De nuevo tenemos capítulos cortitos así que aquí os quedan tres...
Bicos a todas y gracias por los ánimos para seguir
Capítulo 29.
EL ANUNCIO SE EXTENDIÓ A TRAVÉS del escuadrón como la
pólvora: Aden y Zaira estaban de vuelta.
Blake se dijo que no había
motivo de preocupación. Mientras fuera cuidadoso y no se dejara llevar por sus
impulsos de nuevo demasiado pronto, podría continuar exactamente como lo había
estado haciendo.
El único cambio era que
tendría un socio, alguien con quien poder compartir su trabajo, alguien que
admirara su inteligencia, astucia y crueldad.
Eso era lo que haría con su
tiempo de "descanso". Él terminaría de escoger su compañero, prepararía
a su elegido para la sangre que vendría.
Capítulo 30.
LO PRIMERO QUE HIZO Aden después de salir de
la clínica fue dejar el implante en las manos de sus técnicos. Tenía la
intención de ponerse en contacto con Ashaya Aleine más adelante, pero su
siguiente acto fue asegurarse de ser "avistado" teniendo una
discusión pública con Vasic. La fotografía llegó a la Red segundos más tarde, deteniendo
las teorías de conspiración sobre su captura y muerte, pero el hecho de que
esos rumores se hubiesen filtrado en primer lugar confirmaban que esto no era
sobe él, sino sobre el escuadrón.
Por mucho que quisiera encargarse
personalmente del seguimiento de su enemigo en las sombras, tuvo que ceder la
operación global a Axl. Como líder del escuadrón, tenía que ocuparse de otras innumerables
cuestiones, incluyendo el hecho de que Pax Marshall estaba aparentemente intentando
cazar a jóvenes Psy destinados al escuadrón, y que necesitaban la disciplina
psíquica que solo el escuadrón podría proporcionar.
Luego, dos días después de
su regreso, él perdió una Flecha.
Edward era uno de los Flechas
más antiguos que aún seguía activo. Una hora después de terminar su turno, el
hombre de cuarenta y seis años de edad se puso una pistola láser en la cabeza y
apretó el gatillo. La empática con quien estaba conectada a través del Panal
sintió su separación repentina y violenta de la PsyNet. Conmocionada y
afligida, fue hospitalizada.
–No sentimos
conscientemente las emociones de las personas con las que estamos conectados en
el Panal –le dijo Ivy en el pasillo fuera de la habitación de la empática, su
voz gruesa–. No es ese tipo de vínculo. Pero sí lo sentimos cuando la gente
muere.
Aden no se había dado
cuenta de eso, y de repente comprendió exactamente la carga que los Es
soportaban.
–Lo siento.
Una sonrisa tensa.
–La mayoría de las veces el
choque es mínimo. Es parte del ritmo del Panal, algunos nacen, algunos mueren.
–Soltó un suspiro mientras los dos caminaban por el pasillo frío y azul–. Sin
embargo, las muertes inesperadas hacen daño. Los accidentes son malos, pero los
suicidios son los peores.
–¿Cuántos desde que el
Panal entró en vigor?
–Un número estadísticamente
"normal" –respondió Ivy, las líneas de tensión se marcaban alrededor
de su boca–. Eso en si mismo ya es un milagro después de toda la agitación.
–¿Fue la E capaz de sentir
algo de Edward en el momento de la muerte?
Ivy negó con la cabeza, su
expresión triste.
–Ella dice que había sido
difícil vincularse con él incluso en el nivel más superficial necesario para el
Panal. Él dijo todas las cosas correctas, hizo lo que le pidió, pero el vínculo
que tenía con él era el más frágil de todos. –Ella giró sobre sus talones–. Debería
volver con ella. Está frágil en este momento.
Dejando a Ivy para que consolara
a la afligida empática, Aden revisó de cabo a rabo la vida de Edward en un
esfuerzo por encontrar la razón de su suicidio, Zaira estaba a su lado.
