Gracias a todas las que dejáis estos comentarios que nos animan a seguir, y a Carolina y Rocio por hacer esto posible. Bicos tambien para todas, en especial para Tanis
Capítulo 8.
ZAIRA SE
PUSO DE ESPALDAS al viento, y protegió
la cara de Aden cuando la lluvia y el viento golpearon la chaqueta de cuero que
llevaba puesta, se dio cuenta que no podía permitirse el lujo de perder calor
corporal por la exposición, no si quería lograr que Aden estuviera a salvo antes
que su propio cuerpo colapsara. Intentó buscar la chaqueta impermeable más
grande pero no pudo ver nada en la oscuridad y la lluvia. Cuando se movió para
proteger mejor a Aden se dio cuenta de que accidentalmente se había arrodillado
sobre la chaqueta.
Colocó con mucho cuidado la cabeza de él sobre su muslo y después de
asegurarse que la capucha estuviera en su lugar y que la cremallera de la
chaqueta estuviese subida, se puso la suya. Tuvo que luchar contra el viento
para hacerlo, el agua corría por su cabello empapado y caía en su espalda. Eso
no era bueno, pero esperaba que ahora la chaqueta la protegiera de la peor
parte. Se subió la capucha y se ató el cordón bajo de la barbilla antes de ponerse
los guantes que había guardado en los bolsillos.
Ella había estado inconsciente durante tres horas. Si Aden iba a estar
inconsciente tanto tiempo, tenía que elaborar un plan B, encontrar alguna
manera de protegerlo de esta climatología cruel. Tendría que excavar, decidió.
Utilizar sus manos para hacer un hueco poco profunda donde… No, el agua la inundaría.
Si ella perdía el conocimiento y no mantenía su cabeza elevada o evitaba que la
lluvia cayera en su cara, él podría ahogarse.
Incapaz de sentir el pulso a través de sus guantes gruesos, le inclinó el
rostro hacia el suyo para tratar de sentir su aliento mientras continuaba considerando
y descartando posibles opciones. Si tan solo pudiera cargarlo, pero él era
demasiado pesado. Ella podría ser capaz de crear una camilla, de arrastrar…
–Zaira.
Enderezándose, miró sus párpados cerrados, preguntándose si estaba
teniendo una alucinación auditiva como resultado de la fragmentación causada
por la soledad, pero luego él elevó sus pestañas abundantes y extrañamente encrespadas
en su rostro de libre de líneas de expresión.
–¿Fuera?
–Sí, conseguí sacarlo –habló en su oreja para que la oyera. Cuando
intentó incorporarse, ella lo ayudó, apoyando su espalda contra un árbol–. ¡Mantén
tu cabeza inclinada! –dijo contra su cara, la lluvia y el fuerte viento rugían alrededor
de ambos–. ¡Veré si puedo encontrar alguno de nuestros suministros!
–Línea. De. Visión. – gruñó Aiden entre dientes, y más que escuchar las
palabras, las vio. Aunque de cualquier modo las entendió.
–¡No me alejare! –Sería fácil desviarse en este terreno con este clima y
perderse el uno al otro.
Se arrastró sobre sus manos y rodillas esforzándose por ir bajo el
viento cuando se golpeó la rodilla con la esquina afilada de un objeto de
metal. El botiquín. Se lo llevó imediatamente
a Aden, y lo puso sobre su muslo. Cogió el implante que le había sacado de la cabeza;
Zaira sabía que era fundamental que lo protegieran. Incluso si Aden y ella no
lo lograban. Si el escuadrón encontraba el implante, podrían obtener algunas
respuestas.
Protegiendo el botiquín con su cuerpo lo abrió para coger la última
pequeña botella de bebida concentrada de nutrientes.
–Necesitas fortalecerte –dijo cuándo Aden la empujó de nuevo hacia
ella–. No te voy a dejar y tenemos que movernos –El grupo de árboles antes le habían
parecido fuertes, pero ahora el viento estaba casi inclinándolos, revelando sus
raíces peligrosamente poco profundas–. No te puedo cargar. Eres demasiado
grande, maldición.
Como si estuvieran oyendo sus palabras, un árbol no muy lejos de ellos cayó
a tierra con un sonido tan fuerte que se escuchó a pesar del estruendo del
temporal, el impacto reverberó por el suelo. Otro árbol cayó poco después, rompiéndose
por la mitad como una cerilla.
