jueves, 9 de julio de 2015

Fragmentos de esperanza: Capítulo 16

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Seguimos con Aden y Zaira...




Capítulo 16.



ZAIRA DESPERTÓ con la espalda apretada contra el pecho de Aden y la cabeza apoyada en su brazo. Se quedó inmóvil, esa posición nunca debería haber ocurrido. El hecho de que hubiera estado dormida no debería haber importado; su formación debería haberse mantenido, siempre se había mantenido cuando había tenido que descansar en un espacio estrecho con otro miembro del escuadrón.

Pero cuando fue a alejarse, sintió una obstinada vacilación en su interior. Si dejaba de tocarlo estaría sola de nuevo. Como había estado en aquella sala estéril y fría hace tanto tiempo. Aden era cálido, estaba vivo, era un ser viviente en el que podía confiar. Y su cabeza seguía siendo un lugar oscuro, vacío, lleno solamente con sus propios pensamientos y su propia locura.

Su estómago se tensó, un latido sordo de dolor le recordó su lesión recientemente reparada.

En una red psíquica llena de miles de datos y fragmentos rotos de conversaciones de otras personas, podía olvidar a la cosa retorcida que vivía en su interior, olvidarse de la criatura atrofiada que había sido privada de la luz y mantenida en aislamiento durante los primeros siete años de su vida, hasta que quedó permanentemente deformada, con pensamientos perturbadores.

  Esa criatura rabiosa se había apoderado de su cuerpo el día que había matado a golpes a sus padres, también se había apoderado de su mente. Había llegado a cubrirse de sangre y gritar como un ser creado del horror cuando los otros miembros de la unidad familiar extendida intentaron sacarla de la habitación que había convertido en un matadero. Siete años de edad y la criatura había tenido tanta fuerza que se necesitaron dos adultos para arrancarle la tubería ensangrentada de sus manos, hizo falta tanta fuerza que le arrancaron la piel de sus palmas.

Y los gritos… esos habían sido la risa de la criatura.

La criatura estaba calmada ahora, pero también estaba muy despierta y consciente y con ella. Siempre lo estaba. Ella, simplemente, podía ignorarla mejor en el tumulto creado por el ruido de las otras mentes. En el instante en que dejara esta cama, cuando no tuviera la presencia de Aden para calmar la ira, dejaría de estar inactiva. En el silencio, en la soledad, le susurraría.

Pero no podía quedarse en la cama para siempre. Y no podía depender de la proximidad de Aden para controlarla porque con cada instante que pasaba, la posesividad en su interior crecía y crecía. Si no tenía cuidado, podría despertarse un día para descubrir que lo había asesinado como asesinó a esa mariposa, paralizando por completo el corazón de ese hombre que poseía tal capacidad de amar que la asombraba.

Con ese pensamiento salió tambaleándose de la cama, usó toda su fuerza para empujar la parte insana de su psique y cerró la puerta contra ella. El bloqueo psíquico no duraría. La criatura atrofiada y enfurecida emergería de nuevo, astuta, escurridiza y viciosa. Siempre lo hacía, siempre lo haría porque era una parte indeleble de Zaira, sus tentáculos negros estaban entrelazados alrededor del núcleo de su alma, un tumor maligno que ninguna operación podría eliminar.

Su mirada se posó en el reloj junto a la cama. Las seis y media de la mañana.

Ya era de mañana y la lluvia continuaba azotando la ventana, las hojas de los árboles se retorcían con  el viento que vapuleaba el nido.

Más tiempo a solas con Aden.

Era un pensamiento secreto nacido de la posesividad que algún día podría acabar con él.

Con su corazón latiendo con el mismo ritmo salvaje de la tormenta, se desnudó y se duchó bajo un chorro helado para recordarle a su cuerpo y a su mente la disciplina necesaria para asegurarse seguir en su sano juicio. Cualquier fractura podría convertirla de nuevo en esa chica que había machacado hasta convertir en pulpa el cerebro de sus padres con sus habilidades telepáticas y luego había golpeado sus cuerpos debilitados hasta la muerte con un trozo de tubería que había encontrado en una de sus excursiones en el exterior; la criatura la había escondido dentro de un agujero en un raro momento cuando nadie estaba mirando.

Fue esto último lo que había llevado a la PsyMed a etiquetarla como un riesgo mortal.

Un niño atacando en un momento de peligro físico es comprensible. Sin embargo, un niño mostrando ese nivel de premeditación a una edad tan temprana es un candidato para la rehabilitación.

