Hola chicas, me doy por vencida con la página de Slow Agnoy, así que os sigo dejando por aquí los capítulos.
Besos
Besos
Capítulo 16
Carpe Dreams
Pero no
estaba hecho, no realmente, porque teníamos que enterrar los cuerpos. Encontramos
sábanas en el armario de Naomi para envolver los cuerpos. Estaba feliz de
envolver a Marcel, no quería volver a verlo. No quería recordar todo lo que le
habíamos hecho. Él parecía pequeño, de alguna manera, tendido en esa sábana. Él
era un enorme, hombre musculoso, pero estaba desnudo, ensangrentado y muerto, y
ya no parecía particularmente amenazador. Luego estaba el hecho de que teníamos
que recoger… sus pedazos. Le habíamos cortado algunos dedos de la mano y unos
pocos dedos de los pies. Por supuesto, Griffin le había cortado…
Bueno, había
pedazos.
Pensé que
quizás yo lloraría o vomitaría de nuevo, pero no lo hice. Me lo guardé. Me
sentí entumecida y aceptándolo. Sólo era lo último en una serie de horrores por
los que había pasado en el último mes.
Griffin y yo
no hablamos mucho mientras estábamos trabajando, sólo lo hicimos para darnos
instrucciones o para discutir la mejor manera para cumplir nuestra tarea.
Él cavó la
fosa común y yo arrastré los cuerpos, usando las sábanas como un improvisado
arnés. Él enterró los cuerpos y yo utilicé la manguera y la lejía para tratar
de limpiar el sótano.
No funcionó.
La sangre
había penetrado en el concreto. Me puse en cuatro patas y fregué el piso con
Comet[1].
Las manchas
rojas no se iban.
Así fue como
me encontró Griffin. Estaba hasta los codos en limpiadores y sangre, fregando
el suelo tan duro como podía.
“Muñeca”, dijo.
Estaba en
las escaleras. Lo miré, él estaba cubierto de suciedad y sangre. Parecía salido
de una película de terror, algún monstruo que se había arrastrado fuera del
suelo para cumplir una venganza. Me sentí enferma nuevamente.
“No vas a poder limpiarlo,” dijo.
Solté el
cepillo de fregar que estaba usando, golpeó el suelo con un estrépito.
“Si yo estuviera limpiándolo para Operación
Fantasma, probablemente pintaría encima,” dijo. “Sólo rocíalo con la manguera y déjalo.”
Me levanté.
Mis piernas temblaron. De repente, me di cuenta que estaba exhausta. Apenas
habíamos dormido después de escapar, y luego habíamos estado toda la noche con
Marcel. Tenía hambre también. Tomé la manguera de nuevo. “¿Enciendes el agua para mí?”
Griffin
caminó por el sótano, sus pisadas haciendo eco a través del cuarto, y abrió el
grifo.
Lavé toda la
lejía que se fue por el desagüe. Estaba teñido con rosado.
El agua se
cerró. “Está bien.”
Dejé caer la
manguera.
Estaba a mi
lado nuevamente. Me acarició el brazo. “Necesitamos
limpiarnos.”
Cerré los
ojos.
Su manó encontró
la mía. “Vamos.” Dejé que él me
guiara por las escaleras. Cuando llegamos arriba, cerramos la puerta del
sótano. No volví a bajar ahí.
***
Seguí
calentando el agua de la ducha. Sentí que no podía calentarla lo suficiente. La
quería tan caliente que pudiera quemar una capa de mi piel, de manera que yo
pudiera emerger de debajo de ella limpia y pura, y que todo lo demás que había
pasado se lavara por el desagüe junto a la sangre de Marcel.
Si a Griffin
no le gustó la temperatura, no se quejó. Estábamos en la ducha juntos, pero no
fue particularmente sexy. Nosotros solamente estábamos lavándonos. Ambos. Creo
que cada uno nos lavamos tres veces.
Eventualmente,
el agua se enfrió.
Apagué la
ducha.
“Fue divertido,” dije, inclinada, mi mano todavía
en la perilla de control de la presión del agua. Había participado en la
mutilación y tortura de un hombre. Le tallé mi nombre en su piel. Corté pedazos
de su cuerpo. Y había sido divertido.
