Gracias por tantos comentarios, y a Carolina y a Rocío que son unas máquinas trabajadoras jejeje.
Bicos a todas
Capítulo 21.
ADEN
RASTREÓ A ZAIRA hasta su nido al final de la tarde, se había encontrado con
Finn y le había dicho que ella ya había pasado por la enfermería para asegurarse
de que no se hubiera hecho ningún daño en sus lesiones en proceso de curación.
El sanador había fruncido el ceño.
–Un acto estúpido el subir esa pared, pero
¿qué se puede esperar? Las hembras dominantes toman sus propias decisiones.
–¿Necesita tratamiento?
Finn había negado con la cabeza.
–Pero estuvo a un centímetro de desgarrar su
nueva piel. Le he dicho que si lo hacía de nuevo podría retrasar su
recuperación por una semana o más. –Un destello en sus ojos verdes hoja–.
¿Estás seguro que ella no es una gata? No solo escala como una, sino que me lanzó
la misma mirada que recibo de las mujeres Rainfire cuando les leo la cartilla.
No, Zaira no era un gato.
Ella era una Flecha. Y ahora mismo, estaba usando su chaqueta sobre su ropa, acurrucada
sobre la colcha, con el cuerpo rígido. Aden se quitó su propia chaqueta y se acostó
a su espalda, envolviendo su cuerpo alrededor del de ella.
En ese momento, sintió su
fragilidad, sus huesos eran muy fáciles de romper, y sin embargo él sabía que
ella era una de las personas más fuertes que había conocido nunca. Zaira no le temía
a ninguna amenaza, a ningún depredador, ni siquiera a la muerte.
Solo el aislamiento la
hería.
–La soledad es como diminutos
animales mordiéndome o arañándome –dijo, los tendones de su cuello destacaban
tensos contra su piel, su respiración áspera–. Necesito unirme a la Red o no seré
capaz de mantener la disciplina. Retrocederé.
Sus rizos le rozaron su
barbilla cuando la abrazó con más fuerza.
–Sin importar lo que suceda,
no te convertirás en una psicópata, Zaira. –Ese era su mayor temor, aunque ella
no lo llamaba así; ella decía que era algo inevitable con lo que tenía que
luchar.
–Puedes dejarte llevar conmigo. No informaré
de ello.
–No. Si dejo que el monstruo salga de su
jaula, podría no ser capaz de devolverla a su sitio.
–No hay ningún monstruo en ti, solamente una superviviente.
–A ella le gustó, Aden. Golpear sus padres
hasta la muerte… al monstruo le gustó.
Habían tenido esa
conversación a través de un teléfono móvil que había logrado pasarle de
contrabando; había sido tres años después de que ella ingresase en el programa de entrenamiento del escuadrón.
Aden nunca había descartado sus temores, porque era muy consciente de que
algunas heridas eran permanentes. Zaira había
cambiado debido a su infancia e ignorar ese hecho sería ignorar una parte
fundamental de su ser.
Sin embargo, también sabía
que ella nunca había herido a alguien que no fuera un objetivo legítimo, ni una
sola vez. Ella tenía una conciencia, sabía diferenciar el bien del mal. Y de
alguna manera, había retenido la capacidad de sentir empatía. Ese era el motivo
por el cual le había roto el brazo a un entrenador cuando este se lo habría
roto a un niño, el porqué le compraba helados a Alejandro y el porqué le había
enviado a Aden esos planes sobre cómo incapacitar Vasic para que pudieran retirarle
el guantelete.
En su resistencia, él veía
una fuerza feroz donde ella solo veía un monstruo.
–Si quieres saber a ciencia
cierta en lo que te convertirías sin la estricta disciplina Flecha –dijo–, esta
es la oportunidad perfecta. Sin PsyNet u otro Psy, nadie más que yo. –Y ella
sabía que él se llevaría sus secretos hasta la tumba–. No permitiré que hieras
a nadie. –No creía que lo hiciese, pero tenía que hablarle a sus temores–. Es
posible que jamás volvamos a tener esta oportunidad. –Quería verla sin escudos,
quería desnudar su propio ser para que ella supiera de una vez por todas quién
y qué era para él.
