sábado, 20 de junio de 2015

Fragmentos de esperanza: Capítulo 8

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Bueno aqui seguimos preocupados por Zaira y Aiden en medio de esta terribe tormenta.
Gracias a todas las que dejáis estos comentarios que nos animan a seguir, y a Carolina y Rocio por hacer esto posible. Bicos tambien para todas, en especial para Tanis



Capítulo 8.

ZAIRA SE PUSO DE ESPALDAS al viento, y protegió la cara de Aden cuando la lluvia y el viento golpearon la chaqueta de cuero que llevaba puesta, se dio cuenta que no podía permitirse el lujo de perder calor corporal por la exposición, no si quería lograr que Aden estuviera a salvo antes que su propio cuerpo colapsara. Intentó buscar la chaqueta impermeable más grande pero no pudo ver nada en la oscuridad y la lluvia. Cuando se movió para proteger mejor a Aden se dio cuenta de que accidentalmente se había arrodillado sobre la chaqueta.
Colocó con mucho cuidado la cabeza de él sobre su muslo y después de asegurarse que la capucha estuviera en su lugar y que la cremallera de la chaqueta estuviese subida, se puso la suya. Tuvo que luchar contra el viento para hacerlo, el agua corría por su cabello empapado y caía en su espalda. Eso no era bueno, pero esperaba que ahora la chaqueta la protegiera de la peor parte. Se subió la capucha y se ató el cordón bajo de la barbilla antes de ponerse los guantes que había guardado en los bolsillos.
Ella había estado inconsciente durante tres horas. Si Aden iba a estar inconsciente tanto tiempo, tenía que elaborar un plan B, encontrar alguna manera de protegerlo de esta climatología cruel. Tendría que excavar, decidió. Utilizar sus manos para hacer un hueco poco profunda donde… No, el agua la inundaría. Si ella perdía el conocimiento y no mantenía su cabeza elevada o evitaba que la lluvia cayera en su cara, él podría ahogarse.
Incapaz de sentir el pulso a través de sus guantes gruesos, le inclinó el rostro hacia el suyo para tratar de sentir su aliento mientras continuaba considerando y descartando posibles opciones. Si tan solo pudiera cargarlo, pero él era demasiado pesado. Ella podría ser capaz de crear una camilla, de arrastrar…
–Zaira.
Enderezándose, miró sus párpados cerrados, preguntándose si estaba teniendo una alucinación auditiva como resultado de la fragmentación causada por la soledad, pero luego él elevó sus pestañas abundantes y extrañamente encrespadas en su rostro de libre de líneas de expresión.
–¿Fuera?
–Sí, conseguí sacarlo –habló en su oreja para que la oyera. Cuando intentó incorporarse, ella lo ayudó, apoyando su espalda contra un árbol–. ¡Mantén tu cabeza inclinada! –dijo contra su cara, la lluvia y el fuerte viento rugían alrededor de ambos–. ¡Veré si puedo encontrar alguno de nuestros suministros!                 
–Línea. De. Visión. – gruñó Aiden entre dientes, y más que escuchar las palabras, las vio. Aunque de cualquier modo las entendió.
–¡No me alejare! –Sería fácil desviarse en este terreno con este clima y perderse el uno al otro.
Se arrastró sobre sus manos y rodillas esforzándose por ir bajo el viento cuando se golpeó la rodilla con la esquina afilada de un objeto de metal. El botiquín. Se lo llevó imediatamente a Aden, y lo puso sobre su muslo. Cogió el implante que le había sacado de la cabeza; Zaira sabía que era fundamental que lo protegieran. Incluso si Aden y ella no lo lograban. Si el escuadrón encontraba el implante, podrían obtener algunas respuestas.
Protegiendo el botiquín con su cuerpo lo abrió para coger la última pequeña botella de bebida concentrada de nutrientes.
–Necesitas fortalecerte –dijo cuándo Aden la empujó de nuevo hacia ella–. No te voy a dejar y tenemos que movernos –El grupo de árboles antes le habían parecido fuertes, pero ahora el viento estaba casi inclinándolos, revelando sus raíces peligrosamente poco profundas–. No te puedo cargar. Eres demasiado grande, maldición.     
Como si estuvieran oyendo sus palabras, un árbol no muy lejos de ellos cayó a tierra con un sonido tan fuerte que se escuchó a pesar del estruendo del temporal, el impacto reverberó por el suelo. Otro árbol cayó poco después, rompiéndose por la mitad como una cerilla.
–Rápido –ordenó Aden y tomó la bebida.
Arrastrándose de nuevo hacia delante, en la dirección del viento, encontró la mochila vacía pegada contra un árbol. Las únicas otras cosas que encontró fueron tres barras energéticas sólidas atrapadas en las raíces de un árbol y, por increible que pareciera, la linterna, que se había pegado contra una gran roca.
Ella puso los artículos en la mochila, se arrastró de vuelta al lado de Aden y guardó también el botiquín.
 –¿Puedes caminar?
En respuesta, él se incorporó y pareció encontrar el equilibrio después de un mal comienzo. Levantándose, ella se puso de puntillas cuando él se inclinó hacia adelante para que pudieran hablar.
–El subidón de la bebida de energía ayudó –dijo–. Mi cabeza martillea, pero puedo funcionar –Tomando la mochila, se la puso, y luego le pasó el brazo alrededor de la cintura–. ¡Permanezcamos juntos!
–¡Vamos! –dijo ella agarrando la parte posterior de su chaqueta.
Otro árbol se estrelló contra el suelo a pocos centímetros de ellos. Ya no era seguro quedarse allí, pero el salir al campo abierto los dejaba brutalmente expuestos a los elementos. Y esos elementos estaban decididos a castigarlos. Un relámpago iluminó el cielo en la distancia con un estallido irregular rojo y blanco, el trueno retumbó, y cada gota de lluvia golpeaba como un pequeño trozo de hielo, cortando sus caras y mojando todo lo que no estaba cubierto por la barrera a prueba de agua de sus chaquetas.
Sus pantalones de combate tenían incorporada cierta protección contra el clima pero no estaban diseñados para hacer frente a este tipo de tormenta. Podía sentir el agua goteando en sus calcetines, sabía que sus pies se helarían en poco tiempo. Aden tenía que estar en la misma situación. Congelado. Sin embargo, era un problema que manejarían cuando se convirtiera en un problema. En este momento, lo importante era conseguir un sitio seguro, cualquier sitio seguro. No podían quedarse expues…
De repente su estómago se contrajo de nuevo y esta vez, no pudo controlar las náuseas.
Se inclinó hacia adelante para vomitar y saboreó la sangre.
 
