Desde ayer estoy intentando subir los capítulos, pero en la página no me deja, no tengo ni idea de que le pasa. Como sé que muchas están deseando leer los capítulos nuevos os dejo el 64 y 65 por aquí... Si consigo solucionarlo los pasaré a la página, de lo contrario los 6 que faltan los iré subiendo en entradas.
Disculpen.
Besos
Capítulo 64
Disculpen.
Besos
Capítulo 64
CarpeDreams
Profundamente satisfecho con el hecho de haber forzado a Adria a jugar con él, incluso si ella no veía las cosas de la misma manera, Riaz fue a buscar a Dalton a la mañana siguiente. La idea de Hawke era buena, el Bibliotecario tenía toda la historia de la manada en su mente, bien podría saber de una situación similar, información que podría ayudar a Riaz en su campaña para convencer a Adria de que lo que había entre ellos era lo correcto, que era de verdad. Aceptaría todo el apoyo que pudiera recibir si eso le ayudaba a cortejar a su emperatriz hasta que ella estuviera de regreso en sus brazos.
Cuando llegó al estudio de Dalton, fue para encontrar una nota en la puerta del anciano diciendo que estaba en ‘su oficina del lago’. Sonriendo, Riaz corrió hasta la orilla del lago más cercano a la guarida, consciente de que al abuelo de Lara le gustaba sentarse en la orilla pedregosa, pero con el borde lleno de hierba, bajo las ramas extendidas de un grueso roble.
"Somos contemporáneos”, le había dicho una vez a Riaz, acariciando el tronco del árbol aún en crecimiento. "Aunque me temo que durará más tiempo que yo.”
Ahora, él levantó la mirada marrón zorro hacia Riaz cuando este apareció entre los árboles. "Ah, ahí estás", dijo el bibliotecario, como si hubiera estado esperando su visita. "Venga y hable conmigo, Sr. Delgado.”
El lobo de Riaz se enderezó, recordando un centenar de líos infantiles. “Sólo utilizabas nuestros apellidos cuando estábamos en problemas.”
La piel oscura de Dalton brillaba con el calor, sus ojos bailando. “Hoy tienes ese mismo aspecto”, dijo. “¿Qué has hecho cachorro?”
Tomando asiento al lado del anciano, Riaz le contó todo, consciente de que no podía ocultar la verdad si quería que Dalton entendiera una situación que debería haber sido imposible. Cuando terminó, Dalton suspiró con la mirada puesta en el lago. "Mira que tranquilo, sólo la más débil de las ondas.”
“Esta mañana el viento está en calma.”
Dalton no dijo nada por un largo tiempo, tanto que los que no habían crecido en su presencia habrían creído que se había quedado dormido.
Riaz lo conocía mejor, sabía que el anciano de pelo blanco lo) veía todo con esos ojos brillantes que había legado a su nieta.
"Las guerras territoriales fueron una tormenta", dijo Dalton, por fin, "que crearon un millar de ondas. Devastando todo lo que debía ser.”
Incluyendo, entendió Riaz con un estallido doloroso de esperanza, las reglas normales cuando se trataba de cortejo y emparejamiento.
"Los registros de esa época están fragmentados", continuó Dalton. "Muchos bibliotecarios murieron en los combates, mientras que otros tomaron la decisión de comenzar de nuevo cuando las manadas de la postguerra fueron fundadas".
Riaz pensó en sus clases de historia de niño, recordando que diezmadas por el derramamiento de sangre, una serie de manadas se habían fusionado por todo el país, cada grupo eligiendo un nuevo nombre para representar a su variada membresía. “Así que, ¿gran parte de los registros realizados durante la guerra fueron destruidos?” A pesar de su intensa frustración por chocar contra un obstáculo, podía entender el deseo de los supervivientes de abandonar el horror de la guerra en el pasado, sobre todo cuando algunos con quien se habían unido habían sido enemigos acérrimos.
"Sí." Dalton puso su mano sobre el hombro de Riaz, apretó. "Pero algunos pensaron como yo, que el pasado no debe olvidarse, sin importar si es sólo el bibliotecario el que sabe la verdad. Aquellos registros existen.” Apretando de nuevo, sus dedos fuertes a pesar de su estado aparentemente retorcido, dejó caer su mano sobre su regazo. "Incluso en la guerra, el rechazo de un compañero era una cosa rara. Generalmente, cuando les sucedía a combatientes de lados opuestos, la elección se hacía para juntarse, para tratar de construir la paz. A veces funcionó. Otras veces…”
"No pudieron, fueron ejecutados", adivinó Riaz.
"No," respondió Dalton, para su sorpresa. "El emparejamiento es un regalo tan precioso que ni siquiera los alfas beligerantes ejecutaban a alguien de su manada por unirse con el enemigo, pero en tal situación no podían ser aceptados en ninguna de las dos manadas. Las parejas no podían mantener ningún secreto el uno con el otro.”
Riaz pensó en Mercy y Riley, y la imposibilidad de la pareja para tomar parte en sus respectivas manadas si SnowDancer y DarkRiver entraran en guerra. “Hubiera sido un infierno.” Alejarse de su manada no era una cosa fácil, no para un lobo.
"Especialmente para los más dominantes, los lobos que la manada necesitaba desesperadamente para proteger a los vulnerables. El único caso que conozco de dos lobos que rechazaron el impulso de emparejarse, involucraba a dos tenientes enemigos.”
El lobo de Riaz bajó la cabeza, comprendiendo la agonía que tuvieron que haber pasado los dos. El emparejamiento era una alegría que cada cambiante esperaba, pero la protección de las personas bajo su cuidado era algo primario. Ningún dominante podía alejarse de esa obligación y vivir con ello, la culpa envenenaría cualquier relación.
"¿Qué pasó?" Era una cuestión crucial.
Dalton retiró una hoja de roble caído entre sus dedos. "Los registros no son tan claros en eso, pero hay indicios de que el naciente enlace pudo haberse roto por la fuerza del doble repudio.”
El rescoldo de esperanza dentro de Riaz estalló brillante, el continuo y profundo amor de Lisette por Emil era un rechazo tanto como lo era la decisión consciente de Riaz, su situación no era muy diferente a la de los tenientes de Dalton. "Así que ¿ellos fueron capaces de relacionarse con otras personas?” Para tener la oportunidad de emparejarse con Adria…
La sonrisa de Dalton fue triste. "Nunca lo sabremos porque ambos murieron en las batallas finales.” Echando un vistazo a Riaz, negó con la cabeza. “Que decepción. Querías un camino a seguir, pero lo único que te he dado son fantasmas y sombras".
Pasando las manos por el pelo, Riaz se levantó, paseó a través de las piedras de la orilla del agua antes de volver y agacharse junto a Dalton. "No hay ninguna razón para que la hembra tenga una opción si eso no significa nada”, dijo al fin, porque aunque Dalton compartía la información, siempre había hecho a sus estudiantes encontrar las respuestas a sus propias preguntas.
"Sí." Las arrugas se desplegaron en las esquinas de los ojos del bibliotecario. "¿Tal vez seas tú el que resuelva el enigma, Riaz? La labor de un lobo solitario es viajar a lo desconocido solo.”
"No estoy solo", dijo Riaz al mismo tiempo, las palabras no requirieron ningún pensamiento. “Adria camina a mi lado.” Incluso si la terca loba no lo veía todavía.
Dalton sonrió. “Así es.”
Y Riaz entendió que mientras que un compañero sería una felicidad increíble, la falta de ese enlace no disminuiría su amor por Adria, la devoción absoluta de su lobo. “Llámame tonto y terminemos con esto.” Le dijo al anciano que veía tanto el presente como el pasado con una claridad cristalina.
Extendiendo la mano, Dalton acarició la mejilla de Riaz como había hecho con el tronco del árbol. “Vete a cortejar a la que has elegido cachorro, y deja a un anciano con sus reflexiones.”
***
No fue sino hasta que Adria entró en el garaje por la noche, dos días después de que Riaz comenzara su implacable persecución, que se dio cuenta de que había sido superada. “Yo pensaba que tenía un turno con Sam.”
La pequeña talla que este terco lobo le había dejado antes en su casillero, una graciosa mofeta borracha, le estaba quemando en el bolsillo.
"Yo sólo te he dado mucho espacio”, dijo Riaz, su sonrisa peligrosa, “y tú ya has agotado la cuota.”
Ella no le dijo que era un imbécil arrogante, que tenía un almacén lleno de encanto, y que ella deseaba envolver su cuerpo alrededor del de él hasta que ya no doliera. En cambio, ella se metió en el SUV y dijo: "No tuve la oportunidad de leer todo el informe."
Tres de sus chicos habían sido llevados a la oficina del director, prueba de que ser sumiso no significa buena conducta. Ella había pasado las últimas dos horas intentando llegar al fondo del asunto.
“¿Necesito saber algo sobre este ancla en particular o la ubicación?”
"No, es normal." Una pausa. “Agárrate bien.” El SUV se sacudió por un agujero en la carretera.
Haciendo caso omiso de la sacudida, Adria sacó su pequeña Tablet. "Será mejor que lo mire de todos modos; me dirá si alguno de mis alumnos omitieron sus deberes.” Ella se centró, logró absorber el material, pero cuando trató de seguir adelante y ponerse al día en lo referente a los anuncios de los soldados de alto rango en la manada, resultó ser un intento fallido. No podía apagar la conciencia de su lobo del hombre en el asiento de al lado, el que no le pertenecía a ella, independientemente de la inesperada y maravillosa batalla que él estaba librando.
"Vi a Lisette ayer", dijo él sin previo aviso.
Las palabras delante de ella se volvieron borrosas. "¿Cómo está?"
"No enamorada de mí." Las palabras eran duras, por lo que estaba claro que con cortejo o no, su ira no se había atenuado de ninguna manera.
De alguna manera eso la golpeó más profundo, a pesar de que estaba tan enfadado con ella, él continuaba queriéndola, seguía cortejándola.
"Lo cual es genial", añadió, "porque yo tampoco estoy enamorado de ella".
"Dale tiempo." El amor y el vínculo de pareja se entrelazaban en cada pareja de manera diferente, ella no se iba a engañar fingiendo que ellos serían la excepción que confirma la regla.
"Dios eres obstinada." Fue un gruñido. " Y yo soy un masoquista porque me gusta eso de ti.”
El lobo de Adria enseñó los colmillos, encantado, pero trató de no permitirse que eso le importara. “Me pongo peor cuando mejor se me conoce. Considérate afortunado de poder escapar.”
