lunes, 19 de agosto de 2013

Fated

5


EDITO: Ya tenemos  correctora :D :D
Bibiana se va a encargar de la corrección.
Quiero dar también las gracias a Xoana por ofrecer su ayuda
(Muchos besos)




Bueno días!!
La sinopsis del libro que os dejo a continuación me llamó mucho la atención desde que Celis lo tomo como un proyecto futuro y leí los comentarios sobre él.
Como he dicho alguna que otra vez, yo intento no leer el libro antes de ir traduciéndolo por dos motivos. Si resulta que por cualquier cosa al final el libro no me gusta, en el momento de traducirlo
(porque a  ustedes si os puede gustar) se me puede hacer muy, muy pesado. Y porque si lo voy traduciendo según leo tengo un aliciente para traducir más rápido los siguientes capítulos para saber lo que pasa.
Pues bien, a parte de los dos libros que estoy traduciendo con la corrección de Celis, he comenzado también a traducir este y me da pena que, ya que lo estoy haciendo, no poder ir subiéndolo también. ¿Y por qué no lo subo?  Pues porque el hecho de que yo sea una maniática que encuentra entretenido y relajante traducir, y que tiene algo de tiempo libre, no significa que tenga que saturar a la pobre Celis hasta que me mande a la ... bueno ustedes me entienden.
Por eso quería pedir vuestra ayuda, si alguna de ustedes quiere echarme una mano con la corrección de los capítulos...
Si pulsan seguir leyendo, os dejo la sinopsis del libro y el primer capítulo, a ver si os entra la curiosidad y las ganas de echar una mano. Jaja
Gracias y besos




SINOPSIS:

¿Es necesario amar a alguien para ser feliz? ¿La felicidad significa un final de cuento de hadas?
Caden Riley me desafió desde el primer momento en que lo conocí. Lo que me atrajo de él fue algo más que su belleza o su fama como fotógrafo. Me ofreció cosas que yo no sabía que quería, y no exigía más de lo que estaba dispuesto a dar. ¿Era feliz? No estoy segura. La felicidad es una emoción con la que no estoy familiarizada. Pero por fin sabía que lo que se sentía al experimentar la verdadera pasión, dejar a un lado todas mis inhibiciones y entrarme a mis deseos. Eso era suficiente para mí, porque era más de lo que esperaba. Hasta que Caden me tentó con posibilidades. La posibilidad de un futuro, la posibilidad de una vida que nunca imaginé, la posibilidad  del miedo de nunca escuchar las palabras "Te quiero". 
El amor es una cosa divertida. Puede hacer que te sientas como si el mundo fuera tuyo para conquistar o puede hacerte caer de rodillas. 
No estoy segura de cual de ellas es mi destino.