No solo una comandante. Jamás
sería solo un soldado.
–Toda mi vida –dijo él,
dando el primer paso–, he hecho lo que era mejor para el escuadrón. Nunca lo he
lamentado, jamás deseé haber nacido en otro momento o lugar. –Este era su tiempo y se encontraba justo
donde estaba destinado a estar–. Pero ahora, tengo un instante donde puedo ser solo
Aden y no hay nadie con quien preferiría estar en este momento que contigo.
–Mi necesidad de ti sigue
creciendo –dijo Zaira, sus ojos fijos en la ventana y en la lluvia que azotaba con
fuerza–, es una necesidad violenta y furiosa que busca poseerte. –Se volvió
hacia él en las palabras finales.
–¿Me harás daño? –Le
preguntó ahuecando un lado de su cara, su palma lo suficiente grande para cubrirlo
totalmente.
–Te lo dije. Si libero esta
cosa que hay mi interior, te enjaularé. –Su respiración se mezclaba con la de
él–. Y mataría a cualquiera que tratara de alejarte de mí.
Él sabía que su deseo era
patológico, y aun así no se apartó. Porque si Zaira sentía una necesidad voraz
por él, él sentía una necesidad igual de voraz por ser querido. En ese
instante, hizo la pregunta que había evitado hasta ahora porque la respuesta
equivocada le enloquecería.
–¿A quién quieres? ¿A Aden,
o al líder del escuadrón?
Moviéndose tan cerca que
sus cuerpos se presionaban a lo largo de toda su longitud, ella deslizó su mano
en su cabello y lo agarró en un puño.
–El escuadrón significa que
tengo que compartirte. No quiero compartirte. Tú eres Aden y eres mío. –Sus
ojos se volvieron medianoche frente a él, el blanco desapareció–. ¿Lo ves? –susurró–.
¿El deseo? Te devorará.
–Deja que lo intente. –Sus
labios se rozaron cuando habló, se rozaron de nuevo cuando ella cerró los ojos
y movió su cabeza un poco.
Durante un único latido del
corazón, el ajuste fue perfecto.
Luego, con los dedos
apretados en su cabello, ella elevó el exuberante abanico de sus pestañas, sus
pechos subían y bajaban contra él y sus ojos de medianoche vibraban con el
fuego que siempre había ardido en ella. Un fuego que lo había calentado a
través de los años. Cada vez que la carga sobre sus hombros se hacía demasiado pesada,
que su corazón amenazaba con helarse por la constante y agotadora oscuridad, él
había acudido a ella y a su interminable fuego, y había encontrado su fuerza de
nuevo.
–¿Escuchaste lo que te
dije? –Zaira tiró de su cabello–. Hacemos esto y yo podría no ser capaz de ponerme
de nuevo en la caja.
–Jamás te quise en una caja.
–Él pasó el pulgar sobre su pómulo–. Te dije que el escuadrón necesitaba tu
fuego y lo hace, pero yo lo necesito más que nadie.
–Si te tomo –dijo, y fue
una advertencia–, te retendré. Siempre.
Nadie había sido tan posesivo con él. Solo con
él. Solo con Aden.
–Tómame.
Ella se estremeció, sus
labios se separaron apenas un instante antes de que ella mordiera su labio
inferior con fuerza suficiente como para hacer sangre. Un sonido duro y áspero resonó
en la garganta de Zaira, ella se apartó y se sentó con las piernas sobre el
borde de la cama, su respiración irregular. Él levantó la mano, se pasó el
dorso de la misma sobre la boca. Salió manchada de rojo.
La mordedura palpitaba pero
cuando se sentó, fue para envolver su brazo alrededor de la cintura de Zaira y acercarla
a él. Ella clavó las uñas en su antebrazo desnudo y cuando giró la cabeza para
mirarlo, él vio a la chica que había visto mucho tiempo atrás: la que fue
golpeada pero que jamás se quebró, la que le había mentido en la cara, la misma
chica que, hace tres años, se había interpuesto frente a las balas destinadas
para él, y después le dijo que lo superara cuando trató de regañarla por arriesgarse.