Griffin tiró
la cortina de la ducha a un lado. “Ahora
sabes como es.”
Me enderecé.
“¿Cómo es?”
Salió de la
ducha. “Apagarse”
***
Más tarde,
después de asaltar la surtida cocina de la casa de Naomi, estábamos tirados
sobre la cama en uno de los dormitorios con las cortinas corridas contra la luz
del sol. Estaba demasiado cansada para respirar o moverme, pero no podía
quedarme dormida. Me mantuve acostada en cama, tratando de estar cómoda. Nada
funcionaba.
La voz de
Griffin vino tranquila y retumbante. “Se
lo merecía, muñeca. Él era un monstruo.”
Giré sobre
mi espalda. “Lo sé.”
Suspiró. “Lamento haberte metido en esto.”
Envolví mis
brazos alrededor mío. “¿No te importa?”
“¿Qué cosa no me importa?”
“Lo que le hicimos,” dije. “Fue un poco excesivo, ¿no crees?”
“No,” dijo. “No
sabes lo que me hizo. Lo que me hizo fue mucho peor.”
Yo sabía
eso. Y no me sentía mal por Marcel, no realmente. Griffin tenía razón. Se lo
merecía. Pero estaba feliz en algún lugar en el fondo de no haber tenido nunca
un hijo. Porque no estaba particularmente segura de que sería una muy buena
madre. No si era capaz de esto.
¿Y Griffin
ni siquiera tenía remordimientos?
Bueno,
supuse que Griffin estaba acostumbrado a esto. Recordé que él había torturado a
Knox. Convenientemente, no era un aspecto de su personalidad en el que yo
pensara muy seguido.
Se inclinó y
besó mi frente. “Será más fácil mañana,
muñeca. Y pasado mañana será aún más fácil. En algún momento, apenas pensaras
en ello.”
Cerré los
ojos. Quizás eso era lo que más miedo me daba.
***
Desperté
horas más tarde con el sonido de una voz de mujer.
Griffin
estaba sentado en la cama, tenso. “Jolene
French,” dijo, una expresión horrorizada en su cara.
Escuché. Era
French, bien. French era la sicóloga de Operación Fantasma. “¿De dónde viene su voz?”
Señaló a
través de la habitación a un ordenador portátil abierto, puesto sobre un
escritorio.
“Vamos, Marcel,” decía French. “No he oído de ti en días.”
Griffin
salió de la cama y se movió tranquilamente por la habitación para darle la vuelta
al ordenador hacia nosotros.
La cara de
French llenaba la pantalla, sus ojos se agrandaron. “¿Griffin?”
“¿Sabes quién soy?” preguntó Griffin. Habíamos borrado
la memoria de French, no debería recordar a Griffin. Debería tener una amnesia
total.
French rió. “Oh, tu pensaste que habías borrado mi
memoria, ¿no? ¿Esa del fondo es Leigh? Tu padre estará feliz de saber que estás
bien. Él me ha estado volviendo loca sobre como estarás.”
“¿Mi padre?” me levanté y me acerqué hasta el ordenador. “Pero inyecté a mi padre con…”
“Sí, bueno, ¿de verdad pensaron que trabajaríamos
en un lugar dónde se había descubierto un suero que hacía a la gente invencible
y no lo usaríamos en nosotros mismos? ¿Cuán estúpidos creen que somos?” French frunció sus labios.
“Mi padre y tu, ambos tienen el suero,” dije. “¿Eso curó la amnesia?”
“Una agradable sorpresa,” dijo French. “Ni siquiera Thorn sabía que eso nos protegería.”
“Entonces, ¿tú y mi padre están trabajando
juntos? ¿Por qué?”
“Supongo que Marcel está muerto,” dijo French, pareciendo vagamente
decepcionada. “¿Por casualidad te
grabaste matándolo Griffin? Creo que ver eso sería extraordinariamente
intrigante. Entrar en tu psique dañada y todo eso.”
“Tú
mandaste a Marcel tras de mí,” dijo Griffin. “¿Por qué?”