Capítulo 1


-Mierda- Marcie Spire soltó una sola palabra, el improperio salió disparado de ella con la fuerza de una pequeña explosión mientras caminaba hacia atrás y dejaba caer su teléfono móvil en la mesa con disgusto.
-¿Qué pasa?- Pregunté levantando la vista de mi menú. Ella había salido para contestar la llamada y yo esperaba que no tuviera problemas por haberla presionado a almorzar conmigo en un día de tanto trabajo.
-Voy a matar a mi amiga Sandra. Se suponía que debía reemplazarme en el trabajo mientras estoy fuera, pero me acaba de decir que ha decidido no esperar para mudarse a Virginia. Se supone que se tenía que ir en agosto  a vivir con su novio, pero ahora se va este fin de semana. ¡Estoy jodida!
 Hice un ruido de simpatía, sabiendo que esto ponía en graves problemas los planes de Marcie. Ella se iba a una gira de tres meses por Europa y Asia con su novio, que era un fotógrafo de una revista de viajes. La única  manera en que había conseguido que su jefe aceptara a darle tal periodo prolongado de tiempo era porque Marcie se había ofrecido a encontrarle un reemplazo temporal.
Macie apretó mi mano con desesperación. -Lauren, tu no has encontrado un trabajo temporal, ¿verdad? ¡Serías perfecta para esto!
Negué con la cabeza lentamente, preparándome para la inminente declaración de Macie. -¿No puedes encontrar a alguien más? No te vas hasta el viernes.
-¡Hoy es miércoles!- se lamentó Macie. -¡Caden me va a matar! La única razón por la que accedió a darme los tres meses es porque Sandra podía reemplazarme. Él confía en ella desde que me cubrió el año pasado cuando tuve que ir a casa porque mi madre estaba enferma.
-¿Entonces que te hace pensar que confiará en mí?- fruncí el ceño. –Yo soy una extraña. Además, no tengo experiencia como asistente personal.
-Confío en ti-, dijo enfáticamente Marice. –Y tienes un montón de experiencia como asistente administrativa. No es tan diferente, sólo que tendrás que realizar muchas más diligencias personales.
Suspiré, sabiendo la verdadera razón por la que dudaba en ayudar a Macie. Realmente no tenía una excusa válida. Me estaba quedando en su apartamento mientras ella estaba lejos y aún no había encontrado un trabajo temporal. Cuando ella me había mencionado en una de nuestras frecuentes llamadas telefónicas que estaba buscando a alguien para subarrendar su apartamento mientras ella estaba en el extranjero, había aprovechado la oportunidad.
Chicago estaba empezando a sentirse sofocante y parecía que nunca podía escapar de mi pasado. La idea de vivir en la ciudad de Nueva York, aunque sólo fuera por unos meses, había sido irresistible. Tenía la esperanza poder encontrar un trabajo y un apartamento antes de que Macie regresara de su viaje y así poder quedarme en Nueva York de forma permanente. Mientras tanto, mientras buscaba un empleo a tiempo completo, estaba pensando en ir a una agencia de trabajo temporal.
Así que tomar el lugar de Macie mientras ella viaja parecía la solución perfecta. Pero la idea de trabajar para Caden Riley me hacía dudar.
Nunca lo había visto antes, pero era muy consciente de quién era. Era una súper estrella del mundo del arte, un verdadero prodigio que había tenido escaparates completos dedicados a sus fotografías cuando apenas era un adolescente. Ahora, a los treinta y dos años, era una sensación en los medios con sus fotos controvertidas que a menudo obtenían grandes críticas y condenas por sus temas. Su última colección caminaba por el borde de la pornografía, una serie de fotografías que capturaban a mujeres en medio de violentos orgasmos. A menudo se rumoreaba que él era el que conducía a las mujeres de sus fotografías al clímax antes de tomar la foto.
Caden Riley era exactamente el tipo de hombre que me hacía sentir incomoda, incluso ansiosa. El pensamiento de su  fuerza, la sexualidad desatada de él me hacía estremecer, pero no de placer. Tampoco ayudaba el hecho de que era muy guapo. Había visto muchas fotos de él en las revistas y periódicos, y tenía el tipo de virilidad que se notaba incluso a través de las páginas. Había pasado la mayor parte de mi vida evitando a los hombres como Caden Riley.
-¡Lauren, por favor!- Suplicó Macie, me miró lastimeramente. –Sólo ve y conócelo.- Se mordió el labio antes de continuar. -Honestamente, puede ser que ni siquiera quiera contratarte. Es un poco difícil cuando se trata de confiar en gente nueva. Pero confía en mí,  voy a responder por tus habilidades y tu credibilidad.
