martes, 25 de junio de 2013

Slow Agony Capítulo 16

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Hola chicas, me doy por vencida con la página de Slow Agnoy, así que os sigo dejando por aquí los capítulos.
 Besos

Capítulo 16
Carpe Dreams

Pero no estaba hecho, no realmente, porque teníamos que enterrar los cuerpos. Encontramos sábanas en el armario de Naomi para envolver los cuerpos. Estaba feliz de envolver a Marcel, no quería volver a verlo. No quería recordar todo lo que le habíamos hecho. Él parecía pequeño, de alguna manera, tendido en esa sábana. Él era un enorme, hombre musculoso, pero estaba desnudo, ensangrentado y muerto, y ya no parecía particularmente amenazador. Luego estaba el hecho de que teníamos que recoger… sus pedazos. Le habíamos cortado algunos dedos de la mano y unos pocos dedos de los pies. Por supuesto, Griffin le había cortado…
Bueno, había pedazos.
Pensé que quizás yo lloraría o vomitaría de nuevo, pero no lo hice. Me lo guardé. Me sentí entumecida y aceptándolo. Sólo era lo último en una serie de horrores por los que había pasado en el último mes.
Griffin y yo no hablamos mucho mientras estábamos trabajando, sólo lo hicimos para darnos instrucciones o para discutir la mejor manera para cumplir nuestra tarea.
Él cavó la fosa común y yo arrastré los cuerpos, usando las sábanas como un improvisado arnés. Él enterró los cuerpos y yo utilicé la manguera y la lejía para tratar de limpiar el sótano.
No funcionó.
La sangre había penetrado en el concreto. Me puse en cuatro patas y fregué el piso con Comet[1].
Las manchas rojas no se iban.
Así fue como me encontró Griffin. Estaba hasta los codos en limpiadores y sangre, fregando el suelo tan duro como podía.
“Muñeca”, dijo.
Estaba en las escaleras. Lo miré, él estaba cubierto de suciedad y sangre. Parecía salido de una película de terror, algún monstruo que se había arrastrado fuera del suelo para cumplir una venganza. Me sentí enferma nuevamente.
“No vas a poder limpiarlo,” dijo.
Solté el cepillo de fregar que estaba usando, golpeó el suelo con un estrépito.
“Si yo estuviera limpiándolo para Operación Fantasma, probablemente pintaría encima,”  dijo. “Sólo rocíalo con la manguera y déjalo.”
Me levanté. Mis piernas temblaron. De repente, me di cuenta que estaba exhausta. Apenas habíamos dormido después de escapar, y luego habíamos estado toda la noche con Marcel. Tenía hambre también. Tomé la manguera de nuevo. “¿Enciendes el agua para mí?”
Griffin caminó por el sótano, sus pisadas haciendo eco a través del cuarto, y abrió el grifo.
Lavé toda la lejía que se fue por el desagüe. Estaba teñido con rosado.
El agua se cerró. “Está bien.”
Dejé caer la manguera.
Estaba a mi lado nuevamente. Me acarició el brazo. “Necesitamos limpiarnos.”
Cerré los ojos.
Su manó encontró la mía. “Vamos.” Dejé que él me guiara por las escaleras. Cuando llegamos arriba, cerramos la puerta del sótano. No volví a bajar ahí.

***

Seguí calentando el agua de la ducha. Sentí que no podía calentarla lo suficiente. La quería tan caliente que pudiera quemar una capa de mi piel, de manera que yo pudiera emerger de debajo de ella limpia y pura, y que todo lo demás que había pasado se lavara por el desagüe junto a la sangre de Marcel.
Si a Griffin no le gustó la temperatura, no se quejó. Estábamos en la ducha juntos, pero no fue particularmente sexy. Nosotros solamente estábamos lavándonos. Ambos. Creo que cada uno nos lavamos tres veces.
Eventualmente, el agua se enfrió.
Apagué la ducha.
“Fue divertido,” dije, inclinada, mi mano todavía en la perilla de control de la presión del agua. Había participado en la mutilación y tortura de un hombre. Le tallé mi nombre en su piel. Corté pedazos de su cuerpo. Y había sido divertido.
Griffin tiró la cortina de la ducha a un lado. “Ahora sabes como es.”
Me enderecé. “¿Cómo es?”
Salió de la ducha. “Apagarse”