–Rápido –ordenó Aden y tomó la bebida.
Arrastrándose de nuevo hacia delante, en la dirección del viento, encontró
la mochila vacía pegada contra un árbol. Las únicas otras cosas que encontró
fueron tres barras energéticas sólidas atrapadas en las raíces de un árbol y,
por increible que pareciera, la linterna, que se había pegado contra una gran
roca.
Ella puso los artículos en la mochila, se arrastró de vuelta al lado de
Aden y guardó también el botiquín.
–¿Puedes caminar?
En respuesta, él se incorporó y pareció encontrar el equilibrio después
de un mal comienzo. Levantándose, ella se puso de puntillas cuando él se
inclinó hacia adelante para que pudieran hablar.
–El subidón de la bebida de energía ayudó –dijo–. Mi cabeza martillea,
pero puedo funcionar –Tomando la mochila, se la puso, y luego le pasó el brazo
alrededor de la cintura–. ¡Permanezcamos juntos!
–¡Vamos! –dijo ella agarrando la parte posterior de su chaqueta.
Otro árbol se estrelló contra el suelo a pocos centímetros de ellos. Ya
no era seguro quedarse allí, pero el salir al campo abierto los dejaba
brutalmente expuestos a los elementos. Y esos elementos estaban decididos a
castigarlos. Un relámpago iluminó el cielo en la distancia con un estallido irregular
rojo y blanco, el trueno retumbó, y cada gota de lluvia golpeaba como un
pequeño trozo de hielo, cortando sus caras y mojando todo lo que no estaba
cubierto por la barrera a prueba de agua de sus chaquetas.
Sus pantalones de combate tenían incorporada cierta protección contra el
clima pero no estaban diseñados para hacer frente a este tipo de tormenta.
Podía sentir el agua goteando en sus calcetines, sabía que sus pies se helarían
en poco tiempo. Aden tenía que estar en la misma situación. Congelado. Sin
embargo, era un problema que manejarían cuando se convirtiera en un problema.
En este momento, lo importante era conseguir un sitio seguro, cualquier sitio
seguro. No podían quedarse expues…
De repente su estómago se contrajo de nuevo y esta vez, no pudo
controlar las náuseas.
Se inclinó hacia adelante para vomitar y saboreó la sangre.
• • •
ADEN sostuvo a Zaira después de sus arcadas convulsivas,
los escalofríos hacían temblar su cuerpo de un modo tan incontrolable que se
sentía como si se estuviese quebrando. Sosteniéndola con más firmeza, utilizó
toda su energía para ayudarla a moverse.
–Voy a perder el conocimiento pronto –dijo Zaira en su oído cuando se
inclinó hacia ella–. Seré un peso muerto.
Él la cargaría hasta que ya no pudiera caminar más. Porque no volvería a
ver a uno de los suyos morir sin hacer todo lo posible para impedirlo.
–¿Sabes a cuantas Flechas tuve que dejar ir? –Le preguntó–. ¿A cuántos
no pude ayudar, no pude sacar cuando comenzaron a fracturarse?
–Ellos lo entendieron, Aden. Todos lo hicimos –Los dedos de Zaira se apretaron
en su chaqueta, mientras él empezó a arrastrar la pierna izquierda–. Estabas
luchando por nuestra supervivencia y ellos murieron en la batalla –Respiraba con
dificultad–. No les arrebates su honor usando sus muertes como un látigo para
castigarte.
Golpeó con la espinilla una roca oculta en la oscuridad, el impacto fue lo
suficientemente fuerte para causarle una contusión ósea, pero él siguió caminando.
–Deja de hablar. Conserva tus fuerzas.
–¿Y así no puedo ganar la discusión?
Si Aden supiera cómo sonreír, pensó que podría hacerlo en ese instante.
Las afiladas palabras de Zaira le dijeron que todavía estaba luchando. Pero él no
sabía cómo sonreír, sus emociones estaban aplastadas bajo el peso del
entrenamiento Flecha de tal modo que no estaba ni siquiera seguro de su
existencia, pero quería encontrarlas.
–Gracias –dijo Zaira inesperadamente la siguiente vez que se inclinó
hacia ella–. Por no dejarme sola en la oscuridad –fue un susurro que no sonó
bien–. Por mantener tú promesa.