Razoné conmigo misma. No había ninguna razón lógica para rechazar este trabajo temporal que caía en mi regazo. A lo largo de mi vida, he tenido que esforzarme continuamente para aplacar mis temores irracionales hacia los hombres. Estaba cansada de tener miedo, cansada de dejar pasar oportunidades por mi ansiedad. Estaba cansada de no tener el control de mí misma.
-Bueno, voy a reunirme con Caden, pero no te prometo nada.
-¡Genial!- Macie sonrió con alivio y no pude evitar devolverle la sonrisa. Macie era el tipo de persona cuyo buen humor era contagioso, y era lo que me había atraído de ella cuando ambas éramos estudiantes en la  Universidad DePaul. Ella era totalmente opuesta a mí y todo lo que yo aspiraba a ser. Feliz. Despreocupada. Normal.
Después de que el camarero nos atendiera, Macie parloteó sin cesar sobre cómo sabía que yo iba a ser perfecta para el trabajo.
-Te gustará Caden. Él es exigente pero justo. Afortunadamente, no tiene nada en su agenda para el resto del día, por lo que puedes reunirte con él después del almuerzo.
 Miré mi vestimenta casual de jeans y un jersey de cuello alto. A pesar de que era abril, el aire todavía era un poco frío. Mi rebelde pelo rizado marrón, que siempre fue una molestia de tratar, estaba domesticado en una cola alta. –No estoy vestida como para reunirme con un posible jefe. Tal vez debería ir a casa y cambiarme primero.
-Te ves muy bien. Esto no es como trabajar en una oficina normal. Puedes vestir casualmente mientras te veas limpia y presentable.
Fruncí el ceño. -¿No es extraño trabaja en la casa de alguien? ¿Cuál es tu horario?
Macie negó con la cabeza. –El adosado de Caden es enorme y ha convertido el primer piso en un estudio y una oficina. Ni siquiera parece como si estuvieras en su casa. Las horas pueden varias.  Por desgracias, no es el tipo de trabajo de nuevo a cinco en tu puesto de trabajo y ya está, básicamente, siempre tienes que estar de guardia.- Marcie sonrió, aparentemente dándose cuenta de que no estaba poniendo muy positivo el trabajo. –Pero Caden no hace ninguna demanda extraña y es bastante comprensivo sobre que sus empleados tienen una vida personal.
-¿Has estado alguna vez en una de sus sesiones de fotos?- Mi voz se convirtió en un susurro, no queriendo que nadie escuchara nuestra conversación. -¿Es cierto lo que dicen de él y de sus modelos?
-Caden mantiene sus sesiones de fotos muy privadas, así que nunca he estado presente en una.- Se encogió de hombros. –En cuando a los rumores acerca de cómo consigue que sus modelos terminen, ¿quién sabe? Mientras que sea un jefe justo y me de mis cheques a tiempo, puede volver a representar todo el Kama Sutra en su estudio, para lo que importa.
Respiré un poco más fácil sabiendo que las sesiones de fotos de Caden iban a ser privadas. La última cosa que quería era ser testigo de los actos sexuales entre él y sus objetos de fotografía. Pero todavía no podía dejar ser un poco curiosa. –Pero, ¿No… escuchas cosas?
-Estoy bastante segura de que su estudio está insonorizado.- Macie sonrió. -O bien las mujeres son muy, muy silenciosas.
Macie pasó el resto de la comida informándome acerca de las diversas funciones de su puesto de trabajo, y antes de darme cuenta, ya era la hora de conocer a Caden. Había quedado con Macie para almorzar cerca del adosado de Caden en el Upper East Side para que fuera conveniente para ella, así que no teníamos que ir muy lejos.
Yo era un manojo de nervios mientras Macie abría la puerta principal, pero estaba decidida a no dejar que mis fobias me controlasen. Me arrastré detrás de Macie mientras ella entraba por la puerta e inmediatamente abría otra que daba al vestíbulo frente a la escalera que supuestamente llevaba a la casa de Caden. La oficina era amplía, dos grandes mesas en lados opuestos de la sala, frente a frente. Macie dejó caer su bolso al lado de uno de los escritorios y se sentó.
-Este será tu escritorio. El otro es de Caden, pero él no lo usa a menudo. Tiene una oficina personal en la parte de arriba que es la utiliza casi siempre.
Macie miró su reloj y luego le indico y cogiera una silla y se sentara a su lado. –Caden debería estar volviendo de su almuezo de negocios muy pronto. ¿Por qué no empiezo a mirar su horario contigo?