Zaira no solía pensar en el tiempo que había pasado atada en el centro PsyMed mientras excavaban dentro de su cerebro. Cuando lo hacía, quería preguntarle a los psiquiatras y médicos qué pensaban exactamente que una niña de siete años de edad debería haber hecho contra oponentes mucho más grandes y más mayores.

Había sabido que sus padres iban a golpearla. Eso era un hecho. Había sabido que iban a tratar de quebrarla para poder esclavizar sus habilidades. Eso, también, era un hecho. Ella también había sabido que si los golpeaba en un intento de protegerse a sí misma, ellos solo le habrían hecho más daño. Estaba atrapada en sus escudos para que sus gritos no salieran al mundo exterior, y sus pequeñas manos y cuerpo no podían hacer ningún daño real.

Ella lo sabía porque lo había intentado. Muchas veces.

La única cosa racional y razonable que hacer era planearlo. Ella tenía que incapacitar a sus padres para que no la mantuvieran en sus escudos, incapacitarlos para que no volvieran a hacerle daño. Ese fue el motivo por el que había descartado todas las armas posibles que había encontrado, tablones de madera, un ladrillo, incluso una pequeña lámina de metal; hasta que había encontrado un trozo de tubo que podía balancear, pero que tenía el peso suficiente para por lo menos aturdirlos. Por eso había colocado su silla junto a la puerta; para tener la altura necesaria para golpear desde atrás tan pronto como su padre entrara.

Ese también fue el motivo por el cual había construido hábilmente escudos debajo de su mente pública. Sus padres pensaron que veían todo lo que ella pensaba y sentía, pero no tenían ni idea de la parte enojada y retorcida que tenía un montón de secretos. Incluyendo la capacidad de planificar y llevar a cabo un asesinato.

Por supuesto, el único problema había sido el hecho de que ella tenía dos objetivos, ambos con escudos poderosos que incluso un niño telepático con Gradiente 9.8 no podía destruir simultáneamente. Así que había tenido que esperar hasta el día que estuvo segura de que llegarían uno tras el otro, a fin de tener el tiempo suficiente para debilitar uno y atrapar al otro antes que la segunda persona se diera cuenta de lo que estaba sucediendo.

En el ínterin, había recibido paliza tras paliza, su cuerpo magullado, amoratado. Y cada mañana, había presionado su oreja contra la puerta y escuchado, hasta el día en que oyó que su madre se retrasaría por una conversación con un niño mayor, mientras que su padre se dirigía hacia la jaula de Zaira.

Esa paciencia asesina le había salvado la vida y la convirtió en una amenaza a los ojos de la PsyMed. Si no fuera por el escuadrón que había intervenido para reclamarla como suya, ahora sería un vegetal babeante, apta solo para tareas menores.

La niña muestra tendencias hacia la psicopatía criminal.

Cerró la ducha mientras las palabras del informe del PsyMed continuaban repitiéndose en su mente. Había podido revisar el informe cuando cumplió la mayoría de edad.

–No soy una psicópata –dijo negando con la cabeza. Estaba loca en una manera que significaba que no podría bajar la guardia, pero no era un individuo carente de conciencia o empatía–. No soy una psicópata.

No se dio cuenta de que había hablado en voz alta hasta que la voz de Aden llegó a través de la puerta.

–No, no lo eres.

Esas palabras saliendo de sus labios demostraban otra brecha en su disciplina.

–Necesito ropa limpia. –Eso, también, fue un error. Había estado tan desconcentrada que se le había olvidado prepararla–. Puedo usar los pantalones de nuevo. –Unas cuantas arrugas no afectaban en nada cuando la tela era fuerte y cálida.

–Estoy dejando una muda en la puerta. Finn vino hace unos minutos con una camiseta que debe ajustarte mejor. Se la prestó un miembro de la manada que está dispuesta a compartir más si el tamaño se adapta.

La recogió y se puso una braga limpia y el mismo bandeau de la noche anterior, después se puso los pantalones de combate. Sobre eso, se colocó la camiseta blanca que Aden había dejado. Se ajustaba mucho, mucho, mejor que la camiseta con la que había dormido, pero solo cuando se la puso se dio cuenta de que tenía un poni rosa brillante en el frente. Salió del cuarto de baño.

–¿Están tratando de insultarme sutilmente?

Aden siguió su dedo que señalaba al poni que brincaba sobre sus pechos, un destello en sus ojos ella que no pudo leer.