•   •   •

ADEN sostuvo a Zaira después de sus arcadas convulsivas, los escalofríos hacían temblar su cuerpo de un modo tan incontrolable que se sentía como si se estuviese quebrando. Sosteniéndola con más firmeza, utilizó toda su energía para ayudarla a moverse.
–Voy a perder el conocimiento pronto –dijo Zaira en su oído cuando se inclinó hacia ella–. Seré un peso muerto.
Él la cargaría hasta que ya no pudiera caminar más. Porque no volvería a ver a uno de los suyos morir sin hacer todo lo posible para impedirlo.
–¿Sabes a cuantas Flechas tuve que dejar ir? –Le preguntó–. ¿A cuántos no pude ayudar, no pude sacar cuando comenzaron a fracturarse?
–Ellos lo entendieron, Aden. Todos lo hicimos –Los dedos de Zaira se apretaron en su chaqueta, mientras él empezó a arrastrar la pierna izquierda–. Estabas luchando por nuestra supervivencia y ellos murieron en la batalla –Respiraba con dificultad–. No les arrebates su honor usando sus muertes como un látigo para castigarte.
Golpeó con la espinilla una roca oculta en la oscuridad, el impacto fue lo suficientemente fuerte para causarle una contusión ósea, pero él siguió caminando.
–Deja de hablar. Conserva tus fuerzas.
–¿Y así no puedo ganar la discusión?
Si Aden supiera cómo sonreír, pensó que podría hacerlo en ese instante. Las afiladas palabras de Zaira le dijeron que todavía estaba luchando. Pero él no sabía cómo sonreír, sus emociones estaban aplastadas bajo el peso del entrenamiento Flecha de tal modo que no estaba ni siquiera seguro de su existencia, pero quería encontrarlas.
–Gracias –dijo Zaira inesperadamente la siguiente vez que se inclinó hacia ella–. Por no dejarme sola en la oscuridad –fue un susurro que no sonó bien–. Por mantener tú promesa.
Nunca estarás sola de nuevo. Siempre estaré ahí para ti.
Había hecho esa promesa a la chica cautelosa y furiosa que había sido.
–Nunca te dejare. Sin importar qué suceda –prometió de nuevo, en este paisaje desolado bajo un cielo hostil, pero esta vez a la mujer decidida, fuerte e igualmente feroz en que se había convertido.
No hubo respuesta.
–¡Permanece despierta! –La sacudió con suavidad, volviendo a respirar solo cuando ella hizo un ruido de protesta–. Háblame de tu primera misión.
–La cagué –Su voz era débil y casi inaudible en el aullido del viento, pero todavía estaba respirando, todavía estaba consciente–. Me enviaron a recuperar evidencias de un asesino en serie y me quede atrapada en la habitación con él.
–Dado que él terminó muerto, no creo que hayas fallado.
–Todo el mundo termina muerto cuando se acerca a mí. Debes tener cuidado.
–Has mantenido a los del compuesto de Venecia vivos y funcionales y son algunos de los más fracturados –La apretó cuando ella no respondió–. Zaira.
–Est… …espierta –murmuró ella mientras la lluvia de repente se volvía una ligera llovizna y luego paraba por completo, casi como si hubieran pasado la línea de demarcación de un banco de negras nubes.
Aden sabía que la tregua no iba a durar, por lo que aprovechó la oportunidad para explorar la zona, vio un gran grupo de árboles no muy lejos. Parecían mucho más sólidos que aquellos en los que se habían refugiado antes. Y por lo que podía ver, ninguno estaba en peligro de colapsar.
Si Zaira y él llegaban allí, podrían atrincherarse y él podría intentar descifrar cómo curar sus heridas. Parte de su cerebro trataba de decirle que era demasiado tarde, que no tenía el equipo para reparar el daño, pero no estaba dispuesto a darse por vencido. Lucharía por ella hasta el último latido de su corazón y del de ella.