Vi como Macie abría un programa en su ordenador, escuchándola pasar por las citas de las que yo era responsable de sus reservas y por las diligencias que yo tenía que realizar regularmente. Mi cabeza estaba llena con los nombres de una docena de contactos importantes, así como con la frecuencia que se suponía que tenía que ir a la tintorería, cuando oí la puerta abriéndose.
Mi respiración se detuvo cuando vi a Caden entrar en la oficina, su presencia haciendo que de repente la oficina pareciera pequeña. Las fotos que había visto de él no le hacían justicia. Medía bastante más de 1,80, su pelo castaño oscuro era casi negro. Sus fuertes rasgos adornaban un, decididamente, masculino rostro que era, a partes iguales, una belleza masculina y una áspera hermosura. Los pantalones grises de Caden se adaptaban perfectamente a su cuerpo, mostrando un cinturón negro que los ajustaba a la cintura. Su camisa blanca estaba desabrochada en el cuello, dejando al descubierto la fuerte columna de su bronceado cuello. Pero sus ojos fue lo que más me atrajo. Era difícil describir el color exacto, eran de un color dorado rojizo, que recordaban a la miel caliente. Ámbar, diría yo. La mayoría de las mujeres estarían cautivadas por su mirada, sintiendo un cosquilleo de placer mientras sus ojos se dirigían hacia arriba y debajo de su cuerpo con interés. Pero yo sentía el descontento corriendo a través de mí por su mirada de manifiesta apreciación. No pude suprimir completamente el ceño de mi cara.
-¡Caden!- Macie le hizo un gesto hacia su escritorio, como si ella fuera la jefa en lugar de él. Me sorprendí cuando él sólo cumplió la demanda imperiosa, pero también me sentí aliviada cuando su mirada se desvió de mí a Macie. –Caden. Ella es Lauren Sloan. Tengo que hablar contigo sobre Sandra.
Caden le tendió mano, escudriñándome con una intensidad que me incomodaba. Me extendió la mano a mí y vi como la mía desaparecía entre las de él, apretó su mano mientras nos las estrechábamos.
-Encantado de conocerte, Lauren.- Su voz era grave con un timbre áspero, encendiendo todas mis terminaciones nerviosas. Sentí un tirón extraño dentro de mi pecho mientras forzaba una sonrisa en mi cara.
-Igualmente.- Rápidamente saqué mi mano fuera de su alcance, intentando no parecer nerviosa. Recordé que había manejado a hombres intimidantes durante toda mi vida, aunque no estaba segura de si alguno de ellos podía compararse con la tranquila energía de Caden. Su mirada fija era sofocante y me sentí atrapada. Tomé una respiración profunda, recordándome que ahora yo tenía el control de mi vida. Ningún hombre podía obligarme a hacer nada.
Macie intervino, ajena a mis procesos mentales internos. Ella pareció darse cuenta de que Caden estaba distraído mientras agitaba una mano en su rostro, intentando llamar su atención.
-Caden, aquí. Es sobre Sandra…- Macie parecía nerviosa por primera vez desde que Caden había entrado en la oficina. -Ella no va a poder reemplazarme. Ha decidido que no quiere esperar para irse a Virginia. ¡Pero Lauren es el reemplazo perfecto! En realidad, es incluso mejor que Sandra. Ha sido auxiliar administrativa durante años y puedo dar fe de su fiabilidad y confianza.
Caden frunció el ceño, moviendo su mirada a Macie. Fue desalentador ver que él no estaba muy entusiasta acerca de mi posible potencial para trabajar con él.
-Te vas en dos días. Eso no es tiempo suficiente para entrenar a alguien. –Mi miró antes de volver a dirigirse a Macie. –Tal vez deberíamos hablar esto en privado.
Levanté la barbilla a pesar del rubor que supe que estaba coloreando mis mejillas.  Era embarazoso el hecho de ser obviamente inapropiada antes los ojos de Caden, aunque no lo podía culpar del todo por no querer contratar a una extraña.
-Entiendo completamente sus reservas sobre mi contratación. Honestamente, tampoco estoy segura de que sea una buena idea. Sólo trataba de ayudar a Macie.
Caden levantó una ceja hacia mí, y pude ver el atisbo de una sonrisa, pero se había ido antes de que pudiera registrarla.
-No estoy cuestionando su competencia, pero mi vida es muy complicada y trabajar para mí no es fácil. Ser un asistente personal es completamente diferente a ser administrativa. No puedo permitir que mi horario sea interrumpido por alguien que no tiene experiencia.