–Parece ser que a la única persona en RainFire con una complexión cercana a la tuya le gusta el color y el brillo –dijo él–. La segunda opción es usar ropas más grandes, pero pensé que preferirías un poni en vez de tener tus movimientos obstaculizados.

–No estoy segura. Es demasiado rosa. –Fue al cubículo que contenía la otra ropa y descubrió que la parte superior y los pantalones del uniforme que llevaba la noche de su secuestro habían sido reparados meticulosamente, lavados, y devueltos. Se dio cuenta que Finn debió entregarlos con la camiseta. Las líneas de los rasgones reparados en la chaqueta de cuero de Aden hacían parecer como si alguien, ¿el sanador?,  hubiera literalmente rasgado el duro material con sus garras. Una nota sobresalía del bolsillo y decía que el que había hecho la reparación había borrado todo rastro de sangre, pero no había limpiado nada más, temiendo dañar el material.

–Esto lo resuelve. –Agarrando los elementos del uniforme, se dirigió hacia el baño... y vaciló–. ¿Estamos tratando de mezclarnos?     

–No podemos mezclarnos, pero debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para no parecer tan distintos a los demás que nos rechacen.

Zaira volvió a mirar el poni rosado.

–Por el bien del escuadrón. –Por lo menos podría colocar la chaqueta de cuero sobre eso. Porque no se la iba a devolver a Aden. Ahora era suya. Él se la había dado. Si quería recuperarla… bueno, no podía tenerla.

Algunas cosas suyas podría devolvérselas si realmente las quería, pero no la chaqueta. Olía a él y cuando la llevaba, no se sentía sola.

–Me quedo con esto –le dijo en caso de que él creyera algo diferente.

Sus pestañas gruesas, largas y rizadas bajaron, y luego se levantaron de nuevo.

–Vas a tener que cortar las mangas.

–Solo las doblaré. –Comenzó a hacer exactamente eso–. Si las corto, no podrás usarla.

–Pensé que te quedabas con ella.

–Te la prestaré de vez en cuando. –Para que pudiera oler como él de nuevo–. Pero es mía.

Aden inclinó ligeramente la cabeza antes de entrar en el cuarto de baño para refrescarse después de su sueño largo y profundo. Los cambiantes claramente no tenían problemas en encontrar ropa que le sirviera a él. Cuando salió después de una ducha rápida, llevaba el mismo par de pantalones vaqueros azules desteñidos que la noche anterior, pero su camiseta era gris claro, tenía los pies desnudos, y el cabello un poco húmedo en la frente y revuelto.

Era lo más casual que lo hubiese visto nunca.

–Te ves normal –dijo mientras terminaba de ponerse sus botas–. No como una Flecha.

Sus ojos se encontraron con los suyos, y allí estaba: la cosa que lo convertía en una Flecha, la misma cosa que la hacía querer poseerlo, mantenerlo.

–Bien. –Sentándose para ponerse sus propias botas, él dijo–: Tenemos que ir a desayunar; pero primero, ¿por qué te sientes en la necesidad de recordarte que no eres una psicópata?

Debería haberle contestado. Era una pregunta perfectamente razonable del líder del escuadrón. Lo que hizo fue abrir la trampilla que conducía al pasillo exterior de la enfermería y bajar. Aden la siguió segundos después. Caminaron hacia la zona de desayunos, Finn le había dado instrucciones a Aden sobre cómo encontrarla. Zaira consideró su propio comportamiento irracional y no encontró respuesta.

–Aquí es –dijo Aden, señalando con su barbilla a una puerta a su izquierda.

Al abrirla, encontró unos escalones estrechos que subían hasta un camino trazado a lo largo de una rama resistente. El mundo exterior estaba bloqueado por hojas delgadas de plas transparente, pero no había calefacción, el frío era extremo.

–Una construcción fuerte –dijo, tocando el plas para descubrir que era de una calidad cercana al vidrio, la lluvia afuera rodaba por la superficie exterior en gotas cristalinas–. El vidrio sería más peligroso si hay niños alrededor.

–También es más duradero –señaló Aden–. Y más fácil de desmontar.

–Por supuesto. Deben quitar los paneles durante el clima despejado. –Después de todo eran leopardos, era probable que merodearan libremente a lo largo de las ramas de este árbol y las de los otros gigantes del bosque a su alrededor.

El comedor del nido se encontraba en un árbol más pequeño a su izquierda, aunque "más pequeño" era un término relativo, dado el tamaño de los árboles.