La sonrisa que Riaz le dedicó era salvaje. "Yo no pienso escapar, por si no te has dado cuenta, y no voy a permitir que tú tengas éxito”
Con esa advertencia, él condujo el SUV hasta detenerlo en el aparcamiento de una pequeña casa altamente custodiada, había suficiente tierra a su alrededor como para haber costado una suma considerable.
Saliendo del vehículo, ella lo rodeó hasta la parte delantera. Riaz la esperaba allí, posando sus dedos en la parte superior de sus brazos cuando ella se quiso alejar. Ella se sacudió, el contacto creando chispas explosivas. “Yo no voy a irme” murmuró él, su aliento caliente contra sus labios, "y no voy a cambiar de opinión, así que acostúmbrate a lidiar conmigo.”
La esperanza era una pequeña luz en su corazón y no tenía fuerzas para apagarla. “Tenemos trabajo que hacer.” Las palabras fueron prácticas, pero su voz tenía una vulnerabilidad que la aterrorizó, especialmente cuando vio que los ojos de Riaz pasaban a oscurecerse y supo que él también lo había notado.
***
Sienna se detuvo en una ladera, y miró hacia la tierra que quedaba abajo. Era su segundo día consecutivo en la rutinaria tarea de recorrer el perímetro de seguridad, aunque Riley se había asegurado de que sus rutas nunca fueran las mismas, pero a ella eso no le importaba. Como le había dicho a Hawke, en esta ocasión, era cómo ella podía ayudar a la manada.
"La vigilancia del ancla no es mucho más emocionante", le había dicho Riordan cuando salía de noche para actuar como respaldo de dos soldados de alto nivel, los no novatos habían sido colocados como principales respaldos. “La mayoría de ellos sólo se sientan allí trabajando, leyendo o durmiendo.”
"María me dijo que tú tenías una buena historia sobre tu primer ancla."
"Oh sí, esa que se me quedó mirando como si estuviera esperando que me crecieran colmillos e intentara comérmela. No pude evitarlo, usé mis garras para rascarme la nariz, sus ojos casi saltaron fuera de sus órbitas.”
Sonriendo ante el recuerdo, ella se preguntó si los de la PsyNet habrían ofrecido a otro grupo tal ayuda. Antes, hubiera dicho que no. Pero ahora… Aunque Nikita Duncan y Anthony Kyriakus podían haber ayudado a defender San Francisco por su propio interés, habían llegado historias, de que durante la batalla, Psy habían ayudado a sus semejantes, independientemente de su raza.
Un soldado DarkRiver que había caído en combate, había sido arrastrado por dos mujeres Psy de avanzada edad mientras contenían los ataques utilizando sus habilidades telepáticas. Uno de los humanos de DarkRiver lo sabía bien porque lo habían hecho con su hijo, un niño curioso que había logrado escaparse y colarse una manzana más abajo en un edificio para echar un vistazo a los helicópteros que los soldados de Psy Puro habían utilizado. Loco de preocupación, su padre estaba preparándose para salir hacia el peligro para buscar al niño desaparecido cuando un vecino Psy, uno de los tres estudiantes que compartían un apartamento, lo había llamado para decirle que estaba a salvo. Se había llevado al niño de la calle y lo tenía oculto en su casa, protegiendo su mente de los ataques psíquicos que los agentes habían utilizado como método de defensa así como para aterrorizar.
Habría sido más seguro para los estudiantes y para la pareja mayor permanecer en el interior. Después de todo, ni un soldado herido, ni un niño pequeño ofrecían ninguna ventaja táctica. Pero no se habían quedado detrás de las puertas cerradas y seguras. Ellos habían ayudado sin ninguna razón, excepto que era lo correcto.
Sintió una caricia de pelo contra su pierna, la del lobo que había aparecido de entre los árboles.
Hawke no tenía mucho tiempo libre con todo lo que estaba pasando, pero él siempre la encontraba durante sus turnos, aunque sólo fuera durante diez minutos.
Ella se agachó junto a su orgullosa cabeza, pasó los dedos a través del dorado y plata de su piel. “Cuando pienso en las historias de lo que sucedió durante la batalla, me siento orgullosa de ser Psy.”
El lobo inclinó la cabeza, su mirada penetrante en la oscuridad. Ella se rió, capaz de leer la expresión ofendida en su rostro, como si él hubiera hablado. "Sí, soy una SnowDancer," le dijo, porque esta era su familia, su manada, su hogar, "pero soy una Psy SnowDancer."
El lobo consideró eso antes de abrir la boca y morder muy, muy cuidadosamente su mandíbula, los dientes letalmente afilados no dañaron su piel. Riendo de nuevo, ella frotó la nariz contra la suya. "Muchas gracias, su Wolfiness*”, dijo ella, sabiendo que esa había sido su forma de decirle que había aceptado su decisión de llamarse a sí misma Psy SnowDancer.
Un gruñido retumbó en su pecho, y ella inmediatamente supo que no era el juguetón que usaba con ella cuando no estaba en serio. Este era muy, muy, muy serio. Con cada sentido alerta, ella se puso de pie, explorando telepáticamente el área al mismo tiempo.
“Intrusos”, dijo un segundo después, moviéndose con el mayor sigilo posible al lado de su lobo que caminaba hacia su presa. “Escudos mentales Psy.”
"Espera." Agachándose de nuevo, ella susurró para trasmitirle lo que había sentido. “Están explorando el área. Ellos tienen que saber que estoy aquí.” No personalmente, pero una mente Psy dejaba una huella. "No estoy segura de si saben de ti." Sienna podía sentir las diferencias sutiles pero críticas entre la mente de un lobo salvaje y la de un cambiante, pero ella había estado en SnowDancer durante años, la mayor parte de su raza no tenía esa ventaja.
Los ojos claros de un husky o de un ave de presa se encontraron con los suyos, la mirada tanto protectora como inflexible. Ellos habían estado emparejados por poco tiempo, aún no habían aprendido todas las sutilezas de cada uno, pero ella entendió el mensaje tácito. Y estuvo de acuerdo.
“Sea quien sea sabrá que puedo destruirlo en una fracción de segundo en el instante en que me vea. Iré preparada.”
Los labios de Hawke se levantaron para mostrar sus colmillos.
"Esta es mi especialidad”, dijo ella sosteniendo su mirada, porque si lo dejaba él se quedaría mirándola hasta que ella se sometiera.
Esta vez, la mordida en su barbilla fue un poco más dura, una advertencia de que no se lastimara o tendría un maldito montón de problemas. Pasando la mano a través de su pelaje, una vez más, ella lo observó convertirse en una sombra indistinguible entre los árboles mientras ella caminaba hacía el pequeño claro donde tres mentes Psy la esperaban.
Estaban protegidos, pero ella supo en lo profundo de sus entrañas, que habían ido a por ella incluso antes de poder vislumbrarlos a través de los árboles.
La marca de nacimiento en el lado izquierdo de su rostro era una mancha roja, un error de pigmentación que una vez él le había dicho que sus padres no habían corregido porque ellos creían que sería más fuerte si tenía que superar algo así en una sociedad donde la perfección era apreciada. Ming pudo habérsela quitado una vez que se hizo adulto, pero no lo había hecho. Era una insignia de orgullo, siempre había pensado ella, o tal vez una manera de obtener una ventaja psicológica sobre otros Psy, todos los cuales eran tomados por sorpresa la primera vez que se encontraban cara a cara con él.
Pero Sienna no sentía ningún shock. Ella conocía cada línea y cada poro de esa cara, estaba íntimamente familiarizada con el mal que vivía dentro de Ming LeBon.
Voy a quemarlo y verlo morir…
Sus propias palabras, tan ciertas hoy como cuando ella se las había dicho a Hawke. Era consciente de los dos hombres a cada lado de Ming, sus manos tocando sus hombros, tenían que ser teletransportadores, ella consideró como matar al hombre que odiaba por encima de todo sin herir a sus guardias. Ellos no le habían hecho ningún daño, y ella no los juzgaría cuando ella misma había tenido que proteger a Ming.
"Sienna", dijo Ming en el silencio, la voz tranquila, controlada, lo suficientemente fría como para quemar. "Sé que estás ahí."
No, pensó, no lo sabía. Simplemente estaba tomando un riesgo calculado al suponer que la mente que percibía era la suya, sin duda había utilizado imágenes de vigilancia por satélite para reducir el área donde ella podría estar presente esa noche. Por las líneas de tensión en los rostros de sus teletransportadores, este no era el primer lugar en el que había saltado para intentar identificar su ubicación.
Manteniendo su silencio, ella continuó trabajando en la manera más eficaz de matarlo.
"El mundo está cambiando," dijo él, su corte de pelo militar exponiendo los huesos finos de su cara. "A pesar de que no había espacio para la capacidad tóxica de un X en el anterior, ahora existe. Los Psy necesitaran un nuevo consejo después de que el polvo se asiente, y tú ya eres considerada una heroína por muchos.”
Sienna se habría reído de su arrogancia, pero la risa no tenía cabida en lo que se refería a Ming. Con los ojos entrecerrados, levantó la mano y miró hacia los lados para encontrar la mirada del lobo que se había desplazado desde las sombras para que ella pudiera verlo. No había censura en su mirada, sólo la aprobación de un compañero depredador.
Asintiendo con la cabeza, ella se dio la vuelta… y ajustó el fuego frío liberándolo.
Ming se teletransportó un instante antes de que el fuego frío lo hubiera golpeado, y este se estrelló contra el árbol opuesto, convirtiéndolo en cenizas entre una respiración y la siguiente. “Los cabrones tenían preparados el teletransporte.” Debió haber sido brutal, mantener sus mentes en el borde de un teletransporte por tanto tiempo.
Hawke se movió en chispas de luz y color, el lobo transformándose en un hombre que tomó su cara entre las manos y le dijo, "Tú lo conseguirás la próxima vez."
Era exactamente lo que necesitaba oír. "Sí, lo haré."
Su compañero la envolvió en sus brazos, la piel suave de oro y plata que cubría su pecho un placer sensorial mientras ella lo mantenía abrazado.
“Él verdaderamente creía que me iría con él”, dijo ella, el insulto violento.
“Si lo hubieras hecho, eso habría terminado con sus problemas.” La voz de Hawke no era del todo humana. "Ahora, tiene que encontrar una manera de matarte."
Recordando su oscura respuesta emocional cuando ella había visto a Hawke en peligro en el campo de batalla, mientras acariciaba su espalda, su piel como seda caliente. "Ming", le recordó, "tendrá que pasar sobre ti y sobre la manada para llegar a mí.”
"Nunca tendrá éxito." Fue un gruñido.
"No, no lo hará." Los lobos podían no tener poderes psíquicos, pero como Henry Scott había aprendido, no era sólo la mente lo que importaba cuando se trataba de la guerra.