Nunca
estarás sola de nuevo. Siempre estaré ahí para ti.
Había hecho esa promesa a la chica cautelosa y furiosa que había sido.
–Nunca te dejare. Sin importar qué suceda –prometió de nuevo, en este
paisaje desolado bajo un cielo hostil, pero esta vez a la mujer decidida,
fuerte e igualmente feroz en que se había convertido.
No hubo respuesta.
–¡Permanece despierta! –La sacudió con suavidad, volviendo a respirar solo
cuando ella hizo un ruido de protesta–. Háblame de tu primera misión.
–La cagué –Su voz era débil y casi inaudible en el aullido del viento,
pero todavía estaba respirando, todavía estaba consciente–. Me enviaron a
recuperar evidencias de un asesino en serie y me quede atrapada en la
habitación con él.
–Dado que él terminó muerto, no creo que hayas fallado.
–Todo el mundo termina muerto cuando se acerca a mí. Debes tener
cuidado.
–Has mantenido a los del compuesto de Venecia vivos y funcionales y son
algunos de los más fracturados –La apretó cuando ella no respondió–. Zaira.
–Est… …espierta –murmuró ella mientras la lluvia de repente se volvía
una ligera llovizna y luego paraba por completo, casi como si hubieran pasado
la línea de demarcación de un banco de negras nubes.
Aden sabía que la tregua no iba a durar, por lo que aprovechó la
oportunidad para explorar la zona, vio un gran grupo de árboles no muy lejos.
Parecían mucho más sólidos que aquellos en los que se habían refugiado antes. Y
por lo que podía ver, ninguno estaba en peligro de colapsar.
Si Zaira y él llegaban allí, podrían atrincherarse y él podría intentar descifrar
cómo curar sus heridas. Parte de su cerebro trataba de decirle que era
demasiado tarde, que no tenía el equipo para reparar el daño, pero no estaba
dispuesto a darse por vencido. Lucharía por ella hasta el último latido de su
corazón y del de ella.
–Aden, mi mente quiere enlazarse.
–Lucha –Otro estallido de dolor podría incapacitarla–. Piensa en la
próxima cena en la casa de Ivy y Vasic.
–¿Crees que Ivy esperaba que tantas Flechas aceptaran su oferta de pasar
por su casa? –dijo ella entre respiraciones jadeantes.
–Ivy es una empática. A ella le gusta la gente, incluso le gustan las
Flechas.
El cuerpo de Zaira se volvió más pesado, pero continuó caminando arrastrando
los pies.
–Creo que estoy alucinando –Ella sonaba demasiado lúcida para estar
alucinando.
–¿Qué ves? –Él no podía ver nada de interés.
–Huellas gigantes en el barro.
Se quedó quieto y miró hacia el
suelo. No se había centrado en él excepto para asegurarse de no tropezar con
nada, pero la cabeza de Zaira había estado colgando. Él la bajó a una posición
sentada contra una gran roca y, tras pasarse una mano por la cara para limpiar el
agua que goteaba de la capucha, sacó la linterna.
–No estás alucinando. No puedo estar seguro, pero creo que son de felino
–Y muy frescas. Las huellas tenían que haber sido hechas cuando la lluvia se
detuvo, y eso había sucedido no hace más de dos minutos.
–¿Qué tipo de gato tiene patas tan grandes?
Usando la linterna para trazar el borde de la pisada, vio la forma de las
garras, midió el tamaño de la almohadilla con la mano enguantada para compararlas–.
Un gato cambiante. Uno de los grandes depredadores. Tigre, leopardo, jaguar.
El cuerpo de Zaira se sacudió con otra oleada de escalofríos, sus
dientes castañeaban mientras trataba de formar palabras.
–E-es-sstamos… –Ella apretó los dientes, los puños apretándose mientras controlaba
el temblor con helada fuerza de voluntad–. ¿Estamos en Sierra Nevada?
Aunque la Sierra era territorio de los lobos SnowDancer, los SnowDancer
tenían una especie de tratado con los leopardos DarkRiver, por lo que la
pregunta de Zaira era válida.
–Podríamos estarlo, pero la probabilidad es baja, Un helicóptero jamás
escaparía de la atención de los SnowDancer.
Todo el mundo sabía que los lobos no eran muy hospitalarios cuando se
trataba de los forasteros. Se rumoreaba que su lema era: "dispara primero
y haz las preguntas a los cadáveres”.