–No tengo miedo –le dijo Aden,
abrazándola tan fuerte como pudo sin lastimar la lesión aún frágil–. De ninguna
parte de ti. –Incluyendo la rabia que se tejía inextricablemente con su fuego.
–Deberías. –Se retorció
hasta liberarse de su sujeción, saltó sobre la cama para agacharse a un metro
de él. El sonido que salía de su garganta era una advertencia sin palabras–. Estoy
retrocediendo. –Una mirada desafiante, su mandíbula apretada con fuerza–. No. Puedo.
Retroceder. –Su cara estaba enrojecida, su respiración dificultosa–. No quiero
golpearte en la cabeza. No quiero destruir tu cara.
Él no se inmutó ante sus
palabras duras.
–Golpeaste las cabezas de
tus padres por una buena razón.
–¿Y si decido golpear las
cabezas de todos los que vea como una competencia por ti? –La medianoche
retrocedió de sus ojos con la helada pregunta, mientras apretaba los dientes y
se forzaba de vuelta en esa inflexible caja de Flecha–. Piensa en ello, Aden.
• • •
DIEZ minutos después Aden
estaba en la enfermería. Finalmente había dejado el nido después de que Zaira le
dijera directamente que se fuera, su tensión tan feroz que le preocupaba que le
explotara un vaso sanguíneo si no le daba espacio.
¿Y si decido golpear las cabezas de todos los
que vea como una competencia por ti?
No creía que hiciera eso,
pero no tenía forma de demostrárselo.
–¿Puedo usar de nuevo el microscopio?
–Le preguntó a Finn, necesitando distraerse.
–Claro. –El sanador señaló
con la cabeza hacia la derecha–. Ese está completamente cargado. ¿Vas a
examinar el implante?
–Sí. Puede que vea algo que
haya pasado por alto la primera vez.
–Puede que desees curar ese
labio antes de empezar a trabajar. –El médico le lanzó un pequeño láser médico,
una expresión muy felina en su rostro–. Por supuesto, podrías dejarlo y
pavonearte como el gato que se comió al canario.
–¿Cómo sabes que no me dio
un puñetazo en la cara?
Finn se rio sin reservas, sus ojos volviéndose de leopardo.
–Diablos, es de común
conocimiento que los dominantes consideran eso como juego previo.
Aden selló la herida
después de un momento de reflexión. Lo que para él era una indicación de deseo
que llenaba el vacío en su propio interior, Zaira lo vería como un recordatorio
de una ruptura peligrosa en la disciplina.
Cuando acabó, estableció el
alcance y puso el ojo en la lente.
Por su entrenamiento no era
un técnico neuronal, pero como médico, tenía cierta familiaridad con el
implante de la Alianza Humana. El escuadrón se había asegurado de conseguir uno,
con el fin de asegurarse que no representara una amenaza para la raza Psy. Aden
no tenía argumentos en contra de que los humanos protegieran sus mentes contra
los Psy sin escrúpulos. No obstante, si el implante también hubiese mostrado
signos de haber sido diseñado para ser integrado en las mentes Psy, en un
esfuerzo por manipularlos, el escuadrón habría intervenido. Tales
características no habían sido encontradas.
Bajo el microscopio, vio lo
mismo que había visto la primera vez: segmentos del diseño que le recordaban el
implante Alianza pero esos segmentos no eran idénticos al original. Como si el
diseño hubiera sido canibalizado a otro propósito.
Eso no excluía a la
Alianza.
De todos los que tenían
motivos para odiar a los Psy en general, y al Escuadrón Flecha en particular,
los seres humanos, sin duda, habían sufrido el mayor agravio. Generaciones
anteriores de Flechas habían convertido en objetivos a científicos de alto
nivel y empresarios humanos por orden del Consejo. No sería sorprendente
descubrir que la Alianza Humana había decidido tomar medidas necesarias para
eliminar cualquier otro acto futuro. Bowen Knight, el jefe de seguridad de la
Alianza Humana, era lo suficientemente despiadado para iniciar ese tipo de
operación en un esfuerzo por proteger a su pueblo.