–Estás de luto –le había
dicho ella sin rodeos cuando apareció en el Comando Central–. No estás pensando
racionalmente y necesitas a alguien que pueda actuar como caja de resonancia.
–Él siempre fue estable –comentó
Aden–. Una de las piezas fundamentales del escuadrón y de la rebelión. –Mientras
revisaba las pertenencias personales de Edward buscaba una razón para explicar
lo inexplicable, por centésima vez trató de entenderlo y fracasó–. No me
concentré en él porque pensé que estaba bien.
–Aden, para.
–No puedo. Él era uno de
los míos y no lo protegí. –Edward tenía décadas viviendo bajo el Silencio,
sobrevivió décadas bajo el cruel control de Ming LeBon, solo para quebrarse cuando
existía esperanza en el horizonte–. No lo protegí, Zaira.
Zaira no pudo luchar contra
sus instintos. No allí. No con este hombre. Fue hacia él y sostuvo su fuerte y
hermoso rostro entre sus manos.
–Eres solo un hombre –le
recordó–. No puedes protegernos a todos.
Aden se limitó a mirarla, y
ella supo la respuesta: Él era su líder. Las Flechas eran su responsabilidad.
–No. Yo estoy aquí. –Ella no
podría estar a su lado en esa nueva forma de vida, pero podría asumir un poco
del peso de la responsabilidad–. Dime lo que necesitas. –Rompiendo el contacto
físico antes de que fuese incapaz de hacerlo, antes de acercarse más, atraer su
cabeza hacia la suya y tocar sus labios, ella dio un paso atrás.
Aden se pasó una mano por
el cabello en una señal física de rara agitación interna.
–He revisado todo y no
encontré nada.
–La PsyNet. Él podría haber
creado una bóveda psíquica. –Ellos habían sido entrenados para no hacer eso, ya
que incluso las bóvedas más intrincadamente construidas podrían ser penetradas,
o podrían degradarse eventualmente, causando que los datos se fugaran a la Red.
Pero…–. Edward no estaba pensando con claridad en el final, podría haber roto
el protocolo operativo.
Aden negó con la cabeza, su
mandíbula apretada en una línea recta.
–He alertado a un escuadrón
PsyNet para que cacen una bóveda psíquica, pero en lo que a mí respecta, Edward
estaba pensando muy claramente. Él no se degeneró, no se descompuso. Tomó una
decisión y la llevo a cabo.
Zaira podía ver su punto. Por
lo que sabían, Edward había llegado a casa después de su turno, tomó una ducha,
se vistió con un uniforme limpio, y luego se sentó en su cama y disparó la
pistola láser en un ángulo que significaba que caería de nuevo sobre la cama.
Lo que hizo más fácil recoger
su cuerpo y limpiar la sangre. Ni una gota había caído del colchón.
–Él fue el perfecto Flecha
hasta el final –dijo Aden, y ella pudo ver la verdad brutal que lo estaba
triturando desde el interior.
Incapaz de soportar su
dolor, miró al baúl de metal en la parte inferior de la cama. Era donde la
mayoría de las Flechas guardaban sus pertenencias.
–Ya lo he revisado –dijo
Aden, su voz áspera.
–Cuando me convertí en una
Flecha y me dieron mis propias habitaciones, no confiaba en que no estuviera
siendo monitoreada. –Ella intentó levantar el baúl.
Aden se agachó, le ayudó a
darle la vuelta sobre un lado.
–¿Guardabas cosas debajo?
–No. Estos baúles en
especial tienen un hueco entre la parte inferior y el suelo, añadí otro panel
para crear un compartimiento oculto. –Al ver la superficie de madera lisa con
su pátina antigua y las marcas en los bordes, ella asintió–. Edward hizo lo
mismo.
Aden le pasó un cuchillo de
su bota y ella deslizó la punta debajo de una de las marcas más profundas.