***

Más tarde, después de asaltar la surtida cocina de la casa de Naomi, estábamos tirados sobre la cama en uno de los dormitorios con las cortinas corridas contra la luz del sol. Estaba demasiado cansada para respirar o moverme, pero no podía quedarme dormida. Me mantuve acostada en cama, tratando de estar cómoda. Nada funcionaba.
La voz de Griffin vino tranquila y retumbante. “Se lo merecía, muñeca. Él era un monstruo.”
Giré sobre mi espalda. “Lo sé.”
Suspiró. “Lamento haberte metido en esto.”
Envolví mis brazos alrededor mío. “¿No te importa?”
“¿Qué cosa no me importa?”
“Lo que le hicimos,” dije. “Fue un poco excesivo, ¿no crees?”
“No,” dijo. “No sabes lo que me hizo. Lo que me hizo fue mucho peor.”
Yo sabía eso. Y no me sentía mal por Marcel, no realmente. Griffin tenía razón. Se lo merecía. Pero estaba feliz en algún lugar en el fondo de no haber tenido nunca un hijo. Porque no estaba particularmente segura de que sería una muy buena madre. No si era capaz de esto.
¿Y Griffin ni siquiera tenía remordimientos?
Bueno, supuse que Griffin estaba acostumbrado a esto. Recordé que él había torturado a Knox. Convenientemente, no era un aspecto de su personalidad en el que yo pensara muy seguido.
Se inclinó y besó mi frente. “Será más fácil mañana, muñeca. Y pasado mañana será aún más fácil. En algún momento, apenas pensaras en ello.”
Cerré los ojos. Quizás eso era lo que más miedo me daba.

***

Desperté horas más tarde con el sonido de una voz de mujer.
Griffin estaba sentado en la cama, tenso. “Jolene French,” dijo, una expresión horrorizada en su cara.
Escuché. Era French, bien. French era la sicóloga de Operación Fantasma. “¿De dónde viene su voz?”
Señaló a través de la habitación a un ordenador portátil abierto, puesto sobre un escritorio.
“Vamos, Marcel,” decía French. “No he oído de ti en días.”
Griffin salió de la cama y se movió tranquilamente por la habitación para darle la vuelta  al ordenador hacia nosotros.
La cara de French llenaba la pantalla, sus ojos se agrandaron. “¿Griffin?”
“¿Sabes quién soy?” preguntó Griffin. Habíamos borrado la memoria de French, no debería recordar a Griffin. Debería tener una amnesia total.
French rió. “Oh, tu pensaste que habías borrado mi memoria, ¿no? ¿Esa del fondo es Leigh? Tu padre estará feliz de saber que estás bien. Él me ha estado volviendo loca sobre como estarás.”
“¿Mi padre?” me levanté y me acerqué hasta el ordenador. “Pero inyecté a mi padre con…”
“Sí, bueno, ¿de verdad pensaron que trabajaríamos en un lugar dónde se había descubierto un suero que hacía a la gente invencible y no lo usaríamos en nosotros mismos? ¿Cuán estúpidos creen que somos?”  French frunció sus labios.
“Mi padre y tu, ambos tienen el suero,” dije. “¿Eso curó la amnesia?”
“Una agradable sorpresa,” dijo French. “Ni siquiera Thorn sabía que eso nos protegería.”
“Entonces, ¿tú y mi padre están trabajando juntos? ¿Por qué?”
“Supongo que Marcel está muerto,” dijo French, pareciendo vagamente decepcionada. “¿Por casualidad te grabaste matándolo Griffin? Creo que ver eso sería extraordinariamente intrigante. Entrar en tu psique dañada y todo eso.”
 “Tú mandaste a Marcel tras de mí,” dijo Griffin. “¿Por qué?”
French se tapó el labio con un dedo. “Pensemos acerca de eso, ¿de acuerdo, Griffin? Yo solía ser una mujer que era parte de una muy lucrativa organización. Yo proveía asesinos a prueba de balas a gente que me pagaba un montón de dinero. Pero ahora todos mis asesinos  están dispersados.  ¿Alguna vez pensaste que podría haberme molestado un poco?”
Griffin apretó sus dientes. “¿Venganza? ¿De verdad? ¿Qué hay acerca de Knox? En realidad es él quien te hizo caer.”
French sonrió. “Oh, tengo planes para Knox.”
“No, no los tienes,” dijo Griffin. “No los tienes porque voy a encontrarte, y voy a matarte.”
La risa de French flotó desde el ordenador. “Oh Griffin, eres tan adorable cuando estás enojado.”
Griffin cerró el portátil.
“Hija de puta,” murmuró.
Yo tragué. “Supongo que eso es a lo que Wolfman se refería cuando dijo que Operación Fantasma se movió.”
“Tenemos que salir de aquí,” dijo Griffin. “French sabía donde estaba Marcel, por lo que sabe donde estamos. No sé que clase de recursos tiene en estos momentos, pero podría haber un equipo dirigiéndose hacia aquí.”
Eso estaba bien para mí, no tenía deseos de quedarme en ese lugar por un segundo más.