–Aden, mi mente quiere enlazarse.
–Lucha –Otro estallido de dolor podría incapacitarla–. Piensa en la próxima cena en la casa de Ivy y Vasic.
–¿Crees que Ivy esperaba que tantas Flechas aceptaran su oferta de pasar por su casa? –dijo ella entre respiraciones jadeantes.
–Ivy es una empática. A ella le gusta la gente, incluso le gustan las Flechas.
El cuerpo de Zaira se volvió más pesado, pero continuó caminando arrastrando los pies.
–Creo que estoy alucinando –Ella sonaba demasiado lúcida para estar alucinando.
–¿Qué ves? –Él no podía ver nada de interés.
–Huellas gigantes en el barro.
 Se quedó quieto y miró hacia el suelo. No se había centrado en él excepto para asegurarse de no tropezar con nada, pero la cabeza de Zaira había estado colgando. Él la bajó a una posición sentada contra una gran roca y, tras pasarse una mano por la cara para limpiar el agua que goteaba de la capucha, sacó la linterna.
–No estás alucinando. No puedo estar seguro, pero creo que son de felino –Y muy frescas. Las huellas tenían que haber sido hechas cuando la lluvia se detuvo, y eso había sucedido no hace más de dos minutos.
–¿Qué tipo de gato tiene patas tan grandes?
Usando la linterna para trazar el borde de la pisada, vio la forma de las garras, midió el tamaño de la almohadilla con la mano enguantada para compararlas–. Un gato cambiante. Uno de los grandes depredadores. Tigre, leopardo, jaguar.
El cuerpo de Zaira se sacudió con otra oleada de escalofríos, sus dientes castañeaban mientras trataba de formar palabras.
–E-es-sstamos… –Ella apretó los dientes, los puños apretándose mientras controlaba el temblor con helada fuerza de voluntad–. ¿Estamos en Sierra Nevada?
Aunque la Sierra era territorio de los lobos SnowDancer, los SnowDancer tenían una especie de tratado con los leopardos DarkRiver, por lo que la pregunta de Zaira era válida.
–Podríamos estarlo, pero la probabilidad es baja, Un helicóptero jamás escaparía de la atención de los SnowDancer.
Todo el mundo sabía que los lobos no eran muy hospitalarios cuando se trataba de los forasteros. Se rumoreaba que su lema era: "dispara primero y haz las preguntas a los cadáveres”.
–Una cabaña pequeña, un pequeño grupo, eso podría pasar bajo el radar en un territorio tan extenso, pero el helicóptero habría disparado sus satélites de vigilancia y sin importar el mal tiempo estaríamos en estos instantes rodeados por los lobos.
–Terreno equivocado para los DarkRiver.
–Sí. No creo que estemos en Yosemite –Era posible que estuvieran cerca del territorio de otra manada de felinos. Por otro lado, dada la reputación de los gatos de recorrer largas distancias en su juventud, era igualmente posible que estuvieran cerca de un cambiante solitario. Si Aden pudiese localizar al dueño de estas huellas, este cambiante podría ir por ayuda, si él o ella no los atacaba en cuanto los viera. Muchos cambiantes seguían recelando de los Psy.
Sin embargo, esa era su única oportunidad.
Caminaron tan rápido como pudieron, con la esperanza de ganarle a la lluvia que comenzaba a caer de nuevo. Si aumentaba de intensidad, el sendero se borraría en un instante, y con ella, su primera oportunidad real de supervivencia. Zaira finalmente perdió el conocimiento ocho minutos más tarde, y guiándose por la sangre que había tosido, sabía que moriría si no obtenía pronto atención médica.
No, pensó, no vas a morir.