French se
tapó el labio con un dedo. “Pensemos acerca
de eso, ¿de acuerdo, Griffin? Yo solía ser una mujer que era parte de una muy
lucrativa organización. Yo proveía asesinos a prueba de balas a gente que me
pagaba un montón de dinero. Pero ahora todos mis asesinos están dispersados. ¿Alguna vez pensaste que podría haberme
molestado un poco?”
Griffin
apretó sus dientes. “¿Venganza? ¿De
verdad? ¿Qué hay acerca de Knox? En realidad es él quien te hizo caer.”
French
sonrió. “Oh, tengo planes para Knox.”
“No, no los tienes,” dijo Griffin. “No los tienes porque voy a encontrarte, y voy a matarte.”
La risa de
French flotó desde el ordenador. “Oh
Griffin, eres tan adorable cuando estás enojado.”
Griffin
cerró el portátil.
“Hija de puta,” murmuró.
Yo tragué. “Supongo que eso es a lo que Wolfman se refería cuando dijo que
Operación Fantasma se movió.”
“Tenemos que salir de aquí,” dijo Griffin. “French sabía donde estaba Marcel, por lo
que sabe donde estamos. No sé que clase de recursos tiene en estos momentos,
pero podría haber un equipo dirigiéndose hacia aquí.”
Eso estaba
bien para mí, no tenía deseos de quedarme en ese lugar por un segundo más.
***
Griffin colocó
el ordenador portátil sobre la mesa de la casa de Sloane. “No lo
hemos abierto todavía, pero esperaba que tu pudieras trabajar alguna magia ahí,
quizás descubrir donde está French. Me las arreglé para hacer una captura de
pantalla del video.”
Estábamos
todos en un comedor, Griffin y yo habíamos estado conduciendo por horas para
encontrarnos con los gemelos. Después de hablar con French, contactarlos fue la
primera cosa que él hizo. Él y yo hablamos acerca de incluir a Knox en esto,
pero decidimos que no era lo mejor. French quería herir a Knox, por lo que
quizás era mejor que él permaneciera escondido con su hija.
“Si, Sloane lo conseguirá,” dijo Silas. “Ella es un genio de los ordenadores.”
Sloane abrió
el ordenador. “Haré todo lo posible.”
“Estarás feliz de saber que tu madre salió
del hospital y está en casa,” dijo Silas. “Hemos estado
manteniendo un ojo en tu familia.”
“Gracias por eso,” dijo Griffin. “Me imaginé que una vez que Marcel me tuviera, él las dejaría tranquilas.”
Sloane
golpeó algunas teclas. “Estoy desactivando la red inalámbrica de
manera que French no pueda rastrear el ordenador.” Miró la pantalla por un
segundo, haciendo click con su ratón, y luego giró la imagen hacia nosotros. “¿Esta es la captura de pantalla?”
La cara de
French volvía a llenar la pantalla. Estaba congelada a mitad de una sonrisa, y
parecía una loca.
Griffin
asintió. “Esa es, bueno. Sé que no
puedes ver mucho detrás de ella, pero me parece familiar.”
Silas ladeó
la cabeza. “Sí, tienes razón. Esas
paredes. He visto ese color de pintura antes.”
Levanté mis
cejas. “Es gris, ¿verdad? ¿Hay algo
especial acerca de eso?” Parecía indescriptible para mí.
Sloane giró el
portátil de regreso hacia ella. “Es la
UA.”
Los ojos de
Griffin se iluminaron. “Tienes razón, es
eso.”
“¿UA?” dije. “¿Es
algún tipo de universidad rara?”
“Unidad Auxiliar,” dijo Silas. “Era una estación de respaldo de Operación Fantasma. Un lugar donde
evacuar si las cosa salían mal en la estación principal.”
“Supongo que iremos al norte, entonces,” dijo Sloane.
“¿Está fuera de Boston también?” pregunté.
“Nah, está en el medio de la nada en el
estado de Nueva York,” dijo
Griffin. “Todos los asesinos tenían que
memorizar las coordenadas de latitud y longitud en caso de que algo malo
pasara.”
“¿Por qué piensas que ella iría a un lugar
tan completamente obvio?” dijo Silas.
“Ella probablemente quiere que vayamos,” dijo Sloane. “es arrogante, apuesto que piensa que puede
reprogramarnos a todos para ser buenos pequeños asesinos de nuevo.”