Apartándose de él sólo una fracción, se puso de puntillas para llegar a su boca. "Yo no recibí un beso esta noche." Él necesitaba el contacto al igual que ella, para lavar las palabras venenosas de su mente, para recordar que ella era mucho más de lo que podía imaginar.
"No sé si te mereces un beso", dijo su compañero, el pecho de él retumbando bajo sus manos extendidas. “Viendo que no me hiciste caso en lo de mantenerte alejada del maldito de Ming.”
Deslizando sus manos sobre sus hombros cuando él se inclinó para ponérselo más fácil, ella entrelazó los dedos detrás de su cuello. “¿Me vas a morder muy duro?”, bromeó, con las palabras que su joven prima, Marlee, había dicho una vez.
“Sabelotodo”. Moviendo las manos hacía bajo hasta su culo, las deslizó en los bolsillos traseros de sus pantalones vaqueros.
A pesar de que él podía ser duro y dominante, pensó ella, rindiéndose a la caliente y húmeda caricia de un beso que él puso sobre ella, su hombre tenía una vena de ternura que ella estaba segura que nadie más, excepto tal vez los cachorros, había visto.
"Tenemos que continuar con la ronda." Fue un murmullo áspero.
"Lo sé", dijo ella, aunque lo único que quería era que él estuviera dentro de ella, marcándola, amándola. En el estado de ánimo posesivo perezoso en el que se encontraba en estos momentos, él la haría estremecerse lento y fácil, la haría sentir cada centímetro de su grosor. "Me gustaría que fuera un par de horas más tarde."
Él extendió la mano para acariciar y mimar uno de sus pechos, no ayudando a conseguir que pusiera su excitación bajo control.
"Paciencia". Liberando su carne dolorida, se alejó un par de centímetros. “Sabes que te gustan las cosas con calma.”
“No, eso será a ti.” Extrañando el calor de él pegado a ella, vio como cambiaba, la belleza impresionándola de nuevo. "Me gusta que sea rápido."
El lobo resopló riendo, y luego se fueron corriendo de nuevo, el viento de la noche ondulando a través de su piel y besando sus rostros.
A pesar del enfrentamiento que la había enfurecido un poco antes, Sienna nunca se había sentido tan contenta.
* Juego de palabras, Wolfiness = Wolf + highness = Lobo + Alteza
Capítulo 65
CarpeDreams
Despidiendo a la Psy-M que había llamado a su habitación, una mujer mayor, que conocía el valor de la discreción, Ming se colocó delante del espejo. El fino vendaje de color carne que el médico había colocado en su pecho ocultaba la mayor parte de la herida diagonal, pero todavía podía ver los bordes de color rojo, con ampollas.
Había sido sólo acariciado mínimamente por el látigo del fuego frío, pero este había logrado quemar a través de su piel y la delgada capa de grasa subcutánea hasta fundir el músculo y puntualmente el hueso.
Un segundo más y ya no tendría órganos internos, su cuerpo hubiera sido una cavidad llena de cenizas.
Así las cosas, ahora tenía una cicatriz que parecía como si alguien hubiera escavado un surco a través de su piel con una cuchara afilada con saña. La Psy-M le aseguró que la lesión podía ser reparada, rellenada, pero Ming no tenía ninguna intención de hacerlo.
No, al menos, no hasta que Sienna Lauren estuviera muerta.
La chica sólo había demostrado que era demasiado peligrosa para mantenerla viva, incluso con una correa.
***
De pie en el límite de la propiedad donde se alojaba el objetivo principal, Vásquez observó al Tk que era, en la actualidad, su operativo más preciado, su rostro cubierto por un pasamontañas negro. Baja tecnología, pero eficaz como método para ocultar su identidad. Aunque el Tk no lo usaba durante la operación en sí, eso comprometería su visión periférica y nunca había testigos de los que preocuparse después de que acabara.
¿Estás seguro de que puedes eludir a los guardias? Los cambiantes habían demostrado ser mejores centinelas de lo que él había anticipado, sin dejar ninguna vulnerabilidad obvia. La organización no puede permitirse el lujo de perderte. Sin embargo, tenían que atacar pronto, antes de que el impacto de su primer ataque se disipara en la nada.
El Tk se tomó tiempo para estudiar la casa, los movimientos del guardia en el exterior, un segundo guardia estaba fuera de la vista en un cuarto interior sin ventanas, junto con su objetivo. Ese cuarto no era muy utilizado, no había sido fotografiado como parte del archivo de seguridad del ancla, por lo que había sido inteligente por parte de los cambiantes mover al objetivo ahí, pero Vasquez había sido más inteligente. Él y el Tk a su lado habían hecho un reconocimiento de esta propiedad antes de la operación de Cabo Dorset, tomando sus propias imágenes como respaldo.
Como las tenían de un gran número de casas de los anclas de la región.
La razón por la que no habían instalado en el interior una cámara que les enviase las imágenes era porque la casa del ancla, al igual que la de sus hermanos, era sometida a una profunda exploración de seguridad cada semana. Vasquez no podía cometer el error de arriesgarse a que la encontrasen, y siguiesen la transmisión hasta a él.
Sólo necesito un segundo para inhabilitar al animal de dentro. Dijo al fin el Tk. El del exterior no llegará a tiempo a la sala.
Puedo proporcionar una distracción. Sacó una pistola. ¿Será suficiente?
Un asentimiento. Espera hasta que yo dé la señal.
Capítulo 66
CarpeDreams
Riaz había hecho valer rango y había asumido la vigilancia en el interior de la casa del ancla, ya que se trataba de un Tk, lo más probable era que Adria estuviera más segura en el perímetro exterior. Por supuesto, no era tan estúpido como para decirle eso. "Te ves como si desearas golpearme”, había murmurado, estremeciéndose exageradamente. “Sal antes de que asustes a nuestra protegida.”
Con los ojos entrecerrados, el violeta teñido de ámbar. "Sé lo que estás haciendo. Permanece de una sola pieza o realmente te haré daño.”
Cuando varios disparos impactaron en el lateral de la casa, él pensó que había demostrado estar horriblemente equivocado.
¡Adria!
A pesar del furor de la ira y de la aterradora preocupación que ardían dentro de su mente, vio un destello por el rabillo del ojo. Sacando las garras, él se estaba moviendo antes de que el asesino se materializara completamente. Se estrelló contra el cuerpo del hombre, confiando en que el ancla reaccionara como habían practicado y se metiera debajo de su escritorio, el teléfono móvil y un bisturí laser en su mano, era mortal cuando se utilizaba como arma, especialmente en lugares cerrados, además de ser la única opción ofensiva que no hacía que el ancla se pusiera verde.
“¡Identifícate!”, gritó en el momento del impacto, porque había una ligera posibilidad de que fuera un amigo, no un enemigo.
En respuesta, el intruso golpeó a Riaz con una feroz fuerza telequinético, empujándolo contra el escritorio con la fuerza suficiente como para fracturar la madera, pero Riaz ya había cavado sus garras en el abdomen del atacante. Su violenta separación tuvo el efecto de rasgar el estómago del otro hombre. Colocando un brazo sobre su carne abierta en un esfuerzo por mantener los intestinos dentro de su cuerpo, el Tk extendió una mano ensangrentada y unos dedos invisibles se aferraron la garganta de Riaz en un agarre asfixiante.
Manchas de color llenaron su visión, su pecho gritando por la falta de aire mientras sus oídos registraban más disparos en el exterior. No te atrevas a dejar que te lastimen, emperatriz.
Sin molestarse en tratar de apartar las manos que no podía ver ni tocar, Riaz fue a por el arma en su bolsillo. Sus dedos se cerraron sobre la pistola, un espasmo, y por un instante, pensó que se iba a pegar un tiro a sí mismo. Dios, eso cabrearía a Adria. Estimulado por el pensamiento, se las arregló para agarrar el arma y tirar de ella.
"Animal inútil." El Tk usó su habilidad para arrancársela de la mano.
Pero eso, pensó Riaz, estaba bien. Porque a pesar de que no tenía oxígeno, pudo oler las bayas machacadas y la madera quemada.
Uno.
Dos…
El cerebro del bastardo asesino explotó en un chorro de sangre y huesos mientras Adria aparecía detrás, su arma sostenida fuertemente en sus manos firmes.
Tosiendo y jadeando mientras el aire entraba de nuevo en sus pulmones, se arrastró alrededor de la mesa para asegurarse de que el ancla estaba a salvo. Ella lo golpeó con el bisturí laser, casi rozándole la cara. Bien, pensó, dándose cuenta en ese mismo instante que los puntos frente a sus ojos se estaban fusionando en un negro absoluto. Mierda.
***
Adria no fue lo suficientemente rápida como para alcanzar a Riaz antes de que su cabeza golpeara el suelo. Ignorando el desastre que había hecho del asesino, corrió a ponerse en cuclillas al lado de su lobo, sus dedos buscando de su pulso. "Sonja, estás a salvo", le dijo al ancla. "¿Hiciste la llamada?"
"S-sí." La joven se asomó por debajo del escritorio ahora abollado y salpicado de sangre. “Ellos dijeron…”
Sintiendo el movimiento de aire a su espalda, Adria se dio la vuelta apuntando con la pistola… y reconoció a los dos hombres que se habían teletransportado por las descripciones de Judd. "No," dijo ella cuando iban a examinar el asesino muerto. “Comprobad a Riaz primero. El bastardo intentó estrangularlo.” Feos moretones oscuros ya se habían formado en su piel intensamente bronceada.
Fue el hombre asiático con los pómulos afilados el que se arrodilló junto a Riaz. “No soy un médico cambiante,” dijo en una voz que era helada en su falta de emoción, después de pasar un escáner sobre Riaz. “Pero parece ileso. Él debería recuperar la consciencia pronto.”
No fue lo que dijo el hombre Psy sino más bien el hecho de que pudo sentir el pecho de Riaz subiendo y bajando bajo sus manos que lo acariciaban, su color regresando, lo que la hizo depositar un beso de alivio en su sien, su cara vuelta hacia un lado mientras yacía. “Siento no haber podido capturarlo” dijo ella, sabiendo que habían preferido interrogar al asesino. “Tuve que tirar a matar.”
"Entendido." Poniéndose de pie, el hombre vestido de negro se acercó a su compañero vestido de igual manera, un hombre alto de cabello oscuro con ojos grises atormentados, ella se preguntó qué es lo que él veía cuando los cerró.
Riaz gimió en ese instante, llevándose una mano a la frente mientras se incorporaba hasta quedar sentada al lado del escritorio. “Tengo la madre todos los dolores de cabeza.”