***

Griffin colocó el ordenador portátil sobre la mesa de la casa de Sloane.  “No lo hemos abierto todavía, pero esperaba que tu pudieras trabajar alguna magia ahí, quizás descubrir donde está French. Me las arreglé para hacer una captura de pantalla del video.”
Estábamos todos en un comedor, Griffin y yo habíamos estado conduciendo por horas para encontrarnos con los gemelos. Después de hablar con French, contactarlos fue la primera cosa que él hizo. Él y yo hablamos acerca de incluir a Knox en esto, pero decidimos que no era lo mejor. French quería herir a Knox, por lo que quizás era mejor que él permaneciera escondido con su hija.
“Si, Sloane lo conseguirá,” dijo Silas. “Ella es un genio de los ordenadores.”
Sloane abrió el ordenador. “Haré todo lo posible.”
“Estarás feliz de saber que tu madre salió del hospital y está en casa,” dijo Silas. “Hemos estado manteniendo un ojo en tu familia.”
“Gracias por eso,” dijo Griffin. “Me imaginé que una vez que Marcel me tuviera, él las dejaría tranquilas.”
Sloane golpeó algunas  teclas. “Estoy desactivando la red inalámbrica de manera que French no pueda rastrear el ordenador.” Miró la pantalla por un segundo, haciendo click con su ratón, y luego giró la imagen hacia nosotros. “¿Esta es la captura de pantalla?”
La cara de French volvía a llenar la pantalla. Estaba congelada a mitad de una sonrisa, y parecía una loca.
Griffin asintió. “Esa es, bueno. Sé que no puedes ver mucho detrás de ella, pero me parece familiar.”
Silas ladeó la cabeza. “Sí, tienes razón. Esas paredes. He visto ese color de pintura antes.”
Levanté mis cejas. “Es gris, ¿verdad? ¿Hay algo especial acerca de eso?” Parecía indescriptible para mí.
Sloane giró el portátil de regreso hacia ella. “Es la UA.”
Los ojos de Griffin se iluminaron. “Tienes razón, es eso.”
“¿UA?” dije. “¿Es algún tipo de universidad rara?”
“Unidad Auxiliar,” dijo Silas. “Era una estación de respaldo de Operación Fantasma. Un lugar donde evacuar si las cosa salían mal en la estación  principal.”
“Supongo que iremos al norte, entonces,” dijo Sloane.
“¿Está fuera de Boston también?” pregunté.
“Nah, está en el medio de la nada en el estado de Nueva York,” dijo Griffin. “Todos los asesinos tenían que memorizar las coordenadas de latitud y longitud en caso de que algo malo pasara.”
“¿Por qué piensas que ella iría a un lugar tan completamente obvio?” dijo Silas.
“Ella probablemente quiere que vayamos,” dijo Sloane. “es arrogante, apuesto que piensa que puede reprogramarnos a todos para ser buenos pequeños asesinos de nuevo.”
Griffin sonrió con fuerza. “Pues le espera una sorpresa.”