Justo después de entrar y colgar sus chaquetas en los ganchos de la puerta, un pequeño niño cambiante corrió hasta Zaira. Es hembra, pensó ella, su cabello negro rizado estaba despeinado y de punta en todas direcciones, y vestía con lo que parecía un pijama con pies. El pijama era de lana de color amarillo pálido con ovejas blancas en ella.

Estimó que tendría unos dos años. Posiblemente dos años y medio.

La niña también parecía tener cicatrices como garras en el lado derecho de su rostro, pero al mirarlas de nuevo se cuestionó su origen. No parecía como si hubiera sido mutilada; las marcas estaban demasiado perfectamente integradas en la piel y en los rasgos faciales. Como si hubiera nacido con ellas... y entonces recordó una imagen que había visto de Lucas Hunter.

El alfa DarkRiver llevaba marcas idénticas. O bien la niña estaba de alguna manera relacionada con el alfa o esto era una peculiaridad genética cambiante.      

–¡Hola! –dijo la niña, mirándola con ojos amarillo-marrón de leopardo contra la piel de un color marrón oscuro brillante.     

Zaira no sabía cómo interactuar con niños, pero le respondió a esta a fin de no ofender a sus anfitriones, muchos de los cuales estaban en la habitación.

–Hola.

–¡Poni! –señaló la niña.

–Sí.

Fue entonces cuando la niña levantó sus brazos con una sonrisa brillante.

Zaira no se relacionaba con los niños. Ni siquiera con los niños Flecha.

–¿Qué se supone que debo hacer? –le preguntó a Adén.

–Cogerla. 

–¿Cómo un saco de provisiones?

–Con un poco más de cuidado. –Pero él se estaba moviendo mientras hablaba, se agachó para decirle–: ¿Puedo hacerlo yo? –Abrió los brazos y la niña fue directa a ellos.

Sin ningún sentido de auto-preservación en absoluto, juzgó Zaira.

–Ella está corriendo un riesgo .

–Ella no tiene que preocuparse por los riesgos; ¿sabes cuántos ojos nos están viendo en este momento?

Escaneó la habitación sin parecer que lo hacía, muy consciente de su falta de sentidos telepáticos. Aden tenía razón: los cambiantes parecían estar metidos en sus asuntos, hablando y comiendo, pero mantenían una estrecha vigilancia sobre la situación en la entrada. Sabía lo rápido que podían moverse los cambiantes, y se dio cuenta de que si Aden o ella mostraban la menor amenaza, estarían bajo un ataque desde múltiples frentes en una fracción de segundo.

Tomando una decisión, se aseguró de mantener su distancia con la niña que Aden llevaba fácilmente en un brazo mientras ella balbuceaba en su oído. Dado que Aden tenía el brazo y la mano ocupados, ella le puso comida en el plato mientras él se lo sostenía, después llenó el suyo, los alimentos estaban disponibles en una mesa comunitaria contra la pared izquierda.

–¡Poni!        

Se volvió para encontrar a la niña que estiraba sus brazos hacia ella.

–Nunca volveré a ponerme esta camiseta.

Sus palabras hicieron que la niña lanzará una risita y se estirara aún más en los brazos de Aden, como si quisiera lanzarse hacia Zaira.

–Aden.

–Por el bien del escuadrón.

–No hará ningún bien que la deje caer de cabeza. –A Zaira le gustaban las cosas pequeñas, delicadas, era muy cuidadosa con los tesoros que coleccionaba, pero ninguno de ellos era un ser viviente. No confiaba en sí misma con los seres vivos. Mataba a los seres vivientes, incluso cuando quería salvarlos, admirarlos.

–Dado que te he visto manejar una pistola láser con las manos firmes, creo que puedes manejar a un niño.

Zaira no estaba tan segura de ello, pero, colocando el plato en la mesa más cercana, cogió a la niña en sus brazos, copió el agarre de Aden con el fin de cargar el pequeño cuerpo. Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que no podía sostener a la niña con un brazo como él lo había estado haciendo, su fuerza muscular no era igual a la suya, y la niña era más pesada de lo que parecía.

–¡Hola! –Le sonrió antes de echarle los brazos alrededor del cuello y agachar la cabeza contra la suya, la suavidad de su pelo acariciaba su cuello.

Congelada en el lugar, se quedó mirando a Aden.

–¿Ahora qué?