Ella no quería nada más que gritarle por asustarla, entonces llenó su cara de besos. "Estás vivo," dijo ella, su rostro desmoronándose cuando él le dedicó una sonrisa que decía que veía lo que había detrás de sus gestos. “Así que no te quejes.” Forzándose a dejarlo, ella ayudó al ancla a salir de su escondite, pero le dijo a la joven que se quedara sentada en el suelo detrás del escritorio. “No quieres ver lo que hay en el otro lado.”
La mirada del ancla estaba extrañamente vacía cuando se encontró con la suya.
“De acuerdo.”
Estaba en shock, se dio cuenta Adria. A diferencia de los dos hombres de ojos fríos que estaban examinando al Tk caído, y en contraste con la silenciosa independencia rebelde de Bjorn, la mayoría de las anclas se sentían protegidos, nunca estaban tan cerca de la cruda realidad. "Aden", llamó ella, utilizando el nombre que le habían dado para el médico.
Su cabeza se levantó y ella se dio cuenta de lo guapo que era, si te gustan los hombres los suficientemente fríos como para provocarte una hipotermia. “¿Si?”
“Creo que necesitas asegurarte de que el ancla no esté…” A punto de romperse. Tragándose las palabras que tenía en la punta de la lengua, terminó diciendo. “Compruébala.”
Aden se levantó con una gracia casi felina, dio la vuelta al escritorio y se agachó junto al ancla. Quién se quedó inmóvil, los ojos fijos en el uniforme, en la única estrella que adornaba su hombro izquierdo. “Escuadrón de flechas. Pensé que no eran más que cuentos.”
Aden no respondió, comprobando a la mujer con una eficiencia que decía que la veía sólo como un ser vivo, una máquina que respira.
Él no habló, pero Adria sabía que él y el otro Flecha se podían comunicar telepáticamente. Finalmente, él sacó un inyector e introdujo el medicamento en el cuerpo del ancla presionándolo contra su cuello.
Sonja se desplomó.
Cogiéndola, Aden la tumbó en la alfombra. "No podemos permitir que ella desestabilice la red,” le dijo a Adria. “Su mente seguirá manteniendo las cosas en su sitio mientras duerme. Cuando se despierte, ella tendrá el apoyo médico adecuado.”
A Adria no le gustaba el hecho de que había actuado sin pedirle permiso al ancla, pero no sabía si había hablado telepáticamente con Sonja, la PsyNet no era su especialización. Más importante aún, Judd había dicho que este hombre y su compañero eran de confianza, y Adria tenía fe absoluta en el teniente. "Estamos encargados de su seguridad", dijo en respuesta, comprobando el pulso de Sonja por sí misma para asegurarse de que estaba bien. “Yo no la puedo dejar con nadie que no seáis vosotros dos.”
“Vasic la teletransportará a un centro médico.” Sin más, él se giró hacia su compañero.
Agudizó sus oídos mientras Riaz se frotaba la cara a unos centímetros de ella, en sintonía con su conversación en voz baja.
"Sí," dijo Vasic. "Confirmado".
"Estás seguro."
"Sí".
Dándose cuenta de que las dos flechas eran conscientes de la aguda audición de un cambiante, o que estaban tan acostumbrados a comunicarse telepáticamente que no iban a dejar que nada se les escapase, su mirada buscó la de Riaz. Él se encogió de hombros, y ella supo que él también había estado intentando escuchar. Acercándose, ella dijo. “Déjame mirar tus ojos.” Era una excusa, tenía que tocarlo, para calmar los nervios que la habían destrozado cuando él colapsó.
"Gracias por el rescate." Él se sentó pacientemente mientras ella utilizaba la pequeña linterna para determinar si sus pupilas reaccionaban adecuadamente. “Buen tiro.”
Su lobo hubiera destripado felizmente al bastardo que había herido a Riaz si él no se hubiera encargado de eso, pero se limitó a decir, “Somos compañeros. No son necesarias las gracias.”
"Los disparos." Los ojos de color marrón pálido exploraron su cuerpo protectoramente. “¿Estas herida?”
"Yo creo que el asesino nunca antes había tratado con un cambiante, él fue demasiado lento.” Metiendo la linterna en el bolsillo trasero, mantuvo la mirada apartada de la carnicería, pero no había forma de evitar el hecho de que su ropa estaba salpicada con manchas de cosas en las que no quería pensar.
Ella había limpiado su rostro con la camiseta limpia que llevaba debajo de la sudadera, pero quería desesperadamente una ducha, el olor a muerte obstruía su nariz. “Aquí.”
Arrancando una parte limpia de la camiseta, limpió la sangre que había golpeado un lado de la cara de Riaz, su ropa estaba relativamente ilesa debido al ángulo del disparo.
Su mano tocó su cadera, sorprendiéndola lo suficiente para que ella se congelara.
Sosteniendo su mirada, él la acarició suavemente. No era una caricia sexual, se dio cuenta ella, simplemente el consuelo de un cambiante, de un lobo a otro. Tragándose el nudo de emoción en su garganta, arrojó la tela rasgada a un pequeño cubo de basura de metal que probablemente estaba destinado a los residuos de oficina y dijo con una voz baja. “Aquí no, todavía no.” No podía permitirse el lujo de romperse, de gatear hasta sus brazos y ceder a su propio shock.
Cortando el contacto, él asintió con la cabeza, y los dos se pusieron en pie. Riaz un poco inestable, pero sólo durante unos segundos. Frente a ellos, los dos Psy se levantaron desde su posición en cuclillas junto al cuerpo, el callado caminó hasta la mesa para recoger a Sonja y teletransportarse. Ser testigo de su velocidad fue impresionante, sobre roto cuando se teletransportó de regreso menos de diez segundos después.
"El Tk no estaba trabajando solo", le dijo ella a los dos. "Su compañero disparó a la casa, luego a mí, cuando me di cuenta de que era una distracción me dirigí al interior.” Sin pasar por la puerta principal, ella había entrado a través de una de las ventanas del piso inferior. “Estoy bastante segura de que estaba de pie en la sombra de la arboleda de eucaliptos de enfrente.”
"Un minuto". Vasic fue al pasillo, Adria supuso, a la ventana desde donde se podía ver los árboles. Regresó no mucho después, sosteniendo varios pedazos de hierba ennegrecida. "Sí, él estaba allí. Al igual que lo que parece ser una moto de propulsión a chorro. Las manchas de quemaduras en la hierba dejan claro que se marchó apresuradamente.”
Sabía que no había nada que pudieran hacer para ayudar a realizar el seguimiento del tirador si había partido en un vehículo a alta velocidad, sin embargo, Adria tomó una nota mental para ver si podía recoger algún aroma entre los árboles. Podría ser útil más adelante, si tenían que identificar a algún sospechoso. A su lado, Riaz dijo, "Voy a hablar con DarkRiver, para ver si el tirador pasó por alguna de sus patrullas de seguridad. Es una posibilidad remota, pero vale la pena intentarlo.”
“Un análisis de la firma del arma podría proporcionar alguna pista”, dijo Adria, pero sabían que lo más probable era que su presa fuera demasiado inteligente como para haber utilizado alguna rastreable.
Las siguientes palabras de Vasic demostraron que estaba en lo cierto. "Una pistola genérica, producida en serie”, dijo mirando la negra pantalla del guante de Computronic que cubría su antebrazo izquierdo.
Riaz se pasó una mano por el pelo, ensuciando los mechones negros. “Podemos seguir vigilando el perímetro mientras vosotros trabajáis.”
Aden negó con la cabeza. "No hay mucho que hacer aquí más allá de la limpieza. Nosotros nos encargaremos de eso y aseguraremos la casa." Sonaba como si la tarea fuera tan simple como un vaso de leche derramada y no de huesos y materia cerebrales empapados en sangre. “Agradecemos la ayuda.”
Adria se preguntó con qué frecuencia uno de estos hombres le decía algo así a alguien.
***
Aden se colocó junto a la ventana en el pasillo y observó a los dos SnowDancer entrar en su vehículo después de pasar varios minutos en la arboleda de eucaliptos donde el tirador había estado. Él estaba interesado en si el hombre era el que conduciría, independientemente del hecho que había estado inconsciente no hacía mucho tiempo.
Los hombres cambiantes depredadores tenían la reputación de comportarse irracionalmente.
Sin embargo, éste inclinó la cabeza hacia la alta y hermosa soldado con los ojos de un color que Aden nunca antes había visto, antes de reír y permitirle que ocupara el asiento del conductor.
Eso le hizo preguntase que es lo que ella le habría dicho que había provocado tal respuesta emocional en un hombre que Aden y Vasic habían visto como un depredador cautelosamente centrado una vez que hubo recuperado la consciencia. "Esta no es la primera vez que los cambiantes han ayudado a los Psy", dijo, mirando las luces traseras desaparecer en la noche. "Y sin embargo, nunca les hemos ayudado."
"El punto es discutible", dijo Vasic desde el interior de la habitación donde el cuerpo yacía. "Los cambiantes no piden ayuda."
Cierto, las manadas eran muy autónomas. "Parece que las tres razas tienen fallos.” Los Psy eran arrogantes hasta el punto de no ver la realidad delante de ellos, y los seres humanos, habían permitido que los subyugaran y los trataran como débiles por mucho tiempo.
Dejando la ventana, volvió al cuerpo. "Es uno de los de Henry. Confirma la implicación de Psy puro." Con la identificación visual siendo imposible por el disparo de la SnowDancer que había borrado el rostro del Tk. Vasic había accedido a la principal base de datos de Tks del Consejo, confirmando la identidad a través del ADN. Un flecha que tenían infiltrado en Psy puro había proporcionado la verificación de que el muerto era leal a la política del grupo.
"¿Has tenido algún éxito en el rastreo de Henry?", preguntó Vasic.
"No. Sin embargo tengo algo en progreso que puede hacer que lo sepamos antes de que termine la noche.” Era una predicción audaz, pero Aden conocía sus propias capacidades, y conocía a Henry. "No puede estar escudándose a sí mismo, no tiene la habilidad". Henry tenía un alto gradiente, pero no siempre se trataba del poder, también dependía del modo en que el individuo lo utilizaba.
"Vásquez debe haberlo organizado a través de sus telépatas mejor dotados.” El escuadrón se había concentrado en el general de Henry incluso antes de que Kaleb Krychek lo convirtiese en una prioridad, habían estado intentado eliminarlo. “Él sigue siendo un problema, no he conseguido ninguna imagen de él desde su muerte oficial.” El hombre había borrado completamente su presencia del a red.
Vasic caminó por el perímetro de la habitación, y Aden sabía que estaba calculando el trabajo a realizar. “¿Descubriste por qué fue retirado del programa de entrenamiento para el escuadrón?” Preguntó el teletransportador mientras giraba en una esquina.