–Una cabaña pequeña, un pequeño grupo, eso podría pasar bajo el radar en
un territorio tan extenso, pero el helicóptero habría disparado sus satélites
de vigilancia y sin importar el mal tiempo estaríamos en estos instantes rodeados
por los lobos.
–Terreno equivocado para los DarkRiver.
–Sí. No creo que estemos en Yosemite –Era posible que estuvieran cerca
del territorio de otra manada de felinos. Por otro lado, dada la reputación de
los gatos de recorrer largas distancias en su juventud, era igualmente posible
que estuvieran cerca de un cambiante solitario. Si Aden pudiese localizar al
dueño de estas huellas, este cambiante podría ir por ayuda, si él o ella no los
atacaba en cuanto los viera. Muchos cambiantes seguían recelando de los Psy.
Sin embargo, esa era su única oportunidad.
Caminaron tan rápido como pudieron, con la esperanza de ganarle a la
lluvia que comenzaba a caer de nuevo. Si aumentaba de intensidad, el sendero se
borraría en un instante, y con ella, su primera oportunidad real de
supervivencia. Zaira finalmente perdió el conocimiento ocho minutos más tarde, y
guiándose por la sangre que había tosido, sabía que moriría si no obtenía pronto
atención médica.
No, pensó, no vas
a morir.
Levantándola en sus brazos, la llevó apretada contra su pecho. Ella era muy
pequeña en comparación con los otros del equipo, pero era mortífera y fuerte y formaba
parte del futuro de las... formaba parte de su futuro. Cuando Aden cayó sobre
sus rodillas en el barro, se levantó de nuevo, forzando sus músculos y apretando
los brazos a su alrededor. Su cuerpo protestó, la lesión en la pierna, que se
había producido durante la lucha fuera del refugio, empezaba a hacerse sentir, pero
él todavía estaba funcional, todavía podía caminar.
Siguió las huellas del cambiante internándose profunamente entre los
árboles justo cuando la lluvia comenzó a caer con fuerza de nuevo, no estaba
preparado para que las huellas simplemente desaparecieran. No cuando el follaje
ofrecía protección suficiente para que por lo menos durarán uno o dos minutos más.
Bajó a Zaira con mucho cuidado antes de sacar la linterna de nuevo y comprobar
la tierra. Nada... pero los grandes gatos a menudo podían escalar.
Se giró justo a tiempo para ver los ojos brillantes de un gran gato
montés que venía hacia él.
El impacto sacó el aire de sus pulmones y tiró su cuerpo contra los residuos
de follaje empapados por la lluvia. Su entrenamiento le decía que luchara, pero
permaneció tumbado.
–Mi compañera está gravemente herida y necesita atención médica. ¿Nos
ofrecerás ayuda? –Si la respuesta era no, Aden usaría el cuchillo que había
tocado para escapar del cambiante.
Puede que no fuera una pelea fácil, pero él no iba a fallar cuando la
vida de Zaira estaba en juego.
El cambiante gruñó, sus dientes brillaron en la oscuridad, y se acercó
al cuerpo de Zaira. Aden pudo ver las manchas ahora, por lo que lo reconoció
como un leopardo, pero, a juzgar por la "bienvenida", no era ningún
leopardo que conociera. Lanzándole a Aden una mirada verde-amarilla que brilló
intensamente después de oler a Zaira, el leopardo le enseñó los dientes y se
fue, moviéndose tan rápido que no tuvo esperanza alguna de seguirlo.
La oscuridad se lo tragó un instante después.
O el gato iba en busca de ayuda o su respuesta era negativa a la
solicitud de asitencia. Sin importar cual fuera la respuesta, Aden tenía que
seguir adelante, tratar de localizar un vehículo para poder conseguir un médico
para Zaira, o encontrar un enlace de comunicaciones desde donde poder enviar un
mensaje al escuadrón. Atrincherarse no era una opción. Ella moriría.
Se negó a pensar demasiado en el hecho de que hasta el momento, no
habían vislumbrado ningún signo de civilización, ni evidencia de que pudiera
haber un enlace o una estación de comunicaciones en las cercanías, y mucho
menos carreteras o tráfico. Ese era un comportamiento contraproducente y él era
un Flecha entrenado para sobrevivir.