   


29 comentarios:

  1. Pobre Zaira, debería de haber martirizado a sus padres antes de matarlos, esta buenísimo el capítulo, te llega. Muchas gracias

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  2. No hay mejor manera de descongelar el hielo psy que convivir con niños bien¡¡¡ por Aden la esta guiando muy bien

    Gracias chicas un abrazo

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  3. Estoy deseando saber cómo sale Zaira de este apuro...¡ socorro, niños !
    Aden la está poniendo a prueba, es evidente.
    La historia de Zaira es muy dura. No sé si Aden sabe todos los detalles, imagino que sí.
    Muchas gracias, chicas, cada vez me gusta más.
    Besos, Mariad.

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    1. Aden sabe todo sobre ella porque se conocen desde pequeños cuando empezaron su entrenamiento para ser Flechas... por eso la ama y confía en ella porque la conoce muy bien, más de lo que ella se conoce a sí misma :)

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  4. Yo si adoro esta saga, Nalini es lo más, me encantan todas jajajaja, muchas gracias chicas!!! son lo máximo trayendo esto hasta nosotras.

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  5. jajajaja pobre Zaira y que cruel Aden XD

    Muchas gracias chicas!!!

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  6. Cada novo capítulo é melhor que o anterior, obrigada por disponibilizá-los tão prontamente!

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  7. Que tierno¡¡¡. Zaira va a espabilarse con los bebes cambiantes. Me encanta. Gracias chicas

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  8. Que buen capi...no hay como niños cambiantes...no he dejado pasar por alto las marcas de la niña iguales a las de Lucas...Nalini no lo menciona porque sí..nunca deja nada al azar...ahora o más tarde seguro va tener relevancia...GRACIAS ENORMES A ROCIO Y CAROLINA POR EL BUEN RITMO, Y A MARIA POR LA REVISION...MILLONES DE BESITOS!!! Y QUEREMOS MÁS JAJAJA

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  9. Jajaja pobre zaira no sabe que hacer, haber que hace en el próximo capi. Muchas gracias chicas excelente capi

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  10. Me encanta el libro, pero me gustaría que salieran más Vasic e Ivy y los otros gatos. Besos

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  11. gracias chicas son increíbles Zaira esta empezando a ser mi chica favorita

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  12. Muchas gracias por el capítulo. Coincido con Danycyta y el detalle de la niña cambiante. Muy interesante.
    Como dato quisiera comentar que de esa manada se habla en el Libro de Dev y Ekatherina, el de Los Olvidados.
    Besos.

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    1. Gracias por el dato... pensé que era una manada nueva dentro de la historia.. voy a chequearlo en el libro..

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    2. Tiene razón Anita, yo volví a leer el libro Blaze of Memory y sale RainFire que recién se está armando como manada bajo el alfa Remi (Remington, no le gusta que le llamen así).... ;)

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  13. Aww, es muy dulce. Gracias, Gracias, Gracias.

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  14. Zaira es muy especial y tiene un corazón de oro aunque no se de cuenta de ello y crea que no es buena, hay que ver como cuida de todo el mundo, especialmente de Aden... ..Gracias chicas!!

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  15. Fina. Esta muy bueno el capitulo, sobre todo por las reacciones de Zaira, ojala llegue a ser amiga de la niña, mil gracias María, besos

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  16. Dios me encanta Zaira con la niña!!!!!! Gracias por los capis y buen trabajo chicas!!!! Muchos besos

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  17. Me encanta Zaira ,cuando dice es míoooooo,ya me la imagino diciéndole a Aifden que es suyo jejeje
    Gracias a cosotras y a Chicas de Gatitas ,sois geniales
    Zafiro

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  18. Fina. Hola que todos pasen un lindo fin de semana, besos

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  19. Muchas gracias!!! Amo a los niños cambiantes son un amor!! Y mas como la manada los cuida :D hay que recordar cada detalle porque Nalini vuelve a escribir sobre ellos y no te das cuenta! Jajaja eso me paso con Samuel (el que salvo a Vasic del brazo bionico) y otras cositas por ahi jeje
    gracias a todo el equipo!!

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  20. Gracias, gracias, les agradezco infinitamente el trabajo que hacen; sobre todo el que lo compartan de esta manera.
    De nuevo un capitulo maravilloso, Nalini sabe lo que hace.
    La verdad tengo una duda, no será posible que ustedes inicien la traducción de la otra saga de Nalini (Psi-Cambiantes), ya tengo entendido de que el 7° salio hace ya un año y aun no hay traducción, o el blog que lo traduce no ha compartido el libro.... ojala puedas informarme.
    Gracias¡¡¡¡¡¡
    Laura C.

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  21. chicas hermosas guapas y bellas holaaa las extraño

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  22. chicas hermosas guapas y bellas holaaa las extraño

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