"Él no pasó la evaluación psicológica." Era una prueba difícil de conmutar porque los fallos sociópatas hacían a los asesinos perfectos después de todo. “Un alto nivel de inestabilidad.”
"La evaluación psicológica puede haber sido un error en este caso." Vasic se detuvo en el centro de la habitación. “Él ha ejecutado las cosas con precisión militar para Henry.”
Aden vio como Vasic baja su cabeza, flexionando sus manos. “Él también es un fanático.”
“Algunos dicen que todos los flechas lo somos.” Las gotas de sangre comenzaron a desprenderse de las paredes y la alfombra, fusionándose en una única mancha roja sobre el cuerpo del muerto. “Tuvimos muchos al principio, cuando Adelaja creó al equipo.”
Una unidad de elite formada para proteger el Silencio, esa había sido su misión declarada. Durante más de un siglo, las flechas se habían asegurado de que nadie se atreviera a levantarse en contra del Protocolo, creyendo que el Silencio había salvado a su raza. Ahora sabían que el Silencio había tenido consecuencias que podrían conducir a la extinción de su gente, y que la guerra era inevitable. Después de que todo terminara, tendrían que encontrar una nueva razón de ser.
El ‘motón’ de sangre mezclada con los trozos de cerebro y huesos creció más y más grande mientras Vasic borraba las huellas de la alfombra, de las paredes, del aire. Si el ancla decidiera volver a su cada una vez que el peligro hubiera pasado, no encontraría ninguna prueba de violencia.
“Dónde debo dejarlo?” Preguntó Vasic, con un tono que indicaba que no había trastornos emocionales por la penosa tarea.
Sin embargo, Aden había conocido al otro hombre durante casi toda su vida, entendía lo cerca que Vasic estaba del borde.
"Contenedor de peligro biológico en la morgue de las Flechas", dijo, y observó cómo, en lugar de teletransportar la materia biológica, Vasic teleportransportó uno de los contenedores. La sangre y la materia cerebral vertiéndose fácilmente en el receptáculo, ni una gota derramada, luego el recipiente fue tapado y lo teletransportó lejos.
Vasic se acercó al cuerpo, lo levantó del suelo y limpió la sangre que estaba atrapada debajo mientras que Aden volvía a comprobar la habitación buscando cualquier dispositivo de vigilancia que el Tk pudiera haber plantado antes del ataque. Él sabía que la gente de Nikita y Anthony habían revisado, al igual que los cambiantes, pero un flecha no se fiaba de de nadie.
Él no encontró ni rastro de micrófonos ocultos.
Satisfecho, apagó el distorsionador móvil que había encendido cuando Vasic los teletransportó al lugar.
"La habitación está limpia", dijo Vasic en medio del silencio, el cadáver flotando a pocos metros delante de él. “¿Al depósito de cadáveres?"
"Sí".
Capítulo 67
CarpeDreams
“Si estoy en lo cierto sobre como funcionan los anclas en la Red”, dijo Adria, un repentino escalofrío invadiendo sus venas, ya que conducía a través de la llovizna que había comenzado a caer, “entonces los respaldos de seguridad conectados a este ancla tienen que estar muertos.”
La brutal comprensión ensombreció la expresión de Riaz. “Joder, espero que estés equivocada.”
Por suerte, resultó que lo estaba.
"Parece que Psy Puro decidió invertir el orden", les dijo Judd cuando se encontraron en la Zona Blanca de regreso en la guarida, la mandíbula tensa por la furia contenida, el pelo húmedo por la lluvia. “Asesinarían al ancla, luego, utilizarían el subsiguiente caos para eliminar a los respaldos. Pero también hay una segunda y peor opción, que ellos tuvieran la intención de ir directamente ancla tras ancla por todo el estado.”
“Matan a suficientes anclas,” dijo Adria, la proximidad de su lobo en la superficie era evidente por el tinte ámbar de sus ojos, “Y la estructura de soporte hubiera empezado a arrugarse.”
Judd tomó la sangre que manchaba la parte inferior de la camiseta rasgada de Adria, la sudadera amontonada en su mano. El soldado inclinó la cara hacia la lluvia, y él sabía que ella solo quería lavar el hedor a sangre y muerte. “Los respaldos son copias de seguridad, no anclas.” dijo, confirmando su suposición. "Ellos no pueden mantener la PsyNet durante un período prologando, e incluso si los otros anclas agrandaran sus zonas para cubrir el vacío, la tela finalmente se estiraría demasiado y sería demasiado fina, comenzaría a desgarrarse.”
La mirada de Riaz se encontró con la de Judd. "Yo creía que lo entendía" dijo, "lo grande que es esto, pero no lo hacía, no hasta ahora. Cualquiera que sepa la ubicación de todos los anclas en el mundo, o en una región lo suficientemente grande, podría aniquilar la PsyNet.”
"Sí." La razón por la que ninguna otra raza había sido capaz de utilizar esa debilidad para acabar con los Psy era la falta de conocimiento, sólo un Psy en la red, uno con acceso a información clasificada, podría recopilar datos sobre la identidad y la ubicación física de las anclas y sus respaldos.
Adria dejó escapar un suspiro. "Dios mío... la confianza que han depositado en nosotros. "
"Independientemente de si otros Psy lo hacen o no”, dijo Judd, “Nikita y Anthony entienden que hay ciertas líneas que DarkRiver y SnowDancer no cruzarían.” Ese núcleo de honor había sido una de las razones por las que Walker y Judd se habían arriesgado a desertar en el peligroso territorio cambiante, la idea de ‘daños colaterales aceptables’ era una anatema para las manadas. Los niños e inocentes no podían verse perjudicados y un colapso en la Red terminaría con la vida sin distinción, ni piedad. “De todos modos, es sólo una confianza temporal, tan pronto como los anclas se muden, ya no tendremos esa información.”
“¿Por qué se tarda tanto tiempo en organizar las casas de seguridad?” Preguntó Riaz, parpadeando para quitarse las gotas de agua de las pestañas. “En estos momentos, estos anclas son presa fácil.”
La propia frustración de Judd se hizo eco de la del otro teniente. “Ellos no pueden moverse demasiado lejos.” Era una limitación fundamental. “No si van a ser alojados en ese lugar por mucho tiempo, y tenemos que asumir que será para siempre.” La población de anclas necesitaba permanecer uniformemente distribuida, demasiadas en una sola área, o anclas demasiado lejos de su región, y la estructura de la PsyNet se deformaría. "Esto hace que sea más difícil encontrar casas de seguridad."
Riaz juró con un jadeo, la comprensión ensombreciendo su expresión. “Porque los asesinos saben que sólo tienen que buscar en un área limitada.”
"Sí". Las anclas también tenían una gran necesidad de estabilidad, por lo que no podían ser trasladados a una ubicación temporal para luego volver a trasladarlos sin provocar un impacto negativo en la Red de esta región. "Sin embargo, la última actualización de Nikita y Anthony dan una estimación de cuarenta y ocho horas antes del inicio de los traslados".
"¿Qué tan mal se van a poner las cosas?” Preguntó Adria después de que Judd terminara de hablar, luchando contra el impulso de envolverse alrededor de Riaz y respirar el calor de su piel hasta que el frío abandonara sus huesos. No se arrepentía de haber matado al asesino, pero la violencia la había sacudido, ella quería besarlo hasta que se borraran las feas contusiones de su lobo solitario, abrazarse a él y permitirse bajar la guardia.
"Malo", dijo Judd en respuesta a su pregunta. "Psy Puro puede haber perdido a este Tk, pero van a encontrar a otro.” La silenciosa verdad era que la designación de Judd era una de las más inestables de la Red, eran presa fácil para un grupo que prometía la paz. "Hay una alta probabilidad de que pasen a atacar objetivos al azar… a personas que nosotros no podamos proteger.”
Sombrías y oscuras, sus palabras dejaban claro cuántos Psy podrían morir en los próximos días y semanas, tal vez meses. “Ellos no van a ganar”, dijo ella con fiereza. “No vamos a dejarles hacerlo.”
Judd le pasó los dedos en la mejilla en una inesperada caricia del más distante de los hombres, la piel fría por la lluvia. “Tú has ayudado a salvar a un ancla hoy, y al hacerlo, has protegido a miles de inocentes. Es un comienzo.” Él asintió con la cabeza hacia el SUV en el que habían llegado. “Voy a ver si puedo averiguar algo más.”
Un súbito escalofrío estremeció el cuerpo del Adria mientras el teniente Psy entraba en el SUV y encendía el motor. "Necesito una ducha."
"Ven aquí." Con los ojos negros brillantes nublados, Riaz fue a atraerla a sus brazos.
“No. Estoy toda…”
Él la atrajo hacia sí, apretando su nuca e inclinándose para frotar la mejilla sobre la suya. Sin afeitar, su mandíbula era como papel de lija, pero a ella no le importaba, su piel un infierno. Todo lo que quería era meterse en él y no salir nunca.
“Se condenadamente bien que no voy a dejar que estés sola en este momento”, gruño. “Así que no te atrevas a echarme.”
Ella tenía que hacerlo, por supuesto que tenía que hacerlo, pero estaba lo suficientemente débil para aferrarse a la fuerza sólida de él por unos largos minutos antes de caminar de regreso a su habitación. Pero cuando él fue a entrar, ella puso una mano en su pecho y lo mantuvo a raya. “No”. Fue muy duro conseguir que la palabra saliera más allá de la violenta necesidad que la asfixiaba.
Los dorados ojos españoles se estrellaron contra los de ella, la furia en ellos templada por una ternura que la mató. Haciendo caso omiso de la mano y de su negativa, él entró cerrando la puerta tras de sí.
"Riaz…"
Pero él ya estaba rodeándola y sacándole la húmeda camiseta. Sujetándola con una mano, la otra extendida en su abdomen mientras estaba parado detrás de ella. “Nunca podré perdonarme si no dejas que cuide de ti esta noche.” Era la promesa de un cambiante depredador que había sido llevado al límite.
Para su vergüenza, ella no era lo suficientemente fuerte como para apartarlo una segunda vez. En cambio, dejó que la desnudase con manos suaves, y que se uniera a ella en el calor tórrido de la ducha y que la atendiera con un salvaje afecto que le rompió el corazón. Ya no había ningún enojo en él, sólo una dulzura posesiva que la marcaba como suya.
Acurrucada en una toalla, ella se sentó mientras él le secaba el pelo, luego se aferró a él mientras la cogía en brazos y la llevaba a la cama. La acurrucó contra su cuerpo y le pasó la mano por la espalda hasta que ella supo que estaba a salvo en sus brazos, la madera quemada y los cítricos de su aroma en cada aliento, que no tendría pesadillas.