***

“Así qué, suéltalo,” dijo Sloane desde el asiento del conductor del coche. “Algo no está bien.”
Me giré lejos de la ventana. Había estado observando los faros sobre la interestatal, mi mente en blanco. No estaba segura acerca de que estaba hablando. “Todo está bien.”
Ella resopló. “Si, seguro. Mira, si Griffin no ha vuelto contigo, tal vez deberías pensar en seguir adelante. Hay otros hombres ahí afuera, ya sabes.”
Nos habíamos separado en dos coches, supuestamente porque sería más difícil rastrearlos a ambos. Pero yo tenía la sensación de que era principalmente porque ninguno quería ir sentado en el asiento de atrás. Yo me había ofrecido a ir con Sloane dado que no nos habíamos visto en semanas. No estaba evitando a Griffin. No realmente. “De hecho, estamos comprometidos,” dije. “Creo”
“¿Comprometidos?” dijo ella. Ella me miró, sonriendo. “Eso es bueno, ¿Verdad?”.
Sonreí. “Sí, eso es increíble.”
Miró al frente nuevamente. “No estás emocionada. ¿Y por qué no tienes un anillo?”
“Oh.” Busqué en mi bolsillo. “Me lo quite. Se estaba poniendo… sucio, y luego yo sólo no me lo volví a poner.” Lo que no significaba nada. Deslicé el anillo en mi dedo. Lo limpié lo mejor que pude. La piedra roja me guiñó. ¿Sería capaz de decir si todavía tenía sangre de Marcel encima?
“Realmente no puedo verlo, pero parece hermoso,” dijo Sloane. “Entonces, ustedes chicos están juntos. ¿Realmente juntos?”
“Realmente juntos,” dije. Demonios, la pareja que tortura junta, permanece junta, ¿no? Hice una mueca.
“Entonces, ¿que está mal?”
“Nada,” dije.
“Bueno, entonces, no hablemos de eso,” dijo ella. “Puedes dejarlo ulcerar y hervir dentro de ti y rebasar todo. Está bien para mi.”
Suspiré y jugué con mi anillo de compromiso. “¿Alguna vez has torturado a alguien, Sloane?”
Ella me lanzó una mirada penetrante. “¿Por qué me preguntas eso?”
Miré por la ventana. “Sólo… ¿Lo has hecho?”
Ella vaciló. “Normalmente Silas hacía que me quedara atrás Soy una buena francotiradora, y él prefería tenerme como respaldo. Ya sabes, fuera de la vista. No hice muchas cosas de  cerca y en persona. Pero vi a Silas hacerlo.” Su voz había cambiado. Sonaba más lejana y aguda, más joven y vulnerable.
“¿Silas lo hizo mucho?”
“Sólo cuando tuvo que hacerlo,” dijo ella. “Operación Fantasma nos forzaba a hacer cosas como esas, tú sabes. No teníamos opción.”
“Si.”
“Mira, hago lo posible por no pensar en cosas como esas. ¿Por qué lo estás trayendo a colación, de todas maneras?”
Giré mis manos en mi regazo. “No te preocupes por eso.”
“¿Te dijo Griffin algo acerca de mí que te hiciera sentir incómoda o algo de eso? Porque lo que tenía que hacer no era tortura. No realmente. Me aseguré de que fuera más rápido, y yo no creo que sea justo…”
“No, Sloane.” La alcancé y le toqué su brazo con dulzura. “No sé de lo que hablas. Esto no es sobre ti.”
 “Oh,” dijo ella, su voz bajita.
“Griffin y yo… fuimos bastante exhaustivos con Marcel,” dije.
“Oh,” dijo ella. Tomó una profunda inspiración. “Eso es lo que te está molestando.”
“Sí,” dije.
“Bueno, eso tiene sentido,” dijo.
“Continúo pensando en eso,” dije. “No todo el tiempo, pero es como si saliera de la nada. Recuerdo cosas que él dijo o la forma en que estaba gritando o…”
“Eso pasará.”
“Y… ¿qué? ¿Se supone que solamente tengo que lidiar con ello?”
