser su pareja y ayudar a los demás.Besos

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  12. Muchas gracias :-) por el capitulo espero el siguiente con ansias.

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  13. Jojo es adorable :)

    Muchas gracias!!11

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  14. Me encantó Jojo y Zaira pero sobre todo Aden con su paciencia. Gracias😉

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  15. Fina. Hola que todos pasen una feliz semana, besos

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  16. Van a llevar muchas cosas de la manada Aden ya esta tomando nota de que podría funcionar en la educación de los niños flechas, no cabe duda empieza una nueva etapa para los flechas pero servirá para todos? ya lo sabremos....

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  17. Me gusto este capítulo. muchas gracias

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  18. Esto me recuerda que aunque muchos que somos afortunados damos el amor por sentado, en realidad tristemente hay muchas personas que estan increiblemente solas, mil gracias por su trabajo...amo esta pareja...amo a jojo y amo a remi...

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  19. Me encantan los cambiantes y mucho más cuando se relacionan y sorprenden a los pys con su forma traviesa de ver la vida...gracias por el capi, aun que debo reconocer que se me hacen cortitos y quiero más y más...jajajaja...mil cariños ;)

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  20. Fina. Hola un millon de gracias a todo el staff, a todos los que aportan su trabajo, por compartir, por su trabajo y dedicacion, mil besos

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