"Te amo."1
Estaba a punto de quedarse dormida, con los ojos pesados, pero escuchó las palabras de amor que él le dijo, su hermoso lobo negro… y ella supo que esa noche se rompería el último fragmento restante de su corazón.
1Original en español.
Capítulo 68
CarpeDreams
Vasic era un asesino. Era para lo que había sido programado desde que de niño lo dejaron con el Escuadrón de Flechas. Había estado tan confuso, tan asustado. Porque en ese entonces todavía había sentido, había sabido incluso siendo)un niño de cuatro años, que las personas que habían venido a por el, no era la gente que él quería en su vida.
Él había escapado de ellos, también. Varias veces. Ninguna seguridad podía contener a un Viajero. Fue por eso que lo habían colocado al ‘cuidado’ de otra flecha, el único otro Tk-V que había conocido en toda su vida y el único que había entendido como funcionaba la mente de Vasic lo suficientemente bien como para atraparlo.
"¿No sientes nada?" Había sido la pregunta inocente de un niño al hombre que se convertiría en su padre, entrenador y carcelero.
"La emoción es una debilidad. Tú estarás pronto en el Silencio, entonces lo entenderás.”
Vasic no sólo había entrado en el silencio, se había vuelto aún más flecha que su mentor. Patton había estado en el Jax, la droga utilizada para controlar a las flechas, tanto tiempo que se había convertido en un arma dirigida, que apuntaba y mataba a quien le decían. Y cuando su rendimiento había comenzado a caer, había sido tratado como un perro.
Vasic no había estado en el Jax tanto tiempo como Patton, por lo que, a pesar de lo que muchos creían, aún podía pensar por sí mismo. El Jax creaba soldados perfectos, pero eventualmente, también adormecía la mente de los soldados. La mente de Vasic había permanecido nítida, había perfeccionado sus habilidades hasta un borde letal, después de todo, como un Viajero, formaba parte la denominación Tk, la teletransportación no era su única habilidad.
Ahora, Vasic apartó la vista del océano Pacífico que ofrecía este remoto promontorio, la hierba alcanzando la parte superior de sus botas de combate. “¿Tienes a Henry?”
"Sí." La mirada de Aden fija en el horizonte, el cielo de un gris pálido que se fusionaba con el negó del mar, la salida del sol por lo menos a una hora de distancia.
"¿Cómo?"
"No busqué a Henry," respondió Aden en una aparente paradoja. "Busque a los médicos formados en el tratamiento de quemaduras graves que habían desaparecido de la Red.”
Y por eso, pensó Vasic, Aden guiaba a las flechas.
"Envíame los marcadores para la teletransportación."
Un suave golpe en su mente, una solicitud. Cuando abrió el canal telepático, Aden envió las imágenes detalladas de la cámara de vidrio estéril en la que se encontraba Henry, su cuerpo marcado por el fuego X. El médico de quien tomé las imágenes no hizo sonar las alarmas, no tiene consciencia de que me infiltré en sus escudos.
"Henry", añadió Aden en voz alta, "nunca ha pensado a largo plazo, por lo que el hecho de que dejara a sus médicos sin blindaje era un error previsible, pero me esperaba algo mejor de Vasquez.”
Vasic consideró lo que sabía de quien era Henry, sopesó sus actos hasta la fecha. “No importa lo que él crea, la sola razón no es lo que lo guía” Y ese hombre había cometido errores. "¿Qué hay de Ming?"
Los dos sabían que Henry había tenido ayuda en sus más recientes actividades militares, el ex Consejero no era lo suficientemente creativo como para haber desarrollado una estrategia como la del arma sónica que había vuelto la sensibilidad auditiva de los cambiantes en su contra. Era imposible demostrar si Ming había tenido también algo que ver con la idea de paralizar la Red mediante el asesinato de los anclas, pero la probabilidad era alta.
"Corremos el riesgo de una caída fatal de la Red si eliminamos a dos ex Consejeros tan juntos”, dijo Aden, el pelo elevándose por el viento mezclado con la sal de las olas.
No todas las muertes del Consejo, Vasic lo sabía, tenían tal impacto. Dependía de las circunstancias. El asesinato de Marshall Hyde causó una onda de menor importancia en la mayoría. Sin embargo, lo cierto era que ahora, tras la devastación del Cabo Dorset la población estaba tambaleándose. Otro choque podría romper una serie de mentes frágiles. Sin embargo, "Henry ya está muerto en lo que concierne a la mayoría de la gente.”
"Exactamente. Su ejecución debe dejar la red relativamente ilesa".
"¿Cuándo quieres que termine el trabajo?"
Los ojos de Adén se encontraron con los suyos, el iris de color marrón oscuro con un sentido de la vida que no existía en los de Vasic. “Yo no te controlo, Vasic. Si vamos a hacerlo, vamos a hacerlo juntos.”
"Eso no es racional. Aumenta el riesgo de ser descubierto".
"Tal vez," dijo Aden en voz baja, "no debemos ser siempre tan racionales. Judd no fue racional cuando lo dejó todo por la pequeña posibilidad de que su familia encontrara un santuario con SnowDancer, y él tiene una vida.”
Mientras que ellos sólo existían.
Vasic sabía que él nunca tendría una vida como Judd, estaba demasiado dañado, pero Aden tenía una oportunidad. "Voy a lograr que se haga", dijo, y se teletransportó antes de que el otro hombre pudiera detenerlo.
Al llegar a su habitación, colocó un manto negro alrededor de su cuerpo y una capucha en la cabeza, tiró de ella hacia delante hasta ocultar su cara en las sombras. No había necesidad de que los hombres de Henry, en particular Vasquez, tuvieran un objetivo específico, a más confusión, menos eficaz sería Psy Puro.
Tardó un latido de corazón en concentrarse en las imágenes que Aden había tomado de la mente del especialista en quemaduras, y estuvo de pie junto a la forma dormida de Henry, la teletransportación tan precisa que el aire no se movió, la alarma de proximidad silenciosa. Las sombras llenaban la tenue luz de la habitación, hasta que él era simplemente parte de la oscuridad.
El técnico más allá del cristal no tenía la menor idea de que había un intruso, sus ojos fijos en un monitor. Teletransportándose detrás de él, Vasic incapacitó al hombre mayor con un golpe simple e indoloro que lo mantendría dormido una hora aproximadamente, antes de regresar a la sala de cristal llena de máquinas que mantenían el cuerpo destrozado de Henry Scott vivo, su respiración dura, jadeos repetitivos.
El fuego-X no era como el fuego normal, el daño que causaba era amplio y profundo, no siempre era posible repararlo totalmente. Henry, vio, había perdido las piernas y parte de un brazo. Los miembros debieron ser rozados por el fuego frío y desintegrados antes de que el ex Consejero fuera teletrasportado. Parte de su estómago era visible a través de la bata hospital, el color teca de su carne parecía fusionado con burbujas negras de algún tipo de plástico. Su rostro estaba relativamente a salvo, excepto por la quemadura en la mejilla y en la boca que había eliminado sus labios. Quizás parado por un teletransportador que encerraba a las personas, así como lugares, y que lo hubiera hecho con Henry si sus escudos no hubieran sido tan fuertes.
Ver esto perturbaría a Sienna Lauren.
Fue un pensamiento repentino, sobre una chica que había conocido a una sola vez, cuando él se había reportado ante Ming, un joven de dieciocho años, una flamante nueva Flecha. Ella era una niña, con una mirada en sus ojos que había reconocido a un nivel visceral. Su respuesta a ella había sido una de las primeras señales de que él no era como Patton y nunca lo sería, el conocimiento un regalo que le había permitido sobrevivir tanto tiempo.
Ahora, después de haber estado mirando el monitor del corazón, miró abajo... para ver los ojos del ex Consejero fijos en él.
"No," Dijo Henry con voz ronca, sus cuerdas vocales claramente quemadas.
"Había una posibilidad de que te hubiésemos dejado vivir,” dijo Vasic, “la perdiste cuando intentaste destruir la Red.” Las flechas no dejaban que nadie rompiera la Red.
Utilizando la parte de su mente que no era tan elegante como su capacidad de teletransportación, pero que funcionaba igual de bien, rompió el cuello de Henry mientras desenchufaba las máquinas de seguimiento del cuerpo destrozado del otro Psy. El uso de la capacidad TK era insignificante, el efecto catastrófico. Henry murió en el silencio que había querido crear en la Red, y Vasic montó guardia hasta que el cuerpo del Ex Consejero estuvo frío al tacto, sin esperanzas de reanimación.
Él se teletransportó al remoto promontorio para encontrar a Aden sentado en un banco que alguien había colocado allí hacía tanto tiempo que se había convertido en parte del paisaje. "Está hecho." Empujando hacia atrás la capucha de su capa, caminó hasta el borde del acantilado, el fuego brillante del cielo hablando de un amanecer luminoso. "Tenemos que encontrar y eliminar a Vasquez para desactivar por completo la maquinaria de Psy Puro".
"Vasquez es más inteligente que Henry".
"Lo encontraremos." Las flechas siempre encontraban a quien cazaban.
"No voy a dejar que te mueras, Vasic." La voz de Aden estaba tranquila.
Vasic no respondió, pero ambos sabían que Aden no podía hacer nada. Una vez que Vasic hubiera pagado sus deudas, una vez que la red estuviera a salvo, todo lo que quería era paz. Para siempre.
Capítulo 69
CarpeDreams
Emocionalmente maltratada por una tierna e inolvidable noche seguida por el salvaje y posesivo amor de su lobo solitario al amanecer, un amante al que no había sido capaz de resistirse, aún sabiendo que estaba mal, la última persona que Adria esperaba ver cuando abrió la puerta un par de horas más tarde, era a Martin.
Demasiado aturdida para hablar, ella se quedó mirando al hombre de pelo rubio que había sido su amante. No sabía lo que había esperado si alguna vez se volvían a encontrar, pero desde luego no esta silenciosa sensación de pérdida, fragmentos de recuerdos flotando en su mente. Como si él hubiera sido una parte de otra vida.
"¿Qué estás haciendo aquí?" Preguntó finalmente, buscando sin encontrar lo que la había atraído de él hacía tanto tiempo. A pesar del dolor que le había causado, ella sabía que después de todo, él no era una mala persona, simplemente no había ninguna fuerza en él, y un hombre necesitaba eso en una relación.
"Quería hablar", dijo con voz vacilante, los ojos color avellana dubitativos. “No te culparé si dices que no, pero te lo estoy pidiendo.”