“Bueno, ¿qué otra cosa puedes hacer?”, dijo ella. “No puedes traerlo de regreso a la vida.”
“No quiero que esté vivo,” dije. “Él fue seguramente es la peor persona que puedo imaginar. Las cosas que le hizo a Griffin, a mí. A las personas por las que nosotros nos preocupábamos… bien, él se merece estar muerto. Estoy feliz de que esté muerto.”
“Sí,” dijo ella, “pero habría sido más fácil si no hubieras sido la persona que lo mató, ¿no?”
“Yo… me gustó,” dije. “Fue un juego. Cuando estábamos haciéndolo…”
“Es mejor si no piensas en eso demasiado,” dijo ella.
“Pero tú no has hecho nada como esto. Tú mataste a gente para Operación Fantasma. Estabas siguiendo órdenes. No lo escogiste. No lo disfrutaste. ¿Acaso entiendes como me siento?”
Se encogió de hombros. “No lo sé. Quizás no.”
Nos quedamos calladas.
Cuando ella habló de nuevo, su voz era tan pequeña y suave, sonaba como una niña pequeña. “Silas y yo hemos hecho… cosas juntos. Fuimos reclutados por Operación Fantasma por lo que hicimos. No tuvimos padres muy agradables. Ellos iban a hacer… cosas.” Se agarró con más fuerza al volante. “Tuvimos que…”
“Sloane,” dije de repente, dándome cuenta que ella estaba confesándome algo. “No tienes que contarme esto.”
Una lágrima salió fuera de uno de sus ojos. “Créeme, Leigh, es mejor enterrarlo.” Su expresión creció feroz. “Él se lo merecía. Alguien tenía que hacerlo. Ese alguien eras tú.”
Asentí. “Sí, eso es verdad.”
“Haz lo que sea que puedas para no pensar en eso,” dijo.
No dije nada. Pude ver porque ella estaba diciendo eso, pude ver porque ella sentía como si necesitara seguir el consejo que me daba. Pero no sabía si yo podía simplemente enterrarlo. No creía…
El teléfono de Sloane sonó.
“¿Puedes responderlo?” dijo. “Ponlo en altavoz.”
Puse su teléfono fuera del portavasos central. Era Silas llamando. Contesté. “Hey, Silas.”
“¿Qué pasa?” dijo Sloane.
“Oh bien,” dijo Silas. “Están ambas ahí.”
“Silas acaba de tener una epifanía,” dijo Griffin.
“Bueno, no sé si yo iría tan lejos,” dijo Silas.
“¿Qué pasa?” dije.
“¿Recuerdan lo que Sloane dijo sobre que French quiere que vayamos a ella? ¿Qué ella cree que puede volver a lavarnos el cerebro?” Preguntó Griffin.
“Sí,” contestó Sloane.
“Bueno, Silas cree que tal vez un ataque personal es lo que ella espera y juegue a su favor.”
 “Exacto,” dijo Silas. “Estaba pensando que tal vez deberíamos explotar a esa perra.”
 “¿Explotarla?” pregunté.
“Sí,” dijo Griffin. “Vamos a tener que hacer una parada para recoger suministros, pero podemos confeccionar un explosivo muy decente, creo. Explotaremos UA junto con French.”
“Pero mi padre está trabajando con ella,” dije. “Estará ahí también.”
“¿Es eso un problema?” preguntó Griffin.
Vacilé. Miré por la ventana. Había borrado la memoria de mi padre, o eso había pensado. Había sido como si estuviese muerto. Pero ahora ellos querían que participara en matarlo de verdad. Matar a mi padre. Suspiré. “Supongo que no.”
“Muñeca, si tú quieres que lo saquemos…”
“Él ha estado ayudando a French. Probablemente la ayudó con el enfermo de Marcel sobre nosotros. Él… no merece ser mi padre. No me importa lo que le pase.” Me hundí en mi asiento y contemplé las luces intermitentes de nuevo. No quería pensar más.



[1] Marca de producto de limpieza

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