Levantándola en sus brazos, la llevó apretada contra su pecho. Ella era muy pequeña en comparación con los otros del equipo, pero era mortífera y fuerte y formaba parte del futuro de las... formaba parte de su futuro. Cuando Aden cayó sobre sus rodillas en el barro, se levantó de nuevo, forzando sus músculos y apretando los brazos a su alrededor. Su cuerpo protestó, la lesión en la pierna, que se había producido durante la lucha fuera del refugio, empezaba a hacerse sentir, pero él todavía estaba funcional, todavía podía caminar.
Siguió las huellas del cambiante internándose profunamente entre los árboles justo cuando la lluvia comenzó a caer con fuerza de nuevo, no estaba preparado para que las huellas simplemente desaparecieran. No cuando el follaje ofrecía protección suficiente para que por lo menos durarán uno o dos minutos más. Bajó a Zaira con mucho cuidado antes de sacar la linterna de nuevo y comprobar la tierra. Nada... pero los grandes gatos a menudo podían escalar.
Se giró justo a tiempo para ver los ojos brillantes de un gran gato montés que venía hacia él.
El impacto sacó el aire de sus pulmones y tiró su cuerpo contra los residuos de follaje empapados por la lluvia. Su entrenamiento le decía que luchara, pero permaneció tumbado.
–Mi compañera está gravemente herida y necesita atención médica. ¿Nos ofrecerás ayuda? –Si la respuesta era no, Aden usaría el cuchillo que había tocado para escapar del cambiante.
Puede que no fuera una pelea fácil, pero él no iba a fallar cuando la vida de Zaira estaba en juego.
El cambiante gruñó, sus dientes brillaron en la oscuridad, y se acercó al cuerpo de Zaira. Aden pudo ver las manchas ahora, por lo que lo reconoció como un leopardo, pero, a juzgar por la "bienvenida", no era ningún leopardo que conociera. Lanzándole a Aden una mirada verde-amarilla que brilló intensamente después de oler a Zaira, el leopardo le enseñó los dientes y se fue, moviéndose tan rápido que no tuvo esperanza alguna de seguirlo.
La oscuridad se lo tragó un instante después.
O el gato iba en busca de ayuda o su respuesta era negativa a la solicitud de asitencia. Sin importar cual fuera la respuesta, Aden tenía que seguir adelante, tratar de localizar un vehículo para poder conseguir un médico para Zaira, o encontrar un enlace de comunicaciones desde donde poder enviar un mensaje al escuadrón. Atrincherarse no era una opción. Ella moriría.
Se negó a pensar demasiado en el hecho de que hasta el momento, no habían vislumbrado ningún signo de civilización, ni evidencia de que pudiera haber un enlace o una estación de comunicaciones en las cercanías, y mucho menos carreteras o tráfico. Ese era un comportamiento contraproducente y él era un Flecha entrenado para sobrevivir.
Se levantó, una de sus costillas le dolía como si se hubiera roto por el impacto del ataque repentino del leopardo, cogió a Zaira de nuevo y siguió adelante. Mientras su cuerpo funcionara, él caminaría.       
Un dura gota de agua penetró el follaje y golpeó su mejilla, luego vino otra, y otra y otra, hasta que todo a su alrededor era una lluvia torrencial que intentaba tirarlo al suelo. Y luego el viento lo golpeó, un viento tan fuerte que con cada paso sentía como si luchara por caminar a través de una pared de ladrillos.
Que así sea.
–Mantente con vida –le dijo a Zaira, luego apretó los dientes y dio el siguiente paso.
Fue entonces cuando la herida de bala en la pierna finalmente se desgarró por completo.
 