El falso fondo salió.
Varios cuadernos cayeron al suelo.
Zaira cogió uno y lo abrió.
La pulcra caligrafía llenaba las páginas.
–Esta entrada es sobre una
asignación que se le dio para interrumpir los avances tecnológicos de un
determinado grupo humano. –No había emoción en el informe, ni siquiera una
opinión, solo los detalles de la operación, sin ningún adorno, pero el hecho de
que Edward hubiera sentido la necesidad de escribirlo mostraba mucho. Como
pasaba con los pequeños tesoros y secretos de Zaira, había sido un intento de
aferrarse a un pedazo de sí mismo que no debería de existir.
Adén estaba revisando los
otros cuadernos.
–Lo tengo –dijo cuando el
cuaderno que tenía en su mano se abrió en una página en blanco–. Este debe
contener su última entrada.
Tomando una decisión
instintiva, Zaira se lo quitó.
–La encontraré. –Pasó las
páginas hasta llegar a la que tenía las últimas líneas escritas, las absorbió, después
levantó la mirada hacia Aden. Su expresión estaba cuidadosamente controlada.
–¿Hay una respuesta?
Zaira quería protegerlo de
ello, pero no había manera de hacerlo sin dejarlo a ciegas sobre una información
que necesitaba. Le pasó el cuaderno en silencio, las palabras ya incrustadas en
su cerebro.
No pertenezco a este nuevo mundo. Al igual
que un pedazo de maquinaria vieja y obsoleta, es mi momento de ser retirado del
servicio.
Aden leyó las palabras tres
veces y no les encontró sentido.
–Él era parte de nosotros –dijo–.
Incluso hablamos de la nueva dirección de los entrenamientos, yo quería que fuera
uno de los directores de escuela. –Edward nunca había sido violento, jamás
había herido a un niño, y en él, Aden había visto a un hombre muy similar a
Walker Lauren. Un hombre que respetaba.
–No creo que alguna vez
haya ido a la casa de Ivy y Vasic.
Y, Aden se dio cuenta, no
había estado en la boda de Ivy y de Vasic. Había tomado un turno de servicio
para que las Flechas más jóvenes pudieran asistir.
–¿Cómo no note eso? ¿Qué se
estaba distanciando del escuadrón?
–Confiaste en él. Era un
Flecha de alto nivel que podía hablar contigo en cualquier momento. –Zaira tomó
el cuaderno, buscó las entradas anteriores–. Aquí no hay nada, excepto sus
notas normales. Es como si hubiera tomado la decisión minutos antes de
suicidarse.
–O él llevaba mucho tiempo
pensando sobre ello, pero no confiaba a nadie sus pensamientos. –Aden recogió
todos los demás cuadernos. Leyó todos y cada uno, tratando de entenderlo–.
Tengo que hablar con todas las Flechas antiguas.
Zaira se aferró al último
cuaderno cuando él se lo iba a quitar.
–Leeremos este juntos, Aden.
–¿Protegiéndome de nuevo?
–Alguien tiene que hacerlo.
–No podía confiar que lo hiciera por sí mimo.
Sus ojos oscuros se
encontraron con los suyos, el poder en ellos era una violenta tormenta.
–Entonces lucha por mí –dijo,
las palabras apasionadas–. Lucha por el escuadrón. Sé la compañera que
necesito, la compañera que quiero.
Zaira había tomado su
decisión, sabía que era la correcta sin importar cuán brutalmente le doliera.
Pero en ese instante, se preguntó quién protegería al protector. ¿Quién se
aseguraría de que Adén descansara, que dejara a un lado la carga por una hora o
por una noche? Si no se vinculaba con él, ella no podría estar a su lado todo
el tiempo, no podría calmarlo cuando estuviera casi al límite. Él necesitaba a
alguien que hiciera eso. Alguien lo suficientemente fuerte como para
enfrentarse a él y lo suficientemente letal como para obligarlo a descansar si
era necesario.