Griffin
sonrió con fuerza. “Pues le espera una
sorpresa.”
***
“Así qué, suéltalo,” dijo Sloane desde el asiento del
conductor del coche. “Algo no está
bien.”
Me giré
lejos de la ventana. Había estado observando los faros sobre la interestatal,
mi mente en blanco. No estaba segura acerca de que estaba hablando. “Todo está bien.”
Ella
resopló. “Si, seguro. Mira, si Griffin no
ha vuelto contigo, tal vez deberías pensar en seguir adelante. Hay otros
hombres ahí afuera, ya sabes.”
Nos habíamos
separado en dos coches, supuestamente porque sería más difícil rastrearlos a
ambos. Pero yo tenía la sensación de que era principalmente porque ninguno
quería ir sentado en el asiento de atrás. Yo me había ofrecido a ir con Sloane
dado que no nos habíamos visto en semanas. No estaba evitando a Griffin. No
realmente. “De hecho, estamos comprometidos,”
dije. “Creo”
“¿Comprometidos?” dijo ella. Ella me miró,
sonriendo. “Eso es bueno, ¿Verdad?”.
Sonreí. “Sí, eso es increíble.”
Miró al
frente nuevamente. “No estás emocionada.
¿Y por qué no tienes un anillo?”
“Oh.” Busqué en mi bolsillo. “Me lo quite. Se estaba poniendo… sucio, y luego yo sólo no me lo volví
a poner.” Lo que no significaba nada. Deslicé el anillo en mi dedo. Lo
limpié lo mejor que pude. La piedra roja me guiñó. ¿Sería capaz de decir si
todavía tenía sangre de Marcel encima?
“Realmente no puedo verlo, pero parece
hermoso,” dijo
Sloane. “Entonces, ustedes chicos están
juntos. ¿Realmente juntos?”
“Realmente juntos,” dije. Demonios, la pareja que
tortura junta, permanece junta, ¿no? Hice una mueca.
“Entonces, ¿que está mal?”
“Nada,” dije.
“Bueno, entonces, no hablemos de eso,” dijo ella. “Puedes dejarlo ulcerar y hervir dentro de ti y rebasar todo. Está bien
para mi.”
Suspiré y jugué
con mi anillo de compromiso. “¿Alguna
vez has torturado a alguien, Sloane?”
Ella me
lanzó una mirada penetrante. “¿Por qué
me preguntas eso?”
Miré por la
ventana. “Sólo… ¿Lo has hecho?”
Ella vaciló.
“Normalmente Silas hacía que me quedara
atrás Soy una buena francotiradora, y él prefería tenerme como respaldo. Ya
sabes, fuera de la vista. No hice muchas cosas de cerca y en persona. Pero vi a Silas hacerlo.”
Su voz había cambiado. Sonaba más lejana y aguda, más joven y vulnerable.
“¿Silas lo hizo mucho?”
“Sólo cuando tuvo que hacerlo,” dijo ella. “Operación Fantasma nos forzaba a hacer cosas como esas, tú sabes. No
teníamos opción.”
“Si.”
“Mira, hago lo posible por no pensar en cosas
como esas. ¿Por qué lo estás trayendo a colación, de todas maneras?”
Giré mis
manos en mi regazo. “No te preocupes por
eso.”
“¿Te dijo Griffin algo acerca de mí que te
hiciera sentir incómoda o algo de eso? Porque lo que tenía que hacer no era
tortura. No realmente. Me aseguré de que fuera más rápido, y yo no creo que sea
justo…”
“No, Sloane.” La alcancé y le toqué su brazo con dulzura. “No sé de lo que hablas. Esto no es sobre
ti.”
“Oh,” dijo ella, su voz bajita.
“Griffin y yo… fuimos bastante exhaustivos
con Marcel,” dije.
“Oh,” dijo ella. Tomó una profunda inspiración. “Eso es lo que te está molestando.”
“Sí,” dije.
“Bueno, eso tiene sentido,” dijo.
“Continúo pensando en eso,” dije. “No todo el tiempo, pero es como si saliera de la nada. Recuerdo cosas
que él dijo o la forma en que estaba gritando o…”
“Eso pasará.”
“Y… ¿qué? ¿Se supone que solamente tengo que lidiar
con ello?”