Mi molestia comenzó a aumentar mientras más hablaba él. Si pensaba que la meta de mi vida era recoger su ropa de la maldita tintorería y hacerle las reservas para cenar, él no sabía nada de mí. Claro, él era un artista muy conocido, pero dudaba que ser su asistente fuera similar a ser una científica de cohetes.
Me levanté de mi asiento, intentando poner una expresión amable. –Creo que estamos de acuerdo en que probablemente esta no sea la mejor solución.- Miré a una Marcie con el rostro cabizbajo, sintiendo culpa aunque no la suficiente como para escuchar a Caden enumerar los defectos que había percibido sobre mi. –Lo siento, Macie.
Caden me agarró del brazo antes de que pudiera irme y me quedé congelada. Una docena de emociones estaban chocando dentro de mí, pero la más fuerte era el miedo. A pesar de que él no me había agarrado de forma brusca, me había tomado por sorpresa y sentí como mi cuerpo producía automáticamente una ráfaga de adrenalina.
Caden frunció el ceño y me guió hacia la silla. –Siéntate-, dijo con autoridad. Parecía dar por sentado que yo iba a seguir su orden mientras él miraba a Macie y señalaba con la cabeza hacia la puerta de la oficina que conducía al vestíbulo. –Vamos a hablar ahí.
Abrí la boca para protestar, pero antes de poder articular cualquier sonido, Macie me dio una mirada de súplica antes de seguir a Caden. No sabía que hacer después de que la puerta se cerrara tras ellos. Definitivamente no quería sentarme, pero no podía salir corriendo, ya que tendría que para por delante de ellos antes de estar fuera.
Al final, decidí sentarme porque me sentía estúpida ahí parada. Eso ayudó a calmar mis nervios, me di una conferencia silenciosa para reponerme. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan desconcertada por un hombre, y era una sensación desagradable.
Caden y Macie sólo se habían ido unos minutos antes de caminar de vuelta a la oficina. Macie me dio una sonrisa alentadora pero yo sólo le fruncí el ceño. Ella pudo haber sido capaz de convencer a Canden sobre que yo era buena para el trabajo, pero yo no estaba tan segura de quererlo.
Me levanté a medida que se acercaban, pero Caden me indicó que me volviera a sentar mientras sacaba otra silla y se sentaba frente a mí. Sentí una punzada de molestia conmigo misma por consentir de forma automática y volver a sentarme, pero suprimí la necesidad de volver a levantarme. Había una diferencia entre ser asertiva y actuar como una niña petulante. Realmente necesitaba poner mis emociones bajo control. Mi concha protectora que normalmente era como una segunda piel no estaba siendo muy eficaz a la hora de protegerme contra la mirada de Caden.
Eché un vistazo a Macie que estaba sentada detrás de su escritorio antes de volverme hacia Caden.
-La verdad es que debería irme. No quiero retenerte por más tiempo.
Caden ignoró mi declaración, como si yo no hubiera hablado. Ya no me miraba con un brillo depredador en sus ojos, sino con una suave expresión de profesionalidad. -No era mi intención menospreciar tus cualidades. Tienes que entender que lo más importante de trabajar para mí es la discreción. No puedo arriesgarme a que alguien filtre historias sobre mí, ya sea a la persona o con mis colegas.
Caden se reclinó en su silla mientras hablaba, apoyando el tobillo sobre la rodilla opuesta, los codos en los brazos de la silla y las manos juntas, mirándome especulativamente. No pude dejar de notar cómo su movimiento extendió su camisa sobre su ancho pecho donde podía ver claramente que, a pesar de ser un artista,  tenía un cuerpo más parecido a un atleta. Miré sus pantalones apretados alrededor de sus musculosos muslos y tragué, disparando mi mirada de nuevo a su cara. La idea de que Caden se diera cuenta de mi inspección era mortificante, borrando la sorpresa que normalmente tendría sobre mi reacción hacia él.
Caden siguió hablando, y no podía decidir por su expresión si se había dado cuenta de mi evaluación sobre su cuerpo. –Macie me ha asegurado que no sólo está capacitado, es una persona confiable.- Sonrió con ironía. –Y por mucho que Macie pueda volverme loco, confío en su juicio. Ella ha trabajado para mí durante tres años, mucho más que cualquier otro asistente que haya tenido antes. Tengo que advertirle que tendrá que estar localizable las veinticuatro horas los siete días a la semana. Quiero que esté aquí casi todas las mañanas a las nueve, pero hay ocasiones en la que tendrá que llegar mucho más temprano y quedarse hasta tarde. Normalmente no la necesitaré los fines de semana, pero puede ser necesaria de vez en cuando. Si la llamo a las tres de la mañana con una petición, espero que cumpla con ella. Pero recompensaré la lealtad. Le pagaré la misma cantidad que normalmente le pago a Macie.