Sin embargo, la Alianza no
era el único posible culpable, especialmente teniendo en cuenta la existencia
de segmentos que apuntaban al implante "mente de colmena" que había
sido estrechamente custodiado y financiado por el Consejo. Varios grupos e
individuos Psy consideraban a las Flechas como una amenaza inconveniente,
incluyendo aquellos que veían a los Es como una debilidad en lugar de una
fortaleza. Por otro lado, tanto el grupo de la familia Liu como el grupo
familiar Chastain habían intentado manipular a los Es más ingenuos como esclavos
con contrato. Aden se había encargado personalmente de esa extracción.
Ambas familias tenían dinero
más que suficiente para contratar un asesino.
También estaba Ming LeBon, el
ex Consejero había perdido el control del escuadrón y podía creer que eliminar
o vencer a Aden era la manera de recuperarlo. Tampoco podía olvidar a Nikita
Duncan. Ella podría estar en la Coalición Gobernante y más interesada en las
finanzas que en la táctica militar, pero había sobrevivido tanto tiempo por una
razón: era inteligente y feroz. Ella bien podría haber decidido que la Flechas
tenían demasiado poder y planear un golpe o hacer una alianza con Ming que
sirviese a los propósitos de ambos.
Era una sorpresa cuando
alguien alrededor de Nikita no terminaba con un cuchillo metafórico en su
espalda.
No podía descartar por
completo a Kaleb Krychek como la mente maestra. El otro hombre había establecido
una alianza con el escuadrón y parecía no querer el control personal del mismo,
pero Aden jamás cometería el error de pensar que podría predecir a Kaleb.
Tampoco había olvidado que durante el incidente de Alaska, cuando parte de la
PsyNet sufrió un colapso catastrófico, como resultado de una infección psíquica,
el telequinético cardinal había vislumbrado la verdadera fuerza psíquica de
Adén.
Kaleb podría haber decidido
que Adén era una amenaza demasiado grande para mantenerlo con vida.
Otra ex Consejera de la
lista era Shoshanna Scott. Ella había perdido su posición en la PsyNet con los
cambios recientes, y podría querer volver, pero Shoshanna tenía poco acceso a
la fuerza militar. Al igual que con Nikita, ella podría haber contratado a
mercenarios y Aden lo comprobaría, pero según las apariencias, parecía como si
Shoshanna se estuviese concentrando en el presente en hacer crecer su base de
poder financiero, probablemente para poder montar una ofensiva política en el
futuro.
Había también dos nuevos
jugadores que comenzaban a hacerse notar. Uno era Pax Marshall, nieto del Consejero
asesinado Marshall Hyde y un telépata de Gradiente 9. Algunas de las personas
más despiadadas en la Red no eran cardinales sino de alto gradiente. El segundo
era Payal Rao, la hija mayor del grupo familiar Rao de la India. El Grupo Rao
tenía un dominio absoluto sobre un amplio sector de la industria de energía en
el sudeste de Asia, pero desde que Payal había tomado las riendas, se había
vuelto más activo como potencia regional.
Por último, pero
posiblemente el grupo más peligroso de los sospechosos en la lista mental de
Aden, eran los Mercant. Silver Mercant era ayudante de Kaleb, pero los Mercant primero
cuidaban de los Mercant y la familia había sido durante mucho tiempo un poder
anónimo en la Red. Esta clase de juego de poder encajaría en su modus operandi.
Los Mercant negociaban con la información y habrían mantenido vivo a Aden para poder
quebrarlo y extraerle datos. Eso tenía el sello de los Mercant escrito por
todas partes.
–¿Has conseguido algo? –preguntó
Fin que estaba remendando el brazo roto de una mujer joven utilizando sus
habilidades curativas que eran cambiantes, no Psy, y sin embargo estas
indiscutiblemente tenían un componente psíquico.
Adén había preguntado si querían
que saliera cuando entró el paciente, pero ambos le hicieron señas para que se quedara.
–Nada nuevo –dijo en
respuesta a la pregunta de Finn.
–Listo. –Finn palmeó el
hombro de su compañera de manada, y ella se fue, su vergüenza por haberse resbalado
bajo la lluvia y caído del balcón de su nido todavía era evidente en el débil
color rojo de su piel. Al parecer, ella no había pensado en utilizar sus garras
en ese momento.