Al salir, cerró la puerta detrás de ella, con el teléfono móvil, el cual había regresado a buscar, en su mano. “Vamos a caminar al aire libre.” No importaba cual fuera el estado de su relación con el lobo negro que se negaba a permitir que ella lo liberara, ella no podía, no quería tener el olor de Martin en su habitación. Eso sería una traición.
Martin no dijo nada hasta que llegaron a una parte del bosque que daba al lago más cercano a la guarida, actualmente, su agua suave como el cristal. Varios compañeros de manada caminaban a lo largo del a orilla del agua, jugaban en las aguas poco profundas en forma de lobo, o se sentaban en la pedregosa orilla, pero no había nadie cerca, no había posibilidad de que nadie escuchara su conversación.
Apoyada en un joven cedro robusto, ella recorrió con la mirada a Martin. Él estaba… diferente, los cambios sutiles pero presentes. Como si él también se hubiera roto y vuelto a recomponer, la cara adquiriendo una madurez que no había tenido el día que ella le cerró la puerta en su cara. Y sus ojos, estaban turbulentos por la emoción cuando se encontraron con los suyos. “Vine para decirte lo que debería haber dicho hace un año.”
Ella todavía no estaba segura de a donde se dirigía esto, así que se limitó a esperar.
"Lo siento, Adria." Las palabras escuetas, una expresión carente de pretensiones, de la tensa dignidad que siempre había sido su armadura. "Lo siento por haber sido un hijo de puta y lo siento por no haber tenido las agallas para hacer frente a lo que yo nos estaba haciendo.”
Era algo que ella nunca había esperado oír, y no sabía que responderle. “Gracias por decir eso.” Significaba (que él había hecho un esfuerzo para encontrarla, para ofrecerle una disculpa ella sabía que no podía haber sido fácil. “Pero no todo fue culpa tuya, yo también tengo mi parte.”
"No lo hagas", susurró él. "No me absuelvas de una culpa que se muy bien que merezco.”
“No lo hago”, dijo ella, porque entendía el valor que requería enfrentar tus propios fracasos, y no quería menospreciar el de Martin.
"Pero…" ella le sostuvo la mirada, le mostró la sinceridad en sus ojos, “eso ya es pasado, no necesitas llevarlo como una piedra alrededor de tu cuello.” Su vida en este momento podría ser una tormenta turbulenta, pero el capítulo con Martin, lo había cerrado hacía mucho tiempo. Era parte de un pasado que la había convertido en la mujer que era ahora, pero que ya no la tenía atrapada. “Espero que encuentres la felicidad.” El deseo era genuino, dirigido a un hombre que una vez la había hecho reír.
Cerrando la distancia entre ellos, él tocó con un dedo indeciso su mejilla. “Nunca supe lo que tenía hasta que te fuiste.” Una pregunta no formulada, los ojos ensombrecidos por la pérdida y la culpa atormentándolo.
"Somos una parte de la historia del otro ahora, Martin", dijo suavemente, la fuerza para ser amable no venía de sus agresivos instintos de soldado, sino de la parte de ella que entendía que la compasión no tenía por qué significar debilidad. “En pasado.”
Su mirada delataba un pesar que creó una emoción conmovedora que la atravesó pero no encontró el mismo sentimiento en ella. Como Riaz había descubierto, parecía que hacía ya una eternidad, ella nunca había amado a Martin de la forma en que una mujer cambiante debía amar a su hombre, hasta que fuera un aullido salvaje en su sangre, un deseo casi doloroso y una ternura que ardiente. Sin embargo, no habían sido siempre adversarios, por lo que ella no le hizo daño rechazando su abrazo antes de irse.
"Adiós," susurró Adria mientras su espalda desaparecía entre los árboles, a sabiendas de que había puesto final a esto, incluso si Martin continuaba luchando por ella. Estaba en calma tras haber hecho las paces con su pasado, pero la paz estaba abrumada por una angustia que no se iba con la calma, como si una parte de su yo hubiera sido arrancada y la herida no curara.
Porque esta vez, ella había amado verdad.
Hasta que, a pesar de la silenciosa promesa que había hecho de no pedirle lo que no podía darle, ella no podía soportar estar con Riaz sabiendo que no era su primera, su única. Sin embargo... la forma en que él la amaba, la forma en que la marcaba con sus besos, la dura y primitiva posesión, las hermosas palabras que le decía, le daban ganas de creer que su corazón llevaba su nombre, no el de Lisette.
El tumulto de sus pensamiento hizo que su lobo arañara y gruñera, ya que no estaba seguro de que opción era la correcta.
***
Riaz regresó al territorio de la manada esa tarde, después de ocuparse de unos asuntos en la ciudad, decidido a continuar en donde lo había dejado con Adria, y descubrió que ella había solicitado un cambio de sus tareas a la estación de montaña durante tres días, en una de las guardias del perímetro donde, salvo a los lobos solitarios, a nadie le gustaba estar, ya que estaba muy aislado. El soldado al que había reemplazado estaba en éxtasis, y más que dispuesto a cubrir los turnos de Adria en lo referente a los anclas.
Él sabía que la única razón por la que no se había ofrecido voluntaria para una zona aún más lejos era porque era demasiado leal a sus alumnos como para abandonarlos. Así las cosas, ella había organizado dos sesiones especiales para ellos con el único dominante que tenía el don de no intimidar incluso al más gentil de los sumisos, Drew, y había llevado su teléfono satélite con ella, por si cualquier chico necesitase ponerse en contacto. Un teléfono satélite que al parecer contestaba a todos, menos a Riaz.
Su lobo gruñó, pero él esperaría su momento, porque cuando fuera tras ella, él no iba a volver solo. Primero, tenía que hacerse cargo del otro asunto en el que estaba trabajando, así como ocuparse de los cambios que se estaban haciendo con la protección de las anclas, así como de sus deberes como teniente a cargo de los intereses de las empresas internacionales de SnowDancer, no fue hasta el día siguiente que pudo tener todas las piezas en su lugar.
A la mañana del día siguiente que se dirigió a San Francisco.
Lisette sonrió al verlo en la puerta de su habitación del hotel. "Esta es una agradable sorpresa."
"Tenemos que hablar." Ya era hora. "Acerca de nosotros".
Su sonrisa se oscureció. "Riaz, sentí algo la primera vez que nos vimos, pero…”
Él apretó un dedo en sus labios, sintiendo una afectuosa ternura hacia ella, como la que se podía sentir por un ser querido o un buen amigo. “Lo sé. Yo tampoco te amo.” Era tan simple como eso, independientemente de la promesa del vínculo de pareja que existía con Lisette. Su corazón, el corazón de un lobo solitario, pertenecía absoluta e indeleblemente a una terca mujer de ojos violetas que iba a hacer que la persiguiera en las montañas. No había posibilidad de un futuro feliz para el hombre y el lobo sin la presencia de Adria.
"Oh bien." La risa de Lisette era un poco triste. "Porque estoy estúpidamente enamorada de un hombre que no me quiere.”
Entró en la habitación, cerró la puerta y tiró de ella hasta la ventaba que daba al aparcamiento y a una calle tranquila más allá. “Estás enfadada.”
La mano de Lisette apretó la suya. "Furiosa sería una palabra mejor. Sé que dejé a Emil ¡Pero él tenía que luchar por mí! ¿Cómo pudo dejar que me fuera?”
"Mira hacia abajo." Hizo a un lado la cortina de encaje.
El aliento de Lisette salió en un suave susurro al ver al hombre rubio y delgado de pie junto a un sedán plateado de alquiler en el estacionamiento. “¿Lo llamaste?”
"Él ha estado en la ciudad desde el día siguiente a tú llegada." Emil era un buen hombre, que amaba a su esposa tanto que había pensado que lo mejor era dejarla libre cuando le habían diagnosticado un raro trastorno genético que supondría años de duras visitas al hospital para curarse, una dolorosa terapia, algo que sabía causaría a Lisette un dolor brutal. Excepto que no podía soportar estar sin ella, la había seguido a través del océano y mantenía un ojo sobre ella. “Él te ama.”
"¡Él me envió los papeles del divorcio!" Claramente indignada, Lisette cerró sus dos manos en puños… aunque estaba comiéndose con la vista a su marido.
"Le dolió mucho. Él estaba pensando hacer alguna locura.” Riaz había seguido a Emil con la intención de llegar al fondo de las cosas, de hacerle saber al otro hombre lo mucho que Lisette estaba sufriendo. Sin embargo, resultó que Emil ya había tomado la decisión de recuperar a su mujer y confiar en la fuerza de su amor y para logar superar la prueba que estaba por venir.
"Cuando hablé con él hoy", añadió Riaz, "él estaba planeando asaltar tus defensas, pero estuvo de acuerdo en darme algunos minutos contigo primero." Sólo porque Riaz había prometido tratar de suavizar el temperamento de Lisette, aunque hasta este mismo instante, no había tenido ni idea de si ella tenía algún temperamento.
"¡Ah!" Lisette pateó la pared con un pie calzado con unos elegantes zapatos de tacón de color melocotón, tratando de empujar la ventana para cerrarla al mismo tiempo. "¡¿Él cree que puede conseguir que vuelva simplemente volviendo a aparecer?!” Una rápida tormenta de indignación francesa se dio por vencida con la ventana y caminó hacia la puerta.
La abrió con tanta fuerza que se estrelló contra la pared y salió. Emil no estaba mirando hacia el hotel cuando ella salió, pero lo hizo una fracción de segundo más tarde. Con su expresión iluminándose, fue a tomar a Lisette en sus brazos. En ese momento, su dulce, amorosa y culta mujer le dio un puñetazo en la mandíbula, lo suficientemente fuerte para que la cabeza le diese vueltas. Después ella acunó su rostro entre sus manos y lo besó como si quisiera quitarle la vida, antes de dar un paso atrás y gesticular con una furia desenfrenada.
Luego se agachó, se quitó el zapato y se lo tiró a la cabeza, ajena a la pequeña multitud de fascinados espectadores.
Esquivando el misil, un Emil sonriente la agarró por la cintura, sujetando sus brazos a los costados. Pero Lisette tenía suficiente libertad de movimiento para levantar la falda hasta la rodilla y tratar de acobardar a su marido.
Riaz hizo una mueca y sonrió, sabiendo que la otra pareja estaría bien. La elegante y sofisticada Lisette, que el resto del mundo conocía, no haría una escena de tan ardientes proporciones, estaba claro que ella sólo dejaba caer sus escudos, con el hombre que amaba. Al igual que Adria nunca permitiría que ningún otro hombre, salvo Riaz, la redujera en la cama riéndose mientras intentaba escapar de sus dedos haciéndole cosquillas… o la abrazase cuando estaba en su momento más vulnerable. “Ya voy, amada*. Y no regresaré sin ti.”