Y alguien de quien él aceptase
la censura.
Esa lista en particular
tenía solo dos personas en ella y uno de ellos ya estaba unido a alguien más.
Eso dejaba a Zaira… y a la monstruosa criatura en su interior.
Capítulo 31.
VER LA FOTOGRAFÍA del líder Flecha vivo y bien
fue inesperado, pero su supervivencia no tenía que suponer la terminación o
suspensión de sus planes. El grupo siempre había sabido que la Flecha no sería
un blanco fácil.
Era el momento de pasar al
plan B: renunciar a la información y pasar a una matanza pública.
El Escuadrón Flecha tenía que
morir. Por alguna razón inexplicable, ese telépata de nivel medio y médico de
campo era su núcleo; si rompían el núcleo las fracturas resultantes significarían
que el resto sería mucho más fácil de eliminar.
Sin Escuadrón.
Nadie cazaría a los asesinos
en serie.
Nadie mantendría controladas a
las corporaciones sin escrúpulos.
Perfecto.
Muchas gracias!!!!!!
ResponderEliminar¿Quién será?
ResponderEliminarCada vez está más interesante. El suicidio del Flecha ha sido una nota muy buena de Nalini, siempre abriendo nuevas posibilidades en ese mundo fantástico.
Muchas gracias, amigas, por estos ratitos de esparcimiento.
Besos, Mariad.
obrigada por todo o trabalho, bjs
ResponderEliminarGracias, estuvo genial. Tengo miedito porque seguro ahora se desencadenaran hechos o sucesos terribles para los flechas. Gracias gracias, un gran abrazo.
ResponderEliminargracias por su maravilloso trabajo cada vez se pone aun mas emocionante, me encanta en verdad ;) esperando con ansias el siguiente cap
ResponderEliminarGracias, gracias, gracias!!! (x3) Bueno Zaira esta reaccionando! Y ya se va viendo para donde apunta toda la operación, siempre alguien quiere el poder, más poder.
ResponderEliminargracias!cada vez más interesante
ResponderEliminarHola a todas. Excelentes los capítulos. Gracias chicas por el esfuerzo en traerlos con celeridad. Está cada vez más interesante.
ResponderEliminarDefinitivamente Zaira está claudicando.
Besos.
Los flechas son los que dependían mas de silencio creo que uno de ellos inicio el protocolo asi a la caída ellos son los mas vulnerables espero que no entren en crisis parece que Zaira ya va tomando una decisión gracias por estos capis
ResponderEliminarMe encanto, una intriga mas, que triste el suicidio, vamos Zai tu puedes...mil gracias por los capitulos, besos
ResponderEliminarMuchas gracias por los capis.
ResponderEliminarWenísimo!!!!! creo que el nuevo "poderoso" es uno de los que nombró Nalini como nuevos personajes que son suficientemente fuertes para querer hacerse con el poder que dejó el Consejo y con muchos recursos económicos para haber desembolsado la cantidad de $ para comprar las tierras colindantes a los cambiantes a nombre de la AH, además de ser tan "perfecto" en el silencio que oculta bien su psicopatía como asesino (o asesina) en serie....uhhhhhhhhhhhhhhh!!!! pobres Flechas ... más el loquito del Blake..se viene de pelos!!!
ResponderEliminarFina. hola mil gracias por los capítulos, están buenísimos, besos
ResponderEliminarFina. hola que todos pasen un maravilloso fin de semana, besos
ResponderEliminarBueno, al menos ya sabemos las razones de porque los secuestraron, fuese quienes fuesen.
ResponderEliminarYa hecho de menos a la nueva manada!!!!!
Muchísimas gracias chicas,ya os la estáy dando en el foro pero por si acaso se publica esto también os la doy aquí Felicidades por vuestra gran trabajo y gracias
ResponderEliminarZafiro