“Bueno, ¿qué otra cosa puedes hacer?”, dijo ella. “No puedes traerlo de regreso a la vida.”
“No quiero que esté vivo,” dije. “Él fue seguramente es la peor persona que puedo imaginar. Las cosas
que le hizo a Griffin, a mí. A las personas por las que nosotros nos
preocupábamos… bien, él se merece estar muerto. Estoy feliz de que esté
muerto.”
“Sí,” dijo ella, “pero habría sido más fácil si no hubieras sido la persona que lo mató,
¿no?”
“Yo… me gustó,” dije. “Fue
un juego. Cuando estábamos haciéndolo…”
“Es mejor si no piensas en eso demasiado,” dijo ella.
“Pero tú no has hecho nada como esto. Tú
mataste a gente para Operación Fantasma. Estabas siguiendo órdenes. No lo
escogiste. No lo disfrutaste. ¿Acaso entiendes como me siento?”
Se encogió
de hombros. “No lo sé. Quizás no.”
Nos quedamos
calladas.
Cuando ella
habló de nuevo, su voz era tan pequeña y suave, sonaba como una niña pequeña. “Silas y yo hemos hecho… cosas juntos.
Fuimos reclutados por Operación Fantasma por lo que hicimos. No tuvimos padres
muy agradables. Ellos iban a hacer… cosas.” Se agarró con más fuerza al
volante. “Tuvimos que…”
“Sloane,” dije de repente, dándome cuenta que ella
estaba confesándome algo. “No tienes que
contarme esto.”
Una lágrima
salió fuera de uno de sus ojos. “Créeme,
Leigh, es mejor enterrarlo.” Su expresión creció feroz. “Él se lo merecía. Alguien tenía que
hacerlo. Ese alguien eras tú.”
Asentí. “Sí, eso es verdad.”
“Haz lo que sea que puedas para no pensar en
eso,” dijo.
No dije
nada. Pude ver porque ella estaba diciendo eso, pude ver porque ella sentía
como si necesitara seguir el consejo que me daba. Pero no sabía si yo podía
simplemente enterrarlo. No creía…
El teléfono
de Sloane sonó.
“¿Puedes responderlo?” dijo. “Ponlo en altavoz.”
Puse su
teléfono fuera del portavasos central. Era Silas llamando. Contesté. “Hey, Silas.”
“¿Qué pasa?” dijo Sloane.
“Oh bien,” dijo Silas. “Están ambas ahí.”
“Silas acaba de tener una epifanía,” dijo Griffin.
“Bueno, no sé si yo iría tan lejos,” dijo Silas.
“¿Qué pasa?” dije.
“¿Recuerdan lo que Sloane dijo sobre que
French quiere que vayamos a ella? ¿Qué ella cree que puede volver a lavarnos el
cerebro?” Preguntó
Griffin.
“Sí,” contestó Sloane.
“Bueno, Silas cree que tal vez un ataque
personal es lo que ella espera y juegue a su favor.”
“Exacto,” dijo Silas. “Estaba pensando que tal vez deberíamos explotar a esa perra.”
“¿Explotarla?”
pregunté.
“Sí,” dijo Griffin. “Vamos a tener que hacer una parada para recoger suministros, pero
podemos confeccionar un explosivo muy decente, creo. Explotaremos UA junto con French.”
“Pero mi padre está trabajando con ella,” dije. “Estará ahí también.”
“¿Es eso un problema?” preguntó Griffin.
Vacilé. Miré
por la ventana. Había borrado la memoria de mi padre, o eso había pensado. Había
sido como si estuviese muerto. Pero ahora ellos querían que participara en
matarlo de verdad. Matar a mi padre. Suspiré. “Supongo que no.”
“Muñeca, si tú quieres que lo saquemos…”
“Él ha estado ayudando a French. Probablemente
la ayudó con el enfermo de Marcel sobre nosotros. Él… no merece ser mi padre.
No me importa lo que le pase.” Me hundí en mi asiento y contemplé las luces intermitentes de
nuevo. No quería pensar más.
Y de donde salio esta Jolene???
ResponderEliminarGracias chicas...
Saludos, Kary
huy ya quiero el siguiente :D
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