24 comentarios:

  1. Muchas gracias!!! ya leváis un 10%!!!! Mucho ánimo!!! Os está quedando genial XD

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  2. Me fascina la fortaleza y la fuerza de las flechas en que territorio cambiante? habran caído espero que en la de los lobos me encantan esos lobitos, muchas gracias por el capitulo que tengan feliz fin de semana. abrazos¡¡¡¡

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  3. Gracias por la traducción ,amo está saga

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  4. Hola!! muchisimas gracias por la traducción!
    La historia se vuelve cada vez más atrapante, muero por saber que pasará con el cambiante con quién se encontraron.

    Saludos!!

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  5. Anita. Hola a todos. Muchas gracias por la traducción. Es un excelente trabajo el que hacen.
    Realmente genial el capítulo. Estoy comiéndome las uñas.
    Besos.

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  6. hola muchas gracias por su trabajo y esfuerzo en verdad son geniales, esperando con ansias lo demás animo :) que tengan un excelente día

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  7. Saludos, muchas gracias por su trabajo y esfuerzo, se disfruta mucho con la lectura.

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  8. Gracias a todas las que hacen posible que podamos leer esta saga, un gran abrazo

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  9. Fina. hola mil gracias Carolina, Rocio, Maria por su magnifica traducción, mil besos. El capitulo esta super bueno, besos.
    hola que pasen un lindo dia, besos

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  10. Gracias a todas las que nos ofreceis este gran regalo.

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  11. Que intensa la historia, Nalini no defrauda...me encantan las flechas...y agradezco de todo corazón que Gatitas y Uds chicas de carpedreams la compartan con nosotras desinteresadamente... bendiciones y muchos besitos!!!

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  12. Gracias!!! La historia esta excelente...cada vez estoy mas ansiosa y quiero que ya los rescates!! Espero que ese cambiante los ayude :D
    Muchisimas gracias por su esfuerzo y dedicación!!

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  13. Muchas gracias, ¡que emocionante! ¡Ya no me quedan uñas . . .!
    Muchas gracias, la traducción maravillosa, y rápida, a pesar de que terminas el capitulo y piensas: ¡Ay! ¿para cuando el próximo?
    Pero eso es impaciencia lectora, lo estais haciendo genial.
    No os dejéis meter prisa (aunque estemos impacientes).
    Gracias

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  14. La traducción perfecta, y la historia adictiva, ya quiero más!

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  15. Fina. hola que todos pasen una linda semana, besos

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  16. Aish, dios dios dios, que ganas de seguir leyendo!!! Muchas gracias por la traduccion chicas, lo hacen fantásticamente bien!!!
    Besos.

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  17. muchas gracias desde Colombia, la historia es apasionante y su traducción es espectacular!!!, muchos besos

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  18. Ya me he puesto al día.
    A ver si llega la ayuda pronto, parece el fin del mundo.
    Vaya historia más interesante. Me está gustando muchísimo.
    Muchas gracias al equipo de maravillosas diosas que hacen ésto posible.
    Besos, Mariad.

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  19. Muchas gracias, esta interesantísimo.

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  20. OMG!! casi me da un infarto!! operando en medio de una tormenta, con poca luz, perseguidos.. los Flechas son lo máximo... Gracias chicas...

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  21. Fina. hola que pasen una buena noche, besos

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