Se levantó, una de sus costillas le dolía como si se hubiera roto por el
impacto del ataque repentino del leopardo, cogió a Zaira de nuevo y siguió
adelante. Mientras su cuerpo funcionara, él caminaría.
Un dura gota de agua penetró el follaje y golpeó su mejilla, luego vino
otra, y otra y otra, hasta que todo a su alrededor era una lluvia torrencial
que intentaba tirarlo al suelo. Y luego el viento lo golpeó, un viento tan
fuerte que con cada paso sentía como si luchara por caminar a través de una
pared de ladrillos.
Que así sea.
–Mantente con vida –le dijo a Zaira, luego apretó los dientes y dio el
siguiente paso.
Fue entonces cuando la herida de bala en la pierna finalmente se desgarró
por completo.
Muchas gracias!!! ya leváis un 10%!!!! Mucho ánimo!!! Os está quedando genial XD
ResponderEliminarMe fascina la fortaleza y la fuerza de las flechas en que territorio cambiante? habran caído espero que en la de los lobos me encantan esos lobitos, muchas gracias por el capitulo que tengan feliz fin de semana. abrazos¡¡¡¡
ResponderEliminarGracias por la traducción ,amo está saga
ResponderEliminarMuchas gracias!
ResponderEliminarHola!! muchisimas gracias por la traducción!
ResponderEliminarLa historia se vuelve cada vez más atrapante, muero por saber que pasará con el cambiante con quién se encontraron.
Saludos!!
Anita. Hola a todos. Muchas gracias por la traducción. Es un excelente trabajo el que hacen.
ResponderEliminarRealmente genial el capítulo. Estoy comiéndome las uñas.
Besos.
hola muchas gracias por su trabajo y esfuerzo en verdad son geniales, esperando con ansias lo demás animo :) que tengan un excelente día
ResponderEliminarSaludos, muchas gracias por su trabajo y esfuerzo, se disfruta mucho con la lectura.
ResponderEliminarGracias
ResponderEliminarGracias a todas las que hacen posible que podamos leer esta saga, un gran abrazo
ResponderEliminarFina. hola mil gracias Carolina, Rocio, Maria por su magnifica traducción, mil besos. El capitulo esta super bueno, besos.
ResponderEliminarhola que pasen un lindo dia, besos
Gracias, Gracias, Gracias!!!
ResponderEliminarGracias a todas las que nos ofreceis este gran regalo.
ResponderEliminarQue intensa la historia, Nalini no defrauda...me encantan las flechas...y agradezco de todo corazón que Gatitas y Uds chicas de carpedreams la compartan con nosotras desinteresadamente... bendiciones y muchos besitos!!!
ResponderEliminarGracias!!! La historia esta excelente...cada vez estoy mas ansiosa y quiero que ya los rescates!! Espero que ese cambiante los ayude :D
ResponderEliminarMuchisimas gracias por su esfuerzo y dedicación!!
Muchas gracias, ¡que emocionante! ¡Ya no me quedan uñas . . .!
ResponderEliminarMuchas gracias, la traducción maravillosa, y rápida, a pesar de que terminas el capitulo y piensas: ¡Ay! ¿para cuando el próximo?
Pero eso es impaciencia lectora, lo estais haciendo genial.
No os dejéis meter prisa (aunque estemos impacientes).
Gracias
La traducción perfecta, y la historia adictiva, ya quiero más!
ResponderEliminarFina. hola que todos pasen una linda semana, besos
ResponderEliminarAish, dios dios dios, que ganas de seguir leyendo!!! Muchas gracias por la traduccion chicas, lo hacen fantásticamente bien!!!
ResponderEliminarBesos.
muchas gracias desde Colombia, la historia es apasionante y su traducción es espectacular!!!, muchos besos
ResponderEliminarYa me he puesto al día.
ResponderEliminarA ver si llega la ayuda pronto, parece el fin del mundo.
Vaya historia más interesante. Me está gustando muchísimo.
Muchas gracias al equipo de maravillosas diosas que hacen ésto posible.
Besos, Mariad.
Muchas gracias, esta interesantísimo.
ResponderEliminarOMG!! casi me da un infarto!! operando en medio de una tormenta, con poca luz, perseguidos.. los Flechas son lo máximo... Gracias chicas...
ResponderEliminarFina. hola que pasen una buena noche, besos
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