Tragué saliva cuando me dio la cifra. Era fácilmente mas de cuatro veces la cantidad que habría cobrado en cualquier otro trabajo. A pesar de mis dudas anteriores, sería absurdo dejar pasar la oferta. Eran sólo tres meses y ayudaría a reemplazar el dinero que había sacado de mi cuenta de ahorros para el traslado a Nueva York, sobre todo porque todavía estaba pagando mis préstamos estudiantiles. Y yo no tenía ninguna vida personal que interfiriera con estar de guardia ya que la única persona que conocía en Nueva York se iría por tres meses.
 Además, ahora Caden me estaba tratando con un profesionalismo distante en lugar del interés abierto que había visto antes. Esto me dio paz mental, aunque todavía no me gustaba su actitud autocrática.
Le sonreí a Caden en lo que esperaba fuera una manera segura. –Estoy de acuerdo con las condiciones. Me encantaría ser su asistente mientras Macie no está.
Caden asintió con la cabeza, pero en vez de devolverme la sonrisa, se levantó y miró a Macie. –Asegúrate de que rellena todo los trasmites, en especial el acuerdo de confidencialidad.
Él salió de la oficina sin mirar atrás, y esperé un par de latidos después de que cerrara la puerta para hablar.
-¿siempre es tan gilipollas?
Macie se echó a reír. -No te preocupes, cuando empecé a trabajar para él, apenas esbozaba una sonrisa hacia mí. Ahora está mucho más relajado a mi alrededor, pero le lleva un poco de tiempo ser cálido con gente nueva.
Podía entender cómo Macie podía encantar a alguien despojándolo de la rudeza. Ella era la personificación del sol y el buen ánimo, un ser de naturaleza sociable al que las personas acudían. Yo estaba en el extremo opuesto del espectro, reservada y tranquila, contenta de escuchar más que de hablar. Pero no tenía problemas con que Caden no fuera cálido conmigo. Prefería mantener una relación profesional con él.
-¿Qué es eso de un acuerdo de confidencialidad?
Macie hurgó en su cajón y sacó un montón de papeles. -Caden hace que todos los que trabajan para él firmar uno. Básicamente es para evitar que se filtren historias sobre él.
-¿Eso sucede a menudo?
Macie se encogió de hombros. -No que yo sepa, pero Caden hace que las repercusiones de violar el contrato sean bastante severa, por lo que dudo que alguien quiera intentarlo.- Me sonrió lascivamente. -Las modelos que trabajan con él también  tienen que firmar uno.
Levanté las cejas mientras escaneaba el extenso documento. Todo parecía como un montón de jerga legal. -Supongo que no quiere que los sórdidos detalles acerca de sus sesiones de fotos sean de conocimiento público.
-También lo protege de que mientan sobre lo que sucede realmente. Estoy segura de que algunas de las mujeres que fotografía estarían encantadas de ir por ahí diciendo que se han follado al gran Caden Riley, aunque no sea cierto. De esta manera, no pueden decir nada, tanto si es la verdad o una mentira. Caden es una buena persona.- Macie vaciló antes de continuar. –Él es… complicado.
La defensa de Macie hacia Caden hizo darme cuenta de su lealtad hacia él. Me tranquilizo a un más sobre la idea de que trabajar para Caden fuera una buena decisión. Si Macie estaba tan encariñada con él, yo no tenía nada que temer.
-Entonces, ¿con qué frecuencia voy a recibir llamadas a las 3 de la madrugada?
Macie sonrió. –Sólo estaba tratando de asustarte. Me dijo lo mismo cuando empecé, pero nunca ha sucedido. Honestamente, Caden es muy tranquilo, siempre y cuando no metas la pata.- Su sonrisa se convirtió en una mueca. – Pero no metas la pata. Caden tiene una forma de hacer que quieras que la tierra te trague. Es incluso más eficaz que gritar y enfadarse.
Pasé la siguiente hora llenando el papeleo y luego Macie empezó a entrenarme en mis diversas funciones. Caden nunca regresó a la oficina, cosa que no me decepcionó. Macie y yo nos fuimos juntas al final del día, ya que estábamos viviendo juntas hasta que Macie se fuera a su viaje. Ahora tenía un lugar para vivir y un trabajo, aunque ambos fueran temporales. Yo estaba bien con lo temporal. Era mejor que vivir en el pasado.

