lunes, 20 de julio de 2015

Fragmentos de esperanza: Capítulo 21

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Para todas las que quieren que los encuentren, quiero decir que yo empiezo a disfrutar de esta estancia en las Humeantes.

Gracias por tantos comentarios, y a Carolina y a Rocío que son unas máquinas trabajadoras jejeje.

Bicos a todas






Capítulo 21.



 ADEN RASTREÓ A ZAIRA hasta su nido al final de la tarde, se había encontrado con Finn y le había dicho que ella ya había pasado por la enfermería para asegurarse de que no se hubiera hecho ningún daño en sus lesiones en proceso de curación.

El sanador había fruncido el ceño.

–Un acto estúpido el subir esa pared, pero ¿qué se puede esperar? Las hembras dominantes toman sus propias decisiones.

–¿Necesita tratamiento?

Finn había negado con la cabeza.

–Pero estuvo a un centímetro de desgarrar su nueva piel. Le he dicho que si lo hacía de nuevo podría retrasar su recuperación por una semana o más. –Un destello en sus ojos verdes hoja–. ¿Estás seguro que ella no es una gata? No solo escala como una, sino que me lanzó la misma mirada que recibo de las mujeres Rainfire cuando les leo la cartilla.

No, Zaira no era un gato. Ella era una Flecha. Y ahora mismo, estaba usando su chaqueta sobre su ropa, acurrucada sobre la colcha, con el cuerpo rígido. Aden se quitó su propia chaqueta y se acostó a su espalda, envolviendo su cuerpo alrededor del de ella.

En ese momento, sintió su fragilidad, sus huesos eran muy fáciles de romper, y sin embargo él sabía que ella era una de las personas más fuertes que había conocido nunca. Zaira no le temía a ninguna amenaza, a ningún depredador, ni siquiera a la muerte.

Solo el aislamiento la hería.

–La soledad es como diminutos animales mordiéndome o arañándome –dijo, los tendones de su cuello destacaban tensos contra su piel, su respiración áspera–. Necesito unirme a la Red o no seré capaz de mantener la disciplina. Retrocederé.

Sus rizos le rozaron su barbilla cuando la abrazó con más fuerza.

–Sin importar lo que suceda, no te convertirás en una psicópata, Zaira. –Ese era su mayor temor, aunque ella no lo llamaba así; ella decía que era algo inevitable con lo que tenía que luchar.

–Puedes dejarte llevar conmigo. No informaré de ello.

–No. Si dejo que el monstruo salga de su jaula, podría no ser capaz de devolverla a su sitio.

–No hay ningún monstruo en ti, solamente una superviviente.

–A ella le gustó, Aden. Golpear sus padres hasta la muerte… al monstruo le gustó.

Habían tenido esa conversación a través de un teléfono móvil que había logrado pasarle de contrabando; había sido tres años después de que ella ingresase  en el programa de entrenamiento del escuadrón. Aden nunca había descartado sus temores, porque era muy consciente de que algunas heridas eran permanentes. Zaira había cambiado debido a su infancia e ignorar ese hecho sería ignorar una parte fundamental de su ser.

Sin embargo, también sabía que ella nunca había herido a alguien que no fuera un objetivo legítimo, ni una sola vez. Ella tenía una conciencia, sabía diferenciar el bien del mal. Y de alguna manera, había retenido la capacidad de sentir empatía. Ese era el motivo por el cual le había roto el brazo a un entrenador cuando este se lo habría roto a un niño, el porqué le compraba helados a Alejandro y el porqué le había enviado a Aden esos planes sobre cómo incapacitar Vasic para que pudieran retirarle el guantelete.

En su resistencia, él veía una fuerza feroz donde ella solo veía un monstruo.

–Si quieres saber a ciencia cierta en lo que te convertirías sin la estricta disciplina Flecha –dijo–, esta es la oportunidad perfecta. Sin PsyNet u otro Psy, nadie más que yo. –Y ella sabía que él se llevaría sus secretos hasta la tumba–. No permitiré que hieras a nadie. –No creía que lo hiciese, pero tenía que hablarle a sus temores–. Es posible que jamás volvamos a tener esta oportunidad. –Quería verla sin escudos, quería desnudar su propio ser para que ella supiera de una vez por todas quién y qué era para él.

No solo una comandante. Jamás sería solo un soldado.

–Toda mi vida –dijo él, dando el primer paso–, he hecho lo que era mejor para el escuadrón. Nunca lo he lamentado, jamás deseé haber nacido en otro momento o lugar. –Este era su tiempo y se encontraba justo donde estaba destinado a estar–. Pero ahora, tengo un instante donde puedo ser solo Aden y no hay nadie con quien preferiría estar en este momento que contigo.

–Mi necesidad de ti sigue creciendo –dijo Zaira, sus ojos fijos en la ventana y en la lluvia que azotaba con fuerza–, es una necesidad violenta y furiosa que busca poseerte. –Se volvió hacia él en las palabras finales.

–¿Me harás daño? –Le preguntó ahuecando un lado de su cara, su palma lo suficiente grande para cubrirlo totalmente.

–Te lo dije. Si libero esta cosa que hay mi interior, te enjaularé. –Su respiración se mezclaba con la de él–. Y mataría a cualquiera que tratara de alejarte de mí.

Él sabía que su deseo era patológico, y aun así no se apartó. Porque si Zaira sentía una necesidad voraz por él, él sentía una necesidad igual de voraz por ser querido. En ese instante, hizo la pregunta que había evitado hasta ahora porque la respuesta equivocada le enloquecería.

–¿A quién quieres? ¿A Aden, o al líder del escuadrón?

Moviéndose tan cerca que sus cuerpos se presionaban a lo largo de toda su longitud, ella deslizó su mano en su cabello y lo agarró en un puño.

–El escuadrón significa que tengo que compartirte. No quiero compartirte. Tú eres Aden y eres mío. –Sus ojos se volvieron medianoche frente a él, el blanco desapareció–. ¿Lo ves? –susurró–. ¿El deseo? Te devorará.

–Deja que lo intente. –Sus labios se rozaron cuando habló, se rozaron de nuevo cuando ella cerró los ojos y movió su cabeza un poco.

Durante un único latido del corazón, el ajuste fue perfecto.

Luego, con los dedos apretados en su cabello, ella elevó el exuberante abanico de sus pestañas, sus pechos subían y bajaban contra él y sus ojos de medianoche vibraban con el fuego que siempre había ardido en ella. Un fuego que lo había calentado a través de los años. Cada vez que la carga sobre sus hombros se hacía demasiado pesada, que su corazón amenazaba con helarse por la constante y agotadora oscuridad, él había acudido a ella y a su interminable fuego, y había encontrado su fuerza de nuevo.

–¿Escuchaste lo que te dije? –Zaira tiró de su cabello–. Hacemos esto y yo podría no ser capaz de ponerme de nuevo en la caja.

–Jamás te quise en una caja. –Él pasó el pulgar sobre su pómulo–. Te dije que el escuadrón necesitaba tu fuego y lo hace, pero yo lo necesito más que nadie.

–Si te tomo –dijo, y fue una advertencia–, te retendré. Siempre.

 Nadie había sido tan posesivo con él. Solo con él. Solo con Aden.

–Tómame.

Ella se estremeció, sus labios se separaron apenas un instante antes de que ella mordiera su labio inferior con fuerza suficiente como para hacer sangre. Un sonido duro y áspero resonó en la garganta de Zaira, ella se apartó y se sentó con las piernas sobre el borde de la cama, su respiración irregular. Él levantó la mano, se pasó el dorso de la misma sobre la boca. Salió manchada de rojo.

La mordedura palpitaba pero cuando se sentó, fue para envolver su brazo alrededor de la cintura de Zaira y acercarla a él. Ella clavó las uñas en su antebrazo desnudo y cuando giró la cabeza para mirarlo, él vio a la chica que había visto mucho tiempo atrás: la que fue golpeada pero que jamás se quebró, la que le había mentido en la cara, la misma chica que, hace tres años, se había interpuesto frente a las balas destinadas para él, y después le dijo que lo superara cuando trató de regañarla por arriesgarse.       

–No tengo miedo –le dijo Aden, abrazándola tan fuerte como pudo sin lastimar la lesión aún frágil–. De ninguna parte de ti. –Incluyendo la rabia que se tejía inextricablemente con su fuego.

–Deberías. –Se retorció hasta liberarse de su sujeción, saltó sobre la cama para agacharse a un metro de él. El sonido que salía de su garganta era una advertencia sin palabras–. Estoy retrocediendo. –Una mirada desafiante, su mandíbula apretada con fuerza–. No. Puedo. Retroceder. –Su cara estaba enrojecida, su respiración dificultosa–. No quiero golpearte en la cabeza. No quiero destruir tu cara.

Él no se inmutó ante sus palabras duras.

–Golpeaste las cabezas de tus padres por una buena razón.

–¿Y si decido golpear las cabezas de todos los que vea como una competencia por ti? –La medianoche retrocedió de sus ojos con la helada pregunta, mientras apretaba los dientes y se forzaba de vuelta en esa inflexible caja de Flecha–. Piensa en ello, Aden.



•   •   •



DIEZ minutos después Aden estaba en la enfermería. Finalmente había dejado el nido después de que Zaira le dijera directamente que se fuera, su tensión tan feroz que le preocupaba que le explotara un vaso sanguíneo si no le daba espacio.

¿Y si decido golpear las cabezas de todos los que vea como una competencia por ti?

No creía que hiciera eso, pero no tenía forma de demostrárselo.

–¿Puedo usar de nuevo el microscopio? –Le preguntó a Finn, necesitando distraerse.

–Claro. –El sanador señaló con la cabeza hacia la derecha–. Ese está completamente cargado. ¿Vas a examinar el implante?

–Sí. Puede que vea algo que haya pasado por alto la primera vez.

–Puede que desees curar ese labio antes de empezar a trabajar. –El médico le lanzó un pequeño láser médico, una expresión muy felina en su rostro–. Por supuesto, podrías dejarlo y pavonearte como el gato que se comió al canario.

–¿Cómo sabes que no me dio un puñetazo en la cara?

  Finn se rio sin reservas, sus ojos volviéndose de leopardo.

–Diablos, es de común conocimiento que los dominantes consideran eso como juego previo.

Aden selló la herida después de un momento de reflexión. Lo que para él era una indicación de deseo que llenaba el vacío en su propio interior, Zaira lo vería como un recordatorio de una ruptura peligrosa en la disciplina.

Cuando acabó, estableció el alcance y puso el ojo en la lente.

Por su entrenamiento no era un técnico neuronal, pero como médico, tenía cierta familiaridad con el implante de la Alianza Humana. El escuadrón se había asegurado de conseguir uno, con el fin de asegurarse que no representara una amenaza para la raza Psy. Aden no tenía argumentos en contra de que los humanos protegieran sus mentes contra los Psy sin escrúpulos. No obstante, si el implante también hubiese mostrado signos de haber sido diseñado para ser integrado en las mentes Psy, en un esfuerzo por manipularlos, el escuadrón habría intervenido. Tales características no habían sido encontradas.

Bajo el microscopio, vio lo mismo que había visto la primera vez: segmentos del diseño que le recordaban el implante Alianza pero esos segmentos no eran idénticos al original. Como si el diseño hubiera sido canibalizado a otro propósito.

Eso no excluía a la Alianza.

De todos los que tenían motivos para odiar a los Psy en general, y al Escuadrón Flecha en particular, los seres humanos, sin duda, habían sufrido el mayor agravio. Generaciones anteriores de Flechas habían convertido en objetivos a científicos de alto nivel y empresarios humanos por orden del Consejo. No sería sorprendente descubrir que la Alianza Humana había decidido tomar medidas necesarias para eliminar cualquier otro acto futuro. Bowen Knight, el jefe de seguridad de la Alianza Humana, era lo suficientemente despiadado para iniciar ese tipo de operación en un esfuerzo por proteger a su pueblo.

Sin embargo, la Alianza no era el único posible culpable, especialmente teniendo en cuenta la existencia de segmentos que apuntaban al implante "mente de colmena" que había sido estrechamente custodiado y financiado por el Consejo. Varios grupos e individuos Psy consideraban a las Flechas como una amenaza inconveniente, incluyendo aquellos que veían a los Es como una debilidad en lugar de una fortaleza. Por otro lado, tanto el grupo de la familia Liu como el grupo familiar Chastain habían intentado manipular a los Es más ingenuos como esclavos con contrato. Aden se había encargado personalmente de esa extracción.

Ambas familias tenían dinero más que suficiente para contratar un asesino.

También estaba Ming LeBon, el ex Consejero había perdido el control del escuadrón y podía creer que eliminar o vencer a Aden era la manera de recuperarlo. Tampoco podía olvidar a Nikita Duncan. Ella podría estar en la Coalición Gobernante y más interesada en las finanzas que en la táctica militar, pero había sobrevivido tanto tiempo por una razón: era inteligente y feroz. Ella bien podría haber decidido que la Flechas tenían demasiado poder y planear un golpe o hacer una alianza con Ming que sirviese a los propósitos de ambos.

Era una sorpresa cuando alguien alrededor de Nikita no terminaba con un cuchillo metafórico en su espalda.

No podía descartar por completo a Kaleb Krychek como la mente maestra. El otro hombre había establecido una alianza con el escuadrón y parecía no querer el control personal del mismo, pero Aden jamás cometería el error de pensar que podría predecir a Kaleb. Tampoco había olvidado que durante el incidente de Alaska, cuando parte de la PsyNet sufrió un colapso catastrófico, como resultado de una infección psíquica, el telequinético cardinal había vislumbrado la verdadera fuerza psíquica de Adén.

Kaleb podría haber decidido que Adén era una amenaza demasiado grande para mantenerlo con vida.

Otra ex Consejera de la lista era Shoshanna Scott. Ella había perdido su posición en la PsyNet con los cambios recientes, y podría querer volver, pero Shoshanna tenía poco acceso a la fuerza militar. Al igual que con Nikita, ella podría haber contratado a mercenarios y Aden lo comprobaría, pero según las apariencias, parecía como si Shoshanna se estuviese concentrando en el presente en hacer crecer su base de poder financiero, probablemente para poder montar una ofensiva política en el futuro.

Había también dos nuevos jugadores que comenzaban a hacerse notar. Uno era Pax Marshall, nieto del Consejero asesinado Marshall Hyde y un telépata de Gradiente 9. Algunas de las personas más despiadadas en la Red no eran cardinales sino de alto gradiente. El segundo era Payal Rao, la hija mayor del grupo familiar Rao de la India. El Grupo Rao tenía un dominio absoluto sobre un amplio sector de la industria de energía en el sudeste de Asia, pero desde que Payal había tomado las riendas, se había vuelto más activo como potencia regional.

Por último, pero posiblemente el grupo más peligroso de los sospechosos en la lista mental de Aden, eran los Mercant. Silver Mercant era ayudante de Kaleb, pero los Mercant primero cuidaban de los Mercant y la familia había sido durante mucho tiempo un poder anónimo en la Red. Esta clase de juego de poder encajaría en su modus operandi. Los Mercant negociaban con la información y habrían mantenido vivo a Aden para poder quebrarlo y extraerle datos. Eso tenía el sello de los Mercant escrito por todas partes.

–¿Has conseguido algo? –preguntó Fin que estaba remendando el brazo roto de una mujer joven utilizando sus habilidades curativas que eran cambiantes, no Psy, y sin embargo estas indiscutiblemente tenían un componente psíquico.

Adén había preguntado si querían que saliera cuando entró el paciente, pero ambos le hicieron señas para que se quedara.

–Nada nuevo –dijo en respuesta a la pregunta de Finn.

–Listo. –Finn palmeó el hombro de su compañera de manada, y ella se fue, su vergüenza por haberse resbalado bajo la lluvia y caído del balcón de su nido todavía era evidente en el débil color rojo de su piel. Al parecer, ella no había pensado en utilizar sus garras en ese momento.

Acercándose, el sanador miró a través del microscopio.

–Sí, esto está muy lejos de mi nivel salarial.

Aden tomó el implante, lo metió de nuevo en su envoltura, y lo guardó en su bolsillo. Tenía la sensación de que la respuesta a su pregunta acerca de su origen no sería fácil. Estaba considerando los científicos en los que podría confiar para examinarlo, si las Aleine no accedían a ayudar, cuando un sonido agudo resonó por la sala.

Finn sacudió la cabeza, sus ojos destellando a amarillo brillante con un débil rastro de verde cerca de las pupilas.

–Esa es la sirena de emergencia.
 

17 comentarios:

  1. bom dia meninas, obrigada por todo o trabalho

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  2. Ai, Deus, porque cada capítulo termina nos deixando mortas de curiosidade? Estou com o coração na mão querendo saber se a emergência foi causada pela Zaira... Meninas, muitíssimo obrigada por mais este capítulo!

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  3. Qué habrá pasado? Gracias por su trabajo!!!

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  4. Zaira ya va cayendo tal vez en el siguiente capitulo, gracias chicas que tengan un feliz inicio de semana como el que nos están proporcionando a nosotros.

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  5. Nooooo!!!! No puede terminar así el capítulo!!!
    Voy a morir de ansiedad, jajaja!!!

    Gracias chicas!

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  6. no puede agradecer el cap anterior, cosa que soluciono ahora, muchas gracias chicas!!!!!! un trabajo estupendo y muy profesional!!!

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  7. Hola a todas. Muchas gracias por la celeridad en los capítulos. Poco a poco Aden va haciendo sus conjeturas y vamos descubriendo más cosas de ellos.
    Besos.

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  8. Muchas gracias chica!!
    Porque terminan el capi asi, a esperar con ansias para ver que paso

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  9. por bondad hoy si me quedo literalmente comiendome las uñas...mil gracias...haceis un maravilloso trabajo....besos y abrasos

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  10. Gracias, Gracias, Gracias!!! Cierto también estoy disfrutando de esta etancia, y ahora me quede más que intrigada! Me encanta!

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  11. Gracias por el trabajo tan maravilloso que hacen al dejarme en ascuas en cada capítulo. Aden y Zaira tienen mi corazón en sus manos :-D

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  12. Fina, mil gracias Rocío, María, Carolina por tan fantástica traducción, esta buenisma, besos.
    deseando q la alarma no sea nada serio. si tiene a Hawke seria estupendo, mil besos.
    muchísimas gracias por su trabajo, por compartir, besos

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  13. Nooooo !!! queremos saber que pasa!!!!! se me hacen nada los capis...y siento que avanza muy poco buhhhhh!!! lo que si merece la pena es los nuevos personajes que se dieron a conocer..Nlaini no deja nada al azar...siempre he pensado, y creo haber hecho el comentario cuando se estaba traduciendo corazón de obsidiana que SILVER Mercant tan eficiente, tan psy...tiene sus secretos y va tener su buena propia historia en algún momento....pero mientras tanto PLEASE MARIA CUELGA EL PROXIMO CAPI !!!!! quedó muuuuuy bueno...BESOS MIL, Y GRACIAS GATITAS POR EL RITMO!!!!

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  14. Oh dios, me muero con estos dos, yo solo espero que este libro se nos pase como agua, porque moriré de ansiedad día a día, muchas gracias a todas chicas!!!

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  15. muchas muchas muchas ¡¡Gracias!! por su maravilloso trabajo Aden es un amor dios quiero uno

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  16. ¿Serán los que perseguían a Aden y Zaira, que se han acercado demasiado?
    Un poco de acción no estaría mal. Y que propiciara la llegada de las otras manadas.
    Muchísimas gracias, queridas Rocío, Carolina y María.
    Besos, Mariad.

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