***
Adria sabía que su lobo había querido quedarse, pero ella necesitaba espacio para pensar. Algo imposible de hacer mientras Riaz continuase cortejándola de un modo tan insistente e incansable Después de su conversación con Martin, ella había entrado en su oficina para encontrar una maceta con una planta esperándola, con un gran lazo rojo alrededor de ella.
Reina de la Noche. Para mi emperatriz. Vamos a plantarla y ver si ella florece para nosotros.
Adria todavía tenía la nota en su bolsillo, arrugada y desgastada por la constante manipulación.
Ahora, mientras la noche caía sobre las montañas, el crepúsculo en tonos púrpuras, ella corrió hasta el campamento base y cambió a su forma humana, la primera guardia completada. Arrastrándose dentro de unos pantalones vaqueros, una camiseta de manga larga negra y una sudadera gris, se sentó frente al fuego.
El otro lobo que estaba por la zona, tenía su campamento base en el extremo opuesto de la ruta, correría el segundo turno, pero Adria tenía que estar descansada para hacer el tercero dentro de unas pocas horas. Incluso sabiendo eso, no tenía ganas de dormir, su mente un caos de necesidad, deseos y elecciones imposibles. Sólo tenía esta noche antes de tener que volver, y no tenía las respuestas a las preguntas que la atormentaban.
Cuando ella notó el aroma a humo de leña oscuro y los cítricos mientras se movía, gimió, dándose cuenta de que debía venir de la sudadera. Ella la había metido de cualquier modo en su mochila, la había cogido de encima de la cómoda, olvidada ahí desde que se la había puesto la mañana después del encuentro en la pradera a medianoche… la noche en que se había entregado a él.
Ahora este terco lobo la estaba persiguiendo, manteniendo su palabra, en contra de todas las reglas conocidas sobre el emparejamiento. Con las emociones fluctuando entre la furia frustrante, la negra desesperación y una ardiente pasión, tiró de las magas de la sudadera y se abrazó a sí misma, incluso sabiendo que no había manera de despejar su cabeza.
Otro susurro en la noche, un caliente aroma masculino… demasiado fuerte y dulce para provenir de la sudadera. Poniéndose de pie, el corazón en la garganta, se volvió hacia los árboles. O ella se estaba volviendo loca, o este hombre, este obstinado lobo solitario la había seguido. Dios, pero ella lo amaba. “Tú tienes una compañera." Fue un desesperado recordatorio para ambos, porque su fuerza de voluntad… se estaba desmoronando hasta convertirse en polvo.
"Yo te tengo a ti." Duras y decididas palabras. "¡Una irritante mujer que habló con el hombre al que yo le tuve que pedir La Reina de Medianoche a cambio de cuidar a sus niños! Probablemente tenga que atar a Felix para recuperarla.”
Adria negó con la cabeza, dando un paso hacia atrás. "No seas encantador." Cada muro que intentaba sostener se estaba derrumbando, cada escudo agrietándose. “No voy a robarte la oportunidad de emparejarte.” Eso envenenaría su relación, como un corrosivo goteo.
Riaz siguió caminando hacia ella, lenta e implacablemente. "Yo la regalo libremente”, dijo, los ojos parpadeando dorado oscuro a la luz del fuego. “Te amo con locura, emperatriz.”
Su labio inferior temblaba, su traicionero corazón golpeando contra sus costillas. Un lobo solitario no le decía esas palabras a cualquiera, su devoción era un regalo que sólo daría a la mujer que llamara suya. “Riaz…”
Él la agarró por los brazos cuando ella fue a retroceder otro paso, atrayéndola a su pecho para abrazarla. “No lo hagas.” Un susurro ronco que eras más de lobo que de hombre. “No te alejes de mi otra vez. No podría soportarlo.”
Todo su cuerpo se estremeció mientras luchaba contra la necesidad de su interior y perdía. “Tú me odiarás.” Dijo ella, sus brazos cerrándose alrededor de él porque no podía contenerse cuando él estaba cerca. “Un día, me odiarás.” Era lo que más temía.
Poniendo su pelo en un puño, él presionó su frente contra la de ella, los ojos oscuros brillando en la oscuridad. “Te amaré hasta el día en que me pongan bajo tierra.”
Las lágrimas se alojaron en su garganta ante la fiereza de su voto. Ella se sintió repentinamente frágil, como si estuviera hecha del mismo vidrio que las pequeñas estatuillas que Riaz le había traído de Venecia. Pero cuando abrió los labios para decir algo, no sabía el qué, él los cubrió con los suyos. No fue un beso desbastador, ni una marca posesiva, sino una lenta y dulce seducción, una persuasión.
La arrogancia, la fuerza, el dominio, podría haberlo resistido, pero esta ternura...
"Adria. Adria. Adria." Su voz era un murmullo áspero, besó un camino por su cuello, volviendo a su boca. “Mi Adria.”
Ella era sólo una mujer. Una mujer que amaba a este hombre con el corazón del lobo en su interior. Ella había luchado tan duro, se había alejado incluso cuando eso había amenazado con romperla para siempre, le había dado una elección. Él la había elegido… no, ella no era un supermujer como para resistirse a eso, a pesar de que en el fondo, sabía que la elección que ella estaba a punto de hacer, un día podría volverla salvaje. “Te quiero.” Dijo ella contra su boca.
"Prométeme que nunca te alejaras de mí otra vez." Una demanda, su mano callosa ahuecando su rostro, uno de sus pulgares acariciando posesivamente sus labios.
"Te lo prometo." Ella le dio un beso cuando él le iba a devolver la promesa, lo amó hasta que él se olvidó de lo que iba a decir.
* En español en el original
1 poco más y m da 1 telele jajaj gracias x subirloooo eres la mejor Muaaa gracias gracias gracias jaja ahora voy a leerlo q tengo muchiiiiiisimas ganas jaja mua graciassssss
ResponderEliminarGracias Tanis, eres una fenómena.
ResponderEliminarBesos, mariad.
gracias tanis por el esfuerzo y dedicación a este proyecto, debo decirlo siiiiiii mi adicción, gracias de nuevo chicas por su esfuerzo.
ResponderEliminarMe encanta la página y ustedes son divinas!!!!!!!!!!!!! Un abrazo!!!!!!
ResponderEliminarMuchísimas gracias, un magnífico trabajo como siempre!
ResponderEliminarMuchas gracias, un gran trabajo
ResponderEliminarOlá, Tanis, muitíssimo obrigada pelo esforço em postar estes capítulos, você é maravilhosa! Bjs.
ResponderEliminarFina. Hola Tanis, mil gracias por su trabajo y buscar la forma de hacer accecibles los capitulos, Son una Diosas, lastima que Sienna no matara a Ming(no quiero que el la dañe), fue bueno que Hawke estuviera con ella. besos, chao
ResponderEliminarMuchas gracias chicas, esto esta super emocionante!!!.
ResponderEliminarSaludos, Kary
Mas capitulos por favor !!!! Estoy q me muero de la emocion ... creo q a la larga Riaz se va a emparejar con Adria ... milbesos ...
ResponderEliminarGracias por subirlo!!!!!!! queda tan poco :(
ResponderEliminarGraaaaaaaaaaaaaaaaaaaacias!
ResponderEliminargracias chicas por el esfuerzo y la dedicacion ^^
ResponderEliminar¡¡Muchas gracias Tanis!! ¡Está muy emocionante! Un abrazo.
ResponderEliminarPor dios cuando suben los que siguen! que va a pasar!!! gracias chicas por siempre estar
ResponderEliminargracias Tani
ResponderEliminarMuchas gracias por tan excelente trabajo
ResponderEliminarQueda tan poco! gracias por subirlo, que ansiedad
ResponderEliminarMe encanta este libro. El próximo srra el de Vasic? O el de Aden?
ResponderEliminarMe encantaron los capítulos. Ahora quedo con la duda del protagonista del próximo libro. Creía que era Kaleb pero ya no estoy segura.
ResponderEliminarExcelente traducción.Muchas gracias por su trabajo.
Besos
Solo quedan 3???
ResponderEliminarNoooooo!!!
Gracias chicas, excelente traduccion.
Saludos, Kary
Meninas, muito, muito obrigada por mais estes capítulos. Também estou ansiosa pelo próximo livro, será que vai ser sobre um dos flechas? Espero que a Nalini escreva um livro para Aden e outro para Vasic, eles merecem uma história. Vamos aguardar...
ResponderEliminarOhhh!
ResponderEliminarMuchas gracias!
Realmente es fantástico, siempre miro por si acaso...
Dios puede ser Vasic el fantasma?? o kaled ahora estoy en duda se que aden no... pero Vasic que quiere morir luego de dejar todo tranquilo.. ahora dudo, que piensan ????
ResponderEliminargracias chicas realmente son asombrosas gracias por las magnificas traducciones y creo que vasic es el fantasma
ResponderEliminar¡Ay, que poquito falta ya! Hasta ahora pensaba que Kaleb era el fantasma. Pero estos últimos capítulos me han hecho dudar ¿será Vasic?
ResponderEliminargracias chicas, ustedes son maravillosas, son super rapidas.........yo creo que el fantasma es Kaled y que Vasic y Aden van a tener su propio libro....a lo mejor son emparejados con alguna loba o una gatita o mejor aun una simple humana....quien sabe lo que si se es que hay saga para rato....si señor
ResponderEliminarFina. Hola Tanis, Celis, Maria, muchisimas gracias por todo el trabajo que realizan, por compartir, estan excelentes los capitulos, besos, chao
ResponderEliminarQue todos pasen un lindo fin de semana, besos, chao
Chicas, Gracias de nuevo por estos capítulos, son geniales, Saludos y gracias de nuevo.
ResponderEliminarMuchas Gracias por la traducción chicas! Ojala Nalini escribiera una historia sobre Vasic también! Me encantaría! Besitos :)
ResponderEliminarMaravilhoso! Meninas, muito obrigada!
ResponderEliminarsolo 2 capis mas!!! gracias chicas por la traduccion :D
ResponderEliminargracias por la traduccion chicas ;D
ResponderEliminarFina. wwuuuaaauu esta muy divertido la elegante Lissette(golpeando a su marido), esta para morir de la risa. Que ternura la de Riaz al buscar a Adria. Excelente traduccion Tanis, Celis, Maria, muchisimas gracias, besos, chao
ResponderEliminarGracias a las 3 por esta magnifica traducción. Ya solo quedan 2 capitulos que impaciencia por ver el final. Besos
ResponderEliminarGenial muchas gracias y como siempre excelente traducción un beso
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