Acercándose, el sanador
miró a través del microscopio.
–Sí, esto está muy lejos de
mi nivel salarial.
Aden tomó el implante, lo metió
de nuevo en su envoltura, y lo guardó en su bolsillo. Tenía la sensación de que
la respuesta a su pregunta acerca de su origen no sería fácil. Estaba
considerando los científicos en los que podría confiar para examinarlo, si las Aleine no accedían a ayudar, cuando un sonido agudo
resonó por la sala.
Finn sacudió la cabeza, sus
ojos destellando a amarillo brillante con un débil rastro de verde cerca de las
pupilas.
–Esa es la sirena de
emergencia.
bom dia meninas, obrigada por todo o trabalho
ResponderEliminarAi, Deus, porque cada capítulo termina nos deixando mortas de curiosidade? Estou com o coração na mão querendo saber se a emergência foi causada pela Zaira... Meninas, muitíssimo obrigada por mais este capítulo!
ResponderEliminarQué habrá pasado? Gracias por su trabajo!!!
ResponderEliminarZaira ya va cayendo tal vez en el siguiente capitulo, gracias chicas que tengan un feliz inicio de semana como el que nos están proporcionando a nosotros.
ResponderEliminarNooooo!!!! No puede terminar así el capítulo!!!
ResponderEliminarVoy a morir de ansiedad, jajaja!!!
Gracias chicas!
Gracias!!! Que habrá pasado? O.o
ResponderEliminarno puede agradecer el cap anterior, cosa que soluciono ahora, muchas gracias chicas!!!!!! un trabajo estupendo y muy profesional!!!
ResponderEliminarHola a todas. Muchas gracias por la celeridad en los capítulos. Poco a poco Aden va haciendo sus conjeturas y vamos descubriendo más cosas de ellos.
ResponderEliminarBesos.
Muchas gracias chica!!
ResponderEliminarPorque terminan el capi asi, a esperar con ansias para ver que paso
por bondad hoy si me quedo literalmente comiendome las uñas...mil gracias...haceis un maravilloso trabajo....besos y abrasos
ResponderEliminarGracias, Gracias, Gracias!!! Cierto también estoy disfrutando de esta etancia, y ahora me quede más que intrigada! Me encanta!
ResponderEliminarGracias por el trabajo tan maravilloso que hacen al dejarme en ascuas en cada capítulo. Aden y Zaira tienen mi corazón en sus manos :-D
ResponderEliminarFina, mil gracias Rocío, María, Carolina por tan fantástica traducción, esta buenisma, besos.
ResponderEliminardeseando q la alarma no sea nada serio. si tiene a Hawke seria estupendo, mil besos.
muchísimas gracias por su trabajo, por compartir, besos
Nooooo !!! queremos saber que pasa!!!!! se me hacen nada los capis...y siento que avanza muy poco buhhhhh!!! lo que si merece la pena es los nuevos personajes que se dieron a conocer..Nlaini no deja nada al azar...siempre he pensado, y creo haber hecho el comentario cuando se estaba traduciendo corazón de obsidiana que SILVER Mercant tan eficiente, tan psy...tiene sus secretos y va tener su buena propia historia en algún momento....pero mientras tanto PLEASE MARIA CUELGA EL PROXIMO CAPI !!!!! quedó muuuuuy bueno...BESOS MIL, Y GRACIAS GATITAS POR EL RITMO!!!!
ResponderEliminarOh dios, me muero con estos dos, yo solo espero que este libro se nos pase como agua, porque moriré de ansiedad día a día, muchas gracias a todas chicas!!!
ResponderEliminarmuchas muchas muchas ¡¡Gracias!! por su maravilloso trabajo Aden es un amor dios quiero uno
ResponderEliminar¿Serán los que perseguían a Aden y Zaira, que se han acercado demasiado?
ResponderEliminarUn poco de acción no estaría mal. Y que propiciara la llegada de las otras manadas.
Muchísimas gracias, queridas Rocío, Carolina y María.
Besos, Mariad.