5 comentarios:

  1. Se ve muy interesante el libro!
    Me gustaría ayudar con la corrección....
    Te mando un mail??

    En cuanto a el tamaño de la página del blog: Ya esta arreglada, te quedó muy bien!!
    Linda semana a todos!!

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    1. Hola!!
      Agradezco mucho tu ofrecimiento!!
      Esta mañana iba a editar porque ayer ya estuve hablando con Bibiana que se ofreció y se va a encargar ella.
      (Pero llevo todo el día en el hospital y no he tenido tiempo)
      Los proyectos que hacemos nosotras, a diferencia de otros grupos más grandes, solo utilizamos una correctora, ya que, como en este caso, lo que es la traducción sólo la hago yo, y dada la velocidad en que hago capítulo pues con una vale.
      Pero de verdad que te agradezco de una manera que no puedes ni imaginar... No obstante si quieres mandarnos un correo con tu dirección, me encantaría que cuando comencemos otro proyecto, si te llama la atención nos ayudases. Muchos besos

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    2. Hola Tanis!!
      No hay problema, me alegra que ya se soluciono todo.
      Ahora voy a estar enganchada a esta historia!
      Con gusto te mando la dirección para futuros proyectos.
      Besos!!

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  2. Ash que asco no saber inglés eh!! Tengo que arreglar eso... Un besazo y mil gracias por el grandioso trabajo que hacéis. ; )

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  3. Gracias Tanis, la página quedó genial.
    Estoy siguiendo esta lectura con gran interés.
    